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Mi presentación en TEDxRosario: ¿Es la desigualdad el precio de la civilización?

Jueves 12 agosto, 2010

Vaya mi presentación en TEDxRosario. Espero les agrade:

Algunos fundamentos teóricos de la presentación: aquí

El resto de las charlas, probablemente (para uds.) más interesantes que esta, se pueden ver en TEDxTalks.

Fuente: TEDxRosario, TEDxTalks

La falacia de la psiquiatría o el marketing de la locura

Domingo 5 mayo, 2013

Muchos psiquiatras nos dicen que la forma de arreglar el comportamiento indeseado es alterando la química cerebral con una pastilla.

Pero a diferencia de un fármaco de uso general en medicina como la insulina, los medicamentos psicotrópicos suelen no tener como objetivo ninguna enfermedad medible que corregir y pueden alterar el delicadísimo equilibrio de procesos químicos que el cuerpo necesita para funcionar con fluidez.

No obstante, muchos psiquiatras y las compañías farmacéuticas han usado estos fármacos para crear un mercado enorme y lucrativo.

¿Pero realmente se les debería llamar enfermedades?

¿Cómo es que los fármacos psicotrópicos, sin ninguna enfermedad como objetivo, sin poderes curativos conocidos y una lista interminable de efectos secundarios, se han convertido en el tratamiento a seguir para cada tipo de malestar psicológico?

¿Y cómo los psiquiatras adoptaron estas drogas para llegar a dominar el campo del tratamiento mental?

¿Los psiquiatras tratan “trastornos” mentales, no con enfermedades cuya existencia se haya comprobado?

¿Es cierto que los trastornos mentales se originan debido a un “desequilibrio químico” en el cerebro?

El siguiente documental dilucida sobre todas estas polémicas cuestiones. Vale la pena darle un vistazo. Espero les agrade:

Fuente: Recibido de NadieDas

La vestimenta comestible de Yeonju Sung

Viernes 26 abril, 2013

Fuente: Sitio de Yeojun Sung

Las pinturas 3D de Keng Lye

Viernes 19 abril, 2013

Fuente: Sitio de Keng Lye en Devianart

Yo y la “moralidad líquida” emprendedora: “Faltan vínculos más firmes y duraderos”

Lunes 25 febrero, 2013

La semana pasada Clarisa Herrera del blog Pulso Social me realizó un reportaje en relación a mi anterior post: La Moral Líquida. Por lo que conversaba con ella, pareciera que el tipo de dinámica perversa que comento en dicho texto resulta estar presente en el mundo del emprendimiento con más frecuencia de la que debiera estar. Es por eso que ella se tomó el trabajo de conversar por skype un rato conmigo y resumir lo que modestamente intenté expresar en dicho reportaje. Con su autorización, transcribo a continuación el contenido de lo que se publicó en el post de Pulso Social, cuyo título es:

Andrés Schuschny y la “moralidad líquida” emprendedora: “Faltan vínculos más firmes y duraderos”

Este es otro de los artículos donde vuelvo a la primera persona porque la experiencia, me toca muy de cerca.
Desde un medio como PulsoSocial, que está inmerso y forma parte de la cultura emprendedora de la región, nos acercamos diariamente a emprendimientos que desaparecen de un día para otro sin dejar rastro, a inversores y aceleradoras que prometen desde la palabra más no desde los hechos, a “mentores” que coleccionan conferencias y presentaciones y hasta organizan cursos y capacitaciones, sin sustento real, sin credenciales válidas, sin resultados concretos.

Todos estos personajes “pululan”: se les da lugar, forman sinergias, se cuelan en las redes de networking, entusiasman a jóvenes emprendedores y engañan hasta referentes e importantes figuras de la industria, todo ello en el marco de la mayor impunidad.

Encontrar el resonante y catártico post de Andrés SchuschnyLa moral líquida” (un referente en el mundo de las ideas y el emprendedorismo en Argentina y Chile; parte de su CV lo describe como Licenciado en Física / PhD. en Economía, profesor, blogger, conferencista y con presencia en la ONU, hace pensar que se ha encontrado con “algo” de lo anteriormente mencionado y su perspectiva de lo “líquido” para abordar el fenómeno, es ciertamente interesante.

Brevemente, el sociólogo polaco Zygmunt Bauman define “lo líquido” como la retórica propia de la “Modernidad líquida” que nada tiene que ver con lo moderno en el sentido de la post-revolución industrial: la Modernidad Líquida se define por un contexto de época donde lo frágil es la norma. Existe un gran escepticismo respecto de las instituciones clásicas y sus grandes discursos normativos (Iglesia, Estado, partidos políticos, escuela, etc) que da lugar a un individuo que recae en sí mismo como tabla de salvación, atemorizado por construir relaciones y vínculos duraderos que en cambio pasan a ser fragmentados, transitorios, precarios, inestables, al servicio “del mejor postor del momento” con las nocivas consecuencias que eso pueda tener.

Schuschny traslada el concepto al ecosistema emprendedor tras comentar la desilusión e impotencia que genera trazar lazos que implican al menos tiempo (y quién sabe qué más) con gente que parece desbordar de virtudes y propuestas entusiastas y que eventualmente muestran lo superficial, oportunista y “líquido” de sus propuestas:

Clarisa Herrera: Todo quien conoce esta comunidad ve esta situación: cantidad de oferta y emprendedor entusiasta y poca demanda y éxito ¿qué consecuencias trae?

Andrés Schuschny: Hay un universo de oportunidades increíble pero escasez de foco a la hora de rentabilidad. La zona gris es que muchos desarrollan actividades sin todavía tener un sustento real de lo que hacen, sin pisar firme. La sociedad no tiene la capacidad de absorber tanto emprendimiento y los fondos apuestan a varios sabiendo que sólo uno o dos tendrán éxito. Hay mucho riesgo e inseguridad. Los jóvenes son entusiastas por naturaleza y a veces están en esta zona gris que es habitada por un montón de gente “con las antenas paradas” esperando a ver qué se puede hacer.

CH: ¿Qué relación hay entre emprender, lo “líquido” y el éxito?

AS Hay tantas posibilidades de generar oferta a medida de la necesidad del momento que eso genera vínculos líquidos o débiles: “estoy en contacto con esta persona por si tal cosa pero no le doy toda la atención o esfuerzo” y así con un montón de gente. Habría que generar emprendimientos más gelatinosos que líquidos, que haya un vínculo un poco más poderoso entre la gente que interactúa. Cuanto más se estrechan los vínculos, más posibilidad de generar algo real hay.

CH: ¿Hay algún factor contextual que impulse esta “liquidez” a nivel local?

AS: Los fracasos en LatAm aún no se capitalizan, sólo los éxitos, la cultura del fracaso en US se valora mucho, por eso en la región es más feroz y hostil fracasar. Es un ecosistema adverso donde también hay mucho de pertenecer, de comunidad aspiracional, una cierta codicia de estar ahí. Se explotan múltiples posibilidades al mismo tiempo porque se quiere tener éxito a toda costa, se tiene miedo al fracaso, no está permitido.

CH: ¿Te parece que hay alguna forma de normar estos vínculos líquidos? ¿Cómo evitar desilusionarse o ser engañado?

AS: Así como se normaron los derechos de propiedad con los Creative Commons y hay distintos tipos de licencia, hay que buscar una forma de normar, esto en el sentido de buscar distintos tipos de asociación, aunque sea en términos de lenguaje: declaraciones, distinciones, proclamas, promesas de acción, qué tiempo se le dedicará y qué se espera en tanto tiempo, una especie de template de cómo hacer acuerdos líquidos. Debe quedar claro que “si sale algo, te corresponde tal cosa”, un acuerdo relativamente explícito. Hay mucho de “hagamos esto, hagamos lo otro” pero cuando llega la hora de la verdad, de repartir porcentajes, de distribuir dinero vienen los problemas, de eso no se habla. Hay muchos nodos de oportunidad que se van abriendo y quedan ahí, sin concretar.

CH: ¿Qué tiene para aportar el mundo de lo colaborativo, lo asociativo en contraposición al mundo empresarial, del éxito y la productividad?

AS: Hay un mundo más del éxito, del triunfo y hay un mundo más verde, más open source, colaborativo, como que lo procomún es la solución a muchos problemas. Este último es muy lindo en la teoría pero a veces no obtiene los resultados que se buscan, es más teórico. El más yuppie o ligado al éxito es más efectivo y productivo, que busca el resultado. El otro mundo puede aparecer a veces como “charlatán”, como utópico. Yo justamente lo que siento es que hay que formar una síntesis que tome la efectividad del mundo del éxito y los valores del otro, del más colectivo. Esta síntesis no está, el contexto es bastante desfavorable y creo que son los grandes emprendedores, los exitosos, los que tienen que ser el faro que ilumine para que lado va la cosa.

Fuente: Andrés Schuschny y la “moralidad líquida” emprendedora: “Faltan vínculos más firmes y duraderos”

Clarisa Herrera
Clarisa Herrera
Licenciada en Comunicación Social. Periodista especializada en marketing, tecnología y analista de medios. Docente de Periodismo y Comunicación. Investigadora de tendencias, hábitos y comportamientos sociales aplicados a negocios. Bailo Jazz. En Twitter: @theguapa
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La moral líquida

Lunes 18 febrero, 2013

“Abandonen toda esperanza de unidad, tanto futura como pasada, ustedes, los que ingresan al mundo de la modernidad fluida”
Zygmund Bauman

“El advenimiento de la instantaneidad lleva a la cultura y a la ética humanas a un territorio inexplorado, donde la mayoría de los hábitos aprendidos para enfrentar la vida han perdido toda utilidad y sentido.”
Zygmunt Bauman

Mundo líquido

Zygmunt BaumanZygmunt Bauman es un renombrado sociólogo de origen polaco cuya obra ha impactado significativamente en quienes tenemos cierto interés por comprender el devenir de la cultura contemporánea. Se trata de una de las personalidades clave del pensamiento social actual. Su obra abarca desde las cuestiones sociales hasta la cultura y la política. Sus textos se centran en la realidad del mundo contemporáneo: la violencia e indiferencia, el consumismo, la galopante globalización, la política, las relaciones, el individualismo, etc. Son conocidos sus “textos líquidos” como “Amor líquido“, “Vida líquida“, “Tiempos líquidos” y “Modernidad líquida“. No soy un estudioso exhaustivo de la obra de Bauman, sin embargo, queda claro que su pretención es realizar un viraje epistemológico al forjar el potente concepto de la “Modernidad líquida” para sustituir la confusión que trae aparejada la “posmodernidad” como concepto.

Al adjetivar desde la liquidez, lo que Bauman pretende es poner al descubierto la fragilidad y fragmentación que caracterizan a esta época, en la que nos sentimos atemorizados por establecer relaciones duraderas y se pone de manifiesto una exacerbada fragilidad en los lazos solidarios, los cuales siempre terminan dependiendo de los beneficios potenciales que estos pudieran generar.

Para Bauman es importante diferenciar la modernidad “sólida” y “pesada”, la del industrialismo, más preocupada por el orden y la eficiencia productiva, la modernidad del capitalismo desarrollista, la modernidad racional, de los Estados-Nación, la modernidad de Weber, la de los meta-relatos inamovibles, de la fe en el progreso y la fábrica fordista, la modernidad de producción masiva y la división del trabajo; de su “modernidad líquida”, esa que testimonia la demolición de las estructuras que atenúan el fluir de los nuevos poderes globales, la modernidad de la desaparición de las trabas y la desregulación, de la privatización del fenómeno social y su erosión, cuyo núcleo yace en el poder económico, invisible, etéreo, financiero, multinacional. Se trata de una modernidad en la cual el individuo se abruma en el proceso de construir su propia identidad a riesgo de sucumbir al universo de posibilidades que tiene frente a sí. Una modernidad, líquida, en la que el trabajo se vuelve precario, inestable e inevitablemente transitorio, una modernidad al servicio del consumismo hedonista, quimera de los oportunistas de turno; una modernidad en la que los vínculos más íntimos se vuelven líquidos, transaccionales, inestables y efímeros.

Según Bauman, el amor al prójimo, fundamento de la vida civilizada y de la moral, se ha distorsionado hasta tal punto que le tememos a los extraños y desconfiamos de los cercanos, y, como consecuencia de la omnipresencia de la sociedad de consumo, las relaciones se terminan midiendo en términos de costo / beneficio. En lo personal estoy convencido de que estamos comenzando a transitar una opción superadora a este pesimismo manifestado por Bauman, que podríamos considerar basada en la perspectiva integral de un meme valórico emergente. Es en tal sentido que me gusta hablar de un pasaje hacia lo que algunos solemos llamar como “Transmodernidad“, pero eso es tema para tratar en otra ocasión. Con todo, y evidencias no me faltan, la descarnada mirada considerada por Bauman suele estar penetrantemente latente en las relaciones que solemos tener. Y es que los procesos de transformación cultural, pensados en un sentido virtuoso, pueden llevar años, sino décadas, en consolidarse y, finalmente, terminar cristalizados en alguna forma de progreso social.

Emprendimientos líquidos

“La actitud incompetentemente colaborativa … conduce a la impotencia rentada.”
Nicolas Novoa

Es en esta instancia bisagra desde la cual me gustaría realizar una reflexión. Como muchos de uds. sabrán, fruto de este blog, del libro que publiqué hace unos años y de las numerosas presentaciones y talleres que realizo por diversos países, es que he tomado contacto con una extensa red de personas, muchas de ellas vinculadas al mundo del coaching, de la facilitación y capacitación en innovación y, si vale la descripción, del universo de quienes sienten el “llamado” de ser “agentes de cambio”. He conocido gente maravillosa, gente vibrante que posee una energía encomiable, pero, no menos notable que esto, también he testimoniado experiencias que lindan con lo decepcionante. Este mundillo al que me refiero está colmado de bienintencionados. Como digo, he conocido gente maravillosa, gente comprometida, en serio, gente con tremendas capacidades, con inteligencias tan variadas y poderosas que contagian. Pienso en amigos como Nicolas Novoa, Gerry Garbulsky, Sandra Gallego Sappag, David Criado, Francisco “Paco” Traver, Ariel Golvarg, en los chicos de la Plataforma Áurea (Pablo, claudia, Omar y Aldo), en Luis y Juan Ignacio Babino de CIGOB, en Cesar Calderon, Isa Garnica Leiva, Maximiliano Galin, Norbi Sim, Etienne Marcus, Antonio Grandio, Rosa Ana Peris Pichastor, Marini Acuña, Mónica Ibañez, Ernesto Yattah, Lupe Rolón, Martín Muñoz, Rodrigo Ayala, Roberto Balaguer, Virginia Rodés, María Gabriela Collado, David Matesanz, Pablo Villoch, Ricardo Garcia Huidobro y tantísimos otros…

Pero también, he tenido la lamentable experiencia de conocer +gente que en apariencia desborda de todas esas virtudes, pero cuando uno profundiza en la relación, se da cuenta de lo superficial, oportunista y “líquido” de sus propuestas. Y es que desde hace ya algún tiempo que se han puesto de moda emprendimientos de carácter colaborativo, “emprendimientos líquidos” que, a partir de la red, intentan aglutinar a expertos, influencers y profesionales para que, con sus saberes, aporten ideas, visiones y desarrollos con la finalidad de que, quienes convocan alcancen la visibilidad, que por sí no pueden lograr y así, por ósmosis mediática se les facilite el desarrollo de la propia marca personal.

Desde cierta perspectiva, esto es positivo: juntar gente para realizar proyectos extraordinarios no está nada mal. El problema es que no siempre quedan claras las pautas y reglas a partir de las cuales se produce tal interacción. Por lo general, la idea suele partir de alguien que piensa en un grupo de colaboradores en función de lo que puedan aportarle. So pretexto del cambio de época, se invita a colaborar de manera sinérgica y altruista, aunque quienes terminan cayendo en esas lógicas, al colaborar, aportan su reconocimiento ante sus comunidades, ideas con valor y contactos propios, movimiento y circulación en la red. No está nada mal…

El problema radica en que muchas veces quienes convocan y pretenden encabezar dichas “cruzadas” terminan siendo meros charlatanes de pizzería, entusiastas vendedores de autos usados, sino de humo, cuya intención (consciente o no) es aprovecharse del trabajo altruista de los demás sin otorgarles siquiera ningún reconocimiento por la labor realizada. Claro está, después de todo el proceso, son ellos quienes se llevan todo los beneficios, los contactos facilitados y, parte del mérito, que no van a compartir con los demás participantes de las iniciativas.

En un principio, cuando te contactan, te hablan, con tan buena onda que contagia: de proyectos, de posibilidades, de los grandes beneficios y las “grandes cosas” que se lograrán hacer, de cientos de derivas que podrán generarse, etc. Claro está, el tiempo va pasando, nada se concreta, nada se firma y la promesa de lo grande termina disipándose en la nada. Mi recomendación es que no se debe subestimar el aporte que uno pueda realizar y que dicho aporte debe ser valorizado por el propio tiempo insumido, aunque sea a través de la firma de algún documento, papel o hasta servilleta (con o sin valor notarial). Por otro lado, siempre que se trata de proyectos colaborativos todo debe transparentarse y todos deben gozar del reconocimiento, los contactos y los beneficios que, ante los clientes, se puedan generar. Un gestor impecable de este tipo de proyectos líquidos sabe que el accountability o rendición de cuentas es fundamental, por un lado establecerá con claridad lo que implica el proyecto sin dar falsas promesas ni vendiendo buzones; a medida que los aportes generen frutos tenderá a reconocerlo compartiendo plenamente sus contactos y beneficios y, fundamentalmente, siempre reportará al grupo acerca de lo que sucede, de los resultados de sus gestiones, de las posibilidades que se vayan cristalizando, de los hechos y eventos y de los contactos generados, en forma clara, contundente y con la mayor honestidad, claridad y apertura posible. Si ves que tus aportes son utilizados sin ninguna devolución, es decir, son usados en instancias cuyos resultados (sean positivos o no) no son socializados, comienza a desconfiar…

Mi recomendación es que tengan mucho cuidado con dejarse embaucar y no dejarse llevar por el deseo y la desesperación por participar en proyectos que, al final de cuentas, no los lleven a ningún lugar. Porque vuestra participación en proyectos, sea facilitando sus contactos, aportando contenido, realizando presentaciones, recomendando, generando ideas, etc., requiere esfuerzo y dedicación y eso, tiene un valor concreto que debe ser apreciado de alguna forma, ya sea acordándose de vosotros cuando lleguen los beneficios o reconocimientos. Si esto no ocurre, lo mejor es pegar el portazo puesto que se están aprovechando de vuestra buena voluntad y talento…

Ladri-Agentes de Cambio

Contrariamente, al gestor impecable al que aludía, los ladri-buitres 2.0 a los que me refiero, suelen ir poniendo excusas a lo que comprometieron y difieren, consiguiendo que quienes participan se agoten al ver que no emerge aporte alguno, momento que aprovechan para ir en busca de nuevos colaboradores a quienes “explotar”. Suelen ser personas cuyos mensajes grandilocuentes declaran a vivo tuit que van a cambiar el mundo, aunque, en términos efectivos, el discurso es carente de contenido. Bien-dotados de palabrería que invoca lo grande pero que, en substancia, no dice nada.

Se trata de gente que va de aquí para allá fagocitando discurso, “copycats” que se aprovechan de los saberes ajenos al servicio del plagio “in-citado”; vendedores de humo que se auto-proclaman en fundadores de una “nueva era” sostenida desde la vacuidad de algún neologismo y que, a la hora de hacer efectivos los valores que proclaman a viva voz, no hacen más que actuar, consciente o inconscientemente, de manera oportunista, bajo la impronta del mismo paradigma que pretenden criticar. Como con los grandes titulares de los diarios, quien consciente o no, acomete el engaño lo suele presentar al amparo de unas pocas frases efectistas atractivas.

Superficialidad bajo un disfraz de supuesta trascendencia, pensamiento light con formato de espectáculo supuestamente profundo cuyo objetivo es provocar efímeros impactos emotivos, invocaciones revolucionarias que, al final de cuentas, devienen en materialismo espiritual al servicio de algún modelo de negocios “trucho”… Supongo que muchos de uds. y algunos de sus conocidos, se ha topado con este tipo de gentuza del infundado espectáculo facilitador de la “productividad”, la “calidad de vida”, la “gestión del caos”, el “liderazgo”, los “equipos de alta eficiencia” y qué se yo cuantas etiquetas de moda más…

En muchos de ellos, sigue operando una epistemología basada en la escasez desde la cual la colaboración que predican sólo se legitima cuando tiene un carácter instrumental; se rigen por el imperativo de la auto-importancia, encubierta por la fachada o la identificación con una marca personal que procuran difundir y monetizar montándose sobre los hombros de los incautos que convocan; evaden toda crítica eludiéndola con la agresividad de quien declara (sólo eso) estar cambiando el mundo nadando contra la corriente…

La moral en tiempos líquidos

Entonces, considerando este contexto, podemos seguir reflexionando y preguntarnos: ¿Qué es la moral? ¿Cómo se dibuja (o desdibuja) en este contexto?. Aprovecho que hace unos días mi amigo Paco Traver se refirió al tema en un post cuyo título es “La formación del Criterio Moral” y transcribo a continuación algún pasaje de su texto:

La moralidad no es pues una cosa, un objeto tangible sino un código de conductas razonables para convivir con nuestros semejantes [...] se trata de un aprendizaje social que ha de hacerse “ex novo“, para proteger a la comunidad de las esperables trampas de los individuos concretos [...] Formamos nuestro criterio moral de acuerdo con el criterio moral de nuestros coetáneos. La moral es un consenso [...] Nos parece moral aquello que para la mayoría es moral y nos parece inmoral aquello que para la mayoría es inmoral [...] Lo importante ahora es señalar que la moral evoluciona, no es algo estático, no es un órgano ni una formación encefálica sino algo plástico, simbólico o intangible que admite flujos y reflujos y que precisa consensos.

Ahora bien, en este mundo complejo y fragmentado, mundo líquido baumaniano, cabría preguntarse: ¿cómo queda definido el “criterio moral” en tiempos de modernidad líquida? ¿Acaso no tendríamos que definir, una “moral líquida“? ¿No sería la “integridad moral”, tal como la solemos entender, una modalidad de ser “pesada”, “sólida”, “congelada”, no fluida?

La gente íntegra y honrada de antaño, lo era, porque no alteraba su forma de ser, porque se mantenía fiel a ciertos principios que asumían y creían de manera incólume. La sociedad líquida de hoy, tal cómo la plantea Zygmunt Bauman, tan signada por la hipervelocidad, la explosión de oferta de posibilidades y de consumo, la hipercompetencia por la novedad, la presencia permanente y cambiante (valga el contrapunto) del riesgo y la fragmentación, nos obliga al yugo de la flexibilidad y la adaptabilidad como modo de existencia, parecieran estar en franca oposición a la integridad y la inalterabilidad de los principios morales. Esto hace que muchos se vean conducidos a convertirse en verdaderos “mutantes” de una moral en vías de liquidez. En este escenario, el positivo predicamento que se le otorga a la innovación, sea en el ámbito que sea, termina siendo instrumental a la inconsecuencia de la gente, tornando en inestable, en líquida, la moral sobre la que creíamos estar asentados.

Así pues, como intenté describir más arriba, a diario, tomamos contacto con cada vez +gente de mala calaña, gente que no es capaz de sostener sus principios a partir de sus acciones, y se entregan al rigor de una entropía moral, de una “moral líquida”, oportunista, conveniente, placentera, elástica, experimental, “on-demand en la que la confianza, el respeto a la “palabra empeñada“, como la obsolescencia programada, devienen, efímeramente, en oportunidad. ¿Es esta la moral líquida, la que Bauman, intuyera, o se trata, simplemente de una moral (finalmente) liquidada?

Mi presentación en el Celebration Tour

Miércoles 13 febrero, 2013

A fin del año pasado me invitaron a participar en un evento patrocinado por Microsoft en el que se presentaron novedades sobre sus aplicaciones, en particular sobre el MS Sharepoint 2013 y el Office 365. Se trató de un evento de carácter ecléctico-disruptivo (al menos por su formato), en el que bajo una estética setentera / disco cargada de jolgorio y música de la época, se alternaron presentaciones que daban cuenta de las novedades de dicha empresa. En esa ocasión tuve la gratísima oportunidad de realizar una presentación a dúo junto a Cristian Vallarino mostrando algunas novedades y actualizaciones relacionadas con el MS Sharepoint 2013. So pretexto de motivar un diseño de experiencias, la impronta del evento hizo que los speakers de cada presentación asuman el rol de algún personaje de series televisivas de la época. Ello nos obligó a caracterizarnos, con algunos kilos de más (en clave inflacionada), como los detectives Starsky y Hutch. Cualquier parecido con ellos, es pura inconciencia…

Bueno, limpiando mi computadora, ayer, di casualmente con el archivo de la presentación, la cual les dejo a continuación. La presentación consta de 3 episodios:

Episodio 1. El espíritu de los algoritmos: Comienzo preguntando si puede un algoritmo encarnar el espíritu de una época. Partiendo del MS Dos, que era un sistema operativo basado en una linea de comandos, es decir regido por un orden secuencial y comandado que encarnaba la perspectiva mecánica de la modernidad, salto al MS Windows, un sistema que se acopla perfectamente a nuestras formas multi-ventanas de cognición y de allí, busco representar a la época actual, el dospuntocerismo, a partir del algoritmo pagerank de Google, basado en la premisa de que el know-how no está adentro de las organizaciones y que basta con indizar información, sino que, muy por el contrario, la verdadera inteligencia, es colectiva-colaborativa y radica en hacer inteligible ese saber que yace “en el afuera” y queda expresado en los enlaces decididos por la gente de formas tan anárquicas y descentralizadas como se pueda imaginar. Toda una época encarnada por el espíritu de un simple algoritmo… Bueno, como se expresa en la presentación, la aplicación citada, el Sharepoint 2013, aprovecha o incorpora este tipo de saber al permitir priorizar los contenidos de las búsquedas en función del uso y la frecuencia que los usuarios les confieren.

Episodio 2. Power to the people: en el segundo episodio intento expresar y explicar una idea muy conocida para quienes hemos estudiado la teoría general de sistemas, me refiero a la ley de la variedad requerida formulada, ya hace mucho tiempo, por Ross William Ashby y que expresa que un sistema para poder sobrevivir, debe absorber la variedad del entorno que lo circunda. Entonces, y a colación de ello, pregunto si las jerarquías organizacionales son productoras o reductoras de variedad, y cómo deberíamos hacer para asimilar esa increíble variedad que el escenario de la época actual nos impone. Variedad en información, variedad de oferta, variedad de oportunidades, variedad de riesgos, variedad de saberes.

Claro está, como bien expreso en la presentación, gestión y management, podrían ser definidas como Comunicación – Coordinación y Responsablidad. Nada más evidente. Sin embargo, pregunto, si no es acaso la colaboración también la amalgama entre Comunicación – Coordinación y Responsablidad?. Finalmente, hablo del típico dilema entre el contenido versus la plataforma. Deben las organizaciones ser facilitadoras de contenidos? y con esto me quiero referir a los reglamentos, las líneas directivas, las órdenes, los mandatos y las decisiones tomadas en la “alta gerencia”; o muy por el contrario, pregunto: no es que las organizaciones que pretendan ser virtuosas deben, necesariamente, mutar en verdaderas plataformas. Por plataformas quiero dar cuenta de las conversaciones y el intercambio horizontal, de acciones tomadas bajo una prerrogativa ecosistémica, plataformas de conversaciones, repito, en el sentido más amplio y profundo que pueda concebirse. Luego, toma la palabra mi amigo Cristian para, a partir de todas estas argumentaciones, que siento totalmente válidas, presentar funcionalidades sociales y colaborativas que las actualizaciones de aplicaciones como el MS Sharepoint 2013 incorporan, al considerar elementos de web social y comunicación entre los participantes de equipos, unidades, grupos y organizaciones en su totalidad.

Episodio 3. La vida es juego: Finalmente, realizamos una presentación sobre una práctica que hoy está muy de moda por estos días y que la aplicación citada, intenta, de manera relativamente limitada recrear. Me refiero a la gamificación. Creo que en este caso la presentación se autoexplica, por lo que prefiero omitir comentarios.

Al final de cuentas, detrás (y delante) de toda organización están las personas. Se trata pues de catalizar la acción coordinada de todas ellas con miras a que estás, las organizaciones evolucionen y ocupen el lugar que deberían ocupar; me refiero a ser verdaderas plataformas en las que la acción, la comunicación, la motivación y, por qué no, la felicidad de quienes las habitan esté en movimiento. Espero la presentación les agrade.

El trabajador del siglo XXI

Martes 5 febrero, 2013

Fuente: Basado en el gráfico de Edgeryders

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