Humanismo y Conectividad

El credo de Erich Fromm

Domingo 10 Febrero, 2008 · 10 comentarios

Erich Fromm (1900 – 1980) fue un destacado psicólogo social, psicoanalista y humanista alemán, miembro en su primera etapa de la famosa Escuela de Frankfurt y escritor de numerosos textos, hoy considerados clásicos como Miedo a la Libertad, Tener o Ser, El Corazón del Hombre o El humanismo como utopía real.

A lo largo de su obra, Fromm afirma que el hombre de su época (me pregunto yo si el actual) se caracteriza por su pasividad y se identifica con los valores del mercado porque el hombre se ha transformado a sí mismo en un bien de consumo y siente su vida como un capital que debe ser invertido provechosamente. Según él, en la sociedad moderna el éxito y el fracaso se basa en el saber invertir la vida. El valor humano, se ha limitado a lo material, en el precio que pueda obtener por sus servicios y no en lo espiritual (cualidades de amor, ni su razón, ni su capacidad artística). Por ello, la autoestima en el hombre depende de factores externos y de sentirse triunfador con respecto al juicio de los demás. De ahí que vive pendiente de los otros, y que su seguridad reside en la conformidad; en no apartarse del rebaño.

Así mismo, destaca que la sociedad de consumo para funcionar bien necesita una clase de hombres que cooperen dócilmente en grupos numerosos que quieren consumir más y más, cuyos gustos estén estandarizados y que puedan ser fácilmente influidos y anticipados. Este tipo de sociedad necesita hombres que estén dispuestos a ser mandados, a hacer lo previsto, a encajar sin roces en la máquina social de reproducción consumista.

Según Fromm, para superar esta regresión se debe vencer la enajenación, debe vencer las actitudes pasivas y orientadas mercantilmente que ahora lo dominan y elegir en cambio una senda madura y productiva. Debe volver a adquirir el sentimiento de ser él mismo y retomar el valor de su vida interior, por ello distingue entre la agresión al servicio de la vida, biofilia, y la necrofilia o agresión al servicio de la muerte.

A Fromm le interesa la visión de Hobbes en el sentido de que el hombre es lobo del hombre, pero al mismo tiempo, destaca la inclinación humana al autosacrificio. Se pregunta respecto de esta condición dual si es el hombre lobo o cordero de sí mismo. Según él, “el hombre ordinario con poder extraordinario es el principal peligro para la humanidad y no el malvado o el sádico” lo cual se puede concretizar cuando se combinan en él las tres orientaciones que forman el Síndrome de decadencia y que “mueve al hombre a destruir por el gusto a la destrucción y a odiar por el gusto de odiar”. Sin embargo, en positiva contraposición describe el Síndrome de crecimiento “el amor a la vida (en cuanto opuesto al amor a la muerte) el amor al hombre (opuesto al narcisismo) y el amor a la independencia (opuesto a la fijación simbiótico-incestuosa)“.

Son de importancia trascendental sus estudios acerca de la relación que existe entre los sistemas políticos totalitarios y las religiones monoteístas. Según Fromm las religiones monoteístas educan a los individuos en la obediencia ciega a una autoridad superior, que pone las normas por encima de cualquier razón o discusión. Así el hombre queda reducido a un mero servidor de un Dios Todopoderoso. Esta mentalidad masoquista, adquirida desde la infancia, sería la base psicológica que ha hecho que muchos hombres sigan ciegamente a dictadores como Hitler.

Así, afirma que el hombre se decanta en su vida entre dos fuerzas: la biofilia y la necrofilia. La primera es la fuerza que impulsa al ser humano a amar la vida y a crear. La segunda es el reverso tenebroso de esta fuerza. La necrofilia surge cuando el hombre se decanta por el egoísmo, y conlleva la soberbia, la codicia, la violencia, el ansia de destruir y el odio a la vida. Es de destacar el magnífico estudio que Fromm hizo, en este libro, de la personalidad de Hitler basándose en esta teoría de la biofilia-necrofilia.

Erich Fromm estaba convencido que las utopías “realistas” persistirán mientras las personas sean conscientes de su potencial de superación. Y estas mismas personas, cuanto más procuren ser autoras y protagonistas de su vida, y estén dispuestas a pensar, sentir y obrar con sus propias fuerzas, tanto más desarrollarán sus capacidades para la razón y el amor. Esta es la tarea que les permitirá vivir con plenitud y relacionarse con sus semejantes sin perderse a sí mismas.

A continuación les dejo un exquisito fragmento de su libro: El humanismo como utopía real, que se constituye en un verdadero manifiesto humanista para los días de hoy. Espero les agrade:

  • Creo que la unidad del hombre, a diferencia de otros seres vivientes, se debe a que el hombre es la vida consciente de sí misma. El hombre es consciente de sí mismo, de su futuro, que es la muerte ; de su pequeñez, de su impotencia. Es consciente del otro en cuanto otro. El hombre está en la naturaleza, y sometido a sus leyes, aunque la trascienda con el pensamiento.
  • Creo que el hombre es consecuencia de la evolución natural : que ha nacido del conflicto de estar preso y separado de la naturaleza y de la necesidad de hallar unidad y armonía con ella.
  • Creo que la naturaleza del hombre es una incoherencia, debida a las condiciones de la existencia humana, que exige buscarle soluciones, las cuales a su vez crean nuevas incoherencias y la necesidad de nuevas soluciones.
  • Creo que toda solución a estas incoherencias puede cumplir realmente la condición de ayudar al hombre a superar el sentimiento de separación y a lograr un sentimiento de concordancia, comunidad y participación.
  • Creo que, en toda solución a estas incoherencias, el hombre sólo tiene la posibilidad de escoger entre avanzar o retroceder. Estas opciones, que se manifiestan en actos precisos, son medios para rebajar o para desarrollar la humanidad que tenemos dentro.
  • Creo que la alternativa fundamental para el hombre es la elección entre “vida” y “muerte”, entre creatividad y violencia destructiva, entre la realidad y el engaño, entre la objetividad y la intolerancia, entre fraternidad con independencia y dominio con sometimiento.
  • Creo que podemos atribuir a la “vida” el significado de continuo nacimiento y constante desarrollo.
  • Creo que podemos atribuir a la “muerte” el significado de suspensión del desarrollo y continua repetición.
  • Creo que, con la solución regresiva, el hombre trata de encontrar la unidad librándose del insoportable miedo a la soledad y a la incertidumbre, desfigurando lo que lo hace humano y lo atormenta. La orientación regresiva se desarrolla en tres manifestaciones, juntas o separadas : La necrofilia, el narcisismo y la simbiosis incestuosa. Por necrofilia entiendo el gusto por todo lo que es violencia y destrucción : el deseo de matar, la adoración de la fuerza, la atracción por la muerte, el suicidio y el sadismo y el deseo de transformar lo orgánico en inorgánico sometiéndolo al “orden”. El necrófilo, por carecer de las cualidades necesarias para crear, en su impotencia encuentra más fácil destruir, porque para él sólo una cualidad tienen valor : la fuerza. Por narcisismo entiendo la falta de un interés autentico por el mundo exterior y un intenso apego a uno mismo, al grupo, clan, religión, nación, raza, etc., con graves distorsiones del juicio racional. En general, la necesidad de satisfacción narcisista deriva de la necesidad de compensar una pobreza material y cultural. Por simbiosis incestuosa entiendo la tendencia a seguir ligado a la madre y a sus equivalentes : la estirpe, la familia o la tribu ; a descargarse el insoportable peso de la responsabilidad, la libertad y la conciencia, para ser protegido y amado en un estado de seguridad con dependencia, que paga el individuo con el cese de su propio desarrollo humano.
  • Creo que , escogiendo avanzar, el hombre puede encontrar una nueva unidad mediante el pleno desarrollo de todas sus energías humanas, que se muestran en tres orientaciones, juntas o separadas : la biofilia, el amor a la humanidad y a la naturaleza y la independencia y libertad.
  • Creo que el amor es la llave principal para abrir las puertas al “crecimiento” del hombre. El amor y la unión a alguien o algo fuera de uno mismo permite trabar relaciones con otros, sentirse uno con otros, sin reducir el sentido de integridad e independencia. El amor es una orientación positiva, para la cual es esencial que se hallen presentes al mismo tiempo la solicitud, la responsabilidad, el respeto y el conocimiento del objeto de unión.
  • Creo que la experiencia del amor es el acto más humano y humanizador que es dado gozar al hombre y, como la razón, carece de sentido si se entiende de manera parcial.
  • Creo en la necesidad de “liberación” de los lazos, externos o internos, como condición para poder tener la “libertad” de crear, obrar, querer saber, etc., para poder llegar a ser un individuo libre, activo y responsable.<
  • Creo que libertad es la capacidad de obedecer la voz de la razón y del conocimiento, en contra de las voces de las pasiones irracionales. Es la emancipación que libera al hombre y lo pone en el camino de emplear sus facultades racionales y de comprender objetivamente el mundo y el papel que en éste representa.
  • Creo que la “lucha por la libertad” tiene, en general, el sentido excluido de lucha contra la autoridad impuesta sobre la voluntad individual. Hoy “lucha por la libertad” debe significar liberarnos, individual y colectivamente, de la “autoridad” a la que nos hemos sometido “voluntariamente” : liberarnos de las fuerzas interiores que exigen este sometimiento porque somos incapaces de soportar la libertad.
  • Creo que la “libertad de elección” no siempre es igual para todos los hombres en todo momento. El hombre de orientación exclusivamente necrofílica, narcisista o simbiótico incestuosa, puede tomar sólo una opción regresiva. El hombre libre, liberado de lazos irracionales, no puede tomar ya una opción regresiva.
  • Creo que el problema de la libertad de elección existe sólo para el hombre de orientaciones contrapuestas, y que esta elección siempre está estrechamente condicionada por deseos inconscientes y por justificaciones tranquilizadoras.
  • Creo que nadie puede “salvar” a su prójimo decidiendo por él. Únicamente podrá ayudarlo señalándole alternativas posibles, con toda sinceridad y amor, sin sensiblería ni engaño alguno. La conciencia intelectiva de las alternativas liberadoras puede reavivar en un individuo sus energías ocultas y ponerlo en el camino en el que escoja la “vida”, en lugar de la “muerte”.
  • Creo que la igualdad se siente cuando, al descubrirse uno mismo por completo, se reconoce igual a otros y se identifica con ellos. Todo individuo lleva la humanidad en su interior. La “condición humana” es única e igual en todos los hombres, a pesar de las inevitables diferencias de inteligencia, talento, estatura, color, etc.
  • Creo que la igualdad entre los hombres se debe recordar especialmente para evitar que uno se convierta en instrumento de otro.
  • Creo que la fraternidad es el amor dirigido a nuestros semejantes. No obstante, se quedará en palabra hueca mientras no se hayan eliminado todos los lazos “incestuosos” que impiden juzgar objetivamente al “hermano”.
  • Creo que el individuo no puede entablar estrecha relación con su humanidad en tanto no se disponga a trascender su sociedad y a reconocer de qué modo ésta fomenta o estorba sus potenciales humanas. Si le resultan “naturales” las prohibiciones, las restricciones y la adulteración de los valores, es señal de que no tiene un conocimiento verdadero de la naturaleza humana.
  • Creo que la sociedad ha chocado siempre con la humanidad, aun teniendo una función a la vez estimulante e inhibitoria. La sociedad no dejará de paralizar al hombre y promover la dominación hasta que su fin se identifique con el de la humanidad.
  • Creo que podemos y debemos esperar una sociedad cuerda que fomente la capacidad del hombre de amar a sus semejantes, de trabajar y crear, de desarrollar su razón y un sentido real de sí mismo basado en la experiencia de su energía positiva.
  • Creo que podemos y debemos esperar la recuperación colectiva de una salud mental caracterizada por la capacidad de amar y crear, por la liberación de los lazos incestuosos con el clan y la tierra, por un sentido de identidad basado en la experiencia que tienen de sí mismo el individuo como sujeto y agente de sus facultades y por la capacidad de influir en la realidad exterior e interior a uno mismo, logrando el desarrollo de la objetividad y de la razón.
  • Creo que, mientras parece que este mundo nuestro enloquece y se deshumaniza, cada vez más individuos sentirán la necesidad de asociarse y colaborar con quienes compartan sus preocupaciones.
  • Creo que estos hombres de buena voluntad, no sólo deben hacerse una interpretación humana del mundo, sino que también deben señalar el camino y trabajar por su posible transformación : la interpretación sin voluntad de reforma es inútil ; la reforma sin previa interpretación es ciega.
  • Creo posible la realización de un mundo en que el hombre “ser” mucho aunque “tenga” poco ; un mundo en que el móvil dominante de la existencia no sea el consumo ; un mundo en que el “hombre” sea el fin primero y último ; un mundo en que el hombre pueda encontrar la manera de dar un fin a su ida y la fortaleza de vivir libre y desengañado.

Muchas gracias Sr. Fromm por sus palabras tan profundas y a la vez luminosas.

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Categorías: Cambio de paradigma · Conciencia Integral · Economía solidaria · El Poder · Erich Fromm · Espiritualidad · Estupidez Humana · Modernidad · Nuevo Humanismo
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10 respuestas hasta el momento ↓

  • lydia // Miércoles 13 Febrero, 2008 a 9:20 am | Responder

    Una gran luz esta voz de Eric Fromm. Que visionario que fué. Quizás ahora podamos entenderlo más que antes, cuando escribió su Miedo a la libertad. Nuestros padres que habian vivido la guerra, para ellos la libertad era poder vivir sin guerra. Pero para las generaciones que han seguido ya podemos reflexionar con más profundidad el significado de la libertad. Y claro que ser libre no es poder hacer lo que uno quiere. Y con Eric Fromm entendemos lo que siginifica la palabra libertad. Y no es simple.

    Fué visionario porque vió por dónde ibamos. Qué diría al vernos ahora? Leerlo es esperanzador. Pero cuando uno vé los infiernos que nos rodean…

    Muchisimas gracias por lo que haces. Hay mucho trabajo y energía en este blog. Muchas inquietudes, preguntas y soluciones tambien. Y esperanza, que sin la esperanza no podemos hacer nada. Pero en tu blog hay esperanza, ideas, información, reflexión y sobre todo comunicación.

    Un abrazo,

  • Andres // Miércoles 13 Febrero, 2008 a 10:00 am | Responder

    La comunicación es un proceso de (mínimo) dos vias. Con mensajes tan claros y juicioso, y a la vez tan elogiosos como los que vos y otros envian, la energía de este blog se agotaría. Se que estás allí y eso me da la fuerza y las ganas para seguir trabajando el blog. La usina de poder de todo esto es la conectividad. Por lo tanto, vos también sos arte y parte del proceso. Cómo decía el músico-visionario John Cage, sigo al proceso… y el proceso me sigue a mi (no hay separación). Esto consiste en conectar no información, sino emoción.
    que estes muy bien
    Andres

  • lydia // Miércoles 13 Febrero, 2008 a 10:45 am | Responder

    Me he estado preguntando: Es que soy una persona libre?

    Es un tema complicado, filosofico. Pero en mi vida, es que soy libre?
    La libertad, para mí, es liberación. Es que estoy liberada?
    Liberada, es decir no ser un zombie, como los que vemos en el video tan interesante que has puesto. No ser un robot. No permitir que me laven el cerebro. No permitir que me impongan ideas, morales, conductas.

    Libertad: creatividad. Universalidad, sin prejuicios, sin ideas pre-concevidas. Es decir, liberarse de todo, de la educación, del discurso politico, del discurso familial, del discurso social. Libertad pero amor. El amor es la meta de la libertad.

    Es complicado, no? Y tengo un recurso: meditar. Meditando me libero, de mis ideas, de mi yo, de mi ego. Soy y no soy. Plenitud y vacio. A partir de allí podemos, quizas, hablar de libertad.

    Hay una frase en francés que siempre me ha gustado mucho: “Il faut tuer sa famille”. Tienes que matar a tu familia. Me gusta mucho porque implica liberarse de la familia, de todo lo que simboliza la familia: puede ser familia-pais, familia-tribu, familia-ideas, familia-educación, familia-prejuicios.

    Me ha gustado mucho el video: es un espejo del mundo en el que vivimos, además de un entendimiento del pensamiento de Fromm. Las cosas han emperoado desde que Fromm escribió su Miedo a la libertad, en 1947 aproximadamente. Entendemos “los niños de Hitler”, sabemos en parte porqué ocurrió todo aquello; pero seguimos siendo nosotros “niños de algo”. Mira a los fans del futbol, en un estadio. O a los consumidores, durante las fiestas de Navidad. O a los fans de los meetings politicos. Es que hemos evolucionado desde que Eric escribió su libro? Siguen las guerras, seguimos aceptando las guerras. Seguimos creyendo en el mito de la fuerza. Y seguimos adorando el poder. Nos encanta la violencia, no nos molesta ver a muertos mientras comemos, no nos moleta nada. Estamos realmente programados. Me recuerda a la Naranja Mecanica de Kubric.

  • Cambio de credo « Puliendo ocios // Domingo 23 Marzo, 2008 a 10:39 pm | Responder

    [...] De éste, que me inculcaron en la escuela secundaria, a éste. [...]

  • Plenitud Blog » Artículos » Un llamado a la salubridad nacional // Jueves 27 Marzo, 2008 a 10:49 am | Responder

    [...] vamos a tener que darle la razón a Erich Fromm cuando, en su libro “Psicoanálisis de la Sociedad Contemporánea”, afirmaba que la sociedad [...]

  • Anti-humanismo laboral « Humanismo y Conectividad // Sábado 5 Abril, 2008 a 5:43 am | Responder

    [...] La degradación que experimenta la gran mayoría de los empleados, es decir los usados por otros, es la suma de varias indignidades, que pueden ser designadas como “disciplina”, es decir, el modo de control de la modernidad, puesta de manifiesto en los controles estrictos como la supervisión por medio del control jerárquico, la aplicación de movimientos repetitivos, los ritmos de trabajo impuestos a nivel de cronómetro, las cuotas de producción, los incentivos por productividad, la marcación de tarjetas, etc. Para otro revolucionario de la sociedad de hoy, Michel Foucault, la disciplina era el común denominador que existe entre la fábrica, la oficina y la tienda comercial, y las cárceles, las prisiones, los hospitales psiquiátricos, los asilos, etc. Es muy posible que la dinámica del trabajo estrictamente regulado y disciplinado, sea responsable, mucho más que otros mecanismos idiotizantes como la televisión, de la creciente “cretinización” que envuelve al mundo de hoy. Quienes viven marcando y marcados por el paso todas sus vidas, llevados del nacimiento a la escuela y de esta al trabajo, es posible que se habitúen tanto a las jerarquías al punto tal en el que el impulso en dirección a la autonomía se atrofie tanto que el miedo a la libertad sea una de las fobias emergentes, tal como lo imaginaba Eric Fromm. [...]

  • bart // Viernes 9 Mayo, 2008 a 1:29 pm | Responder

    TE FELICITO POR TU ARTICULO. GRACIAS

  • Silviano Martínez Campos // Lunes 4 Agosto, 2008 a 8:42 pm | Responder

    Creo haber captado cuando leí Anatomía de la Destructividad Humana, que la guerra no forma parte de la naturaleza (¿o condición?) humana, sino es un hecho cultural. Y puesto que con la guerra, opino, están asociadas las mil calamidades que nos azotan, va para largo la solución. Parece ser dominante la percepción de que estamos viviendo el fin de un mundo, de un mundo, digo, no del mundo, con eso del cambio de paradigmas, de los modelos de comprensión de nosotros mismos y de lo que nos rodea y parece que la globalidad, o sea el entendimiento de nosotros en un esquema realmente planetario, llegó para quedarse.Pero ojalá sea muy transitoria la globalización, el esquema de los dominadores. En todo caso, esta transición que envuelve hasta a la más pequeña comunidad rural, va para largo. Se ve que ya nada funciona, pero salvo en los textos, no puede uno de buenas a primeras prescindir de todo lo que recibimos. Hay desniveles en la comprensión.

  • Adriana // Viernes 5 Junio, 2009 a 4:06 pm | Responder

    Recuerdo aún el día que empecé a leer El arte da amar, creo que a diferencia de muchos mas influenciados en su adolescencia y adolescencia tardía por Hesse fue éste libro el que me sumergió por siempre en el mundo de la espiritualidad

  • Leandro // Jueves 2 Julio, 2009 a 2:04 pm | Responder

    Realmente esperanzadoras las palabras de E. Fromm!!

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