Vitalidad hacker, claves para imitar un modelo

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Hacker en acciónToda tecnología, más que otra cosa, es una creación cultural que refleja los principios, valores y sueños de sus inventores. Internet, la Web, es una tecnología de libertad, en cuyo núcleo se halla un grupo fascinante de personas: la tribu de los “hackers”. Según se afirma en The Jargon File, los hackers son personas que se dedican a programar de forma entusiasta y creen que poner a disposición la información constituye un extraordinario bien, y que además para ellos es un deber de naturaleza ética compartir su competencia y pericia, elaborando software gratuito y facilitando el acceso a la información y a los recursos de computación siempre que ello sea posible. Uno puede preguntarse: ¿Cómo y por qué numerosos grupos de programadores, desarrollan sofisticados sistemas en forma descentralizada, separados por la geografía, por las barreras corporativas y culturales, y por el lenguaje, sin pretender ninguna compensación económica y únicamente vinculados a través de la conexión a Internet?

Existe un acuerdo general por el cual se acepta, que el trabajo humano es una fuente fundamental de riqueza. Ahora bien, los economistas nos hemos educado a partir de la enseñanza de que el trabajo se considera poco menos que un mal necesario. Desde el punto de vista del empleador, es simplemente un elemento de su cálculo de costos que debería ser reducido al mínimo, cuando no pudiera ser reemplazado por la automatización. Desde el punto de vista de los trabajadores, el trabajo es una desutilidad, ya que sacrifica el tiempo libre y el confort, y el salario viene a ser una suerte de compensación por tal sacrificio. Así, lo ideal, desde el punto de vista del empleador, sería producir sin empleados mientras que, para los trabajadores, lo ideal es obtener un ingreso sin tener un empleo, es decir, vivir de rentas.

Según numerosos autores, la organización social que se produce alrededor de los proyectos de software libre y abierto, se basa en una nueva noción de propiedad. Tradicionalmente la idea de propiedad confiere al dueño, el derecho a excluir a los demás del uso del bien y, por ello, lo habilita a obtener un beneficio económico por su intercambio. En los proyectos de software libre, la noción de propiedad se configura alrededor del derecho a distribuir y no a excluir. La comprensión de este movimiento social puede ayudar a crear una nueva perspectiva acerca de la cuestión esencial de la condición cooperativa del ser humano.

Para los hackers, la palabra pasión describe bien la motivación primordial de su actividad, la cual nos muestra que existen formas de experiencia humana, en las que los incentivos económicos no resultan relevantes y que, bajo ciertas condiciones, un proyecto puede organizarse sólo sobre la base de motivaciones psico-sociales que trascienden el ámbito de lo material. Es sobre esta concepción que uno se vuelca a es poblar un blog con ideas y pensamientos, a veces ajenos y muchas veces propios.

Free software for dummiesLa viabilidad de los proyectos de software libre, que en algunos casos han tenido un impacto monumental, corroe la noción convencional de división del trabajo, y abre el espacio para cuestionar muchos aspectos de la dinámica económica y social, en las organizaciones interconectadas de hoy. Me vienen a la mente el software Apache, el famoso linux o el Ubuntu, entre tantos otros miles. Aún cuando se piense que los movimientos de software libre puedan ser considerados por algunos como casos anecdóticos, este paradigma, a mi entender, comporta un interesante dilema que nos hace pensar acerca de las posibilidades de cooperación de los seres humanos a gran escala y cuyo eje motivador, se puede hallar en la asimilación de una nueva forma de entender la realidad a partir de una cosmovisión superadora del racionalismo instrumental basada en valores integradores y holísticos.

No obstante, suele pensarse que el fenómeno queda sólo circunscripto al ámbito del diseño y producción de software donde tuvo su origen. Dejando de lado a Pekka Himanen quien fué el primero en contrastar la famosa ética protestante del trabajo de Max Weber con la nueva ética hacker, basaré las siguientes notas es una artículo de Eric Steven Raymond, titulado “¿Cómo convertirse en hacker?”. Se trata de un texto que habla básicamente sobre hackers informáticos pero como el mismo Raymond dice, “La mentalidad hacker no está confinada a esta cultura del software. Hay gente que aplica la actitud de hacker a otras cosas”.

Lo interesante de este texto es que ofrece algunas líneas directrices con las cuales uno puede llegar a ser un hacker, algo así como el camino que nos llevará a la iluminación a través de la pasión por cooperación. Según Raymond, la mejor manera de aprender un arte creativo es por imitación y nos invita a imitar la mentalidad (intelectual y emocionalmente) de un hacker.

  • El mundo esta lleno de problemas fascinantes que esperan ser resueltos

Y deberíamos experimentar cierto placer o felicidad (“estremecimiento de tipo primitivo”, textualmente) cuando hayamos resuelto un problema, ya que solucionar problemas requiere esfuerzo y este a su vez requiere motivación. Aun así, es divertido ser un hacker, pero es una clase de entretenimiento que solo se consigue mediante el esfuerzo.

  • Ningún problema tendría que resolverse dos veces

He aquí la razón por la que hay que compartir la información. El tiempo es cada vez un bien más valorado y se ahorraría mucho si nadie tuviese que resolver un problema ya resuelto anteriormente. De esta manera, se dedica todo el esfuerzo en resolver nuevos problemas que surgen continuamente.

  • El aburrimiento y el trabajo rutinario son perniciosos

El trabajo repetitivo impide al hacker utilizar su creatividad para resolver problemas. Por lo tanto, el hacker debe “automatizar las tareas rutinarias todo lo que se pueda” para poder dedicarse de pleno a aquello que le apasiona.

  • La libertad es buena

Cualquiera que pueda darte ordenes, puede obligarte a dejar de resolver ese problema que te esta fascinando. Por eso, la actitud autoritaria debe ser combatida donde sea que se la encuentre, pues si se deja te asfixiara, tanto a ti como a otros hackers”. Los autoritarios no suelen ser propensos a compartir la información ni a cooperar en sus proyectos con otras personas, lo cual puede impedir al hacker realizar su tarea.

  • La actitud no es sustituto para la competencia

Deberíamos desarrollar las actitudes antes citadas pero no basta solo con la actitud para ser un hacker, hace falta “inteligencia, práctica, dedicación y trabajo duro”. Con esto conseguiremos desarrollar cierta competencia en las áreas de nuestro trabajo. Raymond destaca como buenas las competencias en habilidades que domina poca gente y las que exigen “agudeza mental, destreza y concentración”.

Aparte de estas directrices para desarrollar la actitud, un hacker debe desarrollar ciertas habilidades en el campo que este trabajando. Para ello necesita dominar herramientas que, no hace ni falta decirlo, irán cambiando con el tiempo. Esto obliga al hacker a tener capacidad para aprender a utilizar diferentes herramientas sin especializarse en una sola. Este aprendizaje no tiene que ser teórico, sino practico, para poder aprender directamente de la experiencia.

Otro concepto que desarrolla Raymond en este texto es el del estatus o reputación, que se consigue mediante la valoración que los demás hacen sobre nuestro trabajo y cuanto más compartamos nuestro trabajo adquiriremos mayor estatus. Él lo llama “donar” (“al donar tu tiempo, tu creatividad y el resultado de tu destreza”) y da otra serie de directrices para poder obtener “el respeto de los hackers”, de las que se pueden extraer las siguientes ideas:

  • Hacer cosas que sean útiles y donarlos para que puedan utilizarlo los demás.
  • Probar y depurar errores del trabajo de otros.
  • Publicar información útil.
  • Ayudar a mantener en funcionamiento la infraestructura que utiliza la comunidad
  • Hacer algo por la cultura hacker en si misma.

Por último, nos ofrece unos consejos muy poco ortodoxos para poder desarrollar habilidades, sobre todo de estilo o forma, que nos pueden ayudar en la correcta comunicación de ideas. Cosas muy básicas que a veces olvidamos.

  • Aprender a escribir correctamente en tu lengua.
  • Leer ciencia-ficción.
  • Estudiar zen y/o practica artes marciales.
  • Desarrollar un oído analítico para la música.
  • Desarrollar inclinación por los dobles sentidos y los juegos de palabras.

Geek insidePor que estas cosas en particular y no otras es algo que no está completamente claro, pero todas están conectadas con una mezcla de la parte izquierda y la derecha de las habilidades de tu cerebro”. Parece ser que ayuda a utilizar la parte racional e irracional de nuestro ser.

Ciertamente, el artículo de Eric Steven Raymond me parece un modelo a seguir y digno de ser considerado en el ámbito de aquellas empresas y organizaciones que pretendan innovar y crear algo novedoso, esa solución que nos permita cambiar la historia de las cosas.

Fuente:¿Cómo convertirse en hacker?

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Mucho marketing y poca integridad ética

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Cuando vayas a comprar una impresora de chorro de tínta habría que pensarlos dos veces. Tal vez te estén esfando…. sino, mirá el video… ¿cual será el truco en las otras impresoras…?

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