El debate acerca de las cuestiones “realmente importantes” se vuelve urgente cuando la mente humana continúa, en la era de la información y la ciencia, expandiendo los límites de su conocimiento; pero al mismo tiempo expandiendo también el conocimiento de los límites del conocimiento, sin dejarse dominar por la tradición, la fuerza o la autoridad absoluta. Esta dominación puede provenir de las filosofías, tradiciones espirituales y religiosas, o de la misma imposición de “lo políticamente correcto en ciencia” que cohartan igualmente la libertad crítica del ejercicio de la razón en los individuos.
En la primera parte del libro Mind & Emergence, from quantum to consciousness, Oxford University Press, (2004), Philip Clayton defiende la emergencia, en el sentido fuerte, como la descripción más adecuada de lo que ocurre en el proceso evolutivo del universo. Los partidarios de la emergencia fuerte mantienen que la evolución ha ido produciendo nuevos niveles ontológicos distintos en el cosmos y que cada uno de esos niveles nuevos está caracterizado por leyes propias, regularidades propias y fuerzas causales propias.
Por el contrario, los partidarios de la emergencia débil insisten en que al aparecer nuevos niveles evolutivos permanecen los mismos procesos causales propios del primer nivel evolutivo de la física. Aunque las nuevas categorías emergentes, tales como por ejemplo, la síntesis de proteínas, el hambre en el mundo, o el deseo de ser aceptado por los demás, pueden superar el comportamiento de otras estructuras de nivel más bajo, no deben ser consideradas en sí mismas como nuevos tipos de causas.
Según Clayton, las aspiraciones del reduccionismo microfísico no han tenido éxito. Más bien al contrario, el mundo muestra cada vez más niveles de organización distintos, donde cada nivel está caracterizado por un tipo irreducible de explicación causal. La conclusión no es que el estudio científico sea fútil o equivocado sino que la ciencia muestra un mundo cada vez más amplio con interacciones más complejas entre los diversos niveles de organización. Para Clayton, la física no considera la experiencia que el ser humano tiene de sí mismo como agente consciente. El ser humano no sólo experimenta que piensa, quiere y decide, también experimenta que sus pensamientos y deseos son efectivos, que realiza cosas, que actúa efectivamente sobre el mundo. El dualismo que reduce completamente la conciencia a la fisiología, tampoco explica el número creciente de correlaciones que la neurociencia encuentra entre los estados del sistema nervioso central y los estados de conciencia.
Es por ello que propone la visión emergentista como epistemología reconciliadora de las brechas de conocimiento que estas posturas tiendes a generar. La tesis del libro Mind & Emergence es que los días del dilema forzado entre fisicalismo y dualismo han pasado. El emergentismo de Clayton es plural. La conciencia no es el único nivel emergente, en algún sentido es uno más de una larga serie de pasos que caracterizan el proceso evolutivo. La mente y la conciencia humana representan un nivel evolutivo particularmente interesante y complejo, que incluye toda la vida intelectual, cultural, artística y espiritual de la humanidad.

Algunas de las tesis de la visión emergentista de Clayton son:
- Monismo ontológico: La realidad está compuesta en último término de un único tipo básico de materia. Pero el monismo ontológico no implica para Clayton que las entidades postuladas por la física completen el inventario de todo lo que existe. Por lo tanto el emergentismo para Clayton es monista pero no fisicista.
- Irreductibilidad de la emergencia: Las propiedades emergentes son irreducibles a fenómenos que ocurren a un nivel más bajo. Una cuestión importante para la teoría de la emergencia es determinar cuándo podemos decir que emerge un nuevo nivel. Tradicionalmente la “vida” y la “mente” han sido tomadas como niveles genuinos de emergencia. Pero la emergencia no se puede reducir a estos dos niveles indiscutibles, posiblemente hay una cantidad considerable de otros niveles de emergencia. En un reciente libro el biofísico de Yale Harol Morowitz señala no menos de 28 niveles distintos de emergencia desde el big bang hasta ahora.
- La causalidad hacia abajo (downward): La causalidad hacia abajo de una estructura emergente sobre sus partes constituyentes diverge del tratamiento filosófico estándar de la causalidad en la ciencia moderna. Este concepto de causalidad hacia abajo es un punto central en la discusión que Clayton hace de la emergencia fuerte.
La teoría de la emergencia reconoce que la conciencia no es en cierto sentido sino “otro nivel de emergencia“, la teoría de la emergencia no es un dualismo disfrazado. La teoría de la emergencia tiene su propia lógica. Clayton resume ocho caracteristicas del emergentismo:
- Monismo: Hay única realidad primordial a partir de la cual han ido evolucionado todas las realidades.
- Complejidad jerárquica: El mundo se muestra jerárquicamente estructurado.
- Monismo emergentista: aparecen unidades más complejas formadas a partir de otras más simples.
- Emergencia no uniforme: Se pueden señalar diversos niveles de emergencia con grandes diferencias entre ellos.
- Esquemas de emergencia transversales: La mayor parte de los saltos de enmergencia muestra algunas características similares.
- Causalidad hacia abajo: Los nuevos objetos emergentes aparecen como nuevas causas que actúan sobre los objetos a un nivel más bajo.
- Pluralismo emergente: La causalidad descendente no implica dualismo sino más bien pluralismo. Como comenté, Clayton cita a Morowitz que propone por lo menos 28 niveles de emergencia.
- La “mente” como emergente: La propuesta de Clayton es que se da interacción entre la mente y la materia en las dos direcciones. De la mente a la materia y de la materia a la mente.
Algunos niveles de la realidad son adecuados para una explicación matemática determinista (microfísica, por ejemplo), otros para explicaciones que son matemáticas pero no son deterministas (en la física cuántica), otros para explicaciones centradas en la función y desarrollo de estructuras vitales (las ciencias biológicas desde la genética a la neurofisiología, por ejemplo). Pero en otros niveles de las ciencias sociales y culturales las leyes juegan un papel menor y predominan factores más idiosincráticos.
Por ello en estos niveles la narración tiende a sustituir a las mediciones empíricas y la predicción se vuelve más difícil. Parece que gran parte de la vida interior humana, las interacciones sociales y las expresiones creativas están basadas en esta interioridad. Es verdad que los científicos sociales pueden compartir su conocimiento de los fenómenos sociales y culturales y así incrementar, a lo largo del tiempo, su conocimiento. También es verdad que las ciencias naturales contribuyen al desarrollo de las ciencias sociales, pero no lo hacen como una mera extensión de ellas. La escala de niveles de complejidad no termina aquí. Las personas se preguntan por el sentido y el significado de su mundo natural y social. De nuevo un nivel de explicaciones se convierte en una parte de un todo más amplio. Y de nuevo se invita a los pensadores a participar en la búsqueda de conocimiento a un nivel más alto.
























































0 respuestas hasta el momento ↓
Todavía no hay comentarios... Empiece usted rellenando el siguiente formulario.