Vivimos en una época de triunfos sin precedentes para la especie humana. La ciencia moderna ha desarrollado sofisticadas naves espaciales que transportan astronautas y van más allá del sistema solar, hemos roto el código del ADN y comenzado con la ingeniería genética. Ni qué hablar de Internet, la red electrónica que está transformando rápidamente el fragmentado mosaico de las comunidades humanas en una aldea verdaderamente planetaria. Sin embargo, el lado oscuro de la historia reciente es igualmente pavoroso. Sumas inimaginables de dinero se han gastado en la locura de la guerra; millones de personas han sido torturadas y asesinadas por dictaduras y regímenes totalitarios de todo el mundo. La contaminación industrial del suelo, el agua y el aire; la amenaza del cambio climático, provocado por la acción antrópica; la degradación incesante del medio ambiente; la irresponsable deforestación y envenenamiento del plancton marino, los peligros de los químicos y tóxicos en nuestros alimentos y la crisis del agua, aun en ciernes.
Mientras los países más desarrollados se van dando cuenta de que el crecimiento ilimitado es un sueño, decenas de millones de personas viven en la más absoluta miseria, mueren de hambre o de enfermedades evitables. Junto con la exuberante acumulación de la riqueza, las naciones industrializadas muestran un rápido incremento de desórdenes emocionales, suicidios y criminalidad. Puede sonar dramático, sin embargo, no es una exageración referirse a esta situación como una crisis mundial sin precedentes por la magnitud que ella conlleva.
Es cuestión de vida o muerte identificar correctamente las causas de esta peligrosa situación y encontrar remedios eficaces. Si consideramos los recursos disponibles y el avance de la ciencia, el hambre, la pobreza y las muertes provocadas por enfermedades en el mundo son absolutamente subsanables. Además de la total absurdidad de las guerras, se puede mostrar que ninguna nación se hizo más rica como consecuencia de una guerra. Lo que siempre se da es la destrucción sin sentido de recursos económicos, así como de vidas humanas. La humanidad tiene los medios y la capacidad tecnológica necesaria como para alimentar a la población de todo el planeta y garantizar un estándar de vida razonable para todos, para combatir la mayoría de las enfermedades, reorientar a la industria hacia fuentes renovables de energía y prevenir la contaminación.

Nagasaki destruida
La tarea de crear una escala totalmente distinta de valores y tendencias para la humanidad podría parecer demasiado idealista y utópica como para brindar una esperanza de cambio. ¿Qué habría que hacer para transformar a la humanidad contemporánea en una especie de individuos capaces de convivir pacíficamente con los demás sin que importen su color, su origen, su idioma o sus convicciones políticas? ¿Cómo podría la humanidad empaparse de los profundos valores éticos, la sensibilidad hacia las necesidades de los otros y del medio ambiente y la conciencia de las urgencias ecológicas? Tal tarea parece demasiado fantástica al nivel de la utopía.
El estudio del surgimiento de la espiritualidad, así como las nuevas investigaciones de la conciencia y los nuevos tipos de psicoterapia proporcionan las pistas y la información necesarias. A lo largo de este blog he tratado de dar cuenta de los cambios que se observan en el curso de una práctica espiritual sistemática y una profunda exploración de sí. Asímismo, he procurado analizar estas transformaciones y su posible importancia para la crisis que asota al planeta. Entre las fuerzas psicológicas que caracterizan la actual condición de la humanidad y contribuyen a la crisis mundial se cuentan la utilización de la violencia, la ambición y el materialismo insaciables, y una insatisfacción habitual que tiende a producir una avidez sin límites y la búsqueda de metas al nivel de lo irracional.
Muchas personas sufren una grave falta de conciencia de que todos estamos íntimamente interconectados con la naturaleza; carecen de la sensibilidad ecológica esencial para que sigamos sobreviviendo. Todas estas características parecen ser sintomáticas de la grave alienación de la vida interior y la pérdida de valores espirituales. Quienes obtienen el acceso a las regiones profundas de la psiquis a través de diversas prácticas espirituales, psicoterapias experienciales o psicotecnologías de la atención, como las llamaba Ken Wilber, les es dada la oportunidad de descubrir las raíces de los aspectos más destructivos y autodestructivos de la naturaleza humana, y pueden sobreponerse a ellos al hacerlos totalmente conscientes. Las personas que se conectan por medio de sus vivencias a la región más prufunda de la psiquis, la dimensión transpersonal, tienden a desarrollar un nuevo aprecio por la existencia y una reverencia hacia la vida en todas sus formas.
Mejorar la aceptación de sí conduce a una mayor tolerancia hacia los demás. Las diferencias entre la gente se vuelven interesantes, y una ventaja en vez de algo amenazador, ya sean diferencias de sexo, raza, color, idioma, convicciones políticas o creencias religiosas. Luego de las profundas experiencias místicas, los intereses de la humanidad entera, toda la vida y el planeta tienden a tener prioridad por sobre los egoístas intereses de individuos, familias, partidos políticos, clases, países y credos. Lo que nos conecta y tenemos en común se vuelve más importante que las formas en las que diferimos.
Al aumentar la capacidad de disfrutar del momento presente, la insatisfactoria búsqueda de proyectos y metas grandilocuentes como forma de conseguir la satisfacción se vuelve cada vez menos fuerte. Como resultado, la vida es menos una lucha y más una aventura o un juego fascinante. A raíz de la transformación positiva que produce, la emergencia de lo espiritual en las personas, tal vez juegue un papel importante en el mundo si ocurre en una cantidad suficientemente grande de gente.
Muchos investigadores en el campo de las neurociencias, de la psicología cognitiva, de la humanista y de la psicología transpersonal, por ejemplo, creen que un mayor interés en la espiritualidad y una mayor incidencia de experiencias cumbre espontáneas representarían una tendencia evolutiva hacia un nuevo nivel de la con ciencia humana. Algunos van aún más lejos y consideran seriamente la posibilidad de que este acelerado desarrollo espiritual refleje un esfuerzo por parte de las fuerzas de la evolución para revertir el actual curso autodestructivo que ha tomado la raza humana. La posibilidad de que tales esfuerzos puedan realizar una contribución importante para aliviar la crisis mundial le agrega una estimulante dimensión y una fuerte motivación. En eso estamos… (así lo espero)…























































4 respuestas hasta el momento ↓
Maria Teresa // Miércoles 3 Septiembre, 2008 a 8:27 am |
Creo que a la humanidad le hacen falta experiencias, contactos humanos. Vivencias de grupo. Noción de colectivo. Ya basta de tanta televisión y de culto al individualismo y aislamiento. En la película “Crash”, un policia tiene un momento de lucidez cuando luego del choque que se produjo entre la patrulla donde viajaba con otro vehículo, le revela a su compañera que la razón por la cual la ciudad de LA tiene tantos accidentes de tránsito, es porque de alguna manera la gente necesita “tocarse”. Claro, pensaron que el golpe del choque le había afectado la cabeza.
P.D. Me encanta su Blog.
Andres Schuschny // Miércoles 3 Septiembre, 2008 a 9:29 am |
María Teresa, me parece excelente tu comentario. Creo que el individualismo y la acción codiciosa es tan sólo un síntoma de una enfermedad mayor que nace en el miedo y termina en la incomunicación…
Gracias por tu comentario.
Muchos saludos
Andres
Chencho // Miércoles 3 Septiembre, 2008 a 10:13 am |
Hola Andrés. Primero darte la enhorabuena por ser tan claro en tus comentarios, admiro mucha esa virtud ya que pienso que lo complejo deja de serlo cuando uno lo entiende, lo ha experimentado y se prepara para transmitirlo a los demás de forma sencilla.
Y totalmente de acuerdo contigo la transformación del mundo parte de la transformación personal en llegar a descubrir lo mas profundo de nuestro ser.
Me ha encantado este post!!!
Un fuerte abrazo.
Andres Schuschny // Miércoles 3 Septiembre, 2008 a 11:30 am |
Chencho,
Muchas gracias, por tus comentarios… emociona recibir halagos como el tuyo. El objetivo de todo este esfuerzo (que por cierto es grande) es procurar llegar a la gente, para concientizar y tratar de alcazar a cada vez más personas y si fuera posible a aquellas que pueden hacer la diferencia, ya sea por la posición de poder que ocupan o por la capacidad que tienen de multiplicar las ideas y convencer a los demás!
Muchas gracias!!
Andres