Hace unos días empecé una nota que formará parte de una serie de entradas en las que me propuse resumir muy brevemente las iniciativas desarrolladas en los tiempos actuales tendientes a indagar acerca de las bases neurológicas de las experiencias religiosas y espirituales. Hoy me referiré a aquellos estudios que se han basado en la asociación de estas experiencias con enfermedades y lesiones así como en el uso, cada vez más frecuente de tomografías computadas y scanners basados en los principios de la resonancia magnética.
Hace unos meses me referí a las notables experiencias que las neurocientífica Jill Bolte Taylor, vivió en carne propia y que fueron motivo de un cambio total de su visión sobre el tema (véase aquí y aquí)
Como en este caso super especial, muchos descubrimientos acerca del cerebro se han producido gracias al estudio de disfunciones, lesiones o enfermedades cerebrales. Durante mucho tiempo se estableció una relación entre la enfermedad mental y la religión en el caso de la esquizofrenia, que provoca episodios psicóticos a menudo con contenido religioso. De hecho, la comunidad psiquiátrica ha clasificado todo contenido religioso como ilusorio o neurótico en su Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM IV). Gracias a Dios (la ironía es evidente…), ya no es así. La comunidad psiquiátrica ha acabado reconociendo que las manifestaciones religiosas entre pacientes pueden ser un signo de fuerza, un recurso para sanarse, y no necesariamente una patología. Basta recordar los estudios de Abraham Maslow acerca de las experiencias cumbre y de autorrealización en los que apuntaba que tales experiencias lejos de ser una psico-patología respondían al ideal de toda persona en cuanto a su desarrollo integral como persona.
Recientemente ha habido un enorme interés en el papel del lóbulo frontal en la experiencia numinosa. Lesiones traumáticas en esta área tienen un profundo efecto en la personalidad de los individuos, en la capacidad de controlar los impulsos, y en complejos procesos de pensamiento. Cabe recordar el entretenidísimo libro de Oliver Sacks: El hombre que confundió a su mujer con un sombrero. En este libro, Oliver Sacks, reconocido neurólogo inglés, relata numerosas historias de muchos de sus pacientes que, debido a sus problemas cerebrales, viven en mundos desconocidos y alucinantes. Recomiendo su lectura a un click de distancia.
V.S. Ramachandran, un neurocientífico de la Universidad de California en San Diego, se ha centrado en la epilepsia del lóbulo temporal izquierdo, frecuentemente asociado a visiones religiosas durante ataques epilépticos y a la preocupación sobre asuntos religiosos en el intervalo entre ataques.
Existen otros defectos mentales que se manifiestan en individuos por lo demás mentalmente sanos. Por ejemplo, la parálisis del sueño, una agobiante sensación de que no se puede despertar. Probablemente algunos de ustedes hayán tenido la experiencia de despertarse por la noche y ser incapaces de moverse, y con la fuerte sensación de que hay alguien más en la habitación. No es una grata experiencia. Esa “presencia en la habitación” se percibe normalmente como un demonio o algo terrorífico que se encuentra presente. Esta experiencia es tan común que ha recibido varios nombres y tiene diversas explicaciones mitológicas en diversas culturas del mundo.
Los neurocientíficos tienen ahora una etiología para la parálisis del sueño, pero cualquiera puede imaginarse cómo este trance u otros similares pueden dar lugar a creencias religiosas en demonios, fantasmas o el diablo.
Tomografías computadas, resonancia magnética: Imaginerías funcionales

Resonancia magnética
La tomografía por emisión de positrones (TEP) indica qué áreas del cerebro se activan más en una experiencia o actividad dadas. La tecnología fMRI (de imágenes por resonancia magnética) o el escáner SPECT (tomografía computarizada de emisión de fotón, una técnica que permite estudiar como un producto marcado radioactivamente se distribuye por el cerebro) son otras de las técnicas más recientes.
Andrew Newberg y el desaparecido Eugene D’Aquili fueron pioneros en la investigación con sujetos religiosos. El primer estudio que realizaron fue con ocho budistas americanos formados en la meditación tibetana y con tres monjas franciscanas.
Observaron que los cerebros de estos individuos presentaban un incremento de la actividad neuronal en la corteza prefrontal y una disminución de la actividad en el lóbulo parietal posterior superior. Éste está relacionado con la capacidad de percibir el sí-mismo físico en un mundo externo. Los científicos lanzaron la hipótesis de que esta reducción de actividad debía estar relacionada con la experiencia de no-dualidad descrita por los sujetos. Llamaron a esta experiencia “Absolute Unitary Being”. Mantuvieron que “la experiencia mística es biológica, observable y científicamente real, en lugar de un “profundo deseo”, y especularon: Hemos visto evidencias de un proceso neurológico que se ha desarrollado para permitir a los humanos trascender la existencia material y reconocer y conectarse con una parte más profunda y espiritual de nosotros mismos, percibida como un absoluto, la realidad universal que nos conecta a los unos con los otros.
Aquellos interesados en indagar más sobre este tema pueden esperar próximas entradas en el blog o leer el libro: Sacred or Neural: The potential of neuroscience to explain religious experience, de Anne Leona Cesarine Runehov, disponible gratuitamente como Google.























































4 respuestas hasta el momento ↓
Nicolas // Lunes 6 Octubre, 2008 a 10:03 am |
Muy bueno Andrés, Sacks es un de mis autores favoritos!
Recomiendo a tod@s, leer de su libro “Un antropólogo en Marte” el capítulo llamado “El último hippie”, a los interesados en la espiritualidad y las neurociencias les parecerá un caso maravilloso.
Saludos!
“El universo no sólo es más raro de lo que imaginamos, sino más raro de lo que podemos imaginar”.
JBS Haldane
Maria Teresa // Lunes 6 Octubre, 2008 a 12:58 pm |
He venido, desde hace ya algún tiempo, meditando sobre la humanidad y su lucha para afianzar su naturaleza individualista vs la colectiva. Cuando vi el video de la Dra. Jill Bolte, me di cuenta que esa dualidad está presenste dentro de nuestra propia mente y que para ganar el sentido de la unicidad con el resto del universo, hay que perder la conciencia de si mismo, como ser individual. Para optar por uno hay que renunciar al otro. ¿Estaré algún día lista para renunciar a mi individualidad en pro de lo colectivo, el “uno”. Dificil dilema.
adriana PAOLETTA // Lunes 6 Octubre, 2008 a 5:38 pm |
Andrés:
realmente muy bueno excelente post!!!
Cuando nombras la experiencia Dra. Jill Bolte me vino a la mente algo que sentí al ver su video y te lo quería contar.
En un momento de su relato , casi al final, ella se emociona profundamente, y mi pregunta en ese momento fue ¿se emociona porque es capaz de revivir el momento con total intensidad? o se emociona por la NOSTALGIA de una sensación que vivió y JUZGA IRRECUPERABLE.
En este último caso sería la angustia con que vivimos nosotros humildes mortales de a pie en busca de el nido tibio.
Saludos
Adriana
Andres Schuschny // Lunes 6 Octubre, 2008 a 6:50 pm |
Nicolas, voy a tratar de conseguir el libro que citas y leerlo. Gracias por la recomendación. Siempre aportando una posibilidad para saber más que en definitiva es ser más!!!!!
un abrazo
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María Teresa,
No se si se trata de perder la conciencia de sí para encontrar nuestra conciencia colectiva o de renunciar a lo uno para incorporar lo otro. Me parece que se trata más bien, como lo plantea Ken Wilber, de captar la múltiple imbricación de niveles de existencia. Soy yo en tanto yo, pero soy tu en tanto nosotros. Wilber habla de holoarquías.
Imagínate un mundo en el que lo que das vale más que lo que retienes porque lo que recibés es mas (en algún sentido) de lo que das. De eso se trata el amor que florece cuando tenemos una actitud compasiva hacia lo otro, no te parece? A la postre uno recibé mucho más de lo que da y ello no implica perderse de sí… ¿qué opinas?
Muchos saludos!!!!
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Adriana: supongo que cuando uno está frente a alguien que se expresa con total apertura… algo sucede…
Intuyo que la Dra. Bolte Taylor vivió una experiencia profunda y transformadora.
Como dice mi gran maestro José Azulay, las experiencias son sólo experiencias. Sirven sólo para constatar la presencia de una realidad, pero hoy hay que apegarse a ellas. Ello es una trampa, la del ego que busca la cristalización y no el fluir.
Estoy seguro que más allá de la nostalgia, la tuya la de la Dra. Bolte Taylor, ella vivió una transformación y es esa esencia transformada la que te conmovió. Aunque no soy quien para interpretar la experiencias de otros, no las tuyas, ni las de ella…. así que te pido disculpas por hacerlo.
un abrazo
Andres