Filantropía con fines de lucro: ¿Activismo 2.0?
Hace unos días salió en The Economist un breve pero interesante artículo sobre Activismo con Fines de lucro.
Según se cuenta muchos residentes de la zona de la bahia se han volcado a apoyar con sumo entusiasmo a una iniciativa verde creada por Sylvia Ventura, Dan Barahona y Dave Llorens
, llamada 1BOG que es la abreviatura de “one block off the grid” (ó “una manzana fuera de la red”) y que busca, poco a poco, organizar y convencer a través de un facilitador (“field organizer“), a los propietarios de las viviendas de toda una manzana a cambiarse al uso de la energía solar a través de la realización de la compra del equipamiento necesario de manera cooperativa. De esta forma, los vecinos obtienen importantes descuentos para los costosos paneles solares. La experiencia queda geo-registrada en el sitio web con el fin de mostrar cómo se viraliza la iniciativa.
Otra iniciativa realizada también en San Francisco y (también) con fines de lucro, es Carrotmobs . Se trata del boicot a la inversa. Según propone Brent Schulkin, su creador, no hay necesidad de utilizar el palo cuando se tiene la zanahoria. Carrotmob es una forma de activismo que aprovecha el poder del consumidor para hacer más socialmente responsable las prácticas comerciales de las empresas. Estas compiten entre sí para ver quién puede hacer el mayor bien y, como consecuencia de ello, mover a una gran multitud de los consumidores para comprar sus productos con el fin de recompensar a estas empresas que se comprometieron para mejorar el mundo.
Vale también comentar el caso de Lend mi some sugar, creada por Steve Newcomb, que es un mecanismo para obtener fondos filantrópicos de las empresas. Se convoca a las empresas para dar sus presupuestos filantrópicos a Virgance y ellos le dan a sus usuarios la posibilidad de determinar cual asociación sin fines de lucro obtendrá el dinero. El objetivo es crear una solución mutuamente beneficiosa entregando a los usuarios el poder de decidir cómo beneficiar a la sociedad.
¿Qué hace que estos ejemplos de activismo sean en cierta forma exitosos? Resulta que se trata de campañas filantrópicas que son “propiedad” de Virgance, un start-up (con fines de lucro) cuya sede está en San Francisco en el distrito de moda de South Park que fue fundada por Brent Schulkin y Steve Newcomb. Después de haber vendido su anterior empresa, un motor de búsqueda llamado Powerset, a Microsoft, Newcomb se propuso hacer algo más que comenzar otra empresa tecnológica, quería hacer el bien.
Según cuenta Newcomb, se inspiró para el modelo de negocios Electronic Arts, una famosísima empresa de vídeo-juegos que año a año lanza numerosos juegos algunos de los cuales llegan a triunfar. Al igual que Electronic Arts, que ha construido una plataforma de distribución para apoyar sus juegos, el papel de la Virgance es encontrar aquellas campañas filantrópicas que tengan el potencial de ser exitosas. Ello se busca mediante una estrategia que se asemeja a la manera en que Barack Obama manejó su campaña, es decir: gestionado las motivaciones de sus activistas, lo que incluye una red de voluntarios, la fuerte presencia en Facebook, la formación de un equipo de bloggers pagados por Virgance que promueven las campañas y el apoyo y uso de vídeos de YouTube.
El modelo de ingresos (y la potencial rentabilidad de Virgance) varía según la naturaleza de cada campaña. En Carrotmob se realiza un pago de regalías por quedar asociados a la causa que además les genera volumen. En el caso de 1BOG, Virgance obtiene un pequeño margen del descuento que los proveedores de tecnología limpia realizan. La iniciativa Lend mi some sugar, se basa en una aplicación Facebook que permite a los usuarios donar terrones virtuales de azucar a una causa de su elección. La empresa patrocinadora que pone a disposición los terrones de azúcar los convierte en dólares de su presupuesto de responsabilidad social y distribuye según los montos asignados y Virgance cobra una pequeña comisión por organizar el sistema.
Según Newcomb una empresa con fines de lucro actuando en el sector filantrópico permite que las causas apoyadas crezcan más rápido y logren más impacto social que las iniciativas sin ánimo de lucro que suelen no disponer de suficiente capital de trabajo y trabajadores capacitados. Además poseen el acceso a los fondos de capital de riesgo y no dependen de las donaciones.
Pareciera que esta es una tendencia. Hace un tiempo Bono lanzó una serie de productos, entre ellos un telefono celular: RED con la finalidad de ayudar a millones de enfermos del SIDA de África. Las empresas participantes destinaban una fracción de la ganancias obtenidas en la campaña.
Hace unos años, a comienzos del 2000, fundé una empresa tecnológica en Delaware, Ultrametrix LLC cuyo modelo de negocios se basó en un concepto que denominamos como Aidvertising y cuyo producto (de mi propia invención) era el ScreenHelper: un protector de pantalla publicitario cuyos anuncios, de carácter dinámico, eran pagados por los anunciantes, en beneficio de organizaciones sin fines de lucro, favorecidas por la elección de los usuarios de Internet al registrarse. El sistema llegó a patentarse en los Estados Unidos. Se trataba de todo un modelo de cooperación y coordinación social, realmente mi visión de la sociedad full-cooperante en un esquema en el que todos ganaban (win-win-win), las empresas anunciando a un target individualizado, las fundaciones y ONG promoviendo su uso entre sus adherente para obtener fundraising y la gente, como facilitadora, contribuyendo a donar sin poner un sólo dólar… Una idea que no llegó a ser ya que por aquél entonces estalló la burbuja de las puntocom a la vez que se precipó la crisis económica Argentina lo que me obligó a terminar exportándome a Chile. Con todo en aquel momento recibimos algunas críticas por querer vincular la filantropia con los negocios. Según parece no estabamos tan equivocados …
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Andrés, recuerdo en Davos 2008 la exposición de Bill Gates sobre capitalismo creativo. En principio este tipo de iniciativas son creativas y responden a necesidades de mercado. Sin embargo, creo que parte de la crisis se debe a la miopía de montar las aspiraciones de los humanes en un paquete comercial restringiendo las relaciones sociales a la compra-venta en un mundo convertido cada vez más en un gigantesco centro comercial.
Juan Carlos,
En parte tenes toda la razón. No obstante, creo que cualquier medio cuyo fin último sea virtuoso, por más que apunte al vil metal puede ser válido a la hora de propagar esa virtud. Me parece que tampoco hay que demonizar el lucro pues en parte es la fuente de generación de valor y da lugar a la actividad productiva per se . Lo demonizable es la voracidad del lucro que da lugar la competencia destructiva.
Muchas gracias por tu comentario.
un abrazo
Andres