Respondiendo al estres y el riesgo
Hace muy poco salió en la revista The Economist un breve artículo que habla del problema que puede resultar trabajar en condición de estres.
Según cuenta el texto, los operadores de los mercados financieros tienden a ser renuentes a perder el dinero y por eso tienen una mayor propensión a asumir grandes riesgos para evitarlo. Si uno le da a una persona promedio un 90% de posibilidades de ganar un poco de dinero o un 10% de posibilidades de ganar mucho, lo más probable es que tome la opción que le ofrece al menos un poco de dinero en efectivo. Pero si le ofreces un 90% de probabilidad de perder un poco de dinero o un 10% de probabilidades de perder mucho, tenderá a optar por esta última. Un reciente estudio revela que el estrés agrava esto.
Anthony Porcelli y Mauricio Delgado, dos psicólogos de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, se propusieron analizar las respuestas frente al riesgo financiero en condiciones de tranquilidad y de estres, y por lo visto encontraron conductas muy diferenciadas. Según cuentan en el artículo publicado recientemente: Acute stress modulates risk taking in financial decision making. (2009). Psychol Sci. Mar;20(3):278-83, la gente toma decisiones a menudo que son sensibles a las diversas demandas ejercidas por el medio ambiente, dando lugar a condiciones de estrés. Porcelli y Delgado estaban interesados en comprender la interacción entre una situación creada por un ambiente estresante y cómo las decisiones se realizan en estos entornos. Para ello realizaron un experimento que analizó el impacto de la exposición al estrés agudo en la toma de decisiones financieras y examinar la particular influencia del estrés sobre las decisiones.
Según mostraron, los participantes en las elecciones exhibieron un fuerte efecto de reflexión/analítica cuando los participantes eran sometidos a un menor estrés. Según ellos, esto sugiere que el estrés modula la asunción de riesgos, exacerbando potencialmente el sesgo de comportamiento en la toma de decisiones riesgosas, tornando el contexto estresante en algo potencialmente perjudicial, no sólo para la persona, sino también para los objetivos que se le plantean al tomador de decisiones.

En la Bolsa, por ejemplo, los operadores del mercado suelen tomar decisiones financieras al segundo sometidos a intensas condiciones de estres: ambientes ruidosos, gritos, presión por el ritmo bursatil y un clima social muy tenso. Esta situación de contexto puede afectar el juicio de los operadores llevándolos a tomar decisiones con un mínimo de reflexión.
En el experimento que realizaron, sometieron a un grupo de estudiantes a participar en unos juegos de azar. Para estimular el estrés, una fracción de los jugadores debieron jugar colocando parte de uno de sus brazos en agua muy fría. Los estudiantes se enfrentaron a decisiones financieras que variaron tanto en el grado de riesgo y la cantidad de dinero que podrían ganar o perder. Podían elegir entre, digamos, un 80% de posibilidades de perder 0.75 dólares y un 20% de posibilidades de perder 3 dólares o un 80% de posibilidades de ganar 0.75 dólares y un 20% de posibilidades de ganar 3 dólares.
Los psicólogos citados encontraron que la exposición al agua al punto de congelación, situación considerada estresante, llevó a los participantes a elegir las decisiones más arriesgadas cuando se trataba de decidir entre atenuar una pérdida o tener una gran pérdida. El caso contrario se cumplió con las ganancias. Según el artículo, una posible explicación de este efecto podría ser que el cerebro humano tiene dos maneras de ver el mundo, una analítica y otra intuitiva. El enfoque analítico es más fácil de perturbar por los estímulos externos como, por ejemplo, cuando se está en condiciones de estrés. El enfoque intuitivo prima en estos contextos pues recorta el universo de posibilidades al quedar las decisiones sujetas a la deliberación supraconsciente.
Los operadores financieros profesionales con muchos años de experiencia suelen tomar decisiones razonables cuando se ven obligados a responder a situaciones de estrés ya que sus intuiciones están muy bien y finamente sintonizadas, producto de la experiencia acumulada. Por lo tanto, el aumento de estrés no interrumpe la calidad de sus actividades en tanto las circunstancias no sean demasiado inusuales como para perturbar su intuición.
Lo preocupante es que hoy vivimos en un contexto nuevo, un verdadero cambio de época en que se derrumban muchas supuestas verdades asumidas por todos. Como resultado de ello, no sólo opera un altísimo nivel de estrés sobre todo el mundo, sino que nos hemos comenzado a mover en un nuevo escenario plagado de disrupciones, perturbaciones y situaciones críticas que nos desorientan, perturbando nuestra capacidad de contextualización analítica. Como consecuencia de ello, no sólo los operadores de mercados intradiarios, sino todas las decisiones pueden apuntar a que incrementemos nuestra propensión a asumir mayores riesgos para evitar más pérdidas, lo que a la postre puede ser mucho más dañino.
Fuente: The Economist
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