Democracia Recargada: en la Red se puede
El siguiente es un artículo que escribí para la Revista Crítica de Enero-Febrero del 2009 Número 959 y que reproduzco en su totalidad con la autorización de los Editores. Cualquier comentario, por demás es bienvenido. Espero les agrade.
La inteligencia ha dejado de ser la capacidad para resolver un problema
para ser la capacidad de ingresar en un mundo compartido
Francisco Varela (1990)
El ritual del voto democrático es la más visible actividad política realizada por la mayoría de las personas, sin embargo, representa sólo una ínfima parte del espectro de posibilidades que la acción ciudadana puede celebrar en el actual momento histórico. Durante mucho tiempo el potencial de colaboración y la participación de los individuos, en tanto actores sociales, estaban limitados por la “inmediación geográfica”.
Salvo algunas pocas excepciones, la mayoría de los ciudadanos veían circunscriptos sus márgenes de intervención al contorno de lo local y los impactos de la acción participativa que podía encarar se percibían limitados por la capacidad de ruido que podía generarse en ese nivel, local.
Las tecnologías del pasado constructoras de modernidad, permitieron a las personas establecer comunicaciones a través de canales de limitado alcance. Las redes de telefonía fija (comunicaciones de uno-a-uno) y la televisión abierta (comunicación asimétrica de uno-a-muchos) conectaban más bien lugares y no, explícitamente, a personas entre sí. Con la llegada de Internet, la Red de redes, todo se está transformando. Hoy, el cambio de época está posibilitando que las comunicaciones se realicen de manera totalmente ubicua, liberadas de la inmediación y que se puedan entablar conversaciones de muchos-a-muchos o del formato que se desee adoptar.
Hoy en día ya existen numerosas plataformas tecnológicas que facilitan la colaboración entre individuos ampliamente dispersos a una escala sin precedentes, de una manera efectiva, gestionable y sostenible. Estas plataformas actúan como caja de resonancia de un imaginario social en permanente mutación. Es posible afirmar que el primer gran medio de comunicación realmente distribuido de la historia ha sido la gestación de la blogósfera, formato precursor de la Web 2.0. Si los medios masivos de comunicación que proliferaron en el pasado privatizaron la vida pública y el debate ciudadano al mediatizarlo y comercializarlo en forma de “opinión pública”, la blogósfera, como otros medios sociales de la Web 2.0, suponen el comienzo de la reconquista de la información y la recuperación del imaginario social en forma de creaciones colectivas desmercantilizadas, abiertas y no mediadas. La producción informativa se atomiza y pasa a los usuarios a la vez que el poder de filtro, termina recayendo también en el usuario. Cada usuario, sea productor, receptor de contenidos, o ambos simultáneamente, realiza su propia síntesis, su propio collage de sentidos y obtiene un producto personalizado al que él mismo aporta.

Una de las críticas de la mediación diversificada que se ha engendrado a lo largo y ancho de la Red es que no se discriminan las fuentes de contenidos, que a veces buscan desinformar, son crédulas o cargadas de excesivo amateurismo. Sin embargo, a poco que se planteo la crítica surgieron numerosos sistemas de filtrado personalizado o colaborativo basados en la reputación y la sindicación de contenidos. Vale citar el caso del pionero diario en línea OhmyNews (http://english.ohmynews.com/) de Corea del Sur que cuenta hoy con más de 60,000 ciudadanos / reporteros, los sistemas de filtrado colaborativo como son Reddit, Digg, Menéame, Keegy, Wikio, etc. y de los agregadores de contenido como Google/reader, Bloglines, IGoogle, Netvibes, Delicio.us, etc. que incorporan al función de compartir contenidos entre usuarios enREDados.
Cabe examinar cómo impactará la actual mediamorfosis sobre los modos de participación política y social. Se puede afirmar que las tecnologías sociales hoy en línea y las comunicaciones multi-conectadas serán capaces de modificar el punto de encaje de la esfera pública, de un número reducido de medios a la mayoría de la población. La habilidad de agregar, enviar y compartir información y conocimiento se ha democratizado y una suerte de “sabiduría de las masas” (crowdsourcing) está emergiendo. Todas las semanas proliferan sistemas, redes y grupos que se auto-organizan para compartir experiencias, emociones y conocimientos sobre las más diversas e inimaginables temáticas.

Nos hemos acostumbrado a interactuar sobre la base del poder centralizado que se confiere en el concepto de democracia representativa. Tendemos a confundir la organización de la representación con la organización de la acción colectiva. Se ha llegado a un punto tal en que hemos transformado el término democracia en sinónimo de elección de representantes. La democracia, tal como la tendemos a entender, es un sistema de escasez y reducción de diversidad: el colectivo tiene que elegir entre opciones, entre un filtro u otro, es decir, entre un representante u otro. No solemos considerar el componente deliberativo / participativo que debería estar presente en todo ámbito que se considere democrático y que señala la gestación de una verdadera esfera donde lo público y la ciudadanía quedan libres de la mediación industrializada por conglomerados comunicacionales.
Los nuevos medios sociales, las herramientas de la Web 2.0 y la convergencia tecnológica, que está facilitando la ubicuidad del ancho de banda nos permiten consagrar una renovación del entusiasmo participativo que faciliten nuevas formas de gobernabilidad y gestión de los procesos de toma de decisiones y redefinan el concepto de democracia, no ya sólo como un ejercicio delegativo sino también, verdaderamente participativo, en el que el rol de la conversación, es decir de la comunicación multidireccional, se asiente en sus bases. La Red es aún tan joven que no podemos intuir lo que será. Recién hoy emerge la primera generación de nativos digitales. Sin embargo, vale afirmar que comporta y comportará un verdadero cambio en la manera en que la gente participe en comunidad.
Al igual que la naturaleza, la sociedad, como sistema complejo, tiene la virtud de auto-organizarse y la red de comunicaciones electrónicas entendida en el sentido más amplio resulta ser un medio de cultivo que hace viable novedosas formas de organización hasta límites insospechados. Día a día, la hibridación de aplicaciones donde la fusión entre lo hard y lo soft, y la interoperabilidad entre plataformas tienen lugar. Por ejemplo, el Institute for Applied Autonomy brinda un software libre (www.txtmob.com) que permite enviar mensajes de texto SMS a múltiples teléfonos celulares simultáneamente siempre que estén suscriptos a una lista. Con la masificación de la tecnología de celulares 3G y sistemas como Twitter (www.twitter.com) ello será posible para todo grupo o usuario.
Este tipo de sistemas ya han sido utilizados para coordinar a militantes en marchas de protesta, organizar fiestas nocturnas, y todo tipo de circunstancia que merezca coordinar grupos de personas dispersadas geográficamente. Ciber-muchedumbres auto-organizadas mediante comunicaciones SMS y mensajería instantánea (IM) lograron en el 2001, movilizar a cientos de miles de personas presionando por la dimisión del presidente filipino Joseph Estrada, acusado de aceptar sobornos del juego ilegal. Un movimiento de similares características, se originó la noche del 13 de marzo del 2004, cuando se despertaron sospechas y se percibió la manipulación informativa en la atribución de la autoría del atentado en Madrid (el 11-M). En las olimpiadas de Beijing se organizaron numerosas movilizaciones a favor de la liberación del Tíbet cuya convocatoria se realizaba mediante similares métodos.
Este tipo de movilizaciones suelen operar de manera distribuida, en muchos frentes simultáneos y del aparente caos emerge un “orden espontáneo” (ó swarming) que no requiere de una dirección consciente o una coordinación centralizada o jerárquica. Las comunicaciones vía email, SMS o IM tienden a funcionar bajo la lógica de la epidemia. Los movimientos citados surgen de la multiplicación y la auto-agregación espontánea de múltiples frentes que renuncian a toda posibilidad de coordinación centralizada. La auto-organización se monta sobre una suerte de profecía autocumplidora. Cuando se alcanza cierto umbral o masa crítica (tipping point) de participantes que no sólo quieren sino que creen poder realizar algún cambio, el cambio se hace inevitable. La comunicación se realiza entre contactos unidos por un fuerte componente identitario, producto del acontecimiento que los origina.

Con todo, el uso de tecnologías de comunicación distribuidas no sólo facilitan la movilización social, sino también, la acción política concertada, ya sea para conseguir financiamiento para diversas causas, presionar a favor de ciertos cambios, apoyar a ciertos grupos o candidatos, etc. La elección presidencial coreana del 2002 fue considerada por la prensa como la primera contienda electoral dominada por Internet. El equipo del presidente electo Roh Moo-Hyun logró convertir a la Red en la principal herramienta de promoción de su candidato que se sobrepuso a la falta de apoyo de los medios tradicionales y de respaldo dentro de su partido. Sin embargo, en la siguiente elección del 2007, la clase política tradicional atemorizada del potencial participativo que esto había generado decidió prohibir la publicación en la Red de material creado por los usuarios que se refiera al apoyo o desaprobación de algún candidato. Más de 65.000 comentarios y videos fueron censurados y unas 1,000 personas fueron citadas por la policía ante la supuesta violación de la normativa (véase: www.international.ucla.edu/media/files/SRG-Bavoleo.pdf). La campaña del hoy presidente norteamericano Barack Obama supo como nunca antes aprovechar el potencial participativo latente facilitado por la conectividad. Mucho se ha escrito y mucho se seguirá diciendo sobre esta histórica elección.
Un ciber-activista avezado es alguien que utiliza Internet (en todas sus formas) para difundir un discurso y pone a disposición de la gente conectada, herramientas que devuelvan a las personas el poder y la visibilidad que tienden a monopolizar las instituciones formales y dan lugar a movimientos ciudadanos enREDados que convierten a la ciudadanía en fiscalizadora de los procesos democráticos, denunciando fraudes electorales, corrupciones y excesos de los gobernantes.
Necesitamos un verdadero liderazgo por parte de aquellos políticos que estén deseosos de prestar atención y abrirse al clamor que late en los nuevos medios sociales, no ya desde el pedestal del poder formal, sino desde una posición igualitaria respecto de los ciudadanos. Cuando los políticos emplean redes sociales como Facebook o MySpace, no aprovechan su verdadero potencial, ya que sólo las utilizan como dispositivo de spamm de sus mensajes, muchas veces vistos como vacíos y faltos de contenido. Ellos piensan que establecen una conversación democrática, cuando en realidad actúan como participantes de un karaoke donde sólo tiene acceso la elite a la que ellos pertenecen. La verdadera participación política de los ciudadanos se logra cuando la voz de las personas cuente más que su propio voto.
Toda dinámica organizacional conformada alrededor de la información lleva aparejada en sí una estructura de poder afín. La política tradicional ha sido siempre un colectivo reactivo que responde a las necesidades de ayer en lugar de referirse a los problemas del mañana. Como sucedió en Corea del Sur, las organizaciones políticas tradicionales tienden a ser lentas, ineficientes y a promover la reducción de diversidad más que a aceptarla. La política tradicional siempre ha actuado bajo el imperativo de que la acción ciudadana está circunscripta a un juego de suma cero. La competencia electoral, donde un candidato gana y otro pierde, es el paradigma de la política tal como la conocemos.
Sin embargo, este diseño no apalanca o fortalece la inteligencia colectiva y la sabiduría de las masas latente en la Red. Lo vibrante de Internet ha sido la posibilidad de instaurar juegos de otra naturaleza, donde todos ganan. Conforme las herramientas de la Web 2.0 se vayan masificando, los ciudadanos ordinarios tendrán más que decir que sólo votar y responder encuestas. Podrán trabajar, proveer información, analizar los problemas y colaborar para impulsar la toma de decisiones. La democracia se rediseñará como sistema de gobernanza colaborativa donde cada vez más gente se empodere para participar activamente en el proceso de toma de decisiones a partir de esquemas descentralizados hoy fáciles de coordinar gracias a las herramientas disponibles.
En general, se tiende a creer que los objetos materiales duran un largo tiempo y que la actividad social es siempre evanescente y de cortísimo plazo. La historia de la iglesia Católica, donde queda claro que lo duradero es lo social mientras que lo que muta es lo material, es un contra-ejemplo de esta conjetura. Por eso, Rheingold (2004) anticipa que las innovaciones tecnológicas por venir, no serán precisamente productos, dispositivos o programas computacionales, sino movimientos sociales, entendidos como una nueva forma de software, hoy posibles, gracias a la reducción creciente de los costos del espectro del ancho de banda. Toda esta energía social esperando entrar en ebullición, puede gestarse gracias al desarrollo de plataformas abiertas que favorezcan la innovación y la creación de oportunidades disponibles para todos. Como ocurrió con el surgimiento de Internet, la realidad social suele ir más rápido que la dinámica de los negocios y la política formal. Es probable que las empresas de telefonía, los proveedores de ancho de banda y la clase política intenten bloquear, como en Corea, esta transición y busquen, como lo hicieron siempre, hegemonizar la infraestructura de las redes de comunicación, limitándolas a la consecución de sus propias apetencias. Los procesos democratizadores de multiplicación del acceso, parecen no estar en fase con los objetivos de muchos actores sociales regresivos.

La primavera de Praga, el mayo francés del ‘68 y los movimientos tercermundistas de la década del ‘70, no tuvieron necesidad de nuevas tecnologías para existir, sin embargo, las “ágoras digitales” de hoy, impulsadas por conexiones instantáneas dan lugar, cada vez más, a la producción cultural multiplicada por el enriquecimiento de las posibilidades. Howard Rheingold supone que las “smart mobs” o “multitudes inteligentes”, integradas por jóvenes adolescentes capaces de actuar concertadamente aún cuando no se conozcan entre sí, serán los precursores y protagonistas de la ad-hocracia del futuro que forjará nuevas formas de acción colectiva descentralizada.
La cultura que subyace en la Red es el estadio final de una larga y lenta asimilación de valores subversivos y libertarios por parte de la sociedad. Hoy, como nunca antes, Internet subvierte toda jerarquía y permite que actores diversos y dispersos instauren conversaciones y coordinen acciones capaces de poner en jaque a numerosos poderes fácticos imperantes. La irrupción del software de código abierto, la Wikipedia destronando famosas enciclopedias, la aparición de medios sociales que han puesto en jaque la producción de contenidos de los medios masivos y periodísticos, Youtube y sus clones, la blogósfera, etc. todos claros ejemplos de cómo las plataformas de colaboración pueden dar lugar a la gestación de una inteligencia colectiva en la que ninguno sepa más que todos pero todo sea accesible a aquel que lo desee. Los valores subversivos a los que me refiero se asientan en la creencia de que la tecnología, el conocimiento, la innovación, la creatividad y el compromiso social pueden producir pensadores y líderes capaces de trabajar colectivamente y crear una nueva era de sabiduría que fortalezca la gobernanza, la participación, la democracia y la ciudadanía.
Referencias:
Francisco Varela (1990), Conocer: Las ciencias cognitivas. Tendencias y Perspectivas, Editorial Gedisa, ISBN 978-84-7432-383-5, Barcelona.
David de Ugarte (ed.) (2004), 11M: Redes para ganar una guerra, Icaria Editorial, ISBN: 978-84-7426-726-9 http://lasindias.com/informes/11m.pdf
Howard Rheingold (2005), Multitudes Inteligentes. La próxima revolución social, Editorial Gedisa, ISBN 978-84-9784-062-3
David De Ugarte (2007), El poder de las redes. Manual ilustrado para personas, colectivos y empresas abocados al ciberactivismo. ISBN 978-84-611-8873-4, http://www.deugarte.com/manual-ilustrado-para-ciberactivistas
Andrés Schuschny (2008), La Red y el futuro de las organizaciones. Más conectados…¿Más Integrados?, Colección Empresa, Editorial Kier, ISBN 978-950-17-3104-0 http://books.google.cl/books?id=jknmBqurA4QC
Enrique Dans, Juan Freire, Antoni Guiterrez-Rubi y Genís Roca (2008), Carta abierta al futuro Presidente, http://tinyurl.com/cartabierta
Fine, Allison ; Sifry, Micah; Rasiej, Andrew y Levy, Josh (eds.)(2008), Rebooting America. Ideas for Redesigning American Democracy for the Internet Age, Personal Democracy Press, ISBN 978-0-9817509-0-3 http://rebooting.personaldemocracy.com/
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Ciberdemocracia=transparencia
Avanzar en la redes= Avanzar en la inclusión del conocimiento ,las ideas “nuevas” y reformadoras de quienes no “están situados en los órganos de decisión”
El verdadero problema es el transito de los viejos paradigmas a los nuevos.Hay quien se apea del burro del paradigma dominante más pronto, estos son los visionarios. Hay quienes se apean del burro más tarde, estos son los que viven del cuento del paradigma dominante, como decía Keynes, los que son “rehenes del pensamiento de algún economista difunto”.
Tambien podriamos decir “siempre hay los que prefieren seguir con los esquemas conocidos y morir con las botas puestas…”
El verdadero viaje al descubrimiento no consiste en ir en busca de nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos -Proust
Las cosas malas ocurren debido a lo que hicimos en los buenos momentos. Las cosas buenas ocurren debido a lo que hicimos en los malos momentos.- R.C.Goizueta
saludos.
Canalizar, dirigir, es la clave…”La habilidad de agregar, enviar y compartir información y conocimiento se ha democratizado y una suerte de “sabiduría de las masas” (crowdsourcing) está emergiendo”.
MARKRAM nos indica: “Nadie puede dirigir nada con eficacia siempre. La realidad se estructura, como en internet, en redes sin centro. Sólo es eficaz la organización que mimetiza esa estructura reticular cerebral de jerarquía cambiante sin centralizar la información ni jerarquizarla”
Debe mandar en cada momento el que tiene más información valiosa para responder al reto del entorno. Así lo hace el cerebro, que cambia de neuronas jefe a cada instante. Cuanto más rápido compartes tu nueva información, más rápido recibes otra.
Cuando descubres algo, tu primer impulso es guardártelo para que nadie te copie. Ese impulso paraliza tu creatividad. En cambio, si lo compartes en seguida, rápidamente concibes una nueva idea. El científico más generoso siempre tiene nuevas ideas.”
H. M. , NEUROCIENTÍFICO; DIRECTOR DEL INSTITUTO DE LA MENTE
Excelente nota.
Repaso los conceptos (Hechos, fetiches y factiches) de Bruno Latour del libro la esperanza de pandora,.. en qué manera dichos hechos necesitan en cierta forma ser construidos para que adquieran derecho, un derecho que reposa sobre esa contradicción: a más construcción y reconstrucción más posibilidades de independencia de los actores nuevos que se ponen en el escenario como “hechos”, nuevos hechos…..aplicado a las tecnologias contructoras de modernidad.
En el campo de la Cosmopolitica ¿ Estamos ahora ante una política y un cosmos diferentes?
Debemos repasar las estructura básicas de las matemáticas que nos plantean un enfoque fundamental -más “en red”- de las mismas, las relaciones, representado por las flechas matematicas. Estudiar la relacion entre espiralización/esferización de estas matemáticas aplicado a las redes sociales.
Estimado Ramón, muchas gracias por tu comentario. Son un excelente complemento a lo que comenta la nota. Creo que estamos recien en los albores del cambio. Desde la invención de la imprenta y las 95 tesis, hasta la cristalización del orden de la modernidad pasaron varios cientos de años. Una característica de esta instancia tecnológica es que el tiempo se acelera perceptiblemente. Sin embargo, creo que falta muchos años para que la mutación devenida de la web 2.0 se cristalice en cambios sociales sustantivos. Con todo, no hay que perder la esperanza. Pues en eso estamos, hacia allá vamos. un abrazo grande
Andres