Humanismo y Conectividad

Los límites de la razón

Martes 30 Junio, 2009 · 2 comentarios

Me acabo de enterar que uno de los autores que leí cuando estaba realizando mi tesis doctoral e intentaba analizar y modelizar las fallas de coordinación entre agentes económicos mediente el uso de sistemas complejos adaptativos, Herbert Gintis, acaba de publicar un nuevo libro. Me llamó la atención su título: The Bounds of reason: Game Theory and the Unification of the Behavioral Sciences (traducido es Los Límites de la Razón: La Teoría de Juegos y la Unificación de las Ciencias del Comportamiento) (capítulo 1 -pdf) El libro es una combinación de un excelente libro de texto sobre la teoría de juegos y un tratado de la innovación social (hoy en plena efervescencia).

Desde la economía, la teoría de juegos ha sido esencial para comprender el comportamiento y la interacción estratégica entre los seres humanos en sociedad. Sin embargo, esta teoría se basa en la representación de las acciones humanas como realizadas por agente económicos racionales esto es, actores sociales cuyas acciones está motivadas por el comportamiento individualista y optimizador. El texto aboga por la unificación de las ciencias del comportamiento y la refundación de la teoría de juegos a partir de la necesidad de plantear nuevos fundamentos epistemológicos.

Sin embargo, según lo demuestra Gintis a lo largo del texto, la teoría de juegos por sí sola no permite explicar plenamente el comportamiento humano y, por eso, debe ser complementada con otras teorías sociales. Gintis ilustra, por ejemplo, que la teoría de juegos carece de explicaciones acerca de cómo y cuándo agentes económicos racionales logran compartir una creencia común. Los investigadores en teoría de juegos, en lugar de construir una epistemología social o de explicar una racionalidad que refleje el mundo real se han llenado de supuestos injustificados. Para Gintis, los seres humanos poseemos una forma única de conocimiento y comprensión que nos permite movernos más allá de la simple racionalidad, en dirección a ser criaturas sociales (no racionales). Gintis se pregunta en el libro: ¿por qué los cuatro campos de las ciencias sociales, es decir: la economía, la sociología, la antropología y la psicología social, que estudian la conducta social y la organización de la sociedad, parten de premisas tan diferentes?. Según él, poseemos hoy las herramientas para que el comportamiento de estas disciplinas, antes divergentes, sean hoy mutuamente coherentes.

Lo que me ha resultado tremendamente interesante es que un investigador como Gintis, totalmente inmerso en un ámbito en el que el positivismo lógico predomina, como es el de la teoría de juegos, venga a plantear la necesidad de sustituir el individualismo metodológico, que consiste en una forma de análisis de los fenómenos sociales en forma reduccionista, esto es, basada exclusivamente en el estudio de la preferencias y creencias individuales. En la página 162 de su libro afirma:

‘Epistemic game theory suggests that the conditions ensuring that individuals play a Nash equilibrium are not limited to their personal characteristics but rather include their common characteristics, in the form of common priors and common knowledge. We saw that both individual characteristics and collective understandings, the latter being irreducible to individual characteristics, are need to explain common knowledge. it is for this reason that methodological individualism is incorrect when applied to the analysis of social life’ [162]

La teoría (epistémica) de juegos sugiere que las condiciones necesarias para que los individuos opten por un equilibrio de Nash no están limitadas por sus características personales, sino que deben incluir características comunes, en la forma de presunciones y conocimientos comunes. Hemos visto que tanto las características individuales y entendimientos colectivos, siendo estos últimos irreducibles de las características individuales, son necesarias para explicar el conocimiento común. Es por esta razón que el individualismo metodológico es incorrecto cuando se lo aplica al análisis de la vida en sociedad.

Estas ideas expresadas en el libro resultan ser, a mi parecer, una clarae importante contribución al debate actual sobre los modelos basados en el uso de agentes racionales que en los últimos años han dominado (creo yo de manera adversa) amplios dominios de la ciencia económica ya que dieron lugar a una cuasi justificación del neoliberalismo al invalidar teóricamente la acción de gobierno a través de políticas macroeconómicas so pretexto de que los agentes económicos al ser racionales tendrían la capacidad de anticiparse a las medidas y tornarlas inútiles.

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Categorías: Cooperación · Desarrollo económico y otros desarrollos · Economía · Economía solidaria · Tendencia
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2 respuestas hasta el momento ↓

  • ramon // Martes 30 Junio, 2009 a 4:11 pm | Responder

    Andres avanzaremos cuando estas ciencias sean capaces de converger, de ser como bien dices, mutuamente coherentes. Replantear el estudio de las ciencias no separandolas, integrandolas. Tambien coincido en que la realidad actual pone en duda la presumible racionalidad de los agentes sociales, aunque en muchos casos si son decisiones bien direccionadas, pero solo para el beneficio de unos pocos, ya entrariamos en el tema del capitalismo de amiguetes del clientelismo.

  • ramon // Martes 30 Junio, 2009 a 6:08 pm | Responder

    Andres al final la organización de la sociedad es una cuestión de prioridades ¿Quién elige por nosotros las prioridades? El comportamiento individualista por muy racional que sea deriva hacia unos intereses que no tienen porque ser prioritarios…..he ido en otro blogg que Porter insiste que el manejo de los trade offs, el arte de los descartes, relacionado con el fenómeno nimby, la cultura del “no”, consiste precisamente en evitar trade offs, decisiones necesarias porqué todo a la vez no es posible. Los politicos intentan contentar a todo e l mundo….Decir que sí a todo, que hay que tener de todo y ser los primeros en todo es lo contrario de la gestión estratégica, Todos debemos ayudar a crear un ecosistema dónde las opciones y los descartes sean posibles. Se deben definir estrategias pensadas en grande, realmente diferenciales que nos hagan personas, organizaciones, territorios competitivos y sostenibles.
    El primer trade off de una estrategia de valor sería asumir una actitud en la que prioricemos las responsabilidades individuales antes de despacharnos con los culpables habituales.

    X.Marcet nos indica que definir trade off requiere un liderazgo potente capaz de construir visiones ambiciosas, que lo son por qué no lo quieren todo, sino por qué saben lo qué quieren y aceptan el peaje de los trade offs.

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