Humanismo y Conectividad

Buda entra en el mundo de la empresa

Lunes 6 Julio, 2009 · 6 comentarios

Artículo publicado en el Diario El País en julio del 2006

De tanto trabajar, los profesionales a menudo se olvidan de que son personas. Pero marginar el mundo interior propio es un lujo que acaba saliendo caro. Estrés, tensión, irritabilidad, ansiedad. Estos efectos impiden llevar una vida tranquila y sosegada. Sin embargo, como no hay más remedio que seguir trabajando, muchos se están apoyando en la filosofía budista, especializada en erradicar la insatisfacción y el sufrimiento. Debido a esta creciente demanda, en España están proliferando cursos de formación encaminados a cultivar la mente para afrontar las dificultades con sabiduría. A muchos empresarios también les ha ayudado a conquistar el éxito.

Siddhartha Gautama, más conocido como Buda -que quiere decir “el que ha despertado“- vivió posiblemente entre los años 563 y 483 antes de Cristo. Entre sus numerosos aforismos recogidos por estudiosos occidentales, muchos destacan la respuesta que le dio a uno de sus alumnos al ser preguntado acerca de lo que más le sorprendía de la humanidad: “Los hombres que pierden la salud para juntar dinero y luego pierden el dinero para recuperar la salud“.

Ya han pasado unos 2.500 años desde que Buda pronunciara esta afirmación, pero su mensaje está más de actualidad que nunca. Después de muchas décadas de escepticismo, el mundo empresarial español está comenzando a profundizar en los conocimientos de esta particular religión, que no cuenta con ningún Dios ni obliga a cumplir ningún tipo de exigencias morales.

Se trata más bien de una filosofía psicológica que pretende hacer consciente en las personas el proceso de su mente, la causa última de todo su sufrimiento. Para ello, los budistas recomiendan la práctica de la meditación, que no es más que dedicar un rato al día a permanecer en silencio, respirar profundamente y dejar que los pensamientos desfilen por la mente, sin que ésta se detenga en ninguno de ellos.

En opinión de Ramiro Calle, pionero de la enseñanza del yoga en España, así como uno de los más importantes escritores orientalistas de este país, “Occidente ha apostado por el desarrollo tecnológico y material, creando una estructura empresarial muy eficiente, pero carente de humanidad“. Para “mejorar la gestión, la eficiencia y el ambiente de las compañías“, continúa Calle, cada vez más empresarios se están dejando contagiar por los preceptos básicos del budismo, “mucho más amables que los fomentados por el agresivo sistema de mercado actual“.

Entre los principales consejos budistas que Calle suele dar a sus alumnos -algunos tan conocidos como Rodrigo Rato, director general del Fondo Monetario Internacional-, se encuentran: “Fluir y adaptarse sabiamente a las circunstancias, sin generar inútiles resistencias“; “conservar la calma y la ecuanimidad y nunca reaccionar violentamente“; “no obsesionarse por alcanzar los objetivos ni dejarse influir por halagos o críticas“; “cultivar actitudes mentales positivas” y, en definitiva, “aceptar el mundo empresarial tal y como es, sabiendo desconectar del trabajo para no caer en la adicción al mismo“.

Puesta en práctica

Pueden parecer simples obviedades, pero su puesta en práctica es realmente complicada. En opinión de Rafael Cervantes, presidente de Samaya Consulting y profesor del centro Gandhiji Natura, “para interiorizar los principios budistas es imprescindible ser consciente de la influencia que ejerce en nosotros nuestra propia mente“, también denominada ego. A su juicio, hay una serie de errores provocados por la mente que deben ser evitados para triunfar personal y profesionalmente.

Hay que dejar de creer que todo va a durar para siempre“, aconseja Cervantes, así como pensar que “el individuo es quien controla todo lo que le sucede“. Otro error es no tener en cuenta la ley de la causa y el efecto. Así, “todo lo que se hace, se dice, se piensa y se experimenta es causa de algo y siempre provoca determinados efectos“, añade Cervantes. “Si se entiende este proceso”, prosigue, “se pueden crear las mejores condiciones para generar los efectos esperados“.

En definitiva, Cervantes aboga por “desenmascarar la perversa influencia de la mente, que convierte a los trabajadores en víctimas de lo que les rodea en vez de comprender que ellos mismos son los únicos responsables de lo que les sucede”.

En esta misma línea apunta la empresa de reciente creación Holo Desarrollo Humano, dedicada a formar a personas para que puedan ser profesionales más completos a través de enseñanzas orientales. Su director, Iñaki de Miguel, señala que “el trabajador del siglo XXI tiene que empezar a desarrollar mucho más profundamente su dimensión corporal, emocional, psicológica y espiritual“.

Empresarios que meditan

Cada vez son más los empresarios españoles que deciden apuntarse a algún curso de iniciación a la meditación, tanto a través del budismo como del yoga. Uno de los alumnos más destacados de la formación para empresarios impartida en el centro Gandhiji Natura es Enric Vilamajor, director general adjunto de la empresa de investigación y consultoría Winterman, que cuenta con 100 empleados en toda España.

Desde que practico la meditación budista“, explica, “tengo mayor conciencia de que lo que le haces al otro te lo haces a ti mismo“. Así, en sus relaciones interprofesionales siempre intenta buscar el medio por el que todos sus colaboradores “salgan beneficiados“.

Joaquín Tamames, presidente de Axel Urquijo, que facturó en 2005 cuatro millones de euros, asegura que “la práctica del yoga genera un estado profundo de paz y una gran energía, dos condiciones muy necesarias para dirigir las empresas hoy en día“.

Fuente: Via Alma San Miguel Artículo publicado en el Diario El País en julio del 2006

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Categorías: Cambio de paradigma · Conciencia Integral · De mi Libro: La Red y el futuro de las organizaciones · El mundo del trabajo · Espiritualidad · Nuevo Humanismo · experiencias
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6 respuestas hasta el momento ↓

  • Martin // Lunes 6 Julio, 2009 a 4:35 pm | Responder

    La frase “aceptar el mundo empresarial tal y como es, sabiendo desconectar del trabajo para no caer en la adicción al mismo” desactiva el activismo político, desactiva el reclamo ante la injusticia y desactiva el deseo personal como generador de mejoras en el trabajo.
    ¿Es eso realmente positivo?

  • Adriana // Lunes 6 Julio, 2009 a 4:43 pm | Responder

    Andrés
    “Desde que practico la meditación budista“, explica, “tengo mayor conciencia de que lo que le haces al otro te lo haces a ti mismo“. Esta frase se me ocurre un tanto confusa.
    Cuesta muchisimo encontrar dentro de uno mismo aquello que realmente nos hace mal quiero decir teniendo en cuenta el KARMA. Es un gran desafío deshechar los logros prematuros en la meditación .
    Muchísimo mas dificil aún es distinguir aquello que creemos que es bueno para el otro porque generalmente esas elecciones estan teñidas de egoísmo aunque no lo supongamos.
    Es decir creo que lo mas creíble es escuchar a un hombre que diga “Desde que practico la meditación budista“, explica, “tengo mayor conciencia de que lo que me hago a mi mismo”

  • Andres Schuschny // Lunes 6 Julio, 2009 a 5:20 pm | Responder

    Estimado Martín,
    A la gente en general les gusta estar identificados. No les gusta resistir a la vida; resistir a los sentimientos provocados por las circunstancias de la vida, sean estos buenos, (eufóricos) o malos, (depresivos) o de cualquier otro tipo. Tendemos a dejarnos llevar por la identificación. Por eso creo que desconectarse puede ser una forma de activismo al ser un recurso válido para desidentificarnos. Desconectarse puede ser no identificarse y por lo tanto salir de la mecanicidad del acto automático no deliberado e inconsciente. Me parece que esa sería la idea que se quiso expresar.

    Adriana:
    Creo que las dos alternativas, la tuya y la del texto son válidas ya que como vos decís, cuesta encontrar dentro de uno mismo aquello que realmente nos hace mal teniendo en cuenta el KARMA y cuesta encontrar dentro de uno mismo aquello que crea KARMA y que tambien se engendra en el daño al otro, no te parece?

    Gracias a ambos,
    por el comentario
    un abrazo

  • Martín // Lunes 6 Julio, 2009 a 9:10 pm | Responder

    Andrés:
    Gracias por la aclaración.
    Yo había entendido algo como aceptarlo sin cuestionamientos, y en realidad lo que proponía era aceptarlo para poder verlo y luego tener la posibilidad de operar.
    Ahora que lo releo, está claro que en esa frase desconectar es para evitar la adicción, es decir que desconectar es para decir y estar conectado es para callar.
    Estar conectado es identificarse con el trabajo, contar el trabajo como algo propio. Es mucho más difícil cuestionarse a uno mismo que a los demás.
    Interesante :)

  • Anónimo // Martes 7 Julio, 2009 a 5:24 am | Responder

    Movimiento Slow

  • Adriana // Lunes 13 Julio, 2009 a 1:13 pm | Responder

    Si Andrés es cierto …..sólo quería resaltar las dificultades que encontraremos al elegir este camino.
    Gracias
    Adriana

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