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La crisis del ego

Martes 28 julio, 2009

Artículo de Jordi Pigem publicado en Crisis Económica 2010 (Email del autor: jordi2048@yahoo.co.uk)

¿Hasta dónde alcanza la crisis?

Lo que ha entrado en crisis no es solo el neoliberalismo, ni siquiera el capitalismo. Podríamos decir que ha entrado en crisis el economicismo, la visión del mundo que considera la economía como el elemento clave de la sociedad y el bienestar material como clave de la autorrealización humana. El economicismo es común al capitalismo y el marxismo, y durante mucho tiempo a la mayoría de nosotros nos pareció de sentido común —pero hubiera sido considerado un disparate o una aberración por la mayoría de las culturas que nos han precedido, que generalmente veían la clave de su universo en elementos más intangibles, culturales, religiosos o éticos.

En el fondo, sin embargo, no sólo ha entrado en crisis el economicismo, porque la crisis actual es sistémica y no sólo económica. Tiene una clara dimensión ecológica (pérdida de biodiversidad, destrucción de ecosistemas, caos climático), pero también hay crisis desde hace tiempo en la vida cultural, social y personal. La sociedad, los valores, los empleos y hasta las relaciones de pareja se han ido volviendo cada vez menos sólidos y más líquidos, en la acertada expresión del sociólogo Zygmunt Bauman. Disminuyen las certezas y crece la incertidumbre en múltiples ámbitos, incluso en las teorías científicas que en vez de volverse cada vez más simples y generales se vuelven más parciales y complicadas.

Vivimos una crisis sistémica, que habíamos conseguido ignorar porque el crecimiento de la economía nos hechizaba con sus cifras sonrientes y porque los goces o promesas del consumo sobornaban nuestra conciencia. Pero el espejismo del crecimiento económico ilimitado se desvanece y de repente nos damos cuenta de que no podemos seguir ignorando la crisis ecológica, la crisis de valores, la crisis cultural. Tenemos cantidades ingentes de información, centenares de teorías y muchas respuestas, pero la mayoría sirven de muy poco ante las nuevas preguntas. Lo que ha entrado en crisis es toda la visión moderna del mundo, que de repente se nos aparece obsoleta y pide urgentemente ser reemplazada por una visión transmoderna, más fluida, holística y participativa.

Una visión del mundo no es una simple manera de ver las cosas. Determina nuestros valores, dicta los criterios para nuestras acciones, impregna nuestra experiencia de lo que somos y hacemos. En el fondo podríamos decir que lo que finalmente ha entrado en crisis es el ego moderno, toda una forma de estar en el mundo basada en un complejo de creencias que inconscientemente compartíamos. Por ejemplo, que el ser humano es radicalmente diferente y superior al resto del universo. O que cada ser humano es también radicalmente diferente de los demás, contra los que ha de competir para prosperar. O que el universo es básicamente inerte y se rige por leyes puramente mecánicas y cuantificables. El ego moderno se siente como un fragmento aislado en un universo hostil, y de su miedo interior nace su necesidad de certeza y seguridad, de objetivar y cuantificar, de clasificar y codificar, de competir y consumir.

Pero el ego moderno no puede ser sustituido por un ego transmoderno, porque no hay tal cosa. La crisis nos invita (o nos acabará obligando) a ir más allá del ego y a descubrir que nuestra identidad es en el fondo relacional, que no estamos aislados sino que cada persona y cada ser es una ola en un océano de relaciones en el que todos participamos y en el que también fluyen la sociedad, la naturaleza y el cosmos.

Por ello la crisis no solo es una oportunidad para avanzar hacia economías y sociedades que sean más justas, sostenibles y plenamente humanas. También es una alarma que ha saltado porque ya es hora de despertar. Porque la economía global era como un gigante sonámbulo, que avanzaba a grandes zancadas sin saber a dónde iba, sin saber lo que estrujaba bajo sus pies, inmerso en las ensoñaciones de una visión del mundo caduca. Por ello la crisis es como una vigorizante ducha fría. Una oportunidad para despertar.

Fuente: Artículo de Jordi Pigem publicado en Crisis Económica 2010 (Email del autor: jordi2048@yahoo.co.uk)

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5 comentarios dejar un →
  1. Martes 28 julio, 2009 10:53 am

    El economista José Manuel Naredo ha puesto de manifiesto la ambigüedad de ‘desarrollo sostenible’ y ‘sostenibilidad’, que ponen énfasis en la gestión económica de los recursos más que en la salud de los ecosistemas.
    Ha mostrado la función retórica que tienen esos conceptos y las razones por las que fueron fácilmente aceptados por los economistas. La palabra ‘sostenible’ sería un ejemplo de “la inflación que acusan las ciencias sociales de términos de moda cuya ambigüedad induce a utilizarlos más como conjuros que como conceptos útiles para comprender y solucionar los problemas del mundo real”. Se trata, como también ha señalado, de una retórica que oculta o banaliza los daños ocasionados por el modelo de desarrollo económico sin cambiar nada esencial del mismo.

    Mumford ya planteaba en 1955, “una filosofía común del desarrollo humano que revise críticamente todas nuestras formulaciones históricas parciales, incluidas las ideas de sistema político democrático y de sistema económico mercantil sobre las que implícitamente reposa la idea hoy hegemónica de sociedad, con sus metas e instituciones”.
    saludos

  2. Martes 28 julio, 2009 11:59 am

    otro ejemplo de INEFICAZ receta anti-ego.
    coincido en considerar al ego en estado de crisis, y NO COINCIDO con condenarlo a que éste sea su estado natural y por lo tanto tener que abandonarlo por un más allá que, amigos, no resultará dejando al yo condenado a su crisis.
    No se puede sustituir al ego sino colaborar con su transformación.

  3. Domingo 16 agosto, 2009 8:51 pm

    Qué bien sintetizado el enfoque…. comparto este tipo de visiones.. aunq no pueda vislumbrar su materialización claramente… q por otro lado se estará dando en estos precisos momentos.

  4. Lunes 17 agosto, 2009 4:09 pm

    Estimados,
    Muchas gracias por vuestros comentario. NOrberto, coincido con vos de que no se trata de sustituir al ego sino de contribuir a su transformación. Con todo creo que Juan Andrés que el artículo sintetiza el diagnóstico epocal caracterizado por la egocentritis excesiva y por eso el valor del post.
    Un abrazo a todos por estar alli. Que tengan una semana excelente!!
    Andres

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  1. Crisis Auténtica « Kairótico

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