Plegaria del estudiante
En el hemisferio sur hoy comienza la primavera. En la Argentina es el día de la primavera es el día de los estudiantes. En Argentina, los chicos tienen el día libre, salen a hacer picnics y ocupar los espacios verdes de la ciudad; excelente amalgama, naturaleza, desenfado, juventud, apertura y aire puro y el despertar de la primavera. Es por eso que quiero homenajearlos con el siguiente poema de Huberto Maturana, publicado en el libro: El sentido de lo Humano y que data de 1972.
El poema tiene una desconcertante vigencia justo en una época como ésta, en la que una ambivalencia estratégica parece percolar capilarmente todos los ámbitos de la sociedad y el sistema educativo ya no parece responder al impulso de los avances tecno-sociales que, gracias a la conectividad, nos ofrece nuevas y cada vez más variadas formas de interactuar, informarnos, aprender, conocer, ver, escuchar y enseñar.
Plegaria del Estudiante
¿Por qué me impones
lo que sabes
si quiero yo aprender
lo desconocido
y ser fuente
en mi propio descubrimiento?
El mundo de tu verdad
es mi tragedia;
tu sabiduría,
mi negación;
tu conquista,
mi ausencia;
tu hacer,
mi destrucción.
No es la bomba lo que me mata;
el fusil hiere,
mutila y acaba,
el gas envenena,
aniquila y suprime,
pero la verdad
seca mi boca.
apaga mi pensamiento y
niega mi poesía, me hace
antes de ser. No quiero la
verdad, dame lo desconocido.
Déjame negarte al hacer mi
mundo para que yo pueda
también ser mi propia
negación y a mi vez ser
negado. ¿Cómo estar en lo
nuevo sin abandonar lo
presente? No me instruyas,
déjame vivir viviendo junto
a mí; que mi riqueza
comience donde tu acabas,
que tu muerte sea mi
nacimiento. Me dices que lo
desconocido no se puede
enseñar, yo digo que
tampoco se enseña lo
conocido y que cada hombre
hace el mundo al vivir.
Dime, que yo tejeré sobre tu
historia; muéstrate para que
yo pueda pararme sobre tus
hombros. Revélate para que
desde ti pueda yo ser y
hacer lo distinto; yo tomaré
de ti lo superfluo, no la
verdad que mata y congela;
yo tomaré tu ignorancia
para construir mi inocencia.
¿No te das cuenta de que
has querido
combatir la guerra
con la paz, y la paz
es la afirmación de la guerra ?
¿No te das cuenta
de que has querido
combatir la injusticia
con la justicia,
y que la justicia
es la afirmación
de la miseria?
¿No te das cuenta
de que has querido combatir
la ignorancia
con la instrucción
y que la instrucción
es la afirmación
de la ignorancia
porque destruye
la creatividad?
Tu conocimiento
nos muestra el mundo
o lo niega,
porque es la historia
de tus actos,
o lo negará porque
despertando tu imaginación
te llevará a cambiarlo
Deja que lo nuevo
sea lo nuevo
y que el tránsito
sea la negación del presente;
deja que lo conocido
sea mi liberación,
no mi esclavitud.
No es poco lo que te pido.
Tú has creído
que todo ser humano
puede pensar,
que todo ser humano
puede sentir.
Tú has creído
que todo ser humano
puede amar y crear.
Comprendo pues tu temor
cuando te pido
que vivas
de acuerdo a tu sabiduría
y que tú respetes
tus creencias;
ya no podrás predecir
la conducta de tu vecino,
tendrás que mirarlo;
ya no sabrás
lo que él te dice escuchándote,
tendrás que dejar poesía
en sus palabras.
El error será
nuevamente posible
en el despertar
de la creatividad,
y el otro tendrá presencia.
Tú, yo y él tendremos
que hacer el mundo.
La verdad perderá
su imperio
para que el ser humano
tenga el suyo.
No me instruyas,
vive junto a mí;
tu fracaso es
que yo sea
idéntico a ti.
Humberto Maturana
Fuente: Poema de Humberto Maturana, extraido de El Sentido de lo Humano, Ediciones Pedagógicas Chilenas S.A. 1992, bajado de www.scribd.com.
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Aquí fue cuando empencé a sospechar que no existía un dios o que le importaba un rábano.
En Uruguay también es el día del estudiante, la Universidad cerrada. El mismo ánimo realzado, en el Río de la Plata.
Que excelente poema. Qué verdades.