Creérsela: Los riesgos del exitismo
Se supone que esta sociedad en la que vivimos nos compele a buscar el éxito, a llegar a ser más, ser mejores, a ir en busca de la superación a los ojos de los demás. Sin embargo, crisis mediante, hemos constatado ciertas distorsiones peculiares que el exitismo produce y por tanto nos vemos obligados a
reveer sus lamentables consecuencias. Es más que usual que tanto personas como empresas suelan disfrutar de la brillantez de un éxito que, muchas veces, termina deslustrándose. Es como si la ansiedad fuera connatural al éxito: ¿Será este duradero? ¿Cómo podría ser este incrementado? ¿Es acaso un éxito merecido? ¿Qué sucederá conmigo si el éxito se me volatiliza?
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Todos sabemos que el éxito alcanzado sin un justo equilibrio mental emocional puede dar lugar a la arrogancia, la vanidad, la inflación del ego y el psicosoroche o apunamiento por alfombra roja. No hay nada más delicioso que abrebar el elixir del éxito. Pero, cuando uno se la cree, comienzan todos los problemas: nos vemos arrastrados por los caprichos del ego, dejamos de escucharnos y observarnos, desperdiciando la posibilidad de aprender más profundamente sobre nosotros mismos y distorsionamos, e incluso llegamos a perder, nuestra verdadera identidad.
Los verdaderos triunfadores son aquellos que saben extraer toda la riqueza potencial de su propia experiencia y utilizarla en provecho de un verdadero desarrollo personal, transformándose en auténticos aprendices de las profundidades de la propia oscuridad que aprovechan para transubstanciarla.
Sin embargo, la mayoría de los triunfadores sucumben a la tentación fangosa del exitismo y se crean una nueva falsa realidad, semilla del futuro fracaso. ¿Cuáles son los signos que acompañan este proceso? Valga este breve resumen:
- Atribuirnos la posesión de dones especiales.
- Matar al mensajero.
- Necesidad de protagonismo.
- Vivir según principios morales superiores.
Cuando creemos en la infalibilidad de nuestras valoraciones y en nuestra inmunidad a los errores que comete todo ser humano nos hallamos a merced de esa falsa realidad.
Si rechazamos cualquier información adversa porque no nos parece digna de atención o la consideramos poco fiable o intuimos con exceso la envidia estaremos allanando el camino del fracaso. Si el éxito produce aislamiento y el círculo de amigos, conocidos y consejeros es voluntariamente restringido se estará empezando a matar a los mensajeros.
Si el ego necesita afirmarse mediante demostraciones manifiestas de poder, como marcar el territorio, preocuparnos excesivamente por la etiqueta y establecer reglas excesivamente rígidas, algo irá de mal en peor. El hecho de que necesitemos sentir que los demás se den cuenta constantemente de nuestra
importancia es un síntoma de inseguridad reprimida y semilla de dolor.
Cuando un grupo o una persona siente que se halla en el camino justo y califica a quienes piensan de manera diferente de chusma, ignorantes, malvados o enemigos, puede encontrar cierto alivio provisional al exceso de tensión existente entre el bien y el mal pero, en realidad, no se trata más que de una vanidad arrogante disfrazada de bondad.
El exitismo es lo opuesto del aprendizaje. Reconocer su presencia sería, creo yo, el primer paso para salir de esta situación. El éxito siempre va acompañado por una sombra que puede llegar a ser devastadora. Es necesario, pues, afrontar día a día esa sombra pero si realmente queremos renovarnos también deberemos recurrir a guías, mentores y hasta algún tipo de ayuda profesional.
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Muy buen insight, sólo habría que desarrollar mas la relación exitismo – aprendizaje… que tal vez se explique por la conciencia de las propias limitaciones, verbigracia ese antiguo valor de la humildad.
Mi planteo que el existismo es algo surgido de las ideas seculares del efecto demostración del consumo, vehiculo para convencer a las masas de las bondades del crecimiento…sin embargo, el aprendizaje es inherente a la condición humana…nuestro valor inmediato , paradójicamente, es que siendo humildes somos fuertes…nuestra capacidad de avanzar se basa en nuestra capacidad de reconocer nuestras limitaciones…y superarlas.
Jota, muchas gracias por tu comentario. Tenes razon de que no establecí una relación entre exitismo y aprendizaje!! el tema también estaría en que en la medida que el éxito se consolida se asume que no hay nada que aprender, sino que se tiene todo por enseñar, no? eso es caer en otra de las trampas!!!
ojala vuelvas a visitar el blog. un gran abrazo
Andres
Muy muy bueno. Me dejó pensando…. (Y creo que padezco de exitismo…..)
la vida deja de ser color de rosa cuando el maltrato se incrusta en lo social como una espina para el que va contra ese sistema que no tiene otra afiliación política que la conveniencia alienada con el exitismo, en el caso argentino creo que exitismo es parte de su modo de ser y las valoraciones que de esta relación se van sucediendo.
Excelente artículo. Ahora encontré palabras técnicas y una buena explicación para lo que venía viendo en algunas personas de mi alrededor… Cinco estrellas!
Estoy contenta de haber encontrado este blog… Cuántas palabras inteligentes y sabias, es una buena oportunidad de aprender un montón!…