¿Por qué las secciones de negocios de las librerías están llenas de historias de éxitos y casi no muestran los lamentos escritos del fracaso? ¿Por qué nos atraen tanto los estudios de caso de iniciativas exitosas y menospreciamos la sabiduría que podemos asimilar de experiencias catastróficas? Ciertamente tenemos una sostenida tendencia a menoscabar el consejo negativo. La sociedad se relame alrededor del éxito y encumbra a los ganadores cual si fueran dioses del olimpo. Las organizaciones que promueven la cultura emprendedora se han transformado en superficiales desfiles de modelos de emprendedores exitosos que, con el ego inflacionado, dedican presentaciones enteras a mostrarse a través de sus realizaciones lo maravilloso que son.
¿Y qué hay de aquellos que con todos sus esfuezos intentaron realizar algo maravilloso y fracasaron?. Voy a confesarles que el fracaso me inspira una sublime piedad que me acongoja tanto como la simpatía que me despierta.
A veces, el darwinismo exitista me crispa y preferiría alimentarme de las experiencias de aquellos que surcaron los intentos de la vida y no alcanzaron más que el olvido de un fracaso. ¡Cuánto tienen estos seres para darnos y enseñarnos!
Y que ¿no hay acaso un cierto placer en la derrota y una vergüenza oculta en la salud grosera del éxito? ¿No es que acaso el fracaso ennoblece siendo el fracasado un célebre devorado por el tiempo? Porque en todo caso, viendo a ciertos individuos que triunfan uno puede llegar a descubrir que el éxito es un malentendido y cualquiera se puede sentir con algo de ganas de fracasar, aunque sea para no parecerse a esos infames. Hemos creado un mundo donde el éxito, determinado por un consenso, por lo general absurdo, es la meta y donde el fracaso es una fosa común donde yace la mayoría, una fosa que almacena un conocimiento y sabiduría experiencial que me conmueven.


















































14 respuestas hasta el momento ↓
ADRIANA PAOLETTA // Miércoles 11 Noviembre, 2009 a 8:33 am |
Son muchos mas los que abandonan que los que fracasan, Brindo por estos últimos!!!!!
Adriana
Andres Schuschny // Miércoles 11 Noviembre, 2009 a 8:53 am |
Sí!!!!!!
como te habrás dado cuento el exitismo que trasunta la red me ha cansado un poco, es hora de escuchar a los que no tienen voz!!! un abrazo enorme
Kenny // Miércoles 11 Noviembre, 2009 a 9:18 am |
En teoría, todo exitoso es aquel que ha fallado innumerables veces, antes de ser exitoso, así que la historia del exitoso empieza con lo que andas queriendo oir; sus fracasos.
Sobre el éxito « Detextos y delibrios // Miércoles 11 Noviembre, 2009 a 2:25 pm |
[...] encontré entre los blogs que suelo leer con un breve texto sobre el “sesgo exitista”. Comparto algunas de [...]
Karina // Miércoles 11 Noviembre, 2009 a 4:02 pm |
Buenísima reflexión. Y lindo tu recuerdo y respeto a tantos y tantas que se lanzaron con gran corazón a proyectos que fracasaron. Tienes razón, cuánto podrían enseñar de esas experiencias y en la sociedad del éxito no se da cabida ni respeto a esas historias (quizás porque muchas de ellas estorban al “establishment” porque suponen proyectos de vida y sociedad más honestos, fraternales y ecologistas). Por cierto, hay un cuento precioso (bastante zen) de R.L. Stevenson sobre un hermano existoso a costa de trampas y otro fracasado, “The Touchstone” (un momento, tal vez ya está disponible en internet). Sí!! Ahí va el link: http://www.authorama.com/fables-17.html
Abrazote.
ramon // Miércoles 11 Noviembre, 2009 a 4:42 pm |
Todo el mundo debería tener una segunda oportunidad. En economía también pasa todos los del sector heterodoxo, austriacos, institucionalistas, economistas como Minsky, Glabraith, “marginados” ahora resulta que tenían razón. Hay que dejar siempre un espacio para quien opina diferente,tengan o no razón, tengan o no éxito..¿que es el éxito? pues a veces es solo tener tiempo para ver un paisaje…
norby sim // Miércoles 11 Noviembre, 2009 a 9:32 pm |
y aún peor cuando en el mundo los ganadores, en cierto aspecto, conforman una elite. “dame la mano y vení que te enseño a perder…” http://www.youtube.com/watch?v=obG9eL49lmo&feature=related
Enric Carbó // Jueves 12 Noviembre, 2009 a 3:07 am |
Os copio estos dos preciosos sonetos de Agustín García Calvo:
Sonetos teológicos
I
Enorgullécete de tu fracaso,
que sugiere lo limpio de la empresa:
luz que medra en la noche, más espesa
hace la sombra, y más durable acaso.
No quiso Dios que dieras ese paso,
y ya del solo intento bien le pesa;
que tropezaras y cayeras, ésa
es justicia de Dios: no le hagas caso.
¿Por lo que triunfo y lo que logro, ciego,
me nombras y me amas?: yo me niego,
y en ese espejo no me reconozco.
Yo soy el acto de quebrar la esencia:
yo soy el que no soy. Yo no conozco
más modo de virtud que la impotencia.
y II
Pero no cejes; porque no se sabe
cuándo pierde el amor, dónde la tierra
volteando camina, ni qué encierra
mensaje del que nadie tiene clave.
Pues el Libro Mayor (y eso es lo grave)
del Debe y el Haber nunca se cierra,
y acaso acierte el que con tino yerra;
ni es nada el mundo hasta que el mundo acabe.
Si te dicen que Dios es infinito,
di que entonces no es; y si finito,
que lo demuestre pués y que concluya.
Pero no hay Dios ni hay Ley que a contradanza
no se pueda bailar. Tu muerte es tuya.
Tu no saber es toda tu esperanza.
http://www.ite.educacion.es/w3/tematicas/devivavoz/02publicaciones/Sonetos.html
lidioski // Jueves 12 Noviembre, 2009 a 11:59 am |
Yo siempre me he sentido culpable de haber fracaso, y siempre he llorado mis fracasos y hasta hay momentos en que creo que mi vida entera es un fracaso. Sé que me equivoco, que solo en el fracaso he aprendido. Tu texto y este bellisimo poema me reconfortan con mis fracasos.
Un abrazo,
Lydia
Rocío // Jueves 12 Noviembre, 2009 a 12:15 pm |
Coincido con Kenny. En general un éxito viene detrás de numerosos fracasos, que son como los “ensayos” hasta que sale bien.
Hace unos años asistí a una charla sobre emprendimientos tecnológicos, en la que el expositor se definió con mucho humor como un fracasador reincidente, lo que a muchos causó cierto rechazo: “para qué vengo a escuchar a alguien que fracasó una y otra vez?”. A mí me resultó enriquecedor, sincero y cándido; un tipo grande ya, que emprendió cientos de veces, negocios que a veces fracasaron pero que le enseñaron algo para el próximo.
Me encanta ese espíritu: hacer cosas, una tras de la otra, sin importar si fracasa el objetivo “visible”; lo más probable es que el objetivo “secreto”, que es aprender, casi siempre sea exitoso. Este hombre, con muchos años y muchas historias encima, se veía indudablemente joven y lleno de ganas de seguir haciendo cosas nuevas, de iniciar nuevas historias. Daban ganas de seguirle el tranco!
Lo bueno del fracaso reincidente es que después de los primeros, que ciertamente deben doler, uno se va a acostumbrando a la idea de que puede salir bien o puede salir mal, y va haciendo costra; los siguientes son más fáciles de llevar, sabiendo que el resultado es anecdótico, que la esencia está en otro lado, simplemente en “hacer”, en aprender.
Ciertamente es un camino al que la mayoría no estamos acostumbrados, siendo que uno tiende a hacer aquello en lo que es bueno, o exitoso, porque se siente más a gusto con lo que resulta bien. Además tenemos muy incorporado el juicio bien-mal, éxito-fracaso.
Desprendernos de eso, hacer algo por el mero placer de hacer y aprender, es todo un cambio de filosofía. Allá voy!
ramon // Jueves 12 Noviembre, 2009 a 7:11 pm |
por tanto…fracasando también se aprende…cuantos escritores despues de varios libros, que mas valdria que los hubiesen dejado en blanco, han aprendido a escribir y han acabado haciendo un buen libro….mas de uno hubiese quemado sus anteriores escritos, craso error, gracias a ellos acabo siendo un buen escritor.
Es una cuestión de humildad, de saber asumir los errores, avanzar y avanzar es la meta, la meta no es el éxito.
natalia bat // Viernes 13 Noviembre, 2009 a 12:04 am |
creo qeu habria que preguntarse porque motivo se fracasa para acabar con tantos fracasos. Eso no se hace y la mayoria comete errores que otros tuvieron antes.
saludos, muy interesante la nota
Kathuman // Sábado 14 Noviembre, 2009 a 6:26 am |
Muy buena reflexion. Como en algun momento oi decir a un viejo que derrochaba sabiduria:
en la vida uno o gana o aprende.
Esa leccion siempre me dejo en claro tanto que al ganar uno no aprende nada, como que no existe la derrota ni el fracaso, sino solo el aprendizaje.
El mundo ES lo que hacemos de el, y por mucho que otros quieran hacernos pensar en un exitismo vacio y a toda costa, esta a nuestro alcance percibir el mundo en terminos constructivos.
Andres Schuschny // Lunes 16 Noviembre, 2009 a 2:18 pm |
Estimados,
No se si sabrán pero estoy de viaje y me ha costado responder a los comentarios del blog. No tienen idea lo grato que me ha resultado para mi que este post elogiando la fuerza olvido haya sido de vuestro agrado y haya recibido tanto comentarios. Lamentablemente en la web y en el mundo de hoy estamos plagados, por no decir contaminados de las historias de éxito y por eso es tan importante tener presentes a los olvidados del destino. Para esto estamos aquí presentes, para eso para no olvidarlos.
un abrazo a todos
Andres