La espiral del silencio en las organizaciones

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La espiral del silencio es una interesante teoría introducida por la socióloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann que se refiere a la interacción entre la opinión pública y las posiciones individuales. Mi objetivo al intentar resumir las ideas que expresa esta interesante teoría es mostrar que también puede ser aplicada a la dinámica viciosa de las comunicaciones en muchas organizaciones. Estoy convencido de que uno de los problemas de los que adolescen muchas organizaciones pueden ser analizadas en términos de las espirales de silencio que en ellas se generan. Si bien, esta teoría no ha tenido mucha difusión, ha sido un invalorable aporte a la sociología y a la comunicación social y creo también que tiene el enorme potencial de ser utilizadas por coaches, consultores y agentes de cambio, para entender los ciclos viciosos que muchas conversaciones poseen al interior de cualquier colectivo desde el cual se pretenda emerja la innovación y el desarrollo de la novedad.

Los supuestos sobre los que Elisabeth Noelle-Neumann sustenta su teoría son de difícil verificación y los enuncia así:

  • La sociedad amenaza a los individuos desviados con el aislamiento.
  • Los individuos experimentan un continuo miedo a estar aislados.
  • Este miedo al aislamiento hace que los individuos intenten evaluar continuamente el clima de opinión imperante en su entorno.
  • Los resultados de esta evaluación influyen en el comportamiento en público, especialmente en la expresión pública o el ocultamiento de las opiniones.

Elisabeth Noelle-Neumann denomina a estos postulados la espiral del silencio. El silencio en la medida que se acerca al centro de la espiral no es sólo involuntario sino también constrictor, ineludible, sistémico, auto-emergente, pero más que nada inexorable, es generador de círuclos viciosos. Para la ella: “Si la opinión pública es el resultado de la interacción entre los individuos y su entorno social (…) para no encontrarse aislado, un individuo puede renunciar a su propio juicio. Ésta es una condición de la vida en una sociedad humana; si fuera de otra manera, la integración sería imposible.” Como se ve, la espiral la considera una condición sistémica a la que los humanos no podemos renunciar ya que está en su naturaleza ser social. Necesita de los otros para el trabajo, para relacionarse, evolucionar, aprender y para reproducirse. Y agrega: “Ese temor al aislamiento forma parte integrante, según nosotros, de todos los procesos de opinión pública. Aquí reside el punto vulnerable del individuo; en esto los grupos sociales pueden castigarlo por no haber sabido adaptarse. Hay un vínculo estrecho entre los conceptos de opinión pública, sanción y castigo”.

Cuando se habla de opinión pública se le asigna a la opinión un rol medular en la constitución de “lo social”. Para Noelle-Neumann la opinión pública no constituye, desde su marco conceptual, un pilar de la democracia; lo que importa no es el diálogo ni el debate, sino el silencio. Cada vez que un ciudadano calla y queda en silencio, “mejor me callo”, se obtiene personalmente una conveniencia o ganancia mayor que la se pudiere lograr al expresar en público una posición individual. Entonces, mediante una acción individual en un equilibrio de este tipo es imposible el cambio del statu quo, sólo si todos cambiaren de actitud o postura, o sea que la opinión en su conjunto se modificara, se podría llegar a variar la conducta colectiva.

La opinión pública para Noelle-Neumann se constituye en la piel social, esta metáfora tiene tres connotaciones, (i) es el contenedor de lo social, (ii) se constituye en órgano perceptivo permitiendo la comunicación a través de su porosidad, (iii) por último se erige como la frontera entre lo de adentro y lo de afuera, una piel hecha de palabras. De esta manera,la opinión pública es el espacio y el tiempo en se lleva a cabo la acción social y que determina los confines donde son verdaderas las afirmaciones que ella sostiene.

Noelle-Neumann se pregunta “¿en qué momento uno se encuentra aislado?”. El individuo intenta estimar la distribución de las opiniones a favor o en contra de sus ideas, pero sobre todo evaluar tanto su fuerza como las posibilidades de éxito de los puntos de vista o propuestas expresadas en público. Esto lo realiza mediante el dispositivo que denomina “órgano cuasi-estadístico” que permanentemente contrasta nuestra propia percepción del mundo con la de quienes nos rodean a fin de coordinarla.

Las personas ajustan su propia opinión a la de la mayoría. Si la mayoría es la media de un modelo exitoso, dentro de la opinión pública no habrá matices, se tenderá a una opinión única. Cuando “el individuo es testigo de una lucha entre posiciones opuestas y debe tomar partido. Puede estar de acuerdo con el punto de vista dominante, lo cual refuerza la confianza en sí mismo y le permite expresarse sin reticencias y sin correr el riesgo de quedar aislado frente a los que sostienen puntos de vista diferentes. Por el contrario, puede advertir que sus convicciones pierden terreno; cuanto más suceda esto, menos seguro estará de sí y menos propenso estará a expresar sus opiniones”. En una opinión polarizada “la opinión dividida se afirma cada vez con más frecuencia y con más seguridad; al otro se lo escucha cada vez menos. Los individuos perciben estas tendencias y adaptan sus convicciones en consecuencia. Uno de los dos campos presentes acrecienta su ventaja mientras el otro retrocede. La tendencia a expresarse en un caso, y a guardar silencio en el otro, engendra un proceso en espiral que en forma gradual va instalando una opinión dominante”.

El ridículo es ese lugar oscuro, solitario e incómodo que Noelle-Neumann describe como aislamiento. No caer en el ridículo significa aplicarse una autocensura para no cometer una acción que nos ponga de manifiesto, que nos saque de contexto, menos aun pisar una cáscara de banana y caer frente a la presencia de todos… Por eso, correr los límites del ridículo también significa dejar a otros del otro lado, en infracción.

Basándonos en el concepto de un proceso interactivo que genera una espiral del silencio, definimos la opinión pública como aquella que puede ser expresada en público sin riesgo de sanciones, y en la cual puede fundarse la acción llevada adelante en público”. Se trata de la opinión conformista, la que no innova ni engendra posibilidad de cambio. El discurso dominante dispara un mecanismo amenazante del que es posible protegerse refugiándose en la pasividad del silencio.

Entonces, para esta autora el silencio es el responsable de la cohesión social y por ende el garante de la paz. El ingreso en el silencio auto impuesto lleva implícita una resignación del proceso de individuación en beneficio del del grupo con una marcada tendencia hacia la masificación. Según lo afirma Noelle-Neumann: Si una mayoría se considera minoría, tenderá a declinar en el futuro. A la inversa, si una minoría es vista como mayoritaria, irá en aumento. Si los miembros de una mayoría no prevén que ésta pueda mantenerse en el porvenir, fracasará. A la inversa, si la creencia en una evolución favorable es compartida por muchos, sus miembros necesitarán mucho tiempo para cambiar de opinión. Si la inseguridad en cuanto a lo que es la opinión dominante, o lo que será, aumenta, es porque está ocurriendo un cambio profundo en la opinión dominante. Si dos facciones se distinguen claramente por su respectiva disposición para exponer sus puntos de vista en público, la que muestre mayor disposición será quizá la que predomine en el futuro.

Este tipo de análisis puede aplicarse a la previsión de las opiniones políticas, a la de las tendencias de la moda o a la de la evolución de las costumbres – y digo yo a las comunicaciones en organizaciones que dan lugar al conformismo y la anomia – y las convenciones sociales, es decir, a todos los campos respecto de los cuales la actitud y la conducta del individuo están determinados por la relación entre sus propias convicciones y el resultado de la observación de su entorno social. A mi modo de ver, esta interacción es el principal aspecto del proceso de formación de la opinión pública.

La libertad en todos los casos, sea como fuere o para qué se use la espiral del silencio, siempre se verá restringida porque no es posible gozar de una libertad absoluta ya que sólo se puede gozar de aquellas libertades por las que el grupo no me condenará, aquellas que no me excluyan o me aíslen, aquellas garantizadas por la opinión pública. La opinión de mi grupo es la que opera como límite de lo censurable y lo permitido, y el otro global donde está a su vez es mi grupo, con el que yo comparto opinión actuando como unidad colectiva, el que juega contra terceros grupos con otras opiniones.

Noelle-Neumann insiste que el clima de opinión pública no puede evaluarse como la suma de las opiniones individuales, sino que esta es un emergente del conjunto de opiniones y es por eso que propone para su evaluación que sea necesario realizar sondeos indirectos donde los entrevistados puedan despersonalizar sus respuestas en función no de lo que ellos creen, sino de lo que ellos creen que piensa la mayoría.

Fuente: Elisabeth Noelle-Neumann, La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social, Paidós. Barcelona, 1995.


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27 comentarios en “La espiral del silencio en las organizaciones

  1. Me suena esta espiral como un medio tácito de control social, lo que como todo por una parte sirve y por otra taponea.
    Buscando generar posibilidades para personas con autonomía personal significativa, generaría nuevas posibilidades que este silencio no se traduzca en un tapón, sino en un trasfondo compartido. Las personas que sostienen su identidad como individuo no temerían a romper este silencio cuando no están de acuerdo.
    Abrazos

  2. Andres: me parece super interesante esta teoría…creo que tiene mucho que ver con la ausencia de preguntas, con los espirales de opresión, desigualdad, etc. que lejos de ser solo maquinaciones de grupos de poder, son conductas sistémicas que hemos aprendido a construir como formas de entendernos en el mundo y sobrevivir en él.
    Está llegando la hora de desaprender!!

  3. Marggie

    La teoría es atractiva y simultáneamente contradictoria. Pienso que los cambios sociales, tecnológicos, etc que vemos en la sociedad precisamente contradicen la teoría antes esbozada. Hay un sector, que necesariamente debe identificarse y precisarse, no silente; que no se suma a la espiral. Es el sector que provoca cambios y es aquel que está constituido, como menciona Pablo Reyes, por personas cuya identidad está muy bien definida, no temen romper el silencio como tampoco les incomoda permanecer sol@s y pagar el precio.

  4. Manuel Varela

    Me resulta muy atractiva esta teoría. Creo que en forma permanente somos “atrapados” por esta espiral. Es una condición innata de condición humana; lo rescatable y valioso consiste en romper día a día esta espiral. Nos obliga a socializar en forma constante. Es un buen camino para fundar lo que Antonio Machado ya escribió sobre la Verdad.
    Tu verdad no. La Verdad
    Y ven conmigo a buscarla.

  5. Estimad@s,
    qué buenos, pero que buenos, comentarios han realizado. Efectivamente es la espiral del silenciao es una teoría fascinante que da para pensar mucho acerca de cómo la sociedad auto-regula sus funciones de cambio/estabilidad. La teoría se aplica a la sociedad en general y a la formación de la opinión pública en particular, pero cuando lei sobre ella, me pareció que tiene mucha validez en las organizaciones en las que nos desempeñamos. Me parece que poco a poco y en la medida de que las organizaciones se hagan mas y más ingrávidas, o al menos porosas a su entorno, las espirales de silencio tenderán a estar cada vez más atenuadas. Ojala así sea, en beneficio de la libertad, en beneficio del cambio, en beneficio de todas esas voces que suelen no ser oidas porque permanecen acalladas.
    Un gran abrazo
    Andres

  6. El pensamiento de Elisabeth Noelle-Neumann está muy en la linea del gran Walter Buckert, quien sostenía que la religión tiene un sustrato biológico que compartimos con las especies animales. Buckert venía a decir que el hombre es un animal que se siente atrapado y que, debido a ello, recurre a religiones, ideologías, creencias y opiniones mayoritarias como sacrificio y como forma de no sentirse excluido.

  7. Caro

    Algunas cuestiones que se plantean en el artículo, me recuerdan a lo que Erving Goffman llamaba ‘disrupión situacional’ cuando alguien comete alguna equivocación al proferir algo que no está dentro de los marcos de una determinada situación o bién incluso con el hecho de caer al suelo, tropezar, etc. Hay determinados actos o sucesos que al darse en determinadas situaciones devienen una ‘disrucpión situacional’, se rompe, por unos breves segundos, el frágil equilibrio de las convenciones sociales aunque sea por causa de un hecho tan inocente o frotuita como tropezar con algun objeto. Para resolver ese momento anómalo, lo que hace el individuo es reparar la situación mediante una serie de actos en forma de gestos o palabras reparadores.
    Es una manera de evitar que se rompa el frágil
    equilibrio del entramado social.
    Otra de las herramientas que se ponen de manifiesto es el uso de máscaras que varian en función del lugar en el que se encuentra el individuo y que le protegen de exponerse en exceso y ser por ello rechazado. Es un juego de acciones y cambios de papel constantes para evitar el aislamiento del grupo.

  8. Magnifico el concepto de las opiniones individuales como un aspecto autoemergente de la piel social, personalmente tambien creo que los sintomas médicos son autoemergencias y esa teoria me viene como anillo al dedo.
    Felicitaciones por el post

  9. Enhorabuena por el post Andres, ese concepto de autoemergencia me parece muy aplicable tambien a mi trabajo: en realidad las creencias humanas están mediatizadas por las creencias compartidas, es un hecho. La crisis actual está relacionada con el hecho de que no sabemos quien ganará y quien perderá en esta guerra de las creencias y erl silencio es la modalidad en que nos movemos todos, nadie sabe a ciencia cierta qué defenderá mañana.

  10. Pingback: Anónimo
  11. yack

    Andrés, he leído tu artículo y estoy bastante de acuerdo con Elisabeth Noelle-Neumann y su teoría de la espiral del silencio que con tanta claridad desarrollas en él. Muy interesante tu blog. Lo seguiré a partir de ahora.

    En cuanto al tema que nos ocupa, y al hilo de la teoría de la espiral del silencio, añadiría dos puntualizaciones:

    Es necesario y conveniente para un grupo social que exista un alto nivel de uniformidad y coherencia ideológica para que el conjunto sea eficiente. Esto explicaría la sanción automática que se produce cuando un miembro no sigue la corriente principal o al menos alguna de las admitidas por el grupo. Por lo tanto, aunque pueda representar una limitación para el individuo, a la larga representa un mecanismo necesario y adaptativo para el grupo.

    Aquellos individuos que poseen un talento excepcional y llegan a detectar errores graves en las creencias de sus conciudadanos, sienten una poderosa fuerza interior que les impele a difundir e imponer sus ideas, aunque esto les suponga un alto coste. Sería el caso de un Copérnico o un Darwin.

    Este mecanismo de exteriorización compulsiva contrarresta al mecanismo antagonista encargado de homogeneizarnos y permite que afloren las ideas revolucionarias cuando están sustentadas en una base justificada: la fe del creador en que será recompensado socialmente si consigue demostrar que su idea supone un avance real. De nuevo Copérnico y Darwin como ganadores. Los perdedores rara vez son recordados.

    Así que el doble mecanismo viene a decir: haz y piensa como tus conciudadanos si quieres llevar una vida apacible y sólo si estás absolutamente seguro de que tienes algo importante que hacer o decir, arriésgate a enfrentarte con el orden establecido, pero no olvides que si fracasas pagarás con el ridículo o tal vez con tu cabeza.

    Saludos cordiales.

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