Abordar un texto
Hace unas semanas Daniel I. Krichman me invitó a escribir algunas líneas para el blog de la Red Aprender y Cambiar acerca de cómo abordo yo un libro. El texto que escribí si bien es breve resultó en una confesión que acontinuación reproduzco. No creo que sea una herejía lo que hago pero problablemente para alguno sea reprobable. Me gustaría conocer vuestra opinión al respecto.
En la sociedad que hoy nos toca vivir, la sociedad del conocimiento, estamos inundados de información y contenidos por lo que el recurso más escaso es nuestra atención. Esto se ha dicho hasta el hartazgo porque se ha convertido en el imperativo epocal. Es por eso que, durante los últimos años, han cambiado radicalmente mis hábitos de lectura. Ya casi no leo. Esta es una malvada confesión. Sí, efectivamente me he convertido en un hereje de la intelectualidad. Sinceramente, cada vez leo menos libros, aunque extraño parece, accedo a muchos más libros y contenidos que son de mi interés, como nunca antes. Esto pareciera ser un conjunto de afirmaciones paradójicas.
Déjenme confesarles en qué han consistido los cambios que han operado en mis hábitos informacionales. Resulta que hace un par de años por razones de salud tuve que ponerme a hacer ejercicio varias veces por semana en un gimnasio en el que debía pasar unos 40 minutos en un caminador. Se trata de una actividad mentalmente pasiva que resulta ser muy aburrida por lo que la asistencia de un iPod o un Mp3 es casi necesaria. Un día, cansado de escuchar música y de sentir que no estaba aprovechando ese tiempo parásito pensé que debía, ciertamente existir un programa que pasara textos (txt, doc, pdf) a formato MP3. Buscando y buscando obtuve información sobre 2 programas: el Sodelscot y el Loquendo. En primero es un software que efectivamente pasa texto a MP3, el segundo es un sintetizador de voz que se acopla con el Sodelscot y que facilita voces realmente humanas que permiten escuchar cualquier texto sin sintéticas molestias. Pues bien, ese descubrimiento me abrió un tremendo espacio de conocimiento. Comencé a bajar libros electrónicos, textos en línea, contenidos de blogs, etc. y a transformarlos en MP3. A diario cuando me dirijo a mi trabajo, cuando voy de compras al supermercado, cuando salgo a correr, voy con mi “walkman” escuchando aquellos libros que siempre quise leer. Como muestra, en este link (post-schuschny) pueden bajar este breve texto en MP3.
Se que esta práctica resulta un poco herética, pero en el mundo de hoy, en el que, como dije, el tiempo escasea, esta forma de enculturizarme ha cambiado mi relación con la textualidad y me ha permitido como nunca antes escuchar cada año más libros de los que me hubiera imaginado leer. Paradójico, ¿no?
Fuente: Red Aprender y Cambiar
























¿Y cuándo se te pego el acento español? jajaja…muy buena idea, siempre soñe que alguien me leyera.
Hace poco escuchaba online El Quijote mientras planchaba. Realmente leer es, en sentido pragmático, algo incómodo (yo tampoco soy lectora compulsiva, leo con un objetivo, no por la lectura per-se). Leo mucho en el autobús (1,5 h diaria) pero en el portátil, que me deja las manos libres al menos :)
Pero no, lo tuyo no me parece una herejía sino una solución fantástica. Voto a favor :)
No está nada mal esta nueva manera de leer/escuchar. ¡Cuántos golpes contra farolas me hubiera evitado? cuando leía por la calle atrapada por la intriga de alguna novela. Y ahora podré dejar las gafas en el bolso.
Muchas gracias por apoyar esta forma de acceder a la textualidad desde su transformación al audio. Creo que vivimos tiempos acelerados y encontrar formas de aprovechar ventanas de tiempo para recibir conocimiento puede ser algo sumamente grato. Esa es mi experiencia!!!
un abrazo a todos
Andres
Bueno desde mi punto de vista eso es bastante util aunque no creo que funcione(para mi por lo menos) con novelas o cuentos, pues es diferente la manera de concebir la informacion en estos que en textos informativos