Mi presentación en el Foro PoliTICs: comenzando a definir la «Transmodernidad»
Complejidad, ciudadanía y poder: Los caminos de la transmodernidad
El 22 de marzo pasado me invitaron a participar en el Foro Internacional Politics para dar una charla sobre complejidad y sistemas complejos aplicados a las ciencias sociales, en particular, a la política y la ciudadanía. La charla debía ser de 20 minutos o menos. Al final de este post contextualizador pueden verlo.
Si la modernidad fue el disciplinamiento jerárquico
como modo de individualización de multiplicidades,
la transmodernidad es la indisciplina enREDada
como modo de multiplicación de individualidades
He dicho
Contextualización de la presentación
Tenía muchas cosas para contar. Creí fundamental poner de manifiesto que un nuevo orden organizativo está emergiendo, el orden del enjambre, la dinámica organizativa de multitudes que se aglutinan comprometida o parcialmente a través de gustos o intereses semejantes. Es el reino de las “Power Laws”, de las leyes de potencia, distribuciones estadísticas estas que configuran el sustrato cuantitativo de las redes.
Si la modernidad y el industrialismo nos dio la eficiencia, la masificación, la productividad, etc. dio lugar también al ser alienado, masificado, maquinizado, tal como lo mostraba la película tiempos modernos de Chaplin.

La tensión imperante entre ese comando social unificante y las aspiraciones individuales de libertad, engendró movimientos como el existencialismo, el psicoanálisis y el reencantamiento de la búsqueda de un humanismo a la Buber o Erich Fromm. La modernidad fue una tentativa política por configurar una ingeniería social “ordenada” en la que la sociedad se discipline ó “normalice”, en el que la persona se configura como un elemento estadístico de una población o muestra caracterizada por la campana de Gauss, una distribución estadística definido por tener una y una , es decir, un valor promedio que el comando social desea que sea alcanzado por todos y al que los individuos busca aspirar y una dispersión que define la escala u orden de magnitud del fenómeno considerado. Todo lo que se escapa del intervalo definido por esa desviación estándar, por ese “sigma societal” fue considerado como “anormal“, como “atípico”, como “fuera de rango” y sujeto a ser modificado, alterado, reprimido o, hasta condenado
A partir de los años ’60 emerge el movimiento de la posmodernidad, caracterizado por el relativismo cultural, el “fin de los metarrelatos”, el da lo mismo, la fragmentación, el aislamiento, en resumen el ruido anárquico sin orden ni coherencia alguna. La posmodernidad representó la respuesta racional a la crisis cultural de la alienación moderna, pero resultó en una inconsistencia o desorganización progresiva. Una característica de la posmodernidad es el relativismo total, es decir, el hecho de que todo significado dependa del contexto, lo que se denomina como contextualismo, una suerte de disolución por atomización totalmente ruidosa. Así, la posmodernidad trató de la pérdida de sentidos, de la deconstrucción de la experiencia (y no, de su integración abierta), el abordaje multiperspectivista per se de la realidad, la parcialidad radical, la distorsión y la fragmentación nihilista, todas llevadas al límite a través del fin de los meta-relatos. El posmodernismo pasó de la intuición de que toda perspectiva debía ser tenida en cuenta, a la creencia de que ninguna creencia es mejor que otra. Por ello, el movimiento posmoderno da lugar a visiones superficiales, escépticas, desaprensivas, incrédulas, recelosas y hasta desgarradas de la realidad. El sujeto posmoderno no esta alienado, como ocurre con el hombre moderno, ya que la alienación presupone la disolución o colapso de la persona, en un único imaginario masificado, sin embargo continua altamente fragmentado, y por ello no integrado.
Lo que los posmodernos no consideraron es el fenómeno de la conectividad y la red, es decir el “orden emergente complejo”. Es por eso que deberíamos redefinir los alcances de la posmodernidad y asumir que comenzamos a vivir lo que yo denomino como la Transmodernidad. La transmodernidad sería un nuevo anclaje cultural en el que la sociedad se organiza a través de nuevos metarrelatos. No ya el de las religiones o los Estados Naciones o las macro organizaciones, sino el de las Plataformas facilitadoras de conectividad y no me refiero sólo a redes de comunicación electrónicas. Hoy Internet y las Redes son EL Metarrelato y las formas en que nos coordinamos mutan a geometrías enREDadas.
La presencia de las redes va más allá de lo que imaginamos. Las redes no sólo se conforman a partir de la infraestructura de los sistemas de comunicación ya, sean la telefonía tradicional y celular y por supuesto: Internet, en todos sus formatos: email, mensajería instantánea y las metaplataformas como Facebook, Skype, Twitter, etc. La presencia de las redes en la sociedad, incluye también a los sistemas de reserva de pasajes aéreos, los cajeros automáticos de los bancos, los sistemas operativos de las computadoras, los formatos con que se guardan e intercambian productos multimediales, el uso de software, etc. Pero es posible ir más allá aún. Conforman redes, los fanáticos de un club de fútbol, los aficionados de determinado deporte, los miembros de cualquier comunidad temática de interés común, las diferentes tribus que pueblan la ecología urbana, y hasta las personas que visten determinadas marcas con las que se identifican. En última instancia es posible afirmar, que el consumo es una forma de diálogo que acontece en la RED social; lo que elegimos del universo de productos disponibles y qué cantidad de ellos consumimos o dejamos de consumir, dice mucho acerca de nosotros, comunica nuestros sentidos a quienes nos rodean y contribuye a crear redes de significación. Bajo esta premisa, el consumo de marcas configura redes de significados culturales y simbólicos, que demarcan nuestra presencia en el mundo. Así, como las palabras, que conforman redes semióticas y son elementos que nos permiten moldear pensamientos y emociones, las marcas, en tanto plataformas de redes simbólicas concretizan en palabras o imágenes un producto o servicio por lo que encapsulan simbólicamente las necesidades de las personas como consumidores.
Sabemos que la época de hoy está mutando a nuevas formas organizativas no ya de carácter jerárquico, como aconteció durante la modernidad, tal como lo expliqué arriba, a sino en formas heterárquicas y caórdicas y cuyos principios de organización se caracterízan por un tipo de distribución estadística de notables características y que se denominan “power laws” o leyes de potencias.
A este nuevo estado social me gusta definirlo como transmodernidad. Se trata de un tiempo histórico en el que no suelen suceder cosas demasiado importantes pero de vez en cuando emergen colosales disrupciones que barren con todo lo asumido: crisis financieras, nuevas plataformas, inventos que reformulan nuestra interacción con el medio ambiente, personajes que alteran el curso de los acontecimientos. Ricos y famosos, innovaciones disruptivas como la Wikipedia, Wikileaks o las plataformas sociales como Facebook y Twitter, por ejemplo; eventos políticos que polarizan a la sociedad: como las revoluciones que vemos se suceden en África del Norte, nichos y modas transversales. Un mundo donde prima una variedad fractal de acontecimientos libres de escala pero caracterizados por una organización compleja subyacente en el que las redes de influencias en las que participamos pueden (a veces) dar lugar a «macrofenómenos» cuyo principio de organización se basada en los mecansimos subyacentes que hay detrás de las power laws“.
Los dejo con la presentación y el video de la misma. Espero les interese y les agrade. Me encataría alimentar estas ideas con sus opiniones. Sólo un comentario más … hacia calor … , pero lo que mata fue la humedad…
Fuente: Video y presentación realizada en el Foro Internacional PoliTICs 22 / 03 /2011, Galería de Fotos del Foro PoliTICs



































Andrés fue un placer haberte tenido como expositor en el Foro, siempre estas yendo un poco más allá de la conversación habitual y enriqueciendo el dialogo.
Te felicito por lo que haces y te agradezco en nombre de todo el equipo de CiGob que nos acompañes.
abrazo!
Juan Ignacio,
fue un placer participar en el Foro PoliTICs estamos en un momento de gran transformación cultural y lo que uds. hacen es un gran catalizador para acelerar los cambios en nuestro país. Gracias a uds. por todo lo que han realizado que mucho esfuerzo implica. Un gran abrazo
Andres
Gracias por compartir la ponencia.
Concuerdo contigo aunque tengo algunas acotaciones. No veo equivalencia entre posmodernidad y nihilismo, sí relación sin duda, la segunda tiene parte de su antecedente en el nihilismo. Me parece que transmodernidad tiene uno de sus referentes en lo que tú denominas redes, no el único. Mucho menos puede ponerse al consumo como común denominador, pues muchas de estas redes están al margen del afán de consumo. Si la modernidad incluía al consumo como uno de sus referentes o hijos, la podemodernidad lo relativiza y en todo caso la transmodernidad tratando de entenderla como la propones y de completarla puede referir a la trascendencia de la visión basada el progreso, de la unilateralidad hegemónica -por tanto- de consumo y los etcéteras…
Es interesante la referencia que das de “tiempo histórico en el que no suelen suceder cosas demasiado importantes pero de vez en cuando emergen colosales disrupciones que barren con todo lo asumido”, concuerdo con esa idea también.
No mencionas nada al respecto del “progreso” sigue vigente según tú? cómo te fue con los comentarios y opiniones de la gente en el evento?
Saludos
Tenes toda la razón. Es muy dificil definir la postmodernidad en muy breves palabras y a veces el forzaje de una metafora o frase va muy lejos en relación al concepto que se intenta transmitir. Hablé del consumo y tal vez exageré pero lo que quería poner en relieve es que las REDES van mucho más allá de lo que concebimos y se extienden a aspectos que no suelen ser considerados como redes.
El progreso es la linea portadora dentro de esa gran oscilación que es el cambio entre evolución y revolución!!
Considerate siempre bienvenido al blog. un abrazo
Andres
¡Enhorabuena!,Andrés…esto ya no hay quien lo “sujete”,jajaja,porque… quien controla tantos nodos minúsculos que interactúan con otros en una maya interminable,pero que va cuajando.Da vértigo,pero abre esperanzas.Buena disertación.
Gracias por el halago y gracias por comentarlo
un abrazo
Andres
“La transmodernidad sería un nuevo anclaje cultural en el que la sociedad se organiza a través de nuevos metarrelatos. No ya el de las religiones o los Estados Naciones o las macro organizaciones, sino el de las Plataformas facilitadoras de conectividad y no me refiero sólo a redes de comunicación electrónicas.”
¿Hasta qué punto las Plataformas podrían o no suplantar la existencia de Estados Nación u otras macro organizaciones?
No creo que las vayan a suplantar, pero ya tienen una presencia insoslayable y no podemos eludir su influencia. Como dije el otro día, ya no se trata de ver qué hacemos con todo esto, sino cómo esto cambiará todo. Muchas gracias por tu comentario
Considerense siempre bienvenidos al blog.
un abrazo
Andres
No cabe la menor duda que estamos en la antesala de un nuevo orden mundial, de una nueva forma de concebir las sociedades. Los movimientos sociales espontáneos han venido y están aquí para quedarse.
No son revoluciones al uso que aspiren a sustituir unas ideologías por otras, unas leyes por otras, no. Se tratan de movimientos heterogéneos y globalizadores que descartan lo que no les gustan y proponen alternativas siempre desde el diálogo y la libertad.
Así es como veo yo la transmodernidad, una nueva forma global de pensar basada en la ética de solidaridad y la libertad.
TU mirada acerca de los que es la transmodernidad es muy válida y está en línea con mi visión sobre el tema. Muchas gracias por enriquecer con tu comentario al blog. Un abrazo
Andres
Hola Andres
La duda que me surge a mi, respecto a movimientos sociales como el 15M, #nolesvotes, indignados, etc. es que éstos piden que los demás cambien (en este caso los partidos políticos) no se proponen ellos como paradigma del cambio.
¿Ese tipo de actitudes, el cambiar la acción más directa por una queja generalizada, sin exigir “la cabeza” de nadie, entraría dentro de tu visión de trasmodernismo?
Yo estoy bastante de acuerdo con los movimientos sociales, pero a veces son demasiados dispersos y al final casi siempre van al traste. ¿Creeis que ahora pasara lo mismo? o estos movimientos realmente han venido para quedarse y tener unas ideas claras y propuestas reales para el futuro? Ojala sea asi
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