Reglas para revolucionarios

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«Encontraremos un camino o abriremos uno.» ~ Aníbal

Hace unos días, Kevin Kelly desde su blog, recomendaba un libro de Saul David Alinsky: Rules for Radicals. Se trata de una obra publicada en 1971, un año antes de su muerte. Tal como consta en su respectiva entrada en la Wikipedia, Saul Alinsky fue escritor y un organizador, o mejor dicho: agitador, que actuó al servicio de los más pobres y las minorías étnicas en los Estados Unidos de Norteamerica. Ha sido considerado por algunos como el fundador de la organización comunitaria moderna y comparado en la revista Playboy con Thomas Paine por ser “uno de los grandes líderes de América de la izquierda no socialista.”.

Alinsky fue un sagaz planificador táctico y un organizador social cuya meta fue animar y promover el cambio social positivo equipando y facilitando a activistas una mirada realista del mundo. Si una persona toma consciencia de qué mal es capaz el mundo, después, quizás, el factor sorpresa se pueda eliminar, con la finalidad de hacer de esa persona un actor o (vale el término) activista más eficaz. Para Alinsky animar al activista a actuar de cara al futuro es, ante todo, un florecimiento, algo fructífero.

Tal como cuenta Kevin Kelly, hoy sus textos están siendo considerados y estudiados tanto por el conservador Tea Party que le atribuye a Obama la aplicación de sus ideas, como por los participantes del Movimiento Occupy. En el libro citado se expresan un conjunto de tácticas que, si bien, en apariencia resultan ser un tanto despiadadas, parecieran ser implacables. Para Kelly, las ideas de Alinsky consistirían en una suerte de sistema de prácticas «maquiavélicas anarquistas». Puede ser. Como bien muchos sabemos, todo conjunto de reglas o proposiciones que pululan por Internet, en tanto, se encuentren codificadas bajo la forma de obligado «Checklist» suelen tener cabida (y por cierto gran popularidad), por lo tanto, sepan que no puedo resistir la tentación de difundirlas.

A mi las reglas para radicales de Alinksy me despertaron muchas inquietudes e intuiciones. Creo que sus tácticas bien podrían aplicarse al en procesos de transformación cultural al interior de las organizaciones, a la coordinación de agentes de cambio en las empresas, al marketing basado en los medios sociales, a la viralización de contenidos a través de campañas de marketing de guerrilla, en fin, a muchos ámbitos de participación que hoy cobran vigencia a la luz de la ambivalencia estratégica que vivimos en un contexto en que si bien, lo nuevo no termina de cristalizar, lo viejo ya ha demostrado su cabal incapacidad resolutiva. Vale la pena leerlas y reflexionar sobre ellas.

Para Alinsky la palabra «táctica» evoca la idea de hacer lo que se puede con lo que se tiene.

Las tácticas” para Alinsky, “son esos actos, elegidos con conocimiento de causa, que permiten a los seres humanos vivir juntos y relacionarse con lo que les rodea. En un mundo que funciona sobre la base de: «donde las dan las toman», la táctica es el arte de saber cómo dar y como tomar. Aquí nos interesamos por la táctica de tomar. ¿Cómo pueden tomar el poder de los ricos, los que no tienen poder?“, por ejemplo.

Para ilustrar sencillamente lo que es la táctica, Alinky, nos hace recordar las diferentes partes del rostro: los ojos, las orejas y la nariz. Primero, los ojos: si habéis puesto en pie una gran organización de masas, podéis exhibirla abiertamente ante vuestro enemigo y darle una prueba visible de vuestro poder. Después, las orejas: si vuestra organización no es muy numerosa actuad como Gedeón: relegad a un rincón el factor número, pero haced mucho ruido para hacer creer a la oposición que vuestra organización es mucho más importante que lo que es en realidad. Finalmente, la nariz: si vuestra organización es demasiado pequeña para hacer ruido, apestad los lugares.

Luego enumera un set de 11 reglas de la táctica del poder, a saber:

  • Primera regla: el poder no es solamente lo que tenés, sino también lo que el enemigo cree que tenés. Las dos principales fuentes de poder han sido siempre el dinero y las personas. Sin dinero, los desheredados deben amasar el poder con su carne y con su sangre. Un movimiento de masas se expresa mediante tácticas de masa. Frente a la finura y la sofisticación del poder establecido, los desheredados tuvieron siempre que asociarse.

    No importa cuan pequeña sea una organización. Independientemente de su tamaño puede generar un estruendo que llegue a todos.

  • Segunda regla: no salgas nunca del campo de experiencias de tu gente. Cuando, de hecho, una acción o una táctica es completamente ajena a la experiencia de ellos, les provocarás confusión, miedo y deseos de abandonar la causa, lo que significa también que la comunicación que entablaste fracasó.
  • Tercera regla: procura salir del campo de experiencias del enemigo cada vez que puedas. Porque es la confusión, el miedo y el abandono lo que queréis provocar en él.

    Efectivamente, la disrupción atemoriza a todo contendiente; no importa cuál sea su tamaño

  • Cuarta regla: procura poner al enemigo contra el muro de su propio evangelio. Por ahí lo podrás pillar, porque no podrá seguir respetando sus propias reglas como la Iglesia no puede vivir su propio cristianismo.

    Esto nos estaría diciendo que si se trata de competir, se debería posicionar la estrategia de manera tal de confrontar al contendiente con su propio paradigma, es decir, con el propio conjunto de reglas que él ha establecido.

  • Quinta regla: confirma la cuarta: el ridículo es el arma más poderosa que tiene el hombre. Es prácticamente imposible responder al ridículo. El ridículo, no puede contraatacar, por lo tanto, en primera aproximación, enfurece y genera una reacción de la que se puede sacar provecho.
  • Sexta regla: una táctica es buena sólo si vuestra gente disfruta aplicándola. Si no se entusiasman es que en esta táctica hay algo que no funciona.

    Supongo que este es el principio virtuoso del que se valen numerosas organizaciones innovadoras. Construir contextos en los que la felicidad pueda desplegarse con facilidad, sería ir por el camino verdadero.

  • Séptima regla:una táctica que se prolonga mucho en el tiempo se vuelve aburrida; se convierte en un lastre. El compromiso no se puede sostener indefinidamente. Si así sucede, se termina ritualizando y se pierde el interés por el asunto, tras el cual todo se convierte en rutina. Continuamente están apareciendo nuevos problemas y estallando nuevas crisis (que pueden verse como oportunidades) desde las que se tendría la opción de alcanzar la siguiente acción.
  • Octava regla: consiste en mantener la presión, por medio de diferentes tácticas u acciones, y utilizar en provecho propio todos los acontecimientos del momento. La principal premisa de la táctica es el desarrollo de acciones que mantengan una presión constante sobre el contendor. Esto es lo que hará que éste reaccione a favor de tu ventaja.
  • Novena regla: la amenaza, por lo general, asusta más que la propia acción.
  • Décima regla: el principio fundamental de una táctica, es hacer que los acontecimientos evolucionen de tal manera que mantengan, sobre la oposición, una presión permanente que provoque su reacción. No sólo que la acción está contenida en la reacción, sino que brota de la reacción misma y va de reacción en reacción, hasta el infinito. La presión provoca una reacción y, mantenida de forma constante, alimenta la acción.
  • Undécima regla: llevando lo suficientemente lejos una desventaja, ésta se convierte al final en una ventaja. Esta afirmación se apoya sobre el principio de que todo aspecto negativo comporta una contrapartida positiva. Pensemos en la resistencia pasiva de Mahatma Gandhi, por ejemplo

Probablemente, Alinsky fue odiado y difamado por muchos supuestos enemigos, por lo que sus tácticas deben haber funcionado. Rescato de su fórmula una cierta simpleza consistente en dar lugar a una suerte de proceso que supone la coordinación entre el «Agitar», el «Agravar», el «Educar» y el «Organizar» dando lugar a una dialéctica cuaternaria en la que poder, táctica, conflicto y negociación se suceden. Para él, “las tácticas del conflicto constituirán la técnica de integración del grupo impugnador y, al mismo tiempo, socavarán al poder impugnado conduciéndole a la negociación y el compromiso”.

La acción debería adecuarse a ciclos de acción-reacción de tiempos cortos con la finalidad de que contribuya a la cimentación de las relaciones solidarias de quienes participan y realimentar la constancia e imaginación como fuente de energía vital. La dominación del conflicto implicaría alcanzar un poder que legitima el derecho a ser convocados a negociar y poder ofrecer sus alternativas como remedios a las causas que motivaron el conflicto. Para Alinsky, el precio de un ataque exitoso es una alternativa constructiva. Hay que evitar ser atrapado por el contendiente o adversario y llegar a una situación en que te dice: “Bueno, entonces ¿qué harías?”

De acuerdo a Alinsky, el trabajo principal de un agitador es ponerle un cebo a su oponente para que este reaccione. Para él, un contendiente adecuadamente incitado y guiado en su reacción es la mayor fortaleza del contendor.

El método ideado por Alinsky confirma sobre todo que con voluntad, compromiso e imaginación en la acción se puede alcanzar la consecución de grandes logros. La imaginación y lo risible de las acciones propuestas son capaces de provocar entre sus participantes un sentimiento de fiesta que refuerza la predisposición a continuar participando.

Encuentro en todas las ideas de Saul David Alinsky una sugestiva fuente de inspiración que bien podría aprovecharse como ya dije a ser extrapolables a otros ámbitos más allá del quehacer político. Efectivamente, y como muchos venimos diciendo y bregando: Se trata de hibridar; de tomar recursos de un espacio de conocimiento y llevarlo a otro. De aprovechar al máximo la inteligencia, la reflexión y la investigación de algunos pensadores en beneficio de nuevas posibilidades. Ojalá, uds. hayan vislumbrado en estas ideas que intenté resumir en este post, similares intuiciones a las que yo he arribado.

Fuentes: Rules for Radicals, Colectivo Gentes.