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El poder de la resonancia colectiva

Martes 26 junio, 2012

Vibración, energía, afinidad, fluir, … ¿cómo podemos llamar a esa mágica sensación que a veces logramos tener cuando interactuamos en grupos que se aglutinan con el fin de alcanzar alguna dada meta? ¿Sintieron alguna vez esto que trato ahora de describir? ¿Se vieron en un mutuo fluir en algún contexto grupal? ¿Podríamos hablar de la existencia de una suerte de conocimiento intuitivo que se produce cuando un grupo de individuos se congregan por algún propósito que consideran maravilloso?

Todavía hoy, más de 10 años después, recuerdo cuando me encontraba con el grupo de meditación en el que participaba, cuando vivía en Argentina. Oh, sí!! ¡¡Cuánta energía!!, momentos vividos de intensa densidad casi tangible; cuanta sensación de vida se generaba luego de unos instantes de silencio en el que todos nos decantábamos y, por casi mágica afinidad, una resonancia de plenitud emergía. Estoy convencido de que esa experiencia no era propietaria de nadie sino que a todos nos pertenecía, el despliegue de una unidad subyacente, una coherencia, un ritmo, un fluir del que todos eramos parte.

Dicha sensación de conexión grupal (no puedo hablar de emoción) se podía sentir a un nivel físico, pero tremendamente sutil. Era fruto del intercambio vibratorio de todos hacia todos. A veces podíamos comunicar verbalmente ese suceder y compartirlo entre risas llenas de frescura o profundos llantos transformadores, otras, apenas éramos conscientes de su presencia, pero, en efecto, algo sucedía… Y, sí, cuando la gente se aglutina y se abre a compartir, algo sucede. La resonancia del conjunto emerge y carga de vitalidad a todos quienes son parte de él. Acaso, esta experiencia que estoy tratando de conceptualizar (si es que se puede) no forma ya parte de nuestro lenguaje, por ejemplo, cuando hablamos de “tener la misma onda con otros” o “estar en sintonía” con otras personas?

En efecto, algo sucede,cuando nos conectamos con nuestros semejantes, algo muy sutil, profundo y, a la vez, valioso que amerita procurar entender; o, al menos, procurar identificar cuándo, en qué contexto y cómo es que dicho tipo de experiencias se generan. ¿Cómo es que emergen estas experiencias? ¿Cuáles son las condiciones necesarias para que tengan lugar? Supongo que no hay respuestas unívocas y científicamente implacables. Sin embargo, sí es posible a ojímetro, aunque sea, marcar algunas pautas generativas de la resonancia colectiva que en este post trato de dar cuenta.

En primer lugar, se trata de experiencias que acontecen cuando los que participan comparten, por un cierto tiempo, un espacio común. La tentación de explicar o describir estas experiencias grupales sólo en términos de las dinámicas psicológicas, emocionales, espirituales o hasta energéticas es válida. Sin embargo, no debemos desmerecer el contexto y los aspectos físicos del lugar donde estas experiencias acontecen. No es lo mismo congregarse, por ejemplo, en un patio desordenado colmado de basura que en un ambiente cuidado y decorado al detalle. La ubicación, su belleza, decorado y contexto, efectivamente importan.

Así mismo, es fundamental tener alguna intención compartida, algún objetivo o meta común, algún propósito que grupalmente se desee perseguir. Dicha intención actúa como foco atencional que ubica a todos los miembros del grupo en un espacio cognitivo común y afín, preparando el terreno para la emergencia de dicha experiencia.

Por otro lado, la potencialidad de la experiencia de resonancia colectiva se incrementa a medida que se incrementa la confianza mutua entre quienes participan del grupo. Dicha confianza es fruto de la propia interacción en la que las circunstancias, la autenticidad y la transparencia de la comunicación son fundamentales para generarla.

Otro elemento enriquecedor activante es el relato. Tanto que hoy se habla de “story telling”. Las palabras tienen su propia vibración, y cuando estas se amalgaman en relatos, adquieren su propia resonancia, jugando una danza rítmica en la que pausa, significado y sentido se potencian. Las historias y relatos facilitan la intimidad, son, como los mitos, el barro de la transformación, de la comunicación de sentidos espontáneos, al son del ritmo de las palabras. Las historias organizan la imaginación desplegándolas en el humor colectivo.

El sonido, la rítmica y la música, también pueden hacer lo suyo. El ritmo nos conecta con nuestro operador tribal interior. Viene a mi mente la escena de mayor humanidad de la película Matrix, cuando en la “Ciudad de Zion” todos se fusionan en un baile carnal al ritmo de tambores y de música hipnótica. Hace muchos años tuve el privilegio de pasar unos meses viviendo en la Ciudad de Rio de Janeiro y estar allí durante el famoso carnaval. Recuerdo que, por esos, días participé del Bloco de Ipanema: Simpatia é Quase Amor. Fue una experiencia increible. Miles de personas congregadas, haciendo una recorrida que duraba muchas horas. Emoción, intensidad, ganas de pasarla bien. Después de algunas horas de cantar la fantasía y de bailar, se apoderó de mi, casi de repente, una fuerza extraordinaria, me vi flotando, danzando, sintiendo la energía del conjunto, resonando mágicamente. En efecto, música, ritmo, canto y movimiento es energía física transubstanciada en humanidad, y si de resonancia colectiva hablamos, nada puede estar más cerca de nuestra más primal humanidad.

Otra cosa que puede generar experiencias catárticas grupales, es la vulnerabilidad compartida. Al fin de cuentas, todos somos vulnerables, todos buscamos algo, todos celebramos la apertura personal, el crecimiento como seres, etc. Encontrar todo esto en la sinceridad compartida de otro que (en apariencia) pierde control de sí y se abre a hablar y compartir con autenticidad también nos abre a nosotros mismos y, como grupo nos potencia pues nos saca a todos de nuestra personal zona de confort.

Podemos hablar también de la actuación como instrumento de transformación, la participación en grupos musicales, en coros, momentos en los que el aura de la música se deja brotar, el asumir nuevos roles en juegos de dinámica de grupos y un sinnúmero de posibilidades inducidas por alguna técnica guiada, etc.

Sin embargo, no puede faltar, el SILENCIO. El silencio como un factor transformador de experiencias internas en conjunto. El silencio nos une y nos desidentifica, por eso solemos temerle, el silencio nos permite reconocernos desde un nuevo espacio, nos conecta profundamente con un otro que no es el otro con el que solemos interactuar; el silencio es una pausa en estado de espontaneidad. El silencio, cuando se conjuga con la mirada evapora al ego, el silencio que cabalga sobre la respiración conciente transubstancia todo instante convirtiéndolo en experiencia para el Ser. El silencio nos saca de la zona de confort y nos acerca a la tranquila zona de los sagrado. El silencio es un regalo que hay que saber recibir, un regalo cierto y profundo … y cuando se comparte genera una energía de enlace que no deja a nadie sanamente perturbado y conmovido …

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17 comentarios leave one →
  1. Santo Dios! Enlace permanente
    Martes 26 junio, 2012 5:22 pm

    El snobismo de la nueva era, la negación de la Divinidad de Dios con el yo soy, el no escuchar la voz del silencio que es el espacio en donde habla Dios Padre, hijo y Espíritu Santo. La propuesta es la negación de Dios que clama al desenfreno colectivo de la danza, el frenetismo de hombres vacios, desobedientes, faltos de la verdad en Jesucristo y de fé en la naturaleza divina, por miedo a estar solos, cuyo fin unico es el de la adoración a la idolatría inventada por el ser humano y que honra al opuesto de Dios. Allí todos sus aliados convergen en una oda de mentiras y culto a todo lo que no agrada al Señor. Un hombre sin Dios es un hombre de obscuridad. Rescaten las verdaderas virtudes del ser humano, las únicas que practicaron los santos, martires y apóstoles de la Iglesia y han permanecido incolumnes desde hace más de 2000 años, la obediencia, la esperanza, la paz, el amor, la caridad………por que provienen del que todo lo ve, provienen del Dios verdadero.

    • Sábado 30 junio, 2012 12:24 pm

      Cuando hables de Dios, sería bueno empezar dando una definición de qué es Dios así nos ponemos de acuerdo desde el comienzo, sino, probablemente, estaremos hablando de cosas diferentes y no nos pondremos de acuerdo.. un abrazo

      • Martes 3 julio, 2012 7:54 pm

        AL DIOS DESCONOCIDO: Hechos 17:16-34 Pablo en Atenas
        Porque anunciaba a Jesús y la resurrección, lo llevaron al Areópago y le preguntaron: – ¿Podemos saber en qué consiste esa nueva doctrina que expones. Dices cosas que nos parecen extrañas y queremos saber lo que significan… Pablo se puso de pie y habló así: – Atenienses, observo que sois muy religiosos. Pues paseando y observando vuestros lugares de culto, sorprendí un ara con esta inscripción: – AL DIOS DESCONOCIDO. Pues bien, al que veneráis sin conocerlo yo os lo anuncio. Es el Dios que hizo el cielo y la tierra y cuanto contienen. El que es Señor de cielo y tierra no habita en templos construidos por hombres ni pide que le sirvan manos humanas, como si necesitase algo. Pues él da vida y aliento a todos… En él vivimos, nos movemos y existimos, como dijo uno de vuestros poetas: pues somos de su raza. Por tanto, si somos de raza divina, no debemos pensar que Dios es semejante a la plata o el oro… El ha resucitado y exhorta al arrepentimiento. Pablo abandonó la asamblea. Algunos se juntaron a él y abrazaron la fe (Hechos de los Apóstoles 17. 19-26, 29-31,33).

  2. Martes 26 junio, 2012 8:48 pm

    Creo que al congregarnos con un propósito, emerge desde todos la voz del dios que llevamos dentro y se potencia la energía como una red alimentada por muchas fuentes.
    El baile , la música, la alegría y la tristeza unen a la humanidad. Somos seres sociales y no creo que haya nada malo ni pecaminoso en buscar esa energía en el encuentro.
    Discrepo absolutamente de la opinión anterior. Creo que la divinidad, por su propia definición es positiva y buena. Mejor que la humanidad misma pero si la creó no fue para martirizarla sino para que fuera feliz. El amor está en todo y en todos y su vibración se escucha en el susurro que desde nuestro ser interno emana cuando nos reunimos.

    • Sábado 30 junio, 2012 12:26 pm

      El amor, es una de las manifestaciones de esa resonancia colectiva de la que trato de hablar!!! un abrazo

  3. Jueves 28 junio, 2012 9:30 am

    Nueva Era disfrazado de humanismo.

    • Sábado 30 junio, 2012 12:26 pm

      Más que nueva Era, experiencias personales que trato de compartir. Salu2

  4. jose antonio germ Enlace permanente
    Jueves 28 junio, 2012 7:12 pm

    ¿no es preferible ¡ay Diosito Santo! a ¡Santo Dios!?

  5. Sábado 30 junio, 2012 11:20 am

    Olá Andres, como você passou um tempo no Rio penso que pode ler em português. Esse momento que você passou no carnaval no Rio no bloco Ipanema quase amor, com conexão com o todo, com o coletivo, é o que podemos chamar de estado de consciencia alterada, com conexão com o cosmo, com o holos, estado transpessoal, mesmo que por alguns minutos. Moro aqui em Salvador, na Bahia, Brasil, que também tem um carnaval coletivo muito intenso. Nos anos 80 eu curtia muito o carnaval daqui e sentir várias vezes esse sentimento que voce também sentiu no Rio, de conexão coletiva em extase, com os tambores em vibrações de ritmos tribais. O carnaval sempre será uma tentativa de cartase grupal, mesmo parecendo profana. Muito boa sua opinião sobre ressonância coletiva.

    • Sábado 30 junio, 2012 12:27 pm

      Muito obrigado por suo comentario!!! A celebracao e uma coisa maravilhosa!!!! um abrazo

  6. Sábado 30 junio, 2012 5:19 pm

    Todos somos uno: yo soy tú y tú eres yo.
    Ya lo decían los Mayas: Maia Inla Kech.
    Y los hawaianos: ALOHA: “Tú eres un otro Yo”

    El Ho Opono Pono de Hawai, se basa en ese principio: lo “malo” de los demás,debe ser sanado primero en mí y luego vendrá la sanación en el otro.

    Y hasta Jung nos ha hablado de “La enantiodromía es una palabra difícil de pronunciar y también de escribir pero es un concepto fácil de comprender: se trata de la transformación de algo en su opuesto.” (Creo que lo extraje de un post tuyo, Andrés, verdad?)

    O sea, los opuestos dentro de la misma persona. Donde la trascendencia sería la capacidad de cambiarnos a nosotros mismos. Y si lo hiciéramos formando parte de un colectivo humano, sería mucho mejor: “Todos aprendiendo de todos, influenciando y recibiendo influencia”.
    La condición gregaria no puede obviarse.

    Ha habido quienes (Cristo o Buda) se han alejado de los demás, para encontrarse… y el “Silencio” allí ha sido fundamental y necesario. Para aquietarse y poder ir hacia el interior de uno mismo y encontrar allí las respuestas a las preguntas existenciales, que siempre han acompañado al hombre.

    ¡Felicitaciones por tu Sitio!
    Todos los temas son muy interesantes.
    Llegué hasta aquí por intermedio del Blog de Andrés Ubierna y un post subido por su hija Camila.

    Saludos.
    Elena.

    • Viernes 28 septiembre, 2012 3:01 pm

      Muchas gracias por tu comentario. Super intersante lo que comentás. Me gustó mucho lo del Ho Opono Pono. Celebro que el blog te guste. Te deseo lo mejor. Un gran abrazo
      Andres

  7. Domingo 1 julio, 2012 4:08 am

    Un gran maestro sufí dijo hace muy poco que un pueblo que no canta está perdido.
    A quienes entienden a Dios como alguien distante, externo y ajeno a uno mismo, que sólo se puede pensar y no vivirlo, les recomiendo que se dejen experimentar -sin intermediarios- el potencial de la alabanza a través del ritmo y del canto con otros. Todas las vías espirituales verdaderas han incluido estos elementos; por ejemplo, en el sufismo existen unas experiencias realmente sublimes, el Dhiker (recitación de los nombres divinos), Hadra (canto y danza) o el giro Derviche. El cuerpo es escenario de revelaciones, y es insustituible porque es nuestro mecanismo para la percepción, como no podrían recibirse las ondas de radio si no existe la radio que las reciba y un ajuste en el dial para captar la onda.
    Cuando eso ocurre es como los elementos de orquesta, en donde se produce una sincronización de los sonidos y todos funcionan como uno sólo. Algo superior, más elevado y distinto a mera suma de las partes, tiene lugar. Y la experiencia es de belleza, de ternura, amor por los otros. Se podría decir que es traer el cielo a la tierra, permitiendo su materialización.
    Hablar “a cerca de la cosa” no es vivir la cosa. La palabra no es la experiencia. Puedo describir París, sus monumentos, su cultura, su historia, pero haber estado en París me contacta con unas emociones y unos sentimientos que son otra cosa diferente de la mera descripción y me conectan con “un sentir París” en lugar de “un pensar París”.
    Felicidades por describir con tanta finura la magia de la experiencia compartida.

    • Viernes 28 septiembre, 2012 3:02 pm

      Enhorabuena!!! Muchas gracias por tu comentario!!! Se siente, se siente!!! un gran abrazo
      Andres

  8. Viernes 28 septiembre, 2012 2:17 pm

    Me gusto mucho el articulo, las sensaciónes que describis las identifico con la empatía y el amor, y están generalmente relacionadas con los procesos quimicos de la serotonina. Que absurdo y repetitivo resulta ver algunos comentarios arbitrarios cuando la intencion de tu articulo era encararlo por otro lado. Te felicito por todo el blog

    • Viernes 28 septiembre, 2012 3:03 pm

      Gracias!! Celebro que te haya gustado el post. Te mando un gran abrazo
      Andres

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  1. Conectividad. Los 8 factores que pueden generar resonancia colectiva.

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