Humanismo y Conectividad

Entradas etiquetadas como as ‘cambio epocal’

Somos web-actores de una nueva cultura

Domingo 22 Febrero, 2009 · 2 comentarios

La cuarta parte de la población mundial es usuaria de internet y los 3.500 millones de personas que usan diariamente la telefonía móvil son cifras de una realidad que, advierten los expertos, ha trastocado de tal modo el mundo y la manera de pensar que obliga a una nueva cultura digital.

Ninguna tecnología ha penetrado tan rápidamente en nuestra sociedad como la tecnología de la información y la comunicación“, según Francis Pisani, autor junto a Dominique Piotet del ensayo “La alquimia de las multitudes”, en el que estos dos “gurús” de internet abordan cómo la web está cambiando el mundo.

Pisani señala que la mayor revolución se ha dado en la aparición de nuevas formas de organización como las redes, que no existían hace quince años y que es una de las maneras “más eficientes” de organización humana.

No solo la gente conectada hace cosas de manera diferente a las del mundo anterior, como relacionarse con otras personas a través de las redes sociales o confiar en los comentarios de desconocidos para comprar un producto, sino que los no conectados tienen relación con la web a través de la gente que está conectada“, explicó Pisani.

Herramientas digitales

Para el bloguero, este cambio mental debe ir acompañado del conocimiento y la apropiación de las herramientas digitales, pues advierte de que “pronto la multitud más importante será aquella que está conectada pero que no sabe bien las lógicas de la red“.

Tenemos que enseñar a nuestros hijos a pasar de tribus localizadas y cerradas a translocales y abiertas“, puntualiza.

Una “verdadera cuestión social y política” sobre la que este autor focaliza la atención, más allá de la brecha digital que a su juicio es una manera “tradicional” y “real” pero “insuficiente” de plantear el problema.

Es cierto que el porcentaje de conectados en África es muy reducido, pero no podemos ignorar que fue allí mismo donde se inventó el último sistema bancario de la historia de la humanidad, al establecer un mecanismo por el que se paga con segundos o minutos de conexión vía móvil“, señaló.

Web-Actores

En este sentido, estos autores apuestan por el término “web-actores” para definir la capacidad de los internautas actuales de “producir, actuar, modificar y dar forma a la web de hoy”, ya que el 60% de lo que hay en la red está producido por la gente y “hay más actores que actuados“.

Cualquiera que haya participado en ‘facebook’ o comentado un blog, empieza a ser un ‘web-actor“, afirmó Pisani, quien subrayó además que “este fenómeno extraordinario tiene raíces culturales y tecnológicas de participación ciudadana“.

Pisani negó que se haya producido una ruptura generacional, pues aunque hace años se establecía una diferencia entre los viejos e “inmigrantes digitales” y los jóvenes y “nativos, con el tiempo se ha descubierto que en el mundo hay muchos jubilados con tiempo libre que usan la red.

Fuente: Diario La Tercera

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Categorías: Cambio de paradigma · De mi Libro: La Red y el futuro de las organizaciones · Sociedad de la información · Tecnología · Tendencia · Web 2.0 · educación
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El dominio público: aglutina lo procomún de la mente

Jueves 11 Diciembre, 2008 · Deja un comentario

“Nuestra música, nuestra cultura, nuestra ciencia y nuestro bienestar económico dependen de un delicado equilibrio que se establece entre las ideas controladas y las que son públicas; entre la propiedad intelectual y el dominio público.”

Así lo afirma James Boyle en su último libro: The Public Domain: Enclosing the Commons of the Mind. Boyle que es el seudónimo de William Neal Reynolds, profesor de derecho en la Duke Law Scholl y co-fundador del Centro para el estudio del dominio público y de Science Commons afirma que el dominio público está siendo erosionado por las patentes y las leyes actuales de copyright.

El libro puede comprarse o descargarse gratuitamente en formato pdf (o incluso leerlo on line, ver abajo).

Estoy entusiasmado con el libro puesto que trata de la liberación de la información. Boyle describe la historia musicológica vinculada a la propiedad intelectual, de cómo Ray Charles se apropió de composiciones de Gospel contemporáneas para reinventar la música soul, de los cambios provocados por el hip-hop y de los conflictos que sus músicos tuvieron en la corte por el sampleo de formas musicales, de las salvaguardas jurídicas que permitieron el florecimiento de YouTube, dando origen a una miríada de fans productores/reproductores y postproductores de formatos existentes, de las amenazas y litigios realizados por productoras contra el remixado amateur de obras que remixaban otras. El punto clave del texto ha sido ilustrar esa complejdiad que subyace en la originalidad. Cuando en razón de verdad, toda obra tiene un antecedente y hasta los más innovadores en su área toman prestado de otros artistas para inventar sus nuevas “propias” creaciones.

Todo aquel interesado en conocer el debate reciente en temas relacionados con los derechos de autor y las leyes que favorecen la fructificación de obra al amparo de los Creative Commons (que consisten en una especie de derecho de autor extendido al beneficio social del compartir) se deleitará con el texto, hoy disponible en línea. Allí cita con claridad estudios empíricos y conversaciones acerca de cómo los Creative Commons podría adaptarse para que tengan un uso más amplio con el objetivo de lograr amplificar las capacidades creativas, más que la recompensa a favor de los creadores.

Por último, Boyle retoma un tema que ha debatido considerablemente: la idea de que los derechos de autor necesitan un “movimiento ambientalista“, es decir, un principio unificador que enlaza a todas aquellas personas que desean obtener una mejor y más equilibrada relación con los derechos de autor, las patentes y marcas de la misma manera que el concepto de “ecología” y “medio ambiente” aglutinó a la gente que cuida y aboga por el cuidado de la vida silvestre, la calidad del agua, la capa de ozono, la biodiversidad, etc.

Una excelente fuente que puede también leerse en línea:

Preface: Comprised of at Least Jelly?

Chapter 1: Why Intellectual Property?

Chapter 2: Thomas Jefferson Writes a Letter

Chapter 3: The Second Enclosure Movement

Chapter 4: The Internet Threat

Chapter 5: The Farmers’ Tale: An Allegory

Chapter 6: I Got a Mashup

Chapter 7: The Enclosure of Science and Technology: Two Case Studies

Chapter 8: A Creative Commons

Chapter 9: An Evidence-Free Zone

Chapter 10: An Environmentalism for Information

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Trabajadores del conocimiento

Jueves 11 Diciembre, 2008 · 1 comentario

Las características actitudinales de los trabajadores al interior de las organizaciones están evolucionando. De acuerdo con el modelo AIIM Worker Model: Las fases de evolución de los trabajadores del conocimiento en las organizaciones serían:


  • Islands of me (el yo aislado): Domina la conciencia de propiedad (personal o del departamento) de la información producida.
  • One way me/Enterprise 1.0 (el yo de una sóla vía/Empresa 1.0): Se empiezan a preguntarse sobre el entorno y la posibilidad de encontrar y compartir información con otros colegas. Aunque la información circule, ésta seguirá almacenada en sitios aislados (personales) e inconexos unos de otros.
  • Team me (el yo equipo): En este punto se establece el inicio de la gestión del conocimiento, donde cada uno se define en función de su entorno. Cada uno defiende su saber, sus competencias adquiridas en su práctica profesional. El objetivo es diferenciarse de los otros.
  • Proactive me/Enterprise 1.5 (el yo proactivo/ Empresa 1.5) : Conectado las 24 horas, los 7 dias de la semana, el acceso al conocimiento y a la comunicación debe ser permanente. Los intercambios y la colaboración a través de los sistemas de información se aceleran. Se empieza a poner foco en el talento y la disponibilidad de los recursos humanos para abordar las tareas y los proyectos.
  • Two-way me (el yo de dos vías) : Las redes ya no son únicamente informales, las comunidades de prácticas (COPs) o las comunidades de intereses (COIs) están en el centro de la gestión del conocimiento. Comienza a surgir la “Inteligencia Colectiva”. La información se puede acceder de forma personalizada. La gestión del conocimiento es automática y orientada a los usuarios y los sistemas son cada vez más abiertos.
  • Islands of we (el nosotros aislado): Se analizan y contemplan las posibilidades del trabajo en red o en comunidades con el propósito de obtener el máximo potencial. Se extiende la capacidad y la necesidad de identificar las diferentes competencias de las personas. Se ponen en marcha guías sociales y redes de expertos. El uso estratégico de los new medias sociales junto con la “sabiduría de las masas” se encuentra en el B2C (Business-to-Consumer) con la adopción rápida de los blogs y de los foros de discusión públicos.
  • Extended me/Enterprise 2.0 (el yo extendido/Empresa 2.0) : Es la Empresa 2.0 donde el trabajo colaborativo es uno de los componentes culturales de la organización que se sustenta en la transparencia, una participación, un compromiso en las comunidades (colaboradores, socios, clientes, etc.) y la agilidad y la capacidad de adaptarse rápidamente a la evolución de entornos cambiantes.

Me encantó esa relación que se establece entre la evolución actitudinal del trabajador de la información y el proceso evolutivo de su visión del mundo o lo que Jean Gebser llamaba, la evolución de las estructuras de conciencia, tema es que abordo en detalle en mi libro: La Red y el futuro de las organizaciones: Más conectados…¿Más integrados?. Aprecio toda vez que se establece alguna validación confirmatoria de la conjetura de que la epistemología cultural de la humanidad está sometida a un proceso de evolución y el meme cultural está cambiando.

Ahora bien, de acuerdo con este modelo evolutivo, la pregunta sería: ¿Dónde estás en tu organización? o ¿Dónde tu organización te ubica?

Fuente: Rizomática

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Alegato por una economía con alma humana

Martes 23 Septiembre, 2008 · 3 comentarios

Ningún sistema social o económico o teoría económica alguna se sostiene por sus propias bases: se erigen inevitablemente, sobre una plataforma metafísica, es decir un punto de vista básico que se tiene sobre la vida, su significado y su propósito. Las organizaciones en particular y los sistemas socio-económicos en general, no son sino las encarnaciones de las más esenciales actitudes, cualidades y aspiraciones de quienes las componen. Terminan reflejando el zeitgeist, el espíritu epocal por así decirlo, de sus actores.

Hasta hoy, nos hemos adoctrinado en el empleo ingenioso de la tendencia humana a la codicia, el individualismo y el egoísmo como motivadores de nuestras acciones. Es así como la mayoría de los colectivos, aglutinados en eso que llamamos mercado, se han regido bajo este imperativo.

No hay razón para separar el desarrollo humano de la eficacia en el ámbito de los negocios y el trabajo. No hay necesidad de negar que el consumo, la riqueza, la educación, la investigación y muchas otras cosas son necesarias en cualquier sociedad, pero lo que si es imperiosamente ineludible hoy es una revisión de los fines a los que se supone sirven estos medios.

Esto implica el desarrollo de una cosmovisión que confiera a las entidades materiales, en esencia, superfluas y efímeras, su legítimo lugar. Es una cuestión de opciones morales ya que ningún cálculo económico puede por sí sólo ofrecer una respuesta acertada a los impulsos existenciales de la vida misma. Resulta imprescindible un cambio en la forma de aprehender la realidad, que permita restaurar la posición que ocupa el ser humano, nosotros, en el mundo que nos rodea. Los cambios deben operar en todos los ámbitos posibles.

Necesitamos desarrollar un enfoque sistémico-holístico que reinterprete e interrelacione los conflictos de la actualidad en el ámbito de la política, la economía, la ética contemporánea, la ecología y la psicología con vistas a la promoción del renacimiento personal, a recrear un nuevo modelo de ser humano que ilumine el camino de los tiempos por venir. Ojala en eso estemos. Un nuevo viraje en donde lo verdadero en lo humano represente “EL” valor primordial del que pende lo económico y no a la inversa.

La economía debe dejar de ser sujeto de investigación exclusiva de los economistas. Debemos convocar y provocar una visión más humana de la economía que encamine implícitamente la realización personal y colectiva, monstrándonos que estos objetivos están por encima de la competencia y la ganancia, y que dé florecimiento no sólo a un orden económico más justo, sino a uno verdaderamente existencial.

Desde un punto de vista profundamente filosófico, es obvio que el fin último de la economía es la gente (me refiero a todos nosotros sin abstracciones) y no al revés, siendo la economía, en definitiva, un medio para la realización y desarrollo de la vida humana. El verdadero desarrollo de los pueblos no se debe apreciar como la mera capacidad de producción material de bienes de consumo, sino como el desarrollo de los seres humanos para auto-realizarse integralmente con valores espirituales, intelectuales, sociales, vitales, afectivos, estéticos y éticos.

Si pensamos así, el subdesarrollo estaría desparramado en todo el mundo y muy particularmente en los países desarrollados que expanden y contagian las enfermedades de la civilización actual: la codicia, la avidez por los apetitos materiales superfluos, manifiestados en el consumismo exacerbado y la voracidad competitiva. Sistemas económicos alternativos libran batallas en una guerra que no pueden ganar, a menos que encuentren algún fruto surgido de una visión más humana y espiritual. Los valores humanísticos universalistas, con sentido espiritual, se deben convertir en la auténtica infraestructura de la sociedad.

Resulta imprescindible que la sociedad se conecte con una percepción integral en donde el hombre pueda vivir adaptando sus intereses al medio y no el medio a sus intereses. Permanentemente abogo por ello. A veces me siento casi como gritando desesperadamente frente a un infinito océano de bits que lastran mis palabras en la indiferencia. ¿Cómo puedo decirlo? ¿Cómo ayudar a que este cambio acontezca?, no he encontrado aun la respuesta…

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Categorías: Cambio de paradigma · Conciencia Integral · Desarrollo económico y otros desarrollos · Economía solidaria · Evolución
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Siglo XXI en construcción: Los medios sociales y el cambio epocal

Lunes 22 Septiembre, 2008 · 2 comentarios

Día a día somos testigos de inusitados cambios tecnológicos y transformaciones sociales que no tienen precedentes en la historia. La época más parecida a la actual ha sido la del Renacimiento que diluyó al oscurantismo medieval y despertó el humanismo adormilado. En todos los ámbitos; en todos los espacios imaginables una mediamorfosis se hace presente y nos conmueve. Nuestra percepción de la realidad se conmueve. No cabe duda de que esta fascinación que nos convoca a la Red comporta algo de naturaleza espiritual. ¿Cómo les duele esta palabra a muchos? ¿Qué difícil es incorporarla en los discursos de la intelectualidad actual? A lo largo de este blog, me he atrevido a emplearla asumiendo los costos que ello implique…

Ya adentrados en el nuevo milenio se ha abierto una ventana de oportunidades hacia la gestación de un nuevo orden en el que lo impensable se torna probable. Alabados sean los medios sociales. Pero no nos confundamos, el incremento de las oportunidades va acompañado por un incremento en las responsabilidades. Estamos transitando de un mundo de dependencia al poder instituido a uno de responsabilidad individual. Pensemos en el calentamiento global, por ejemplo. El problema es que quienes más poder han acumulado menos cuenta se dan de esto. Hoy, y como estamos siendo testigos, ni siquiera el mercado puede convertirse en el sustituto de esa responsabilidad. Como con la crisálida,para que algo nazca, algo tiene que morir. Se presenta ante nosotros un mundo de incertidumbres, caos, cambio acelerado y frenesí. ¿No serán señales que nos advierten de algo venidero?

Según intuyo, nos estamos adentrando, en una instancia epocal en la que el conocimiento científico y racional deberá amalgamarse con los saberes subjetivos y espirituales, en busca de una nueva síntesis que integre nuestro mundo interior con lo que acontece a nuestro alrededor. Sintonizar y armonizar nuestras más sublimes aspiraciones con la realidad circundante será la trabajosa tarea que deberemos encarar.

Las numerosas voces que abogan con creciente empeño por una nueva espiritualidad, para cambiar el curso de la civilización, apenas logran tener resonancia en la institucionalidad de las grandes religiones del mundo, gobernadas hoy por la racionalidad del poder y la boracidad de la codicia. De igual manera, la psicología occidental, ha descuidado por mucho tiempo el estudio y comprensión de los estados sutiles de percepción, al punto de llamarlos estados no ordinarios de conciencia y hasta los ha tratado como patologías anómalas. La psicología tradicional se ha centrado exclusivamente en los aspectos problemáticos de la mente. La investigación psicológica suele centrarse sólo en los trastornos y llega a definir la salud mental, como la ausencia de enfermedad.

Las tecnologías sociales de información y comunicación se están tornando en tecnologías de conocimiento distribuido contribuyendo a transparentar la sociedad y permitiéndonos que la fragmentada percepción en la que “saber es poder”, de espacio a una cosmovisión en que “saber más es el camino para ser más” y en esto se juega nuestro futuro. Estoy convencido de ello.

Indudablemente, la llegada de los medios sociales ha planteado nuevos y numerosos desafíos sociales y culturales. Han llegado para cambiarlo todo. Quienes a diario nos conectamos, nos estamos dando cuenta de que queremos ser dueños de nuestro destino y para lograrlo utilizamos el oxígeno en línea que nos ofrece la Red.

¿Cuántos millones de seres están en este preciso instante en línea? Inconcebible, increible imaginarlo. Pensemos: ¿Cuántas personas cuando tienen un problema acuden antes a Google que su cura, su psicólogo, su maestro o amigo? Efectivamente, estamos viviendo un nuevo cambio de piel en que, a mayor ancho de banda, mayor es la intensificación del cambio cualitativo que comporta para la conciencia de las personas. Dentro de esta nueva sociedad, se gesta otro tipo de conciencia, donde los valores como la solidaridad y la capacidad de abrirse a compartir con el prójimo se exacerban por sobre valores basados en un punto de enfoque egocéntrico.

Nuevos movimientos se abalanzan para llenar semejante vacío de espiritualidad y develar simultáneamente el origen de una globalización desbocada de brutal racionalidad. A diario me comunico con gente que aboga por otro mundo, por otra forma de vivir y que palpita esperanzada por superar el estado adolescente que, como civilización estamos viviendo. A tod@s ell@s va dedicado mi esfuerzo ya que como yo, nos hemos transformado en portadores de un mensaje de cambio, de un cambio que esta nave espacial llamada tierra está urgida a vivir.

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Contra el consumismo: Una nueva humanidad es necesaria

Lunes 8 Septiembre, 2008 · 5 comentarios

Apuntes para un manifiesto humanista

Basado en fragmentos del libro: La Red y el futuro de las organizaciones. Más conectados…¿Más integrados?

Vivimos en un mundo de miseria. Claro está, la gran mayoría de las personas no tiene las mínimas necesidades básicas satisfechas. Pero está también la miseria del que consume desmesuradamente sin atender al daño ambiental que contribuye a generar. Si fuera sólo eso…

Los lujos de nuestros padres son nuestras necesidades. Nunca como hoy el hombre ha tenido a su disposición medios materiales tan eficaces, pero nunca como hoy el hombre se ha visto a sí mismo tan privado de valores que le confieran sentido a su vida. La funcionalización de la vida nos ha convertido en meros engrana­jes de un sistema alocativo-productivo y nuestros sentidos de pertenencia y esencia se ha limitado al lugar que nos corresponde en determinado seg­mento del mercado. Tal como los muertos, somos parte de un nicho que las empresas buscan conquistar.

Trabajamos en lo que odiamos para consumir lo que no necesitamos. La sociedad moderna se ha encargado de producir gente enferma para tener una economía sana al servicio de la reproducción del consumismo. Nos hemos convertido en productores, consumidores, estadísticas, horas de trabajo y cifras, y en esa transformación los sueños de democracia real, liber­tad, solidaridad y ciudadanía han dado paso a una vida cotidiana colmada de agresi­vidad, codicia y competencia que nos produce un sentimiento de depre­sión, de soledad y pérdida de sentido, una vida que sólo se realiza al penetrar los umbrales de los supermercados y los shopping centers.

El fomento y la expansión de las necesidades es la antítesis de la sabiduría y la libertad, ya que incrementa la dependencia y el temor exis­tencial. El modelo productivista de pensamiento, que aún hoy pervive, ha servido al consumo (como etapa final en el proceso de producción) y no al consumidor, que está cada vez más inmerso en esa miseria que origina la ausencia de sen­tidos y significados, la miseria de la indiferencia, la apatía, de la falta de solidaridad y tolerancia entre las personas. Peor aún, el actual modelo elefan­tiásico ha transformado en seres desechables a todos aquellos que no po­sean acceso al crédito, es decir a los pobres, por sus escasos niveles de ingreso; los ancianos y enfermos terminales, por la esperanza de vida limitada que tienen y las minorías étnicas de muchos pueblos originarios, por estar al margen de la marea consumista y desplazados de la geografía. Es importante detenerse a pensar en esto por un instante…

Hay sociedades “pobres” que tienen dema­siado poco, pero me pregunto, ¿dónde está la sociedad “rica” que diga: ¡¡PAREMOS UN CACHO LA PELOTA!!, ¡¡YA TENEMOS SUFICIENTE, AHORA QUEREMOS DAR!! Hemos llegado a una instan­cia en que debemos buscar como sociedad global la forma de, cómo dijo Ernst Schumacher, “maximizar las satisfacciones humanas por medio de un modelo óptimo de consumo y no maximizar el consumo por medio de un modelo óptimo de producción” .

Vivimos en el mundo de la diversión, de la búsqueda de la evasión. Divertirse proviene del latín divertere, que significa alejarse, ir más allá, evadirse. Todo aparece de improviso y desaparece velozmente. Se busca la rapidez, la superficialidad del impacto emotivo y toda la cultura se termi­na reduciendo al aislamiento del “zapping”, a la búsqueda de lo evanes­cente, de lo insustancial y, en ese proceso, la miseria se extiende a todos los órdenes de la vida.

El hombre, cosificado en audiencia, desfallece ante la velocidad misma del hombre y se hace incapaz de recordar las atrocida­des ante el bombardeo continuo de banalidades. Pasamos horas frente al televisor y así aprendemos que la pasividad ilusoria es LA forma de rela­ción con el mundo.

Los “reality shows” y los “talk shows” reflejan el esfuer­zo por acercarse brutalmente a las dimensiones de la vida privada. Nos atraen porque desesperadamente queremos saber quiénes somos, obser­vando lo que les sucede a otros, que a su vez no son. Por supuesto que hay buenos programas de televisión que enseñan, informan y ayudan a pen­sar, pero son aquellos que no vemos. Los mecanismos de producción cultural proponen una identidad precaria, mutable, desintegrada y anó­mica. Nos gratifica el éxito inmediato, se cultiva lo ilusorio y lo esencial­mente falso. Por eso intentamos reflejar nuestro estatus en las marcas que consumimos para reconocernos y ser reconocidos por los demás, sin aten­der al verdadero encuentro entre los seres humanos, a la comunión espi­ritual más profunda.

En la sociedad occidental, la sociedad actual, poseer riqueza material y poder de compra no es precisamente sinó­nimo de felicidad y, menos aún, de plenitud. Si una persona se esfuerza por alcanzar un cierto nivel de opulencia, creyendo que la riqueza la hará más feliz, cuan­do lo logre proyectará escalar a otro nivel y así sucesivamente. La búsque­da de logros materiales tiene el límite de la situación de cada persona, pero los deseos no; entonces, desde este patrón de comportamiento, a pesar de lo que se posea, siempre habrá insatisfacción y vacío existencial. Somos como hamsters, corremos y corremos hacia un horizonte que nunca alcanzaremos con el consiguiente daño ecológico que ello implica.

La búsqueda desenfrenada de bienes materiales, lejos de proveernos pleni­tud, desvía nuestras energías haciendo que nuestra sensibilidad hacia va­lores como la amistad, el trabajo comunitario, la introspección, el arte, la literatura, la filosofía, la religión, etc., decrezca. Como decía Tyler Durden (caracterizado por Brad Pitt) en El Club de la Pelea: ¡¡¡No somos nuestro em­pleo, no somos el auto que tengamos, no somos los viajes que hacemos, no somos el dinero de nuestras billeteras… !!!

A diario, la gente toma píldoras para dormir, para despertarse, para adelga­zar, para la ansiedad, para la depresión, para estimularse, etc. Millones de personas sufren de depresión. El consumo de calmantes, antidepresivos, hipnóticos, sedantes, tranquilizan­tes, psico-estimulantes, psicotrópicos, ansiolíticos y neurolépticos se in­crementa cada año. Muchos toman Viagra antes de acostarse y Lexotanil, Ritalin, Trapax o Prozac antes de ir a trabajar. La farmacoterapia, alimentada por un monstruoso complejo industrial, termina produciendo dependencia psicológica. Mucho se ha dicho sobre las adic­ciones. Adicciones al alcohol, al tabaco, a las drogas, a las comidas, al sexo, ciberadictos, trabajólicos, adictos a la TV, etc. La vida en los centros urbanos nos impone otras adicciones y nos ha habituado a un estado de conciencia tan apático que nos hemos convertido en adictos a la mediocridad, a la anomia, al desgano, la indiferencia y la insensibili­dad frente al sufrimiento ajeno.

Vivimos en una sociedad que desalienta la audacia, que pretende encolumnarnos detrás de las expectativas hedonistas y consumistas que el modelo productivista nos trata de imponer. Hedonistas, porque pare­cería que el máximo objetivo a alcanzar es el placer. Un placer que, al buscar su satisfacción donde no debe, ensancha la frustración. No es en un desodorante donde hallaremos la posibilidad de encontrar a un amigo o amiga, ni en un automóvil la solución a nuestras inhibiciones ante el otro sexo. Consumistas, porque se pretende equiparar la potencia del ser humano con su capacidad de compra.

El éxito estaría en relación directa con el inventario de objetos suntuarios que se poseen y en esa carrera ilusoria, las cosas dejan de servir a las personas, pasando las personas a ser siervos de las cosas. En la sociedad actual, la imagen está por encima del pensamiento, se privilegia lo que se “ve” y no lo que se “es”. Así una 4X4 o una mansión son mucho más visibles que la ternura, la solidaridad o la honestidad que emanan del buen corazón. La radiografía de muchas personas a las que “les va bien” se caracteriza por el pensamiento moldea­ble, las convicciones sin firmeza, la pusilanimidad en sus nulos compro­misos, la indiferencia ante la necesidad ajena, el relativismo moral, la ideolo­gía basada en el pragmatismo; suelen tener normas de conducta basadas en lo que está de moda, en la idolatría de la imagen y tienen como ideal mostrarse como emblema de la lógica consumista y ser amados por ella; tienen una vida parecida a una desteñida publicidad televisiva.

Hemos perdido de vista aquello que nos hace feliz. Nos gustaría ser más altos, o más delgados, o más rubios (nunca en el sentido opuesto….). Jamás estamos satisfechos con el dinero que ganamos y raramente con el trabajo que hacemos. La discon­formidad no es, en sí misma, mala, ya que puede ser un estímulo hacia la consecución de logros más positivos. El problema es que la sociedad mercantil ha inoculado en nosotros un plus de insatisfacción para trans­formarnos en los ávidos consumidores que el mercado requiere para su funcionamiento. La devastadora espiral del consumo que desvela a la economía de mercado se basa en que nadie esté conforme con lo que tiene y dicha insatisfacción, por sutilísimos procedimientos, va en direc­ción del propio beneficio de esta espiral. La fe ciega en el dinero y el consumo nos ha hecho creer en el dogma de los mercados y suponemos que nuestra posición competitiva en él nos brindará la felicidad que bus­camos. El mercado es una fuerza omnipresente en nuestras vidas. Esta­mos dominados por las perecederas experiencias sensuales que nos pro­ducen los imperecederos bienes materiales. El consumo es nuestra droga, nuestro calmante existencial.

Todo este diagnóstico hecho hasta aquí representa sólo síntomas de una enfermedad esencial. El síndrome más profundo que padecemos es nuestra apatía espiritual, una pasividad sin ambición ni creatividad, falta de pensamientos intrépidos y mente clara. Vernos cómo un grupo de víctimas es signo de ese vacío espiritual. Es pertinente preguntarnos si la modernización de la vida, sin ningún tipo de consideración por los valo­res humanísticos y espirituales, ha producido resultados positivos. Es pre­ciso emprender la fatigosa tarea de indagarnos a nosotros mismos, enten­diendo que somos arte y parte del escandaloso mundo que nos toca transitar. La cuestión radica en encontrar un camino correcto de desarro­llo individual, que trascienda la negligencia del materialismo y la inmo­vilidad tradicionalista que nos llama a aceptar la realidad porque es así. De lo que se trata es de identificar senderos viables de solución a los colosales problemas que aquejan a la humanidad, y de descubrir nuevos recorridos para la vida humana, nuevos continentes en los cuales pueda expresarse la creatividad individual y colectiva, nuevos espacios y nuevos tiempos para el desarrollo y la expansión del espíritu humano. Confío en que, a pesar de todo, en eso estamos.

Es por eso que encuentro tan trascendente la bisagra histórica que supone esta bendita Red. Participar en algo más grande que nosotros mismos, comunicarnos, compartir, liberar, jugar,…, conectarnos con nuestros semejantes, abrirnos a la diversidad dispersa que nos ofrece el ciberespacio puede ser el punto de partida para que el ser humano, en comunión con sus pares rescate ese necesario espacio para la concientización que el mundo de hoy necesita.

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Categorías: Los horrores del mundo · Pobreza · Sin-conciencia · consumismo
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La crisis global: la falta de conciencia

Miércoles 3 Septiembre, 2008 · 4 comentarios

Vivimos en una época de triunfos sin precedentes para la especie humana. La ciencia moderna ha desarrollado sofisticadas naves espaciales que transportan astronautas y van más allá del sistema solar, hemos roto el código del ADN y comenzado con la ingeniería genética. Ni qué hablar de Internet, la red electrónica que está transformando rápidamente el fragmentado mosaico de las comunidades humanas en una aldea verdaderamente planetaria. Sin embargo, el lado oscuro de la historia reciente es igualmente pavoroso. Sumas inimaginables de dinero se han gastado en la locura de la guerra; millones de personas han sido torturadas y asesinadas por dictaduras y regímenes totalitarios de todo el mundo. La contaminación industrial del suelo, el agua y el aire; la amenaza del cambio climático, provocado por la acción antrópica; la degradación incesante del medio ambiente; la irresponsable deforestación y envenenamiento del plancton marino, los peligros de los químicos y tóxicos en nuestros alimentos y la crisis del agua, aun en ciernes.

Mientras los países más desarrollados se van dando cuenta de que el crecimiento ilimitado es un sueño, decenas de millones de personas viven en la más absoluta miseria, mueren de hambre o de enfermedades evitables. Junto con la exuberante acumulación de la riqueza, las naciones industrializadas muestran un rápido incremento de desórdenes emocionales, suicidios y criminalidad. Puede sonar dramático, sin embargo, no es una exageración referirse a esta situación como una crisis mundial sin precedentes por la magnitud que ella conlleva.

Es cuestión de vida o muerte identificar correctamente las causas de esta peligrosa situación y encontrar remedios eficaces. Si consideramos los recursos disponibles y el avance de la ciencia, el hambre, la pobreza y las muertes provocadas por enfermedades en el mundo son absolutamente subsanables. Además de la total absurdidad de las guerras, se puede mostrar que ninguna nación se hizo más rica como consecuencia de una guerra. Lo que siempre se da es la destrucción sin sentido de recursos económicos, así como de vidas humanas. La humanidad tiene los medios y la capacidad tecnológica necesaria como para alimentar a la población de todo el planeta y garantizar un estándar de vida razonable para todos, para combatir la mayoría de las enfermedades, reorientar a la industria hacia fuentes renovables de energía y prevenir la contaminación.

Nagasaki destruida

Nagasaki destruida

Las negociaciones diplomáticas, las intervenciones y políticas económicas y sociales y el accionar de los organismos internacionales han surtido poco efecto y cada vez resulta más clara la razón por la que fallan. Hoy en día, mucha gente se da cuenta de que los problemas que enfrentan en realidad no son de origen político, militar, tecnológico o económico. Estos acercamientos son una extensión de las mismas actitudes que han originado la crisis mundial en un principio. A pesar de que los problemas del mundo son de otro tipo, no son más que síntomas de una condición fundamental: el estado emocional, moral y espiritual de la sociedad. Estoy absolutamente convencido de que son el resultado del actual nivel de conciencia de cada uno de los seres humanos. Por ello, la única solución efectiva y duradera para estos problemas sería una radical transformación interna de la humanidad a gran escala, y su consiguiente elevación a un nivel de conciencia y madurez más alto, superar el estado de adolescencia en el que, como especie, nos encontramos.

La tarea de crear una escala totalmente distinta de valores y tendencias para la humanidad podría parecer demasiado idealista y utópica como para brindar una esperanza de cambio. ¿Qué habría que hacer para transformar a la humanidad contemporánea en una especie de individuos capaces de convivir pacíficamente con los demás sin que importen su color, su origen, su idioma o sus convicciones políticas? ¿Cómo podría la humanidad empaparse de los profundos valores éticos, la sensibilidad hacia las necesidades de los otros y del medio ambiente y la conciencia de las urgencias ecológicas? Tal tarea parece demasiado fantástica al nivel de la utopía.

El estudio del surgimiento de la espiritualidad, así como las nuevas investigaciones de la conciencia y los nuevos tipos de psicoterapia proporcionan las pistas y la información necesarias. A lo largo de este blog he tratado de dar cuenta de los cambios que se observan en el curso de una práctica espiritual sistemática y una profunda exploración de sí. Asímismo, he procurado analizar estas transformaciones y su posible importancia para la crisis que asota al planeta. Entre las fuerzas psicológicas que caracterizan la actual condición de la humanidad y contribuyen a la crisis mundial se cuentan la utilización de la violencia, la ambición y el materialismo insaciables, y una insatisfacción habitual que tiende a producir una avidez sin límites y la búsqueda de metas al nivel de lo irracional.

Muchas personas sufren una grave falta de conciencia de que todos estamos íntimamente interconectados con la naturaleza; carecen de la sensibilidad ecológica esencial para que sigamos sobreviviendo. Todas estas características parecen ser sintomáticas de la grave alienación de la vida interior y la pérdida de valores espirituales. Quienes obtienen el acceso a las regiones profundas de la psiquis a través de diversas prácticas espirituales, psicoterapias experienciales o psicotecnologías de la atención, como las llamaba Ken Wilber, les es dada la oportunidad de descubrir las raíces de los aspectos más destructivos y autodestructivos de la naturaleza humana, y pueden sobreponerse a ellos al hacerlos totalmente conscientes. Las personas que se conectan por medio de sus vivencias a la región más prufunda de la psiquis, la dimensión transpersonal, tienden a desarrollar un nuevo aprecio por la existencia y una reverencia hacia la vida en todas sus formas.

Mejorar la aceptación de sí conduce a una mayor tolerancia hacia los demás. Las diferencias entre la gente se vuelven interesantes, y una ventaja en vez de algo amenazador, ya sean diferencias de sexo, raza, color, idioma, convicciones políticas o creencias religiosas. Luego de las profundas experiencias místicas, los intereses de la humanidad entera, toda la vida y el planeta tienden a tener prioridad por sobre los egoístas intereses de individuos, familias, partidos políticos, clases, países y credos. Lo que nos conecta y tenemos en común se vuelve más importante que las formas en las que diferimos.

Al aumentar la capacidad de disfrutar del momento presente, la insatisfactoria búsqueda de proyectos y metas grandilocuentes como forma de conseguir la satisfacción se vuelve cada vez menos fuerte. Como resultado, la vida es menos una lucha y más una aventura o un juego fascinante. A raíz de la transformación positiva que produce, la emergencia de lo espiritual en las personas, tal vez juegue un papel importante en el mundo si ocurre en una cantidad suficientemente grande de gente.

Muchos investigadores en el campo de las neurociencias, de la psicología cognitiva, de la humanista y de la psicología transpersonal, por ejemplo, creen que un mayor interés en la espiritualidad y una mayor incidencia de experiencias cumbre espontáneas representarían una tendencia evolutiva hacia un nuevo nivel de la con ciencia humana. Algunos van aún más lejos y consideran seriamente la posibilidad de que este acelerado desarrollo espiritual refleje un esfuerzo por parte de las fuerzas de la evolución para revertir el actual curso autodestructivo que ha tomado la raza humana. La posibilidad de que tales esfuerzos puedan realizar una contribución importante para aliviar la crisis mundial le agrega una estimulante dimensión y una fuerte motivación. En eso estamos… (así lo espero)…

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Categorías: Conciencia Integral
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La evolución de la conciencia humana

Miércoles 9 Julio, 2008 · 3 comentarios


La capacidad de interpretar la realidad, esto es, la conciencia articulada de los seres humanos o sea las visiones del mundo han seguido un proceso evolutivo a lo largo de la historia. Según el testimonio de la antropología cultural, se ha desarrollado, de forma gradual, en el transcurso de los milenios. En los treinta o cincuenta mil años de historia del ser humano moderno, desde que llegó el homo sapiens, el cuerpo no ha cambiado significativamente; el grado de cefalización ha permanecido casi inalterado desde el nacimiento de nuestra especie. Sin embargo, la conciencia humana sí ha estado sometida a un proceso de desarrollo. Ha evolucionado desde su forma más arcaica en los comienzos y, si la humanidad sobreviviera el tiempo suficiente, evolucionará aún más. Espero así sea.

Los diferentes niveles de la conciencia humana, con su progresiva evolución desde el nivel más bajo hasta el más sutil, han sido previstos por casi todas las grandes tradiciones espirituales. Un cierto número de pensadores han intentado definir los pasos o las etapas específicas en la evolución de la conciencia humana. El sabio hindú Sri Aurobindo, por ejemplo, mantuvo la idea de que se producirá la emergencia de la superconciencia en ciertas personas como un próximo paso evolutivo; en la misma dirección, el filósofo y antropólogo cultural suizo-alemán Jean Gebser habló de la llegada de la conciencia integral con cuatro dimensiones, desde las etapas previas de conciencia arcaica, mágica y mítica. La estructura integral de conciencia sería hoy la siguiente etapa revolucionaria en los humanos, paso siguiente a la conciencia simple de los animales y a la autoconciencia egostita de los seres humanos contemporáneos.

El proceso evolutivo en seis niveles que utiliza Ken Wilber nos conduce desde la conciencia física, perteneciente a la materia/energía no viva, pasando por la conciencia biológica asociada a los animales y la conciencia mental característica de los humanos hasta el nivel más sutil que es arquetípico, transindividual e intuitivo. Esto se convierte a su vez en la conciencia causal y, en el paso definitivo, en la conciencia última denominada «Conciencia como Tal».

La dinámica espiral de colores, formulada incipientemente por Clare Graves y desarrollada por Chris Cowan y Don Beck ve la evolución de la conciencia contemporánea desde la etapa naranja «estratégica » que es materialista, consumista, preocupada por el éxito, la imagen y el estatus, es decir, orientada al crecimiento, hasta la etapa verde «consensual» del igualitarismo y la orientación hacia los sentimientos, la autenticidad, la solidaridad, la generosidad, dentro de la comunidad, yendo hacia la etapa amarilla «ecológica» centrada en la naturaleza, el cooperativismo, las realidades múltiples y el conocimiento. Este proceso culminaría con la etapa holística, que identifican con el color, «turquesa » que se caracterizaría por el individualismo en colectividad, la alteridad aperspectiva, la espiritualidad cósmica y los cambios terrestres.

Para ampliar clickear aquí o sobre la figura


La evolución de la conciencia, en los tiempos actuales, se desplegaría desde el ego limitado, la trampa del yo individualista, hasta una forma transpersonal que los trasciende. Si esto fuera así, constituiría una fuente de grandes esperanzas para el futuro del planeta. La conciencia transpersonal está abierta a recibir más información que alcanza al cerebro de la que es capaz la conciencia dominante en la actualidad, consolidada en el racionalismo perspectivista. Un cambio de esta magnitud podría acarrear consecuencias trascendentales para la evolución de la especie y la sanidad de los sistemas sociales y naturales. Una mayor empatia entre las personas y una mayor sensibilidad hacia los animales, las plantas y hacia toda la biosfera sería los corolarios naturales de semejante cambio.

Una sociedad caracterizada por la conciencia integral limita la tendencia al comportamiento materialista y egocéntrico; se encuentra informada de manera más amplia y profunda, y, por sobre todo, atiende cualquier problemática desde un enfoque aperspectivista al contemplar de manera sinérgica la posibles posiciones y opciones que se pudieran suscitar. Bajo el impacto de la nueva conciencia integral, el sistema basado en naciones/estado se transformaría en otro más global y coordinado, en un verdadero gobierno mundial tan coordinado como abierto a la autogestión descentralizada, en el que se respete debidamente la diversidad y el derecho de las personas y culturas a la autodeterminación. Aplicaciones como las que están surgiendo bajo la denominación de Web 2.0 serían la plataforma tecnológica que haría de esto una realidad.

Los sistemas económicos seguirían manteniéndose diversificados pero no fragmentados; se produciría la combinación de la autonomía local con la coordinación global, con unos objetivos que sirvieran a todas las personas y a todos los países del mundo, sin importar sus creencias, el nivel de desarrollo económico, el tamaño de la población o la riqueza de sus recursos financieros y naturales. Se trata de la Glocalización proclamada por Ulrich Beck y Roland Robertson.

Una consecuencia de todo esto sería que las diferencias en el nivel de riqueza y de poder se moderarían, y la frustración y el resentimiento se verían disminuidos, a la vez que la criminalidad, el terrorismo, la guerra y otras formas de violencia. Las sociedades serían más pacíficas y sostenibles, ofreciendo a todos sus miembros muchas posibilidades vitales con miras a promover el bienlograrse de los seres humanos, tanto a las generaciones vivas como a las futuras.

Dada su condición claramente utópica, desde nuestra perspectiva actual, ¿llegará a convertirse en una realidad esta condición de desarrollo? Lo que se puede afirmar es que la evolución no se pueda predecir, pero sí intuir. Todo lo que podemos decir es que si la humanidad no destruye su entorno vital y tampoco diezma sus poblaciones, la conciencia dominante de una masa crítica evolucionará desde los límites del ego hasta la etapa integral/transpersonal. Esta evolución esta obligada a dejar su sello en la gente y en la sociedad. Si las generaciones venideras consiguieran graduarse con una conciencia integral, se abriría una nueva era más pacífica, justa y sostenible para toda la humanidad. Por eso, es responsabilidad de todos abrir los surcos en el sendero de nuestras vidas para que este cambio de piel en pro del genuino desarrollo humano germine y fructifique. Es sobre eso de lo trata este blog.

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Categorías: Cambio de paradigma · Conciencia Integral · Cooperación · Espiritualidad · Evolución · Jean Gebser · Nuevo Humanismo
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El cisne negro (acercándose desde el horizonte)

Sábado 28 Junio, 2008 · 3 comentarios

Nuestro cerebro está hecho para ver más orden del que realmente hay, aborrece la complejidad. Y aunque esto pudo ser de mucha ayuda en las circunstancias en que vivieron nuestros más remotos antepasados, no nos sirve mucho en la época actual, a la hora de predecir las circunstancias de lo venidero. Estamos, por decirlo de alguna manera, programados para crear narrativas simples sobre fenómenos muy complejos y variados; de modo que siempre terminamos falseando la realidad. Nuestra visión de las cosas empieza negándolas para acomodarlas a nuestros patrones de interpretación. El resultado de esto es que perdemos control de la realidad y nos volvemos incapaces para predecir cualquier anomalía. Pensemos en lo que hoy está sucediendo: crisis alimentaria, caidas de las bolsas internacionales, precios de los combustibles fósiles por el cielo, un mundo global que desatiende a los que más sufren, etc.

En su libro El cisne negro, Nassim Nicholas Taleb presenta una teoría que ilustra el modo en que la mayoría de nosotros cae en la trampa de pasar por alto las anomalías con el fin de uniformar cualquier modelo mental o teoría. Entre los temas tratados están: la falacia narrativa, pronósticos falsos y cómo entablar amistad con los cisnes negros.

¿Qué es un cisne negro? Para empezar, es un hecho improbable, sus consecuencias son importantes y todas las explicaciones que se puedan ofrecer a posteriori no tienen en cuenta el azar y sólo buscan encajar lo imprevisible en un modelo perfecto. El éxito de Google y YouTube, el 11-S, la crisis de las subprimes, la inminente cercanía del peak de Hubbert, del petróleo, son “cisnes negros”.

¿Por qué no reconocemos el fenómeno de los cisnes negros hasta que éstos se producen? Según Taleb, los seres humanos nos obcecamos en averiguar lo específico, cuando nos deberíamos centrar en las generalidades. Somos incapaces de estimar realmente las oportunidades, demasiado vulnerables al impulso a simplificar, narrar y categorizar, y no lo bastante abiertos a recompensar a quienes saben imaginar lo “imposible”. Con ironía, irreverencia y un profundo conocimiento de los caprichos del mundo real, un especialista en incertidumbre y matemático implacable nos conduce por los deliciosos vericuetos de lo improbable.

Por eso, para comprender la encrucijada por la que pasa el mundo de hoy sugiero que, en lugar de recurrir a las teorías económicas, intentemos desentrañar lo que se nos viene encima sopesando, una a una, las pautas para vaticinar el futuro. Debemos comprender, creo yo, que un cambio epocal está acontenciendo, cambio de piel está viviendo la sociedad humana y muchos no nos damos cuenta. Nadie quiere ver donde se debería ver por que porque todos creen saber lo que se viene: un cisne negro.

Algunas recomendaciones

  • Por naturaleza tendemos al optimismo. Evolutivamente, esto nos ha permitido sobrevivir. El escepticismo, en cambio, exige esfuerzos y es costoso. Se puede actuar frívola o alocadamente en las cosas pequeñas. Ahora bien, cuando se trata de asuntos importantes como la actual crisis económica mundial, en contra de lo que sería nuestra propia naturaleza optimista, vale la pena echar mano del escepticismo y prever planes de contingencia.
  • Asiste a todas los eventos y fiestas que puedas y escucha a todo el mundo, en lugar de soltar tu propio discurso. Se puede aprender mucho. No decidas, como mucha gente, en función de lo que crees, sino en función de lo que oyes o palpas. Muchas personas obcecadas arrojan por la borda los cinco sentidos corporales que debimos perfilar, paulatinamente, cuando nuestros antepasados mamíferos tuvieron que acostumbrarse a vivir de noche para protegerse de los depredadores. Desarrollaron, primordialmente, el olfato y el tacto. Los reptiles que los habían precedido tenían muy buena vista, pero nada parecido al olfato y tacto de sus sucesoras las ratas.
  • No es muy buena idea creer las predicciones de los que llevan corbata. Conviene reírse un poco de la gente que se toma en serio a sí misma y, sobre todo, sus conocimientos. Nadie en concreto tiene la solución y menos que nadie aquellos que están convencidos de saberlo todo. Sopórtalos con amabilidad y afecto, pero no los sigas ciegamente. Ni a los oráculos de las finanzas y de la política ni a los del mundo académico.
  • No intentes modificar los sistemas complejos que han sobrevivido sin necesidad de tus ideas brillantes. Deja el planeta como está o como estaba. No lo contamines. No quieras cambiarlo de sitio. Los procesos automatizados como la respiración, la digestión o sudoración funcionan mucho mejor que los sistemas discriminatorios en los que la decisión está en manos de los jefes. Un hormiguero no necesita ningún mando intermedio para elegir el camino más corto.

Aca va una excelente explicación tomada del programa Redes de Eduard Punset

La probabilidad de lo inesperado

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Categorías: Cambio de paradigma · Evolución · Sistemas complejos
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De la Web 2.0 hacia el Individuo Me2We y viceversa

Sábado 10 Noviembre, 2007 · Deja un comentario

De la Web 2.0 al individuo Me2We

Día a día estamos siendo testigos de inusitados cambios tecnológicos y transformaciones sociales que no tienen precedentes históricos; en todos los ámbitos; en todos los espacios imaginables una mediamorfosis comunicativa se proyecta y conmueve nuestra percepción de la realidad. Si algo nos está mostrando la Web 2.0 es que primera vez la palabra “posibilidad” tiene un verdadero significado, una verdadera resonancia de oportunidades sociales y culturales. Las tecnologías de información y comunicación, la TICs, están contribuyendo a transparentar la sociedad.

Web 2.0 Hecha por y para todos

Transitamos de una fragmentada percepción, basada en la racionalidad instrumental, que supuso que “saber es poder” y por eso se buscó su apropiación, a una cosmovisión en que “saber más es el camino para ser más”. Creo fervientemente que en esto se juega el futuro de la humanidad. La Web 2.0 señaliza una orientación hacia donde nos dirigimos.

En mi libro La Red y el futuro de las organizaciones. Mas conectados…¿Más integrados?, he intentado mostrar cómo estamos trasladándonos de una economía en la que cada uno busca maximizar individualmente sus propia ganancia, es decir, de una economía egocéntrica, a una sociedad alocéntrica, que, en beneficio de la innovación y el cambio, acepta el proceso de destrucción creativa profesado por Joseph Schumpeter con el objetivo de minimizar la pérdidas de todos los jugadores intervinientes, promover la cooperación y la solidaridad. La inclinación hacia el prójimo como forma de acercarse a las profundidades de uno mismo.

4u2bClaro está que la conformación de un nuevo orden paradigmático que no ha logrado ser percibido con claridad por los todos, especialmente por quienes hoy tienen la responsabilidad de liderar este mundo, por los “dirigentes”, que llegaron a serlo, por gracias a la coacción de la ambición personal. Tampoco es posible afirmar que los beneficios de este nuevo orden estén llegando a todos los individuos de la sociedad. Las tecnologías de comunicación plantean nuevos y numerosos desafíos sociales y culturales. Aunque todos nos veamos afectados por su trama, no todos participamos de ella. Mucho se habla de la brecha digital, que se perfila entre quienes tenemos acceso a las redes de comunicación, sea por nuestro nivel socio-económico, nuestra capacidad, o la suerte, y aquellos que se encuentran totalmente excluidos de toda forma de acceso y no poseen las capacidades para hacerlo.

Desordenado - Conectado - Compartido - InspiradoEn mi libro La Red y el futuro de las organizaciones. Mas conectados…¿Más integrados? me planteé el objetivo de poner de manifiesto, cómo las nuevas formas de interacción comunitaria en la trama electrónica, las nuevas economías alternativas y las innovaciones tecno-sociales, están envueltas en principios y valores enraizados en una perspectiva psicológica integral, transpersonal de naturaleza espiritual, aunque ello suene escandaloso. Todos buscamos conectarnos con algo que vaya, como Internet, más allá de nosotros. Hoy, la gente quiere ser dueña de sí misma y para lograrlo utiliza el oxígeno en línea que le ofrece la Red.

¿Cuántos millones de seres están en este preciso instante en línea? ¿Cuántas personas cuando tienen un problema acude antes a Google que a su cura, su psicólogo, su maestro, amigo o gurú?

La sociedad está decisivamente viviendo un nuevo cambio de piel en que, a mayor ancho de banda, mayor es la intensificación del cambio cualitativo que comporta la conciencia de los seres humanos. Dentro de esta nueva sociedad, se gesta otro tipo de conciencia, donde los valores como la solidaridad y la capacidad de abrirse a compartir con el prójimo se exacerban por sobre valores basados en un punto de enfoque egocéntrico donde la codicia y el miedo bloquean toda tentativa de felicidad en comunión con el prójimo.

En primera aproximación, la exploración de valores espirituales centrados en el individuo, se contradice con una mirada orientada a lo otro, a lo colectivo; sin embargo, esa búsqueda de felicidad y autoestima de sí, se relaciona decisivamente, con una reunión que suscita el sentido de pertenencia y conexión con nuestros semejantes.

En definitiva, el desarrollo espiritual de las personas, algo tan íntimo y personal, suscita el sentido de pertenencia, involucramiento, honestidad, solidaridad y cooperación en mutuo beneficio con el prójimo y facilita el rescate de una dimensión ética intrínseca capaz de gestar aquellos cambios que el mundo de hoy imperiosamente necesita.

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