Humanismo y Conectividad

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Diestros y zurdos: la diferencia está en el cerebro

Jueves 19 Marzo, 2009 · 1 comentario

Un 10% de la población es zurda. Los mismos que en el pasado eran obligados a escribir con la mano derecha, hoy son evaluados como más creativos.


Barack Obama es el octavo presidente zurdo de Estados Unidos, al igual que su ex contendor republicano John McCain. Dos políticos que, de haber nacido en otra época, no sólo les habrían amarrado la mano izquierda en la espalda y los habrían obligado a escribir con la derecha, sino que, además, más de alguien habría considerado que tenían condición diabólica. Para suerte de ambos, recientemente se han publicado diversos estudios que destacan las ventajas de quienes usan la siniestra.

VENTAJAS INTELECTUALES
Entre niños genios hay el doble de zurdos que entre niños normales; la cantidad de zurdos es mucho mayor en campos como la arquitectura y las matemáticas, y en esas mismas área también es mayor la proporción de académicos zurdos.

En un reciente estudio, el profesor de Sicología de la Universidad de Cagliari, en Italia, Antonio Preti, demostró que entre los artistas y músicos la prevalencia de zurdos es mayor que en otras profesiones. “En general, es posible encontrar el doble de personas zurdas dedica a actividades creativas. La incidencia de zurdos baja a la mitad entre aquellos que realizan tareas que prescinden de la creatividad“, explica el italiano. Ello, porque pueden desempeñarse de un modo diferente en cuanto a las funciones del cerebro y parecen particularmente aventajados en el área de las emociones y del procesamiento de símbolos. “Considerando que la creatividad tiene relación con estas áreas, eso podría explicar que los zurdos sean más creativos“, agrega Preti.

HEMISFERIOS DIFERENTES

La razón de estas diferentes habilidades obedecen al procesamiento de la información que se desarrolla en ambos hemisferios cerebrales. Mientras el hemisferio izquierdo se aboca mayoritariamente a tareas relacionadas con lo lógico, racional y verbal, en el derecho se desarrolla lo más holístico o intuitivo. Ambos hemisferios determinan en forma cruzada el funcionamiento de nuestro cuerpo, por lo que se dice que una persona diestra tiene como hemisferio dominante el izquierdo.

Si bien los dos lados realizan un trabajo conjunto, comunicándose a través de las conexiones, la diferencia principal entre zurdos y diestros, a nivel cerebral, podría estar precisamente en cómo fluye la información y en la eficiencia con que recorre nuestro cerebro.

En cuanto a la eficiencia del cerebro, Michael Corballis, doctor en Sicología de la Universidad de Auckland, Nueva Zelandia, dice que lo importante es que algún lado del cerebro domine: “Existen zurdos y ambidiestros que no son capaces de dividir bien las tareas en su cerebro, esto podría tener influencias negativas, como una mayor predisposición al tartamudeo, y menos fluidez al hablar o leer“.

Fuente: La Tercera

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Categorías: creatividad
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Neurociencias de lo numinoso (1)

Miércoles 1 Octubre, 2008 · 3 comentarios

En las últimas décadas, ha habido una enorme cantidad de nuevas investigaciones cuyo objeto ha sido comprender el funcionamiento del cerebro humano y nuestras capacidades de cognición. Ya me he referido a esto en varias otras entradas del blog. Nuevas herramientas muy potentes nos están permitiendo examinar las funciones primarias del sistema cerebro/nervioso y, recientemente, estas técnicas han sido también utilizadas para estudiar las funciones cerebrales de monjes budistas, monjas católicas, etc. en estado meditativo con el fin de sondear en búsca de la naturaleza de las experiencias que Carl Gustav Jung llamó como numinosas y Abraham Maslow como experiencias cumbre, tal como he preferido llamarlas.

Nuestras descripciones físicas acerca de cómo funciona el cerebro a nivel neuronal, sobre la anatomía del cerebro, y sobre los procesos neurológicos, no se parecen a nuestras experiencias subjetivas como personas con cerebros que tienen estados mentales y emocionales complejos. Ciertamente, resulta difícil reconocernos a nosotros mismos, a nuestras experiencias subjetivas, pensamientos, emociones y actividades cotidianas, bajo el imperativo de la investigación neurológica del cerebro. Normalmente no somos conscientes de los módulos cognitivos de nuestro cerebro. Los neurocientíficos cognitivos y los filósofos de la mente se refieren a este hecho como la “grieta explicativa”.

Tampoco existe una definición neurológica estándar de la conciencia. No poseemos artefactos que puedan medir la presencia o la ausencia de conciencia, aunque la intuyamos presente. Esto hace también referencia al “difícil problema” de los estudios sobre la conciencia. Podemos analizar los cerebros y aprender todo tipo de cosas interesantes y prácticas sobre ellos, sus funciones y disfunciones, pero eso no nos acerca a la comprensión de lo que es la experiencia consciente subjetiva ni de cómo el cerebro participa de su creación.

Algunos estudiosos son optimistas y creen que estamos cerrando esta “grieta explicativa”, que pronto comprenderemos el “código neuronal” y que seremos capaces de traducir el “lenguaje computacional” del cerebro a “aplicaciones informáticas” de la conciencia humana. Ciertamente, se han hecho muchos progresos en el conocimiento de las funciones cerebrales. Los científicos han probado, testado, medido, diseccionado y registrado muchísimos cerebros, tanto humanos como animales. También han desarrollado una notable farmacopea con nuevos medicamentos para tratar la depresión, la esquizofrenia y otras enfermedades de posible origen neurológico.

Los progresos en la neurociencia despiertan muchas otras cuestiones filosóficas interesantes, que necesariamente se entremezclan con las inquietudes religiosas y espirituales. En primer lugar, está la cuestión del reduccionismo, y hasta donde puede éste llegar. Si podemos reducir ciertos fenómenos mentales, como las experiencias místicas de iluminación, a procesos neurológicos, ¿significaría esto que hemos explicado adecuadamente la experiencia y podemos desecharla ya? ¿Qué pasa si inventamos maneras de estimular este tipo de experiencias en el futuro? Si el cerebro es un sistema determinista, entonces, ¿cómo podemos hablar del libre albedrío, la responsabilidad moral o la creatividad? Si la personalidad está intrínsecamente ligada al cerebro químicamente, ¿rechazaríamos el dualismo entre cerebro y mente?

¿En el tratamiento de enfermedades mentales se supondría “perder el tiempo” emplear terapias habladas y pasaríamos a tratamientos sólo farmacológicos? ¿Adoptarán las neurociencias cognoscitivas valores asumidos y perspectivas que son más ideológicos que empíricos? ¿Y que pasa con los temas bioéticos que surgen en el contexto de la neuromedicina? Ésta es sólo una corta lista de cuestiones, algunas de las cuales revisaremos en algún momento. La “cuestión difícil” aún está ahí: ¿qué es la conciencia? ¿Podemos reparar la “grieta explicativa” entre neurociencias y experiencia subjetiva? Y, ¿cuál es, en particular, la naturaleza de la experiencia religiosa desde la perspectiva neurocientífica?

La ciencia no necesita resolver todos estos problemas filosóficos. La ciencia puede y debe continuar caminando lentamente siguiendo sus vías metodológicas. Las neurociencias adelantan formulando pequeñas cuestiones y fabricando experimentos para intentar resolverlas. Las bases neurológicas de las experiencias religiosas y espirituales son realmente una interesante cuestión, y han sido recientemente objeto de muchas fascinantes investigaciones. Hay diversas maneras de abordar el tema. Se trata de los: (1) Estudios basados en enfermedades y lesiones, (2) Estudios quirúrgicos, (3) Estudios con imágenes funcionales, (4) Estudios con drogas psicotrópicas, (5) Estudios evolucionistas. Proximamente intentaré abordar cada uno de estos enfoques.

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Categorías: Cambio de paradigma · Ciencia · Conciencia
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Una mente … dos cerebros (que deberíamos integrar)

Miércoles 10 Septiembre, 2008 · 10 comentarios

La siguiente ilusión óptica me dejado pensando muy profundamente acerca de qué es lo real y lo no real. Estoy perplejamente impresionado. Como podrán ver, claramente, construimos la realidad desde nuestras percepciones. Sin embargo, dicha realidad dependerá de con qué hemisferio del cerebro construimos la síntesis a partir de la cual la interpretamos.

¿Pensamos con el hemisferio izquierdo o con el derecho? De eso se trata es entrada. Si quieren entender a qué me estoy refiriendo, les pido que tengan un poco de paciencia y traten de ver a la bailarina girando en el sentido de las manecillas del reloj y (también, aunque no lo creas) en el sentido opuesto. Creeme … es posible verla girar en uno u otro sentido … Si sólo la ven girar en un sólo sentido, tengan paciencia. Pueden ayudar al cerebro girando el dedo índice como si discara un viejo teléfono, en el sentido al que no han podido verla bailar … Es increible …

Cuando uno la ve girar en el sentido de las manecillas del reloj, entonces es porque se está utilizando más el hemisferio derecho , y vice versa. Según parece, la mayoría de las personas veríamos a la bailarina girar en contra de la dirección del reloj, aunque, como se puede constatar, es posible tener una mirada diferente y hacer que cambie de dirección. ¿Por qué sucede esto? Aparentemente, una u otro mirada depende de con qué parte del cerebro la vemos. Aunque, si te fijás bien en la sombra del pie es más evidente que la bailarina no está dando vueltas. Va y vuelve pero no da la vuelta, sin embargo, nuestro cerebro siempre tiende a rellenar y completar la vuelta. Así que es casi imposible no verla dando la vuelta.

Se trata de un ejemplo clásico de una ilusión óptica. La imagen no esta realmente girando en una dirección o la otra. Es simplemente una imagen de doble dimensión creada de tal manera que se mueve constantemente de un lado a otro, sin embargo nuestro cerebro no está preparado para interpretar el mundo en dos dimensiones sino de manera tridimensional. Por tal razón, nuestro proceso visual asume que estamos viendo la imagen en 3 dimensiones y usa las características de la imagen para interpretarlo de tal manera. También podríamos decir que al no tomar en consideración todas las características de la imagen el cerebro arbitrariamente decide la mejor posibilidad, es decir si gira hacia la izquierda o hacia la derecha. Una vez que el cerebro hace esta elección la ilusión es completada y vemos una imagen tridimensional que gira según la elección de nuestro cerebro. Según parece, si se puede ver girando a la bailarina en ambos sentidos, el IQ estaría por encima de los 160… aunque no puedo dar crédito de esta afirmación.

Hace poco me llego la noticia acerca de una encuesta realizada a 10.000 personas en la que se preguntó: ¿Dónde obtiene sus mejores ideas? Las respuestas fueron contundentes, especialmente considerando todo el tiempo que la gente pasa en su lugar de trabajo: El 97% respondió: bañándose, antes de dormir, cuando no hace nada, mientras camina, meditando, analizando, en vacaciones, tomando vino, en actividades diversas. Sólo un 3% respondió que las mejores ideas le llegaban en el trabajo…

Tenemos dos cerebros …, uno hace el trabajo y el otro se encarga de generar ideas creativas, que no tienen nada que ver con la rutinización que supone la actividad laboral tal como la conocemos. Ya desde la época de sócrates y Platón se postulaba la idea de que había distintos aspectos de la mente humana. A uno de estos aspectos Platón lo llamó “logistikon“, nuestra parte racional. A la otra, la llamó “nous“, la parte intuitiva. Cuando una persona está en su trabajo, la mayor parte del tiempo usa el lado izquierdo del cerebro; se concentra en los detalles, en tratar de encontrar el problema, en tratar de obtener infromación y hecho concretos y por ello se basa en la lógica, la practicidad y el orden. Sin embargo, para hacer emerger una idea totalmente nueva, hay que ir más allá de los patrones establecidos. Hay que abrirse al espacio creativo, dejarse llevar e integrar ambos aspectos de nuestro cerebro, los hemisferios izquierdo y derecho funcionando como un todo en la mente activa. A continuación les dejo algunas técnicas para potenciar la creatividad. Se trata de una clase que suelo dar en mis cursos de planificación estratégica en la universidad. Espero les agraden.

Más técnicas de creatividad

Para terminar, sería importante conocer cuáles son las diferencias queexisten entre el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho. Valga la siguiente tabla comparativa copypasteada de personarte:

Comparación entre las características de ambos hemisferios
Hemisferio Izquierdo
Hemisferio Derecho
Verbal: Usa palabras para nombrar, describir, definir. No verbal: Es consciente de las cosas, pero le cuesta relacionarlas con palabras.
Analítico: Estudia las cosas paso a paso y parte a parte. Sintético: Agrupa las cosas para formar conjuntos.
Simbólico: Emplea un símbolo en representación de algo. Por ejemplo, el dibujo significa “ojo”; el signo + representa el proceso de adición. Concreto: Capta las cosas tal como son, en el momento presente.
Abstracto: Toma un pequeño fragmento de información y lo emplea para representar el todo. Analógico: Ve las semejanzas entre las cosas; comprende las relaciones metafóricas.
Temporal: Sigue el paso del tiempo, ordena las cosas en secuencias: empieza por el principio, etc. Atemporal: Sin sentido del tiempo.
Racional: Saca conclusiones basadas en la razón y los datos. No racional: No necesita una base de razón, ni se basa en los hechos, tiende a posponer los juicios.
Digital: Usa números, como al contar. Espacial: Ve donde están las cosas en relación con otras cosas, y como se combinan las partes para formar un todo.
Lógico: Sus conclusiones se basan en la lógica: una cosa sigue a otra en un orden lógico. Por ejemplo, un teorema matemático o un argumento razonado. Intuitivo: Tiene inspiraciones repentinas, a veces basadas en patrones incompletos, pistas, corazonadas o imágenes visuales.
Lineal: Piensa en términos de ideas encadenadas, un pensamiento sigue a otro, llegando a menudo a una conclusión convergente. Holístico: Ve las cosas completas, de una vez; percibe los patrones y estructuras generales, llegando a menudo a conclusiones divergentes.

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Categorías: Conciencia Integral · Ignorancia · Misceláneos
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La experiencia cumbre, busca ser comprendida por la ciencia

Jueves 7 Agosto, 2008 · 2 comentarios

Los muchos estudios realizados en conexión con lo que hoy comienza a ser llamada como la “neurología mística” muestran el indudable interés que ha suscitado la posibilidad de estudiar empíricamente la experiencia cumbre o espiritual, que está en la base no sólo de las religiones institucionalmente cristalizadas, sino también de la experiencia religiosa de lo “numinoso” no integrada en religiones oficiales.

No sólo están los estudios de Dean Hamer, Eugene D´Aquili y Andrew Newberg, que ya he comentado en alguna otra entrada, sino también son dignas de atención las investigaciones realizadas por Sam Harris, Robert M. Gimello, Mario Beauregard, Vincent Paquette y Richard Davidson a las que me referiré en esta. De la revisión de los trabajos de estos últimos se desprenden interesantes revelaciones sobre la experiencia directa espiritual, la experiencia cumbre o peak. En 1947, Abraham Maslow definió como experiencia cumbre: “un estado de unidad con características místicas; una experiencia en la que el tiempo tiende a desvanecerse y el sentimiento que sobrecoge hace parecer que todas las necesidades se hallan colmadas”.

Tratar de explicar las experiencias místicas ha sido siempre un problema. Ya lo decía Lao Tse al afirmar que el “tao” (digo yo, la experiencia) que se nombra no es el verdadero “tao”. Se trata de una experiencia tan personal e íntima que resulta ser intrasferible e indescriptible por medio del lenguaje. Comprender lo que ocurre en el cerebro del que vivencia semejante experiencia es entrar en la más profunda intimidad de la persona. Hacerlo plantea un problema de alta complejidad epistemológica y nos lleva a la fiabilidad de nuestras hipótesis sobre la experiencia subjetiva de los otros. Salvar este escollo no es fácil. Tal como lo expresara Francisco Varela en su libro De cuerpo presente (Barcelona, Ed. Gedisa, 1992): “El mundo no es algo que nos haya sido entregado: es algo que emerge a partir de cómo nos movemos, tocamos, respiramos y comemos. Esto es lo que denomino ­como enacción, ya que la acción connota el producir por medio de una manipulación concreta“. El sentido de la “enacción” se relaciona con el concepto del complejo budista de la “mente-interdependencia-causalidad-impermanencia”, en tanto que el mundo fenoménico no existe con independencia del sujeto que lo percibe. La vivencia subjetiva de la “experiencia mística” es un hecho que, al darse de hecho, permite suponer que debe tener un fundamento somático, es decir, neuronal. Veamos algunos tips de los estudios recientes realizados por los investigadores mencionados.

Sam Harris

Un nuevo estudio dirigido por Sam Harris, (ver también aquí) de la University of California de Los Ángeles, detectó que las áreas asociadas a las creencias, el escepticismo, la incredulidad y la incerteza, activan diferentes regiones del cerebro que están también asociadas con el agrado o desagrado en los sentidos del gusto y del olfato. Los participantes del experimento dieron respuestas escritas sobre los items: creíble (verdadero), lo no creíble (falso) y lo indecidible (incerteza), con independencia de la afección emocional de su contenido significativo, bien fueran preguntas éticas, matemáticas, autobiográficas, geográficas o religiosas.

Harris y colegas trataron las imágenes a través de resonancia magnética funcional (el famoso fMRI), al mismo tiempo que analizaron las declaraciones por escrito. Los resultados fueron que los estados de creencia, escepticismo, e incertidumbre activaron diferencialmente regiones distintas del Córtex Prefrontal Ventromedial (VMPFC) parietal, así como de los ganglios basales.

La interpretación de Harris sobre el experimento es que creencia y escepticismo difieren de la incertidumbre. Aunque muchas áreas de cognición superior están probablemente implicadas en evaluar el valor de verdad de las proposiciones lingüísticas, la última aceptación de una declaración como “verdadero”, o su rechazo como “falso”, parece depender más de las partes más “primitivas” del cerebro, asociadas con el sentido del gusto, del olfato, del dolor, incluso del asco.

Se detecta el procesado de placer en el córtex prefrontal medio y la ínsula anterior. La verdad puede ser bella, en más de un sentido metafórico, y las proposiciones falsas pueden disgustarnos y asquearnos literalmente. Esto tendría consecuencias evidentes para la detección del engaño, y para el control del efecto placebo. Pero, sobretodo, para entender que una creencia es un juicio de valor que no se distingue de un juicio de razonamiento lógico.

Harris expone en su libro The End of Faith que las instituciones religiosas han preferido ir más por el camino de una aglutinación de fieles devotos y creyentes en dogmas que de experimentadores de experiencias espirituales cumbre. La tesis es que básicamente no se respetan las creencias de los demás; lo que realmente convence o no son los motivos que se aportan para las creencias; o sea, las argumentaciones y sus pruebas.

Mario Beauregard y Vincent Paquette

Mario Beauregard y Vincent Paquette, de la University of Montreal, ha realizado estudios cuyo objetivo ha sido determinar los correlatos neuronales de las experiencias místicas a través de la técnica de fMRI, similar a la utilizada por Harris. Este estudió se realizó con un total de 15 monjas carmelitas de entre 23 y 64 años de edad con una media de algo más de 19 años de vida religiosa (entre 2 y 37 años).

El resultado del nivel de oxígeno en sangre en la persona señala cambios experimentales durante una condición Mística, una condición de Control, y una condición Básica. En la condición Mística, se les había pedido recordar y volver a vivir (con los ojos cerrados) la experiencia mística más intensa vivida alguna vez en sus años en la Orden Carmelita. Se adoptó esta estrategia dado que las monjas dijeron antes del comienzo del estudio que “Dios no puede ser convocado a voluntad”. En esta condición, las monjas tenían instrucciones de recordar y volver a vivir (también con los ojos cerrados) el estado de unión más intenso con otro humano en sus años de vida religiosa.

Durante el experimento, se recogieron imágenes por resonancia magnética de cortes transversales del cerebro cada tres segundos, y del cerebro completo cada dos minutos. Una vez registrada la actividad cerebral, Mario Beauregard y Vincent Paquette compararon los patrones de activación en las distintas situaciones (el recuerdo social y el místico), descubriendo las áreas del cerebro que se activaban con más fuerza durante la experiencia mística.

De este modo descubrieron que en el recuerdo de la “Unio Mystica” cooperaban la corteza orbitofrontal central, el lado derecho de la corteza temporal media, los lóbulos parietales inferior y superior derechos, la corteza izquierda prefrontal media o la corteza cingulada anterior izquierda, entre otras.

Es así como la memoria espiritual (que en este caso es memoria a largo plazo de una experiencia cumbre) vigoriza varias regiones cerebrales en esos instantes, como por ejemplo el núcleo caudado, que es la región del centro del cerebro relacionada con el aprendizaje, la memoria o el enamoramiento. Otras zonas activadas son la corteza insular o ínsula, relacionada con las emociones y sentimientos (posible conectiva con el amor incondicional), y el lóbulo parietal derecho (relacionado con la OAA y la sensación de ilimitación del self, explicado por Newberg y D’Aquilli). Para la experiencia de “aniquilación del ego”, para la alteración corporal y para la sensación unitaria del “sí mismo” con el “mundo” (o “unidad” indiferenciada).

Beauregard comenta que los estados místicos se producen gracias a un complejo entramado neuronal distribuido en todo el cerebro. No obstante, ambos científicos siempre han dejado claro que no es lo mismo el recuerdo de una experiencia mística que la experiencia en tiempo real. Es cierto entonces que el papel de la memoria asociativa está relacionado con los recuerdos emocionales. Tanto el miedo y como la felicidad son factores imprescindibles para la excitación emocional y la supervivencia; y en ello juegan un papel fundamental los factores de recuerdo. La amígdala basolateral es la parte del cerebro que se cree responsable de los recuerdos emocionales, según han determinado Mark Mayford, Leon G. Reijmers y colegas de The Scripps Research Institute de La Jolla, California.

Richard J. Davidson

Para llegar a esa experiencia cumbre de sí mismo, que los estoicos llamaron “oikeiosis” y que tantas religiones describen como la más increible experiencia a ser percibida, debemos antes de ello enfrentarnos con nuestros miedos.

Es importante el estudio realizado por David Dunning y Emily Balcetis de la Cornell University. En él han dado con la clave de que no todo lo que tomamos como real es real. Los participantes de un examen de auto-predicción sobrestimaron la probabilidad de que las conductas deseables (los prejuicios) dependerían de consideraciones imparciales en sus predicciones. En general se tomó un auto-conocimiento modificado por auto-percepciones distorsionadas, donde el prejuicio no dejaba ver la realidad tal cual era. Existía una “ceguera atencional” que no permitía tener una información completa de nosotros mismos. Era una información sesgada fruto de una manipulación de la información de nosotros mismos que no interesaba.

Los miedos reprimidos son factores que impiden percibir la realidad de uno mismo. Philippe Goldin y James Gross, de la Universidad de Standford publicaron un artículo en la revista Biological Psychiatry, en el que afirman que la estrategia de reconsideración cognitiva (pensar sobre lo que está pasando) tendría un impacto temprano en el proceso de generación emocional; por otra parte, la represión expresiva (evitar que se note lo que estamos sintiendo) sería una estrategia de comportamiento cuyo impacto sería tardío, dentro del proceso de generación emocional. La represión emocional no llevaría, pues, a la comprensión ni a la transformación de la emoción.

Por ello, desde 1992, Richard J. Davidson ha estado estudiando la imaginería mental que ofrecen las emociones. Ha realizado varias pruebas sobre neurociencia afectiva y las relaciones existentes entre el cerebro y las emociones. Sus trabajos han sido considerados de alta importancia en el desarrollo de imágenes tomadas por fMRI en experiencias positivas del cerebro en meditadores expertos de la tradición budista tibetana Vajrayana.

En los últimos cuatro años Richard Davidson ha ofrecido unos estudios muy completos sobre la influencia de la meditación en los trastornos afectivos y su mapeado cerebral. En resumen, Davidson ha examinado a centenares de monjes budistas tibetanos de dos tipos: un grupo de monjes que llevaban largo adiestramiento en la meditación (entre 10.000 a 50.000 horas), entre 15 y 40 años de experiencia, y otro grupo constituido por estudiantes con pocas horas de meditación. Los hizo meditar en diferentes estadios: visualización, concentración en un punto, en estado de apertura, vacuidad y compasión, distintas prácticas que los monjes suelen realizar.

Se estudiaron diferentes aspectos de la actividad cerebral: Por ejemplo, la inmutabilidad facial de registros de “micro-emociones”, común en el resto de los mortales, en estado de meditación de concentración en un punto . Las alteraciones o sobresaltos (por muy fugaces y enmascarados que sean) se activan desde la amígdala y surgen registros oculares y faciales, a veces imperceptibles, pero registrables. En lamas muy duchos en meditación resultó que sonidos que nos alteran a todos, o sustos, no les perturban ni en sus micro-expresiones.

Otro ejemplo fue la capacidad de coherencia sincrónica registrada en los cerebros de grandes meditadores. Dicha sincronía, registrada con cascos de 256 electrodos en la cabeza de los monjes, se contrastó con la de noveles en meditación. Los datos registrados por la red de sensores en los monjes budistas fueron impresionantes.

La amplitud de las ondas gamma recogidas en algunos de los monjes son las mayores de la historia registradas en un contexto no patológico”: entre 25 y 42 Hz. Muy por encima de los noveles que registraron una baja sincronía con una actividad oscilatoria lenta (entre 4 y 13 Hz.). Esta alta amplitud de frecuencia gamma, está asociada con la capacidad de prestar atención y aprendizaje. Se registraron bilateralmente sobre la región parietotemporal y el mediofrontal.

Cuando los meditadores dispersaron el punto de atención de su concentración hacia una meditación sin objeto (llevándola a la compasión), se generó en sus percepciones una experiencia de amor incondicional que no sólo amplió la sincronía en banda gamma como un fenómeno en red de asambleas neurales, sino que reflejó un aumento en la precisión temporal de las interacciones talamocorticales y corticales. El estado de transición no es inmediato y requiere entre 5 y 15 s. De este modo quedó reflejado un cambio de calidad de instante en instante, de un alto estado de conciencia a otro.

Estos datos sugieren que el entrenamiento mental involucra mecanismos de integración temporal, y puede inducir a corto plazo y a largo plazo cambios neuronales . Es lo que se ha llegado a observar por imágenes de resonancia magnética funcional (fRMI) para indicar que el cultivo de la compasión y de la bondad se aprende del mismo modo que se aprende a tocar un instrumento musical o dominar un deporte.

En otro experimento se escogió a 16 monjes tibetanos y practicantes laicos con un curriculum de más de 10.000 horas de práctica en meditación y otros 16 que, sin formación previa, fueron instruidos en los fundamentos de la meditación sobre la compasión, dos semanas antes de escanear sus cerebros. A cada uno de los 32 sujetos se les colocó en el escáner de fMRI en el UW-Madison Waisman Center for Brain Imaging, que dirige Davidson, y se le pidió comenzar la meditación de la compasión o abstenerse de ella. En cada estado, los sujetos fueron expuestos a sonidos y vocalizaciones humanas negativas y positivas diseñadas para evocar respuestas de empatía, así como vocalizaciones neutrales: sonidos de una mujer afligida, un bebé riéndose o el ruido de fondo de un restaurante.

La hipótesis principal fue que la preocupación por los demás, cultivada mediante esta forma de meditación, mejora el procesamiento afectivo, en particular en respuesta a los sonidos de angustia, y que esa respuesta emocional a los sonidos es modulada por el grado de formación de la meditación. La presentación de los sonidos emocionales estaba asociada con la activación de la región límbica (la ínsula y córtex del cingulado) durante la meditación.

Durante la meditación, la activación de la ínsula fue mayor en los expertos que en los novicios durante la presentación de sonidos negativos y menor en los positivos o neutrales. La fuerza de activación en la ínsula se asoció también con la intensidad de la meditación para ambos grupos. Estos resultados apoyan el papel del circuito límbico en la emoción compartida.

La comparación entre la meditación frente a los estados de descanso entre los expertos y los novatos también mostraron una mayor activación en la amígdala, en el cruce temporo-parietal derecho (TPJ), y el sulcus temporal superior posterior derecho (pSTS), en respuesta a todos los sonidos. Esto sugiere una mayor detección de los sonidos emocionales, y una mayor actividad mental en respuesta a vocalizaciones emocionales humanas en los expertos que en los novicios durante la meditación. En conjunto, estos datos indican que la experiencia mental de cultivar emociones positivas altera la activación de los circuitos neurales. Por ello cabría considerar un aumento de neuroplasticidad para permitir la regeneración de circuitos neurales, así como la producción de nuevas y diferentes conexiones sinápticas.

Se debe advertir que una habilidad mental no tiene por qué implicar desarrollo espiritual. No obstante, en el momento que un monje desarrolla el sentido de la compasión -no con la razón, sino con la meditación-, la unión de la habilidad meditativa se une al mensaje espiritual. Entonces el mensaje, el mensajero y el receptor del mensaje se unen. Podríamos decir que no hay “ruido mental” que distraiga la experiencia cumbre de la “unio mystica”.

Fuentes: Link insertados y Tendencias21, Cátedra de Ciencia, Tecnología y Religión, Universidad Pontificia Comillas.

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La experiencia espiritual parece responder a patrones neuronales

Viernes 27 Junio, 2008 · 2 comentarios

La religión parece responder a patrones neuronales

En principio hubiera podido suponerse desde el principio que, si el comportamiento humano responde siempre a patrones neuronales, también el comportamiento religioso debiera tener sus estructuras neurales propias. Lo que hubiera podido ser una expectativa científica ha sido hoy comprobado en los estudios de neurología empírica.

Cuando el hombre piensa en lo filosófico, en lo metafísico, en lo religioso y se ve embarcado en emociones que lo conectan místicamente con la Unidad del Universo, se activan en su cerebro ciertas áreas y estructuras que recibidos por herencia de la especie. Estas funciones han sido construidas poco a poco desde la evolución del hombre primitivo y pueden estar activadas o inhibidas en el hombre actual: pero están siempre ahí y pueden dispararse en cualquier momento activadas por las circusntancias de la vida.

¿Responden estas estructuras neurales a la verdad? ¿Muestran que efectivamente Dios existe?
Evidentemente que no. Podrían ser un error programado por necesidad adaptativa. Pero también podrían responder a la realidad mistérica y trascendente de un Dios realmente existente. En todo caso, lo que estos hechos neurológicos, e incluso genéticos, muestran, es que lo religioso ha sido y sigue siendo un importante factor que inevitablemente se plantea siempre en la vida, acabando por aflorar, y obligándonos a tomar ante el una decisión personal.

El gen de Dios de Dean Hamer

El profesor Dean Hamer es director de la Unidad de Regulación de la estructura genética en el National Cancer Institute de Bethseda. Según Hamer, la espiritualidad responde a un mecanismo biológico, comparable al mecanismo que rige el canto de los pájaros, aunque más complejo.

Existe una predisposición genética a la autotranscendencia, a través de una proteína llamada VMAT2, que está involucrada en la rotura, a través del MAO (monoamino oxidasa: enzima que rompe las monoaminas después de su liberación sináptica) y en el transporte de monoaminas vesiculares. Éstas son neurotransmisores que contribuyen a la sensibilidad emocional.

De esta manera influye en las capacidades cognitivas con diversos tipos de tipos de conciencia que constituyen la base de las experiencias espirituales. Según Hamer la VMAT2 está relacionada, primero, con el olvido se si mismo y por tanto de la transcendencia del espacio-tiempo; segundo, con la identificación transpersonal y tercero con el misticismo o el sentido de lo sagrado y la captación de realidades inefables.

Algunos teólogos como John Polkinghome, rechazan la tesis de Hamer aludiendo un reduccionismo genético darwinista que va “en contra de mis convicciones teológicas personales” según testimonió públicamente. Pienso que Polkinghome cae en la trampa de la que habla Sam Harris, ya que ha de ser el método científico el que ofrezca respuesta interpretativa a la actividad cerebral que permite las experiencias místicas.

Hamer también alude a la experiencia personal y al influjo cultural para la experiencia mística. Esto lo corrobora un estudio del McGovern Institute for Brain Research del Massachussets Institute of Technology (MIT) que ha realizado un equipo de investigadores de la Stony Brook University de NY, del MIT y de la Standford University de California. En pocas palabras, el nivel de identificación que tenemos con la cultura que hemos vivido no sólo condiciona nuestros pensamientos, sino que también rige los patrones de actividad neuronal.

Los experimentos realizados con personas de ámbitos culturales opuestos (occidental americano versus extremo oriental) han determinado que la construcción social de la realidad que compartimos de forma memética (injertada y ajena a nuestra realidad) a lo largo de nuestra vida produce la actividad de nuestro cerebro. Los occidentales, por ejemplo no estamos tan acostumbrados a las actividades interdependientes como los orientales, y los orientales no tienen tan desarrollado su capacidad de actuar autónomamente, con independencia y libertad.

La exploración realizada a través de fRMI en sujetos experimentados con tareas visuoespaciales registró actividad en las regiones frontal y parietal del cerebro, zonas directamente asociadas al control de la atención. Dicha actividad era mayor durante la emisión de juicios no-preferidos culturalmente que durante la emisión de juicios preferidos culturalmente.

De esta forma se ha llegando a la conclusión de que cuanto más identificado está uno con su recorte psicológico del inconsciente colectivo, mayor es la dificultad de salirse de dicho recorte. Es un fenómeno que viene asociado a la supervivencia, en cuanto que la cultura propia, en el medio inmediato que le envuelve, lo identifica como persona y le permite reforzarse para sobrevivir en un medio hostil.

Pero, como señala Francisco J. Rubia, de la Universidad Complutense de Madrid, si la cultura es un subproducto del cerebro, y estamos de acuerdo en que el cerebro está hecho para la supervivencia, y si el cerebro genera un “yo social” para sobrevivir, entonces, ¿cómo sobrevive el individuo si lo despojas de este “yo”?

Los operadores cognitivos de Andrew Newberg y Eugene D’Aquili

En su libro Why God won’t go away. Brain Sciene and Biology of Belief, Newberg y D’Aquili, de la Universidad de Pennsylvania, señalaban en primer lugar una zona cerebral (sección posterior del lóbulo parietal) a la que nombran “Área de Orientación y Asociación” (OAA), fundamental en la orientación física del espacio, en la consideración de ángulos y distancias; siendo de suma importancia en su desarrollo para los pilotos de aviones y aeroplanos.

¿Qué ocurre si el OAA no recibe información para activarse? Si no hay información que fluya a través de los sentidos, el Área de Orientación y Asociación no es capaz de encontrar fronteras. Entonces, ¿dónde se encuentra el límite físico del Self y del mundo exterior? No existe. En ese caso el cerebro no tiene otra opción que percibir que el “yo” es interminable e íntimamente ligado a todo de forma inevitable.

Es cierto que pueden existir lesiones en el OAA que provoquen esta experiencia. Pero, ¿qué ocurre cuando es una experiencia autoinducida por uno mismo a través de un serio trabajo de largos años de meditación? O quizá provenientes de muchas horas de oración, como aparecería en los datos del estudio realizado por Newberg y D’Aquili. Estas experiencias serían las que podrían llamarse de identificación transpersonal, según la escala de Hamer.

Newberg y D’Aquili consideran que existen cuatro áreas de asociación que manifiestan un protagonismo especial en las experiencias religiosas profundas:

  • Área de Asociación Visual
  • Área de Orientación y Asociación
  • Área de Atención y Asociación
  • Área Verbal-Conceptual de Asociación, o “TPO junction” porque se situa en el punto de contacto de los lóbulos Temporal, Parietal y Occipital./li

De hecho, el lóbulo temporal merece mucha atención en estudios de estados mentales singulares relacionados con la mística y los estados alterados de la conciencia (ASC). Tal como lo planteó Michael Persinger, la amígdala y el hipocampo están asociados con el sentido del “yo” en relación con el espacio-tiempo y sus límites, de acuerdo con su memoria y sus afecciones primarias.

Persinger también postula la existencia en el lóbulo temporal de patrones de descarga transitorios de las células nerviosas que provocan el fenómeno de “kindling”. También postula que la inestabilidad de esta excitación puede provocar experiencias alucinatorias, como la impresión de estar fuera del cuerpo o sensaciones vestibulares, o auditivas (la escucha de Dios, o la hipótesis del genio maligno de Descartes), sea el paciente creyente o agnóstico. Sus interpretaciones vendrán configuradas por el contexto cultural en que está envuelto el individuo o paciente en que esto sucede.

También Newberg y D’Aquili llegan a decir que la mente es “mística por defecto” en el sentido de que se obtienen experiencias religiosas combinando el sistema vegetativo, el límbico y las funciones analíticas del cerebro. El sistema vegetativo combina la acción vegetativa-sinpática (fundamentalmente desveladora) con la parasimpática (relajadora o quiescente). Eso ofrece estados de “hiperquiescencia” o quietud, “hiperdespertar”; o gran activación “hiperquiescente” con irrupción de despertar; o “hiperdespertar” con irrupción de quiescencia. Y todo esto se complementa con los estados emocionales dependientes del sistema límbico (concretamente con la amígdala e hipocampo) muy relacionados con la memoria.

Operadores cognitivos

También ha hecho referencia a que existen estructuras neurales que, actuando simultáneamente proceden como algoritmos para ordenar la percepción de la realidad y se activan especialmente en la generación de experiencias místicas. Se denominan “operadores cognitivos” y son las siguientes:

1. Operador holístico: permite ver el mundo como una totalidad. Es posible que esta capacidad mental nazca de la actividad parietal del hemisferio derecho. Un ejemplo sería ver el reloj de agujas.

2. Operador reduccionista: Responde primariamente a la actividad del hemisferio izquierdo. Representa la antítesis de la función holística. Permite dividir el conjunto en partes. Representa la capacidad analítica. Un ejemplo sería ver las agujas del reloj.

3. Operador abstractor: Es el taxonomista mental. Probablemente activado desde el lóbulo parietal del hemisferio izquierdo. Permite la formación de conceptos a partir de la observación de las partes individualizadas. La abstracción para formar conceptos es la base de la generación de la cultura de las ideas.

4. Operador cuantitativo: Es la mente calculadora. Cuantifica el mundo real y también calcula los elementos de supervivencia (distancias, número de elementos, etc.).

5. Operador binario: Esto contra aquello. Capacidad de organizar el mundo físico y sus relaciones. Facultad de elaboración de opiniones y similitudes entre las piezas de la realidad. Está relacionado con la parte inferior del lóbulo parietal, ya que las lesiones en dicha zona impiden realizar estas funciones.

6. Operador existencial: Función de la mente que ofrece la sensación de vivir, de existir o de realidad a través de la información procesada por el cerebro. Nos informa de que lo percibido es real. Probablemente relacionado con el sistema límbico, que nos capacita para asumir emocionalmente la realidad.

7. Operador de valor emocional: El sentimiento consecuente. Asigna los valores emocionales a cada elemento de la percepción y del conocimiento. Este operador preside también nuestro mundo intencional.

Imperativos cognitivos

La actuación de todos estos operadores genera lo que denominan “Imperativos cognitivos”. En éstos se encuentran los significados de los mitos y la simbólica metafísica tan importantes para todas las culturas. Son básicos para la interpretación de la realidad y los problemas metafísicos de sentido que esta realidad suscita. De esta manera minimizamos la ansiedad que genera nuestra existencia y la convivencia en un mundo incógnito.

Los mitos, traducidos en doctrinas y prácticas rituales, constituyen arquitecturas mentales imprescindibles sin las cuales no es posible vivir para la mayoría de los humanos. Este fundamento es el que permite que la creación del mito o mito-cultura sea un producto de la mente humana orientada al propósito de la supervivencia del individuo y del colectivo humano.

La congruencia entre el mito y la supervivencia del “yo” se fundamenta en la estructura de la actividad cerebral. Los operadores causal y binario son los que intervienen en el origen de la interpretación de los orígenes de los fenómenos, de las responsabilidades y en la delimitación de los contrarios, cosa que permite poner orden en la ambigüedad de muchos datos de la realidad.

Para que sobreviva la experiencia cognitiva que produce el mito ha de sobrevivir también la transmisión por vía cultural; y esto se hace en forma narrativa, representacional (generador del mundo simbólico) y vivencial (el rito y la normativa socio-cultural). Los lóbulos frontales serían entonces los que capacitarían a los humanos para la creación de una realidad simbólica que sustentaría el equilibrio de la mente y de la conducta adaptativa al medio.

Newberg y D’Aquili, descubrieron que, cuando se alcanza un estado de meditación profunda, las regiones del cerebro que regulan la construcción de la propia identidad se desactivan. De este modo el practicante de meditación pierde el sentido del propio yo individual, produciéndose un estado de “paradoxicalidad”: no existen límites entre él mismo y todo lo demás; supera las dualidades y se integra en una totalidad única transcendente.

Eso se traduce en una caída de la actividad del área de orientación del lóbulo parietal (que procesa toda la información sobre el espacio y la ubicación del cuerpo físico en él) y en un aumento de la actividad de la región prefrontal dorsolateral de manera inusual. Las imágenes fueron obtenidas a través de tomografía computerizada por emisión de un solo fotón (SPECT).

Artículo realizado por Óscar Castro García, de la Universidad Autónoma de Barcelona, Cátedra CTR y publicado en Tendencias 21

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La neurología no niega el significado de una experiencia espiritual

Jueves 12 Junio, 2008 · Deja un comentario

Entrevista realizada por David Masci

El hecho de que el cerebro tenga la capacidad funcional de producir la experiencia espiritual no niega el significado de dicha experiencia espiritual, declara el genetista y director del Proyecto Genoma Humano, Francis Collins, en la siguiente entrevista concedida al Pew Forum on Religion & Public Life. Collins, además cristiano evangélico, considera que, a pesar de que la teoría de la evolución tiene ya 150 años, una educación insuficiente y el miedo a que el concepto religioso de la creación desaparezca, hacen que la mayoría de la población estadounidense no lo acepte. La solución pasa por frenar la batalla actual entre científicos y religiosos radicales y abrir paso a las mentes abiertas. De esta forma, los conceptos de la ciencia se extenderían y dejarían de parecer una amenaza. Por David Masci.

La neurolog�a no niega el significado de una experiencia espiritual Para algunas personas, existe un conflicto inherente en la relación entre ciencia y fe religiosa. De hecho, algunos científicos, entre ellos el célebre biólogo evolucionista Richard Dawkins, señalan que el conocimiento del mundo natural conduce, de manera lógica, al ateísmo.

Pero, para Francis Collins, genetista director del Proyecto Genoma Humano y cristiano evangélico, el conocimiento científico complementa la fe en Dios, en lugar de contradecirla. En el bestseller publicado por Collins en 2006 (The Language of God: A Scientist Presents Evidence for Belief), el científico argumentó que los avances en la ciencia suponían “una oportunidad para el culto”, en lugar de un catalizador de la duda.

Usted escribió en su libro “The Language of God: A Scientist Presents Evidence for Belief”, que Dios puede ser reverenciado tanto en una catedral como en un laboratorio. Explique, por favor, esta aseveración.

Si se ve a Dios como creador del universo –en toda su asombrosa complejidad, diversidad e impresionante belleza-, entonces, la ciencia, que por supuesto es un medio de exploración de la naturaleza, se convierte en un medio para conocer las habilidades creativas de Dios. Por eso, para mí, como científico y creyente, las investigaciones científicas pueden ser consideradas como oportunidades de reverencia.

Todos conocemos esos relatos de nuestra historia que definen a la ciencia en contraposición con la fe: el juicio de Galileo ante la Inquisición, la condena pública a Charles Darwin por parte de la Iglesia Anglicana, los debates que siguieron a la publicación de su obra “El Origen de las Especies” o el juicio de Scopes. Estos relatos han generado esa impresión de que existe un conflicto inherente entre religión y ciencia. ¿Cree usted que tal conflicto está ahí? Y, si no lo cree, ¿por qué se produce esta falsa impresión?

No creo que haya un conflicto inherente, pero sí que creo que los humanos, en nuestra imperfecta naturaleza, a veces imaginamos conflictos donde no los hay. Vemos algo que amenaza nuestro punto de vista personal, y nos figuramos que debe haber alguna razón por la que esa perspectiva alternativa debe ser errónea, e incluso mala.

En primer lugar, consideremos con atención los conflictos históricos entre ciencia e iglesia para estar seguros de que han sido descritos de manera adecuada. La historia de Galileo resulta interesante, pero creo que sería justo decir que su mayor error fue el ser un poco arrogante en su manera de presentar su perspectiva, insultando al Papa. Éste, anteriormente, se había mostrado bastante comprensivo con las conclusiones de Galileo. Básicamente, el Papa no pudo permitir que Galileo siguiera adelante con sus afrentas.

De igual forma, creo que cuando el libro “El Origen de las Especies” apareció publicado, la iglesia emitió sus objeciones, pero también hubo un amplio segmento de ella que se interesó por la obra, incluyendo a algunos teólogos conservadores, como el pastor presbiteriano Benjamín Warfield que aceptó la nueva perspectiva sobre cómo los seres vivos se relacionaban unos con otros, considerándola una maravillosa comprensión del método de Dios para llevar a cabo su creación.

Quizá el conflicto actual, que parece especialmente intenso, sea difícil de comprender debido a que, después de todo, la evolución ha estado muy a la vista durante 150 años, y la ciencia que respalda las teorías darvinianas se ha asentado cada vez más con el paso de las décadas. Esta evidencia es hoy día particularmente fuerte gracias a nuestra capacidad de estudio del ADN, que nos permite comprobar la manera en que éste refuerza desde abajo la teoría darwiniana. A pesar de ello, hemos presenciado una polarización creciente entre las cosmovisiones científica y espiritual, en gran parte, creo, gracias a aquellos que se sienten amenazados por las alternativas, y son reacios a considerar la posibilidad de que exista armonía entre ambos campos.

Hablemos un poco más sobre la controversia actual entorno a la evolución. Algunos cristianos señalarían que no se puede ser selectivo con las partes de las Sagradas Escrituras que se han de entender literalmente porque, si se pone en duda la literalidad de algunas de estas partes, se pone en duda la verdad literal de todo. ¿Cómo respondería usted, como científico y como cristiano, a esta línea de razonamiento?

Es una buena pregunta. Y ciertamente, como creyente, sería el último en argumentar que podemos debilitar y dividir la Biblia de cualquier forma que queramos, para conseguir sentirnos mejor. Realmente ésta no es una buena forma de acercarse a la fe. Pero admitamos que a lo largo de los siglos, pensadores serios –mucho antes de que hubiera ningún “El Origen de las Especies” para amenazar su perspectiva- se enfrentaron a una enorme dificultad al intentar comprender qué partes del Antiguo Testamento, particularmente del Génesis, eran realmente literales. Toda la hermenéutica –el esfuerzo por intentar comprender las Escrituras y su significado pretendido- requiere de más sofisticación que el afirmar, simplemente, que lo correcto es la interpretación literal de cada verso.

Por ejemplo, uno puede leer el 1-2 del Génesis y darse cuenta de que no hay uno sino dos relatos sobre la creación de la humanidad, y que ambos no coinciden entre sí. Sólo esto debería ser razón suficiente para argumentar que la interpretación literal de cada verso, aislado del resto de la Biblia, no puede ser correcto realmente. Aparte de esto, la Biblia es en sí contradictoria.

Me reconforta mucho mirar al pasado, particularmente volver a los textos de San Agustín, que se obsesionó intentando comprender el Génesis y escribió nada menos que cinco libros sobre este tema. San Agustín concluyó finalmente que no existía un ser humano capaz de interpretar el significado del relato de la Creación. Es cierto que San Agustín podría haber argumentado que las interpretaciones ultra-literales no son requeridas por el texto, y podría haber advertido que una interpretación demasiado rígida podía ser peligrosa para la fe, y potencialmente sujeto de ridiculización. En cierta manera, esta advertencia se está haciendo realidad en las batallas actuales.

Pero si San Agustín, que fue el mayor de los pensadores iniciales sobre las interpretaciones bíblicas que jamás hemos tenido, fue incapaz de averiguar el significado del Génesis hace 1.600 años, ¿por qué deberíamos nosotros insistir hoy en dicho significado, en particular teniendo en cuenta que la interpretación bíblica contradice la amplia variedad de datos que Dios nos ha dado la oportunidad de conocer a través de la ciencia?

¿Así que lo que usted está diciendo es que cuando utilizamos la religión o los textos religiosos para explicar los fenómenos naturales, especialmente claros en nuestra comprensión del mundo natural, nos estamos metiendo en líos?

Absolutamente. Debemos reconocer que nuestra comprensión de la naturaleza ha aumentado década tras década y siglo tras siglo. Pero aún estamos lejos de comprender los detalles de gran parte del universo que nos rodea. Si Dios tenía un plan para crear un universo capaz de dar lugar a criaturas con inteligencia, libre albedrío, el conocimiento de lo correcto y de lo erróneo y el deseo de encontrar a Dios, creo que aún no podemos conocerlo con la escasa cantidad de información con la que contamos.

A pesar de las evidencias presentadas y aceptadas por gran parte de la comunidad científica que señalan que la evolución por selección natural es el mecanismo por el que la vida se desarrolló en la Tierra, un sondeo realizado en agosto de 2006 por el Pew Research Center reveló que sólo alrededor de un cuarto de la población americana acepta realmente la evolución por selección natural. ¿Por qué los científicos no han sido capaces de convencer a la gran mayoría de la población americana acerca de este tema concreto?

Creo que hay al menos tres problemas que han llevado al embrollo en que nos encontramos. Uno es que, por su naturaleza, la evolución es contraria a la lógica. La idea de que un proceso de cientos de millones de años pueda dar lugar a algo tan complejo como el ojo de un vertebrado, por ejemplo, no es algo que parezca natural, normal o creíble para alguien que no esté familiarizado con los detalles. Esto se debe a que nuestras mentes no pueden contemplar algo que sucede tan despacio durante un periodo tan sumamente largo de tiempo.

En segundo lugar, creo que hemos hecho muy pocos esfuerzos en los últimos 150 años por dar a conocer estos conceptos en el marco de las escuelas, de manera efectiva para un gran número de gente de este país. Por tanto, muchas personas nunca han tenido la oportunidad de conocer las evidencias que sustentan la teoría de la evolución. Así que, cuando se une este problema al de la incredulidad natural al escuchar las explicaciones sobre la diversidad de los seres vivos, no es de extrañar que esas personas no acepten inmediatamente las ideas de Darwin.

El tercer problema, por supuesto, es que en algunas tradiciones religiosas la evolución se ve como una amenaza a la idea de la creación divina. Yo realmente no veo en la evolución amenaza alguna, sino una respuesta a la pregunta de cómo lo hizo Dios. Pero, ciertamente, algunas iglesias cristianas conservadoras han tenido problemas para aceptar la idea, como si ésta contradijese algunas de sus creencias sobre la aparición de la humanidad. De esta forma, para la gente que alberga un escepticismo natural acerca de todo este proceso, que no ha recibido una educación científica decente que les enseñase por qué la evolución realmente tiene sentido, y que ha escuchado desde los púlpitos que esta teoría amenaza a su fe, resulta muy difícil aceptar, incluso después de 150 años, que la evolución sea cierta.

¿Cómo pueden los científicos –especialmente aquéllos que son creyentes, como usted- hacer una labor más significativa en esta dirección, para llegar a la gente y convencerla de que estos descubrimientos científicos no son una amenaza para sus creencias?

Ése es un desafío muy difícil. Y no creo que debamos subestimar el grado de amenaza que sentirá todo aquel que haya crecido en un entorno creacionista ante estas ideas. Esas personas han escuchado muchas veces, desde que fueron de niños por primera vez a la iglesia, que la perspectiva creacionista es parte de la fe en Dios. Y les han dicho que, si en algún momento flaquean y empiezan a aceptar la posibilidad de que la evolución sea verdad, pueden tomar el camino hacia la pérdida de la fe y, aún peor, hacia la condenación eterna. Así que debemos reconocer que, en estas circunstancias, un argumento lógico simple y la presentación de datos no serían medidas suficientes para transformar sus opiniones. De hecho, encontraríamos una gran resistencia incluso a considerar de cerca toda esta información, debida al miedo a lo que les pudiera hacer creer.

También pienso que los interesados en buscar la armonía entre estos campos deben darse cuenta de que el actual grupo formado por ateos aparentemente enfadados, y que están usando la ciencia para argumentar la irrelevancia de la fe, no los ayudaría. Richard Dawkins, Sam Harris y Christopher Hitchens no representan necesariamente el consenso científico porque el 40% de los científicos creen en un Dios personal. Otros muchos se sienten más bien incómodos con el tema, pero no se identifican con una perspectiva fuertemente atea. En la medida en que se desactivara la retórica incendiaria actual, quizá podríamos abrir un diálogo sobre creación.

¿Qué opina de las personas como Richard Dawkins, científico como usted, y de los argumentos que sostienen no sólo que no se puede encontrar ninguna prueba de la existencia de Dios sino, al contrario, que creen haber encontrado pruebas de su no-existencia? ¿Han traído algo a colación que le parezca a usted que apoyaría esos argumentos?

Creo que el ateísmo radical, del tipo “sé que Dios no existe”, padece de dos grietas lógicas importantes. Y que la conciencia acerca de dichas grietas podría tranquilizar a los creyentes a los que preocupe que estas personas tengan razón realmente.

La primera de estas grietas es la idea de que nadie puede utilizar la ciencia como un punto final a la conversación o el diálogo, con un argumento concluyente respecto a la cuestión de Dios. Si es que Dios tiene algún significado es que se encuentra en parte fuera de la naturaleza (a no ser que seamos panteístas). La ciencia está limitada en tanto en cuanto sus herramientas sólo son apropiadas para la exploración de la naturaleza. La ciencia, por tanto, nunca discutirá la posibilidad de algo más allá de la naturaleza. Hacerlo es, de por sí, un error de categoría, por el uso de unas herramientas inapropiadas para el tipo de cuestión.

En segundo lugar, creo que el error lógico que ateos muy diversos cometen es aquél que ya definió el escritor inglés G.K. Chesterton: “El ateismo es el más atrevido de los dogmas, porque es la afirmación de un negativo universal“. A menudo utilizo una analogía visual para explicar esto. Suponga que se le pide que dibuje un círculo que contiene toda la información, todo el conocimiento que jamás haya existido, dentro y fuera del universo. Bien, éste debería ser un círculo verdaderamente grande. Ahora suponga que, en la misma escala, se le pide que dibuje lo que usted sabe en el momento presente. Incluso la persona más segura dibujaría un círculo más bien minúsculo. Por último, suponga que el conocimiento que demuestra que Dios existe está fuera de su pequeño círculo en la actualidad. Esto parece bastante plausible, ¿no?, considerando la escala relativa. ¿Cómo entonces –teniendo en cuenta este argumento- puede resultar razonable para cualquier persona decir: “sé que no hay Dios?

¿Cree que el conflicto entre ciencia y religión desaparecerá pronto, o piensa que continuará, al menos en el futuro inmediato?

Bien, no se desvanecerá rápidamente. Pero soy optimista. Sólo unas pocas personas insisten actualmente en que el Sol gira alrededor de la tierra, y es con el fin de adaptar sus creencias a lo que dice la Biblia. Me gustaría creer que, en unas décadas, esta batalla se verá como innecesaria y que se habrá resuelto ya a favor de la evidencia de la evolución y de la verdad de Dios. Esto es básicamente lo que intenté argumentar en mi libro: que esta batalla ha sido creada por una cantidad considerable de malentendidos y que, desafortunadamente, ha sido provocada por aquéllos que ocupan posiciones extremas. Mucha gente se encuentra desconcertada por este tumulto y desea comprender cómo podría encontrarse un equilibrio entre ambas cosmovisiones.

Yo tengo un sueño: poder reunir a científicos punteros con mentes abiertas, a teólogos importantes con mentes abiertas, y a pastores líderes que tengan una influencia significativa sobre sus fieles. El objetivo sería dar un paso atrás en la contraproducente batalla actual y desarrollar una nueva teología, una celebración de lo que Dios ha creado y de cómo lo ha hecho. Creo que es posible. Pero una propuesta así no será fácilmente recibida por aquéllos que se han colocado en posturas rígidas, que no ayudan a abrir puertas al diálogo.

Hemos dedicado mucho tiempo a hablar de la evolución porque parece que es un tema central, al menos desde el punto de vista de los conflictos entre los creyentes y la ciencia. ¿Existen, en su opinión, algunas otras áreas en las que se pudieran producir también otros conflictos?

Creo que la evolución es probablemente el área de conflicto más significativa. Pero creo que algunas de las cosas que están ocurriendo ahora en neurociencia podrían albergar un paralelismo. Algunos han argumentado ya que la espiritualidad es, simplemente, una función de los neurotransmisores, y esto podría ser demostrado mediante la toma de imágenes del cerebro. Pero el hecho de que el cerebro tenga la capacidad funcional de producir la experiencia espiritual no creo que sirva para negar el significado de dicha experiencia espiritual.

En este sentido me parece, una vez más, que la ciencia está haciendo realmente bien lo que debe hacer. Es decir, que nos está enseñando algo sobre el cómo y muy poco sobre el porqué. Cómo se produce la experiencia religiosa a través de diversas neuronas y neurotransmisores es una cuestión científica. Pero, ¿por qué se produce? Ésa es una pregunta demasiado difícil para la ciencia.

Esta entrevista, realizada por David Masci, se publicó originalmente en Pew Forum. Traducción del inglés por Yaiza Martínez para Tendencia 21

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Otras experiencias cumbre, ahora en el espacio exterior: el sentimiento cósmico de los astronautas

Martes 27 Mayo, 2008 · 2 comentarios

Muchos astronautas, en repetidas ocasiones, al surcar los vastos espacios interplanetarios, han dado cuenta de una experiencia extraordinaria. Se trata de una euforia inexplicable, de una “conexión cósmica” o de una mayor sensibilidad a su lugar en el Universo. La experiencia suena como de un plano superior, o de un estado iluminado. Pareciera que, sin quererlo, los astronautas son capaces de alcanzar un estado mental similar al de los monjes budistas con la meditación, alcanzando lo que Maslow denominó como experiencia cumbre y que otras corrientes filosóficas, espirituales o religiosas han denominado como samadhi, satori, shine, atención alerta, alertidad, presencia, gracia divina, estados no ordinarios de conciencia, entre tantas otras denominaciones. Se trata de una conexioón con un estado interno caracterizado (si eso es posible) por la sensación de atemporalidad, euforia, relajación, sensaciones extraordinarias, únicas e irremplazables, y se percibe una sensación de felicidad profunda que se siente como el motor de la vida. La mente se aquieta, se hace posible el percibir que nuestra verdadera naturaleza está despierta e integrada al campo en donde todos los fenómenos se generan y son sostenidos.

¿Qué estará ocurriendo cuando el cuerpo humano se sumerje en el espacio? ¿La gravedad Cero crea nuevas conexiones en el cerebro? ¿O es una respuesta humana natural a la inmensidad del vasto espacio y la confirmación de lo pequeños que somos en comparación? Hace poco les mostré un video del fallecido Carl Sagan que nos ponía a todos en esa perspectiva.

Una cosa es cierta, parece que cuando los astronautas vuelven a la “tierra firme“, han cambiado profundamente… Algo les sucede…

Russell SchweickartEl 6 de marzo de 1969, Russell “Rusty” Schweickart experimentó una sensación de que el universo entero estaba profundamente conectado. A mi entender se fundió con la totalidad y alcanzó una experiencia integral en donde la conciencia egotista es trascendida. En ese momento, fue aplazada una caminata espacial fuera del Módulo Lunar de su Apollo 9, para realizar pruebas de próximos desembarques en la Luna.

Explicó diciendo: “Cuando llevas girando alrededor de la Tierra durante una hora y media, comienzas a reconocer que te identificas con todo lo que ves. Esto produce un cambio… surge a través de ti, tan poderosamente, que te sientes como un elemento sensor de la humanidad”.

Edgar MitchellDos años más tarde otro piloto, Edgar Mitchell, astronauta del Apolo 14 (en una grabación conjunta con Alan Shepard, en una larga caminata de 9 horas y 17 minutos) que había tenido un “Efecto de Visión Global“. Describió la sensación como de un profundo sentido de interconexión, con un sentimiento de gozo y atemporalidad. Se sintió abrumado por la experiencia. Se hizo profundamente consciente de que todos y cada uno de los átomos del Universo estaban conectados de alguna manera, y al ver la Tierra desde el espacio tuvo la comprensión de que todos los seres humanos, animales y sistemas son una parte de la misma cosa, un todo sinérgico. Era una euforia de interconexión.

Edgar MitchellVarios años despuesta de su trascedente experiencia como sexto ser humano en caminar sobre la luna, Edgar Mitchell, se convirtió en uno de los fundadores del Instituto de Ciencias Noéticas (IONS) y jugó un papel significativo en el apoyo de la investigación científica de la consciencia. La visión que le ofreciera la Tierra desde el espacio le despertó profundas nuevas percepciones (insights) respecto a la naturaleza creativa de la consciencia en el universo, llegando a decir que: “ En un momento me di cuenta de que este universo era inteligente. Que va en una dirección y que nosotros tenemos que ver con la misma. Y que el espíritu creativo, la intención creativa que ha conformado la historia de este planeta, proviene de dentro de nosotros, y está ahí afuera – es todo lo mismo… La consciencia en sí es lo fundamental y la energía-materia es producto de la consciencia… si cambiamos la idea que tenemos en nuestra cabeza acerca de quienes somos – y podemos vernos como creativos seres eternos creando la experiencia física, unidos en ese nivel de existencia que llamamos consciencia-entonces empezamos a ver y crear de otra manera este mundo en el que vivimos.

Las experiencias de Schweickart y Mitchell no son anomalías aisladas, muchos otros astronautas desde la década de 1970 han informado del ‘Efecto Visión Global‘. Andy Newberg, un médico neurocientífico, con experiencia en medicina espacial, espera averiguar si se trata de un fenómeno psicológico real. Quizás haya una razón médica para un cambio real en la función cerebral de un astronauta cuando está en el espacio. Es más, él notó un cambio psicológico en los hombres y mujeres que han regresado desde el espacio. Según él, “puede decirse que a menudo, cuando estás con alguien que ha volado en el espacio, es algo palpable

Andy NewbergNewberg ha escaneado muchos cerebros, para tratar de entender cómo los seres humanos llegan a este estado de euforia en la Tierra. Las comunidades religiosas, mediadores trascendentales y otros alrededor del mundo, son capaces de experimentar estados similares y han centrado el interés de los neurocientíficos. En algunos casos, la meditación conduce a algunas personas a ver el cosmos como una red cuántica interconectada, donde la conciencia no es independiente, sino una parte del Universo. Ahora Newberg espera vigilar el cerebro de uno de los primeros turistas espaciales, a fin de comprender mejor la función cerebral de un ser humano en Gravedad-Cero.

Edgar Mitchell dijo que su caso personal había cambiado su vida, revelando un Universo que había permanecido oculto hasta que experimentó el ‘Efecto Visión Global‘, en la misión del Apolo 14, en 1971. Si este efecto es un cambio físico en el cerebro, o un conocimiento más profundo, aún no se sabe, Newberg espera encontrar algunas respuestas.

Fuente: Basado en un artículo que leí en el Blog de mi amigo Cristobal: Espiritualidad y Política, en el que transcribe el artículo original publicado en inglés en Universe Today y que fuera traducido en el blog Navegando por la Red

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Los budistas neuronales

Martes 20 Mayo, 2008 · 5 comentarios

Dvid BrooksPor David Brooks

Publicado en The New York Times Traducción de Anahí Seri publicada en www.rebelion.org
. Fuente primaria: Blog Planetaconciencia

En 1996, Tom Wolfe escribió un brillante ensayo titulado “Los siento, pero su alma acaba de morir“, en el cual captaba el materialismo militante de algunos científicos modernos. Para estos investigadores seguros de sí mismos, la idea de que el espíritu puede existir separado del cuerpo es simplemente ridícula. Los genes determinan el temperamento. Las sustancias químicas del cerebro determinan el comportamiento. Las agrupaciones de neuronas crean la conciencia. El libre albedrío es una ilusión. Los seres humanos están cableados para actuar así o asá. La religión es un accidente.

De acuerdo con este punto de vista materialistas, la gente percibe la existencia de Dios porque sus cerebros han evolucionado para inventarse sistemas de creencias. Les pones un casco magnético en la cabeza y empezarán a pensar que están teniendo una epifanía espiritual. Si padecen de una epilepsia de lóbulo temporal, darán señales de hiper religiosidad, una sobre excitación de los tejidos cerebrales lleva a los que lo sufren a creer que están conversando con Dios.

Wolfe comprendió la afirmación central contenida en este modo de pensar: todo es material y “el alma ha muerto“. Anticipó el modo en que la genética y las revoluciones de la neurociencia afectan al debate público y dan lugar a otra discusión fundamental sobre la existencia de Dios.

Mira por dónde, a lo largo de la última década un nuevo grupo de ateos seguros de sí mismos se ha enzarzado en batallas con los defensores de la fe. Los dos bandos han debatido sobre si es razonable concebir un alma que sobrevive a la muerte del cuerpo, y sobre si comprender el cerebro elimina la necesidad de explicar la entidad que lo creó, o si por el contrario solamente aumenta nuestra apreciación de esta entidad.

El debate sobre el ateísmo es un ejemplo de libro de cómo una revolución científica puede cambiar la cultura del público. Al igual que el “Origen de las especies” transformó el pensamiento social y la teoría de la relatividad de Einstein afectó al arte, del mismo modo la revolución de la neurociencia está teniendo un efecto sobre la manera de ver el mundo de la gente.

Y sin embargo, yo diría que el debate sobre el ateísmo va a ser una cuestión secundaria. La revolución cognitiva no va a acabar minando la fe en Dios sino poniendo en duda la fe en la Biblia.

A lo largo de los últimos años, el materialismo puro y duro ha perdido fuerza. El cerebro ya no se ve tanto como una máquina fría. No funciona como un ordenador. En vez de ello, el significado, la creencia y la conciencia parecen emerger de forma misteriosa a partir de redes idiosincráticas de descargas neuronales. Esas cosas resbaladizas llamadas emociones desempeñan una función importantísima en todas las formas de pensamiento. El amor es vital para el desarrollo del cerebro.

Ahora, los investigadores dedican mucho tiempo a intentar entender las intuiciones morales universales. Parece que los genes no son sólo egoístas. Por el contrario, la gente tiene profundos instintos de equidad, empatía y cariño.

Los científicos sienten más respeto por los estados espirituales elevados. Andrew Newberg de la Universidad de Pensilvania ha mostrado que las experiencias trascendentes pueden de hecho identificarse y medirse en el cerebro (la gente experimenta un descenso en la actividad del lóbulo parietal, el cual nos proporciona la orientación espacial). La mente parece tener la capacidad de trascenderse a sí misma y fundirse con una presencia más grande que se siente como algo más real.

Esta nueva ola de investigación no entrará en la esfera pública en forma de ateísmo militante, sino que dará lugar a lo que se podría denominar el budismo neuronal.

Si se echa un vistazo a la bibliografía (yo recomendaría los libros de Newberg, Daniel J. Siegel, Michael S. Gazzaniga, Jonathan Haidt, Antonio Damasio y Marc D. Hauser para ponerse al día), se intuye las ideas básicas que van a estar presente en los grandes debates.

En primer lugar, el yo no es una entidad fija sino un proceso dinámico de relaciones.
En segundo lugar, por debajo de la pátina de las diferentes religiones, la gente de todo el mundo tiene intuiciones morales comunes. Tercero, la gente está equipada para experimentar lo sagrado, para tener momentos de experiencia elevada cuando trascienden los límites y son desbordadas por el amor.
Cuarto, la mejor forma de concebir a Dios es considerándolo como la naturaleza de lo que uno experimenta en esos momentos, el total incognoscible de todo lo que existe.

En sus discusiones con Cristopher Hitchens y Richard Dawkins, los creyentes han venido defendiendo la existencia de Dios. Ese era un debate fácil. El auténtico desafío va a venir de los que sienten la existencia de lo sagrado, pero piensan que las religiones concretas no son más que artefactos culturales edificados sobre unos rasgos humanos universales. El desafío vendrá de los científicos cuyas conclusiones coinciden un poco con el budismo.

De maneras inesperadas, la ciencia y el budismo se están dando la mano y se están reforzando mutuamente. Esto llevará necesariamente a nuevos movimientos que ponen el énfasis en la trascendencia del yo pero no dan mucho crédito a la ley divina o a la revelación. Los creyentes ortodoxos van a tener que defender unas doctrinas particulares y unas enseñanzas bíblicas particulares. Van a tener que defender la idea de un Dios personal, y explicar por qué determinadas teologías son una guía verdadera para el comportamiento de día a día. Yo no estoy cualificado para decantarme por uno u otro bando. Sólo estoy intentando anticipar hacia dónde se va a dirigir el debate. Estamos en mitad de una revolución científica. Va a tener tremendos efectos culturales.

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El espacio-tiempo de la Red

Sábado 5 Abril, 2008 · 2 comentarios

En esta entrada me gustaría iniciar una reflexión, nunca acabada, acerca de las nociones de espacio y tiempo que devienen de la interacción con la Red y las implicancias que intuyo. Aquí y ahora, es este mismo lugar, en esto que es el ciberespacio, la información no está contenida en ningún espacio físico que podamos identificar, como ocurre con los libros, revistas y demás soportes antiguos de información. Esta entrada de mi blog, esta ahora en tu computadora, pero en cierta forma no está. En la Red, todo brota a un mismo punto de contacto: la pantalla del monitor. Por otro lado y salvo excepciones como los blogs, no existe una manera definida de determinar la fecha de creación de los contenidos. El tiempo de la Red es el tiempo presente puesto de manifiesto en la pantalla de cada usuario.

Michael Goldhaber afirma que es posible hablar de un “ultra-presente” de interactividad plena cuando, por ejemplo, intercambiamos mensajes instantáneos de correo electrónico, chateamos o jugamos en línea y de un “presente sin tiempo”, cuando nos volcamos a la navegación de contenidos hipertextuales. Estos, a diferencia del texto secuencial impreso, no tienen comienzo ni final, son procesos en estado de movimiento, donde el yo autoral se desvanece en un estado relacional atemporal y desespacializado, y en el que el lector recorre su camino personal, creando su propio texto a partir de su particular experiencia de lectura. Se produce una transferencia de poderes en que el lector se hace (en parte) autor de su propio recorrido a lo largo (¿vale el término?) del mar ciberespacial.

Si el texto es la organización de la información en una superficie y la lectura su mediación con el tiempo, el hipertexto lo es en un espacio-tiempo que trasciende la dimensionalidad espacio-temporal del primero. Intuyo que nos hemos visto tan atraídos por el uso del hipertexto ya que se trata de un método o modo de organización informacional, que sintoniza y emula la estructura asociativa de la nuestras mentes. Sherry Turkle, la psicóloga del MIT, sugirió algo así al identificar las diferencias entre lo que fueron los sistemas operativos secuenciales como el DOS y el auge exponencial del Windows. Pueden consultar un post anterior que escribí sobre el tema.

Tengo que la intuición de que la ruptura del orden espacial y la alteración de la linealidad del tiempo, fomentan e impulsan una percepción mental que va más allá de estructuras pre-armadas y rígidas, características del pensamiento racional y por ello esa ruptura producida por el hipertexto nos conecta mucho más con nuestras emociones. Tengamos en cuenta que, por extraño que parezca, las emociones suelen ser mucho más relevantes para las personas que el pensamiento basado en el orden lógico. Pensemos, por ejemplo, en la memoria. Uno no recuerda lo que hizo hace 3 meses y 5 días, sino que recuerda todo aquello que quedó asociado a una emoción capturada en aquel entonces. Y si esa emoción fue placentera mejor más calada quedará la impresión en las profundidades de la memoria.

CiberespacioEntonces, la imposibilidad de reproducir una cuantificación clara de la dimensionalidad y de identificar un orden en que la información nos llega favorece y tiende a provocar el discernimiento cualitativo, por decirlo de alguna manera, a-racional, o sea, que trasciende lo racional. La dirección temporal se diluye y el tiempo presente se constituye en el principal referente experiencial de la realidad en línea. Sin un sentido de progreso definido se percibe que lo que cambia es el permanente ahora en el “ultra-presente” en que las cosas simplemente ocurren.

Por otro lado, la relación que establecemos con la información, es tan importante como la que instituimos con el mundo de lo material. La actitud psicológica hacia los derechos de propiedad, depende necesariamente de la forma en que tanto el espacio como el tiempo son percibidos. Una percepción racional, basada en la conceptualización lineal del tiempo y concreta del espacio, refuerza la idea de que deben existir derechos de propiedad y exclusividad de uso (tanto en el espacio como en el tiempo). No es ninguna casualidad que la noción de propiedad intelectual se haya consolidado durante la era industrial que se asentó en el racionalismo instrumental.

Sin embargo, si comparamos la propiedad intelectual y la privada que yace en un libro de los contenidos liberados y accesibles, que viven en la Red encontraremos diferencias categóricas. El usuario de Internet es menos propenso a aferrarse a la propiedad de los contenidos y, por lo tanto, menos individualista, ya que experimenta lo que hay en la Red como algo que pertenece a todos y, cuyo uso, manipulación y re-uso no configura una violación de derecho alguno. Copiar y pegar contenidos, bajar archivos de música en formato mp3, bajar videos, libros, imágenes de todo tipo, etc. son todas actividades consideradas implícitamente lícitas por los habitantes del ciberespacio y comporta un cambio trascendente en la forma de interpretar la realidad circundante.

Desde la aparición del Homo-sapiens, no se ha observado un incremento de la cefalización, es decir, del aumento somático de las capacidades cerebrales. Sin embargo, la conectividad de la sociedad ha ido en aumento, sea a través de vínculos físicos, económicos, simbólicos o afectivos. Dado que, en nuestros límites temporales de la evolución, la cefalización del ser humano queda demarcada, la sociedad está hoy respondiendo como un todo a través de su propia complejización, abriéndose al incremento indiscriminado y la evolución de la conectividad. Internet ha potenciado este crecimiento hasta niveles inusitados. Un campo infinito se está abriendo ante nosotros como nunca antes: el campo de las creaciones, asociaciones, representaciones y emociones colectivas. ¿Será que estamos siendo testigos de la gestación de la noosfera de Teilhard de Chardin?

Basado en ideas y fragmentos del libro: La Red y el futuro de las organizaciones. Más conectados … ¿Más integrados? y los autores citados

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Redes (excelentes documentales realizados por Eduard Punset)

Martes 1 Abril, 2008 · 11 comentarios

Humanismo TV

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  • ¿Existe el mundo?
  • Cuando los físicos profundizan en el interior de la materia se encuentran con grandes vacios, partículas de corta vida y un gran número de incógnitas por resolver. REDES se pregunta esta semana si existe el mundo tal y como los percibimos.
    Nuestros sentidos interaccionan con el mundo que nos rodea de una forma práctica que nos ayuda a vivir y a desarrollarnos en su entorno pero la ciencia actual ha desarrollado nuevos sentidos, más soficticados como el instrumental científico práctico y teórico como telescopios, micrscopios electrónicos de barrido o aceleradores de partículas) que nos permiten tener una percepción del mundo completamemnte diferente.

  • Las dimensiones desconocidas
  • Por el momento los homínidos nos movemos bien en un mundo tridimensional. En cambio no nos ocurre lo mismo con la cuarta dimensión: el tiempo. A las personas nos cuesta muchísimo aceptar que la flecha del tiempo va en una sola dirección hacia la muerte y que no hay marcha atrás. REDES entrevista esta semana a Javier Tejada que nos introduce al tiempo psicológico. J. Tejada es catedrático de física del estado sólido en la Universidad de Barcelona. Es también doctor Honoris causa por la City University de Nueva York. Actualmente trabaja con sus colaboradores en investigaciones cuánticas a bajas temperaturas. Tejada nos habla del tiempo mecánico del reloj que no tiene ni pasado ni futuro. En condiciones normales, el hombre vive una parte del tiempo sin tener plena conciencia porqué es feliz. La atemporalidad está ligada a esta capacidad de ser feliz del individuo.

  • Programados como robots
  • Desde la Universidad de Nueva York, Eduard Punset entrevista al prestigioso científico Rodolfo Llinás, neurólogo de origen colombiano, uno de los mayores especialistas en la evolución del cerebro. La historia de la evolución nos enseña que sólo tiene cerebro quien lo necesita. Hicieron falta 750 millones de años para que apareciera, y sólo lo hizo en los organismos que decidieron moverse. Las plantas prefirieron quedarse en su sitio y vivir con lo mínimo necesario. En cambio, los animales, que optaron por el movimiento intencionado, necesitaron un cerebro para poder programar a dónde dirigirse, buscando comida o huyendo del peligro. Esta es la tesis básica de Rodolfo Llinás, y esta semana el programa se centra solamente en este especialista, prescindiendo de plató. Se emiten varios reportajes que abundan en su tesis, de entre los que destaca el de los tunicados, unos animales muy primitivos que viven en el fondo del mar. Se parecen a plantas, porque se fijan a la roca y prácticamente sólo tienen estómago. Son como tubos sin cerebro. Pero cuando deben reproducirse, desprenden una semilla, como un renacuajo, que vive una hora, y mediante un mínimo sistema nervioso busca el sitio adecuado para engancharse de nuevo a una roca. En cuanto lo consigue, reabsorbe casi todo su cerebro, pues ya lo necesita.

  • Magia e ilusión
  • Todo el mundo sabe que la magia no existe, que los magos hacen trampa en sus juegos y crean la ilusión de que han hecho algo prodigioso. Redes revelará cuál es el verdadero secreto de la magia y porqué no somos capaces de “cazar” al mago en su artimaña. La percepción del ojo humano es imperfecta y, gracias a ello, muchas cosas que suceden ante nuestra mirada pasan desapercibidas. Richard Gregory, neurólogo y especialista en el campo de la percepción y de las ilusiones ópticas, y autor del libro El ojo y el cerebro, responderá a las preguntas de Eduard Punset y aclarará cómo funciona nuestra percepción y porqué es defectuosa. Uno de los mecanismos de nuestra mente para suplir los huecos de nuestra tosca vista es la reconstrucción de imágenes a partir de lo que nuestro cerebro intuye que debería haber en la realidad. Debido a eso, es más fácil engañar a una persona concentrada en las manos del mago, que a una que pasaba por ahí y se detiene a mirar. En este programa se desenmascaran muchos de los trucos clásicos del ilusionismo y se analizan las relaciones entre la magia y la ciencia. Incluso se desvela el secreto de uno de los trucos con cuerdas más difíciles de aprender. En plató, el director del Museo de la Ciencia de Barcelona, Jorge Wagensberg, hablará de las bases científicas de la magia, y un mago ilusionista, Joaquín Matas, demostrará lo difícil que resulta percibir algunos trucos

  • El sentido de la música
  • Cuando escuchamos un sonido nos puede parecer bonito o feo. La música activa la misma zona cerebral que la alimentación o el sexo, quizá por eso cuando nos gusta una melodía nos sentimos bien. Pero no a todos nos gusta el mismo tipo de sonidos ¿Qué factores influyen para que la percepción musical sea diferente en cada persona? Cuando un ruido es muy intenso, se activan unas fibras nerviosas que conectan el oído con el cerebro. De este modo podemos captar los sonidos que se generan a nuestro alrededor. Las diferentes áreas geográficas donde haya crecido una persona, el idioma que hable, o el hecho de ser zurdo o diestro también determinan el modo en que oímos. Diana Deutsch, Catedrática de Psicología de la Universidad de California, ha desarrollado un estudio: la paradoja de Tritón. Deutsch muestra a Eduard Punset como esta paradoja confirma la diferente percepción musical y su relación con los sonidos a los que se ha estado expuesto en la niñez. En plató participan Andrés Lewin-Richter, Director de la Fundación Phonos de la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona), y Marta Cureses, Musicóloga de la Universidad de Oviedo

  • La ciencia de la belleza
  • La pasión por la belleza es un instinto básico que está dentro de nuestro cerebro y que se define en las primeras semanas de la vida embrionaria. El cerebro sufre una influencia hormonal en el útero , alrededor de la semana 13 de la vida embrionaria, que le condiciona a un sexo determinado. Y esto influye en lo que se considere atractivo más tarde durante la vida. Esta es la conclusión a la que ha llegado el psicólogo Victor Johnston que es entrevistado esta semana por Eduard Punset, en el programa REDES, de La-2. Este profesor de psicología de la Universidad de Nuevo México, en EE.UU, afirma que la atracción de hombres y mujeres hacia el sexo opuesto forma parte de la naturaleza básica del ser humano y que esta atracción está en nuestro cerebro desde el mismo comienzo de la vida. En la definición de esta atracción intervienen los marcadores hormonales. En las mujeres, la salud es uno de estos indicadores más importantes, porqué indica fertilidad. Johnston analiza los estudios en los que muestran diferencias entre el cerebro del hombre y el de la mujer como consecuencia de la exposición hormonal en el útero. Este psicólogo americano afirma que es posible determinarlo midiendo sus dígitos en la decimotercera semana de la vida embriológica y las consecuencias en la vida cotidiana de ser una persona guapa. En el plató intervienen Jordi Serrallonga, Director d’Homínids, de la Universidad de Barcelona y Rosa Raich, psicóloga de la UAB. El programa cuenta también con sus secciones habituales de reportajes, “El experimento”, “El Informativo 3000” y el concurso “La Cuestión” en que los espectadores deberán formular ¿Qué ley ha deducido Vd. Tras observar el mundo, las personas o la historia?

  • Cuando nos hicimos libres
  • El ser humano se diferencia del resto de animales por su libre albedrío, es decir, por su capacidad para decidir. Mientras los animales actúan por instinto, nosotros somos capaces de ir más allá y plantearnos nuevas respuestas a los estímulos externos. Pero ¿somos realmente libres? Y en ese caso, ¿cómo apareció el libre albedrío y qué consecuencias ha tenido para el hombre? Al igual que el lenguaje o el dinero, la libertad es una creación exclusivamente humana, que ha evolucionado junto con el hombre. Gracias a la aparición del lenguaje, nuestro cerebro ha sido capaz de transformar la realidad física que nos rodea y crear una realidad mucho más compleja, un mundo en el que la comunicación tiene un papel fundamental. Lejos del resto de los animales, los seres humanos generan millones de ideas nuevas cada día. Aceptarlas o no constituye el mayor grado de humanidad de nuestra especie, ya que cada decisión supone un acto de libertad. Somos la única especie del planeta capaz de pensar en el control de la natalidad, de decidir si queremos tener hijos o no o qué profesión queremos desarrollar

  • Cosas que nunca debimos aprender
  • A menudo pensamos que la mente más primitiva como la del hombre de la Edad de Piedra es primaria y simple; pero, en realidad, la mente humana de cualquier época y cultura es muy sofisticada. Está claro que hay diferencias entre las sociedades tecnológicamente avanzadas y la de los cazadores-recolectores, pero probablemente las habilidades mentales son las mismas en todas las culturas. También se cree que el instinto es algo que sólo tienen los animales y que el aprendizaje es cosa de los seres humanos. Es erróneo. Un gusano aprende de la misma manera que una persona tiene instintos. ¿Qué es más importante: el entorno o los genes? Lo que es evidente es que los genes nos proporcionan la capacidad de reaccionar de forma inteligente a nuestro entorno de manera particular e individual. Asimismo la cultura afecta a las personas y se aprende imitando a otras personas.

  • Vida extraterrestre
  • La imagen de marcianos llegando a la Tierra en naves espaciales es una de las más recurrentes del cine de ciencia-ficción. Si sustituimos a los hombrecillos verdes por microorganismos y las naves espaciales por meteoritos, podríamos estar bastante cerca de la explicación del origen de la vida en la Tierra. Una de las teorías acerca del inicio de la vida afirma que microbios y bacterias podrían haber viajado a la Tierra desde Marte dentro de rocas que llegaron aquí a través de asteroides y cometas. Esta es la idea que defiende el astrobiólogo Paul Davies, que nos explicará como pudieron desplazarse estos microorganismos por el espacio sobreviviendo a temperaturas bajísimas. Ante esta afirmación queda una pregunta en el aire: ¿podría ser que actualmente conviviesen en nuestro planeta otras formas de vida alienígena que nosotros no sabemos reconocer? Paul Davies la contestará a lo largo del programa. Para Davies el origen de la vida plantea tres preguntas básicas: ¿cuándo, dónde y cómo se estableció la vida por primera vez en la Tierra? Para llegar a responder a estos misterios primero tendremos que saber si la vida constituye un fenómeno químico insólito, muy poco probable o en cambio es un proceso automático, fruto de las leyes que rigen el Universo y por lo tanto es muy probable. Todos estos misterios acerca del origen de la vida los intentaremos resolver con Paul Davies y en el debate de Eduard Punset con la investigadora del Centro de Astrobiología Susana C. Manrubia y Manuel Lozano, Catedrático de Física Atómica de la Universidad de Sevilla.

  • La proporción áurea
  • ¿Qué tienen en común las matemáticas y las flores? Aparentemente nada, pero si observamos la Naturaleza con atención veremos que hay una proporción numérica que se repite en muchas formas vegetales y animales. Y es que existe un número que rige cosas tan dispares como los pétalos de una rosa y la música de Debussy. Es la proporción áurea, que el hombre ha descubierto en la Naturaleza y ha utilizado para la creación estética.

  • La imaginación al poder o a la depresión
  • ¿Qué tienen en común los babuinos del Serengueti y los funcionarios españoles? Pues que la jerarquía en la que viven genera un gradiente social en su salud. Es el llamado síndrome del status, que dice que la salud disminuye conforme bajamos en la escala social. Esto puede parecer obvio. Pero es que no es sólo una cuestión de ricos y pobres, de tener o no tener dinero. Y si le dicen que por el simple hecho de que usted no puede veranear en el Caribe y su vecino sí esto le hace más susceptible a enfermar ¿le sorprende ahora? El síndrome del status nos afecta a todos porque todos formamos parte de colectivos sociales que se organizan en jerarquías: El que escribe más artículos científicos, el que tiene una casa más grande, el que tiene una posición mayor en el trabajo…y un sinfín de opciones. De hecho, si mira a las personas que tiene alrededor, verá que están organizadas en una jerarquía y que usted ocupa una posición concreta en ella. Las enfermedades, todas las enfermedades, también siguen este gradiente. Pero ¿quién genera este gradiente? ¿la naturaleza o la sociedad? Hasta ahora creíamos que la salud y el entorno social eran aspectos diferentes pero la ciencia nos ha demostrado que no es así. Michael Marmot, reputado epidemiólogo y autor del libro “Status Syndrome” nos explicará en REDES cómo la forma en la que nos relacionamos y el control que tenemos sobre nuestra vida están íntimamente asociados a nuestra salud y a nuestra esperanza de vida. En el plató contaremos, además, con las opiniones de Antonio Daponte, investigador de la Escuela Andaluza de Salud Pública y de Carme Borrell, de la Agència de Salut Pública de Barcelona.

  • Educación emocional
  • Tomamos decisiones todos los días, pero… ¿conseguimos ser totalmente racionales en la elección? ¿Influyen nuestras emociones en las decisiones que tomamos? ¿Podemos decidir sin sentir nada? No podemos eliminar las emociones de nuestro cuerpo, forman parte de nuestra propia biología. El sistema límbico es el responsable de nuestras emociones y su actividad se dispara cuando nos enfadamos, o sentimos miedo. Las emociones pertenecen al cuerpo y los sentimientos a la mente, pero van totalmente ligados. ¿Puede un organismo sin sistema nervioso tener sentimientos? Existen emociones buenas y emociones malas. El objetivo de una buena educación para una sociedad próspera es que se cultive lo mejor y se reprima lo peor de la naturaleza humana, pero ¿podemos organizar nuestras emociones? Es importante entender el conocimiento científico sobre la biología neuronal de las emociones y los sentimientos, porque muchas de las reacciones que consideramos patológicas en nuestra sociedad, tienen que ver con las emociones sociales. Esta semana entrevistaremos a Antonio Damasio, director del Instituto Cerebro y Creatividad de la Universidad de Southern California. Damasio tiene como uno de sus objetivos comprender las emociones sociales para poder así abordar el conflicto social.

  • No todo es liso en la vida (los fractales)
  • Para entender algunas cosas básicas del mundo, de vez en cuando hay que recurrir a un juguete procedente de las matemáticas puras, y convertirlo en una herramienta de comprensión, de construcción, de desarrollo… casi una herramienta industrial. Puede ser una circunferencia, una elipse…..o un fractal. Los pintores antiguamente ya sabían que para pintar un árbol en realidad hay que pintar pequeños árboles. Y el hombre primitivo al mirar a su alrededor veía más cosas rugosas que lisas. La Luna vista a lo lejos, los ojos,….poco más liso encontraba. Pero la ciencia entró de lleno en lo liso y se olvidó de las rugosidades. Todos, menos Mandelbrot, claro. Benoît Mandelbrot saltó a la fama matemática cuando descubrió las propiedades de los fractales. Gracias al auge de los ordenadores, supo transformar un juguete en una herramienta: pequeñas formulas que ejecutadas muchas veces nos dan un modelo de la economía, de un ecosistema o de las fracturas de un metal. En el programa de esta semana veremos por qué se ha ganado la atención del mundo. También contaremos con las opiniones de Claudi Alsina, Catedrático Universidad Politécnica de Barcelona, Carlos Ferrater, Arquitecto, Javier Barrillo, Prof. Matemáticas Universidad del País Vasco, Pablo Gumiel, Investigador del Instituto Geológico Minero de España

  • Las pesadillas no son sueños
  • ¿Por qué dormimos? No puede ser solo para descansar. El cerebro trabaja continuamente mientras dormimos, su actividad solo se reduce un 20% respecto a la vigilia. Tenemos que dormir por otros motivos, motivos positivos, motivos fascinantes como la memoria. Todos tenemos recuerdos increíbles. Nuestro cerebro está repleto de recuerdos. ¿Cómo los conserva? ¿Cómo los mantiene actualizados y disponibles? Hay que entender los sueños y las emociones para responder estas preguntas. Las leyes del cerebro cambian durante el sueño. Cambia la química y así desaparecen factores característicos de la vigilia como la coherencia y la continuidad. Es un cerebro diferente, y por eso no puedes organizar los pensamientos, no sabes quién eres, estás desorientado. Allan Hobson es catedrático de Psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard. Es autor de varios libros sobre el sueño y los sueños y será un privilegio contar con su particular visión de lo que nos sucede durante ese tercio de nuestras vidas que nos pasamos durmiendo.

  • Todos somos átomos
  • En la vida cotidiana solemos pensar en la materia y en la luz como si fueran dos cosas muy distintas, casi como los dos extremos opuestos de aquello que compone el mundo. Pero, tras examinar con más detenimiento la estructura de la materia, los físicos han descubierto que los componentes básicos de la materia ordinaria son muy parecidos a la luz! Esto nos brinda una imagen más unificada de qué es el mundo: ya no vemos dos cosas muy distintas sino una única sustancia que subyace a ambas. Las ideas que tenemos sobre el vacío tampoco cuadran con las ideas de la física. Lo que percibimos como espacio vacío realidad está lleno, muy lleno. De hecho en la física moderna, el espacio vacío es lo más importante. Las partículas observables son como las olas que se mecen sobre un océano de espacio vacío eternamente activo, que encierra muchísima más energía que la marea observable. Frank Wilczek fue uno de los galardonados con el premio Nobel de Física del año 2004, por sus trabajos en la interacción fuerte. Además tiene un gran interés en hacer llegar estos conocimientos a todo el mundo. Hemos tenido el placer de compartir con él una agradable conversación sobres todos aquellos temas en los que la física moderna nos cambia la perspectiva del mundo en el que vivimos. También contaremos con las opiniones de Manuel Lozano Leyva, Cat.Física Nuclear Univ. Sevilla; Omar Valentino, Experto en Artes Marciales y Fausto Ronco, Maestro Tai-Chi estilo Chen.

  • Ahora sabemos qué es un humano
  • Algunos dicen que la humanidad está en peligro….Aún está por ver. Pero tras los hallazgos de la biología, la antropología y la inteligencia artificial, lo que seguro está en peligro es el concepto de “humano”. Qué significa ser humano? Quién es humano y quién no? Parecen preguntas fáciles de responder, pero no es así. Damos por hecho el concepto de humanidad pero la ciencia nos lo desmonta. Cada vez somos más parecidos a los animales y a las máquinas y la ingeniería genética nos depara nuevos retos a resolver. Llevamos años hablando de “valores humanos”. Sean cuales sean estos valores a qué nos referimos con “humanos”? En REDES contaremos con la entrevista a Felipe Fernández-Armesto. Historiador británico, Armesto enseña Cultura y Civilización españolas en la Universidad de Tufts. Por la amplitud de temas que trata en sus estudios está considerado como un sabio renacentista en el siglo XXI y hemos tenido el placer de poder compartir algunos de sus conocimientos. También contaremos con las opiniones de Nolasc Acarín, Neurólogo-Profesor UPF; Steven Mithen, Arqueólogo. Universidad de Reading (Reino Unido) ; Jaume Fatjó Etólogo, Facultad de Veterinaria UAB y Laura Sagarra, Veterinaria experta en doma natural.

  • El mundo no existe sin memoria
  • ¿Existiría nuestro mundo si no pudiéramos recordarlo? ¿Es el presente que vivimos en realidad el pasado? Estas y otras son algunas de las preguntas que intentaremos responder esta semana en Redes. La complejidad del cerebro ha sido y es objeto de innumerables estudios, pero sigue siendo el más desconocido de nuestros órganos. Sin duda es también el más fascinante y supone un estimulante enigma para los científicos. Cada día conocemos más acerca de como procesa el cerebro la información que proviene de los sentidos y que importancia tienen adjudicados cada uno de ellos en la corteza cerebral. Pero aun estamos lejos de comprender el infinitamente complejo funcionamiento de nuestro órgano más complejo. ¿Podemos en realidad estudiar el cerebro, siendo éste la misma herramienta utilizada para estudiarlo? Esta semana tendremos con nosotros a Ranulfo Romo, Neurobiólogo de la IFC-UNAM, México. Los trabajos de este gran científico sobre los códigos neurales de la percepción, la memoria y la decisión están resultando decisivos en la neurobiología actual. Hoy nos habla de un gran enigma aún por descifrar: cómo es la relación entre la actividad neuronal y nuestros sentidos. También contaremos esta semana con los conocimientos de Mara Dierssen, Investigadora en Neurociencias, CRG. Y compartirán con nosotros sus experiencias olfactivas Josep Jimeno, Bombero, Fina Caus, Enfermera, y Carme Ruscalleda, para muchos la segunda mejor cocinera del mundo.

  • ¿Porqué funciona la economía?
  • Todo el mundo se queja de la economía de libre mercado. Se la responsabiliza de todos los males del planeta…Pero hay quienes sostienen todo lo contrario: que la economía de libre mercado funciona mucho mejor de lo que jamás habríamos pensado. ¿Es el crecimiento económico lo único que el mercado ha hecho mejor que ningún otro sistema a lo largo de la historia?, ¿O tiene más ventajas de las que hemos creído hasta ahora? William Baumol, Profesor Emérito de Economía de la Universidad de Princeton, EEUU, es uno de los economistas más citados de los últimos años. Sus 35 libros y más de 500 artículos lo sitúan como uno de los teóricos del dinero más prolíficos de la historia. A sus 85 años sigue trabajando en su despacho de Princeton, dónde nos recibe para hablarnos de porqué el capitalismo se ha convertido en el modelo económico triunfante que ahora vemos

  • El amor está en el cerebro
  • Un modelo de felicidad en ratones….pensarán que no es algo muy útil para nuestra vida de humanos. Pero no es así. Estudiando a ratones los científicos han llegado a conclusiones importantes para nosotros. La seguridad y la ausencia de miedo son fundamentales para la felicidad. Pero, ¿hasta donde podemos conocernos estudiando el cerebro? ¿existe algún límite?, ¿dónde reside el amor y la felicidad?. Hay muchos procesos mentales inconscientes que discurren sin que seamos conscientes de ellos…una vez somos conscientes se produce una elaboración más rica, se producen los sentimientos. La gente habla mucho sobre lo sofisticada que es la neocorteza, pero muchas cosas suceden en la amígdala. Es ahí donde se procesa el miedo, es ahí donde está una de las claves de nuestra felicidad.

  • Vida urbana: ¿Premio o castigo?
  • Este año, por primera vez en la historia, la mitad de la población mundial vive en zonas urbanas y, por tanto, estamos en un momento crucial. También es cierto que mil millones de personas viven en chabolas…Surgen problemas debido al traslado de personas a las ciudades. En los países en vías de desarrollo las infraestructuras no están preparadas para asumir esta migración. Pero no todo son desventajas. Existen muchos factores positivos asociados a las ciudades. El ser humano lleva unos miles de años viviendo en ciudades; sin embargo nunca antes habían sido tan grandes ni habían estado tan densamente pobladas. Esto ocasiona problemas de salud específicos, asociados a la contaminación, las epidemias o la violencia callejera. David Vlahov, Director e Investigador del Centro de Epidemiología Urbana de la Academia de Medicina de Nueva York, EEUU, nos acompaña esta semana para arrojar una luz sobre estos temas.

  • El poder de las creencias
  • Hasta ahora la ciencia dejaba de lado el estudio de las religiones. Pero con los nuevos estudios los científicos nos están revelando muchos secretos.Nos están ayudando a resolver muchas incógnitas y a entenderlas mejor. ¿existe una explicación evolutiva para el nacimiento y la presencia de la religión?, ¿ logrará la ciencia refutar la religión?. Esta semana contamos de nuevo con la presencia del profesor Scott Atran, Investigador de Dinámica de Grupos de la Universidad de Michigan, EEUU. Con él vamos a poder comprobar que la religión también puede ser entendida desde la antropologia y que nuestros valores y creencias mas sagrados tienen una base menos espiritual de lo que soliamos pensar.

  • El cerebro del bebé
  • La mejor manera de abordar las enfermedades mentales, incluso la delincuencia y la violencia en nuestra sociedad, es ocuparnos de los bebés. Durante los primeros dos años, y también el período en el útero, se desarrollan muchos sistemas importantísimos en el cerebro, especialmente los que utilizamos para gestionar nuestra vida emocional, como la respuesta al estrés, por ejemplo. La primera infancia es, en realidad, la base de la salud mental. Sue Gerhardt ha dedicado toda su vida profesional al estudio de los bebés: a la influencia del afecto en el desarrollo emocional de los más pequeños y a sus efectos en la vida adulta. Con ella hablaremos de la importancia del amor como modulador de cambios cerebrales en los bebés. También contaremos con las opiniones de Marta Bertrán, Antropóloga de la Universidad Autónoma de Barcelona.

  • Hay otras dimensiones
  • Cuando éramos bebés, tumbados en la cuna, solo percibíamos el mundo en dos dimensiones, fue al levantarnos que empezamos a percibir un mundo tridimensional. Redes ahora cumple 10 años y lleva una década atrapada en un universo de tres dimensiones más el tiempo, aunque la física nos devuelve otra vez a la cuna: parece que nuestro universo tiene 11 dimensiones ¿Pueden imaginárselo? No, no pueden. La física se caracteriza por explorar escalas muy distintas de las que manejamos en nuestra vida cotidiana. Distancias y energías inimaginables donde las cosas parecen muy distintas a lo que estamos acostumbrados. ¿Quién hubiera creído que la mecánica cuántica explicara cómo funcionan las cosas? Y eso pasa porque no vemos, naturalmente, las cosas a escala atómica. Tal vez con las dimensiones pase lo mismo.

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