Humanismo y Conectividad

Entradas etiquetadas como as ‘crisis financiera’

Lo dijo Marx

Martes 7 Abril, 2009 · 3 comentarios

El siguiente párrafo fue escrito por Karl Marx en su libro El Capital en 1867:


"Los dueños del dinero estimularán a los empleados a que compren mas y mas bienes de consumo, casas y productos tecnológicos, para lo cual les empujarán a que tomen mas y mas créditos caros, hasta que llegue el día en el que esas deudas resultan imposibles de ser pagadas. La acumulación de deudas impagadas conducirá a los bancos a la quiebra, por lo que no habrá mas remedio que nacionalizarlos y el Estado tendrá que asumir la dirección de los asuntos financieros lo que eventualmente podría conducir al comunismo".

Fuente: Leido en Espiritualidad y Política

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La crisis y la arrogancia de occidente (por Leonardo Boff)

Domingo 15 Marzo, 2009 · 13 comentarios

En todos los países se están buscando salidas para la crisis actual. Más que ante una crisis, estamos, a mi modo de ver, frente a un punto de mutación de paradigma, próximo a ocurrir. Pero está siendo aplazado e impedido por la arrogancia típica de Occidente. Occidente está perplejo: ¿cómo puede estar en el ojo de la crisis si posee el mejor saber, la mejor democracia, la mejor conciencia de los derechos, la mejor economía, la mejor técnica, el mejor cine, la mayor fuerza militar y la mejor religión?

Para la Biblia y para los griegos esta manera de pensar constituía el supremo pecado, pues las personas se situaban en el mismo pedestal de la divinidad. Pronto eran castigadas al destierro o condenadas a muerte. Llamaban a esta actitud hybris, que quiere decir, arrogancia y exceso. Oigamos a Paul Krugman, Nóbel de economía en 2008, en el New York Times del 3 de marzo: «Si quiere usted saber de dónde vino la crisis global, mire las cosas de esta manera: estamos viendo la venganza del exceso; así nos hemos empantanado en este caos y todavía estamos buscando una salida». ¿No se decía antes greed is good? ¿La ganancia en exceso es buena?

Presentemos otra cita del nada sospechoso Samuel P. Huntington en El choque de civilizaciones: «Es importante reconocer que la intervención en los asuntos de otras civilizaciones constituye probablemente la fuente más peligrosa de inestabilidad y de un posible conflicto global en un mundo multicivilizacional». Huntington explica que es la arrogancia la que mueve a estas intervenciones. Los occidentales pretenden saber todo mejor. Johan Galtung, noruego, uno de los más preeminentes mediadores de conflictos del mundo, trabajó durante tres años tratando de mediar en la guerra de Afganistán. Se retiró, decepcionado e irritado, denunciando: «la arrogancia occidental impide cualquier acuerdo; éste sólo es posible a condición de que los talibanes se sometan totalmente a los criterios occidentales».

Tal vez la forma más refinada de arrogancia fue y es vivida por el cristianismo, especialmente bajo el actual Pontífice. Ha rebajado a las otras Iglesias negándoles el título de Iglesias. Ha impugnado a las demás religiones como caminos hacia Dios.

Pero ha tenido antecesores más extremados: Alejandro VI (1492-1503) por la bula Inter Caetera dirigida a los reyes de España determinaba: «por la autoridad de Dios Omnipotente que nos ha sido concedida en san Pedro y como Vicario de Jesucristo os donamos, concedemos, entregamos y asignamos a perpetuidad con todos sus dominios, ciudades, fortalezas, lugares y villas, las islas y las tierras firmes halladas y por hallar». Nicolás V (1447-1455) por la bula Romanus Pontifex hacía lo mismo a los reyes de Portugal. Les concedía «plena y libre facultad para invadir, conquistar, combatir, vencer y someter a todos los sarracenos y paganos en cualquier parte que estuvieren y reducir a sus personas a servidumbre perpetua». ¿Se puede ir más lejos en exceso y en hybris? Se borró totalmente la memoria del Nazareno que predicaba el amor incondicional y que todos somos hermanos y hermanas.

La arrogancia de Occidente impide que los jefes de Estado, ante la actual crisis, se abran a la sabiduría de los pueblos y busquen una solución a partir de valores compartidos y de una visión integradora de los problemas de la Casa Común, herida ecológicamente. En los discursos de Barack Obama resuena la arrogancia típicamente estadounidense de que los EUA todavía van a liderar el mundo. Es un liderazgo montado sobre 700 bases militares repartidas por todo el planeta y provistas de armas de destrucción masiva capaces de diezmar a la especie humana y dejar tras de sí una Tierra devastada. Este liderazgo arrogante no lo queremos.

Fuente: Koinonia

De Leonardo Boff
Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor brasileño (Genesio Darcí; Concordia, 1938). Fraile franciscano, estudió teología en el instituto de su orden en Petrópolis y en varias universidades, doctorándose en Munich (1972) bajo dirección de K. Rahner. Profesor de teología en el Instituto de Teología Franciscano de Petrópolis, dirigió la Revista eclesiástica brasileira. Boff es considerado uno de los mayores renovadores de la teología de la liberación latinoamericana, cuyo referente principal es la figura de Cristo como defensor de los pobres.

Su doctrina quedó expuesta principalmente en obras como Pasión de Cristo, pasión del mundo (1977), Las comunidades de base reinventan la Iglesia (1979) o La vida religiosa en el proceso de liberación (1979). Volvió a replantear sus tesis en 1987 con la publicación de Y la Iglesia se hizo pueblo. Sus problemas con la ortodoxia de la Iglesia católica fueron constantes y en 1991 abandonó la cátedra de teología de Petrópolis por discrepancias con el entonces cardenal Joseph Ratzinger (designado Papa en 2005 con el nombre de Benedicto XVI). También fue sustituido al frente de la revista Voces y en Roma se impuso censura previa a todos sus escritos.

En mayo de 1992 volvió a tener dificultades con la publicación de su libro América latina: de la conquista a la nueva evangelización y, finalmente, abandonó la editorial franciscana Voces. Un mes después, renunció al sacerdocio para luchar libremente por sus ideas. Con llegada del nuevo siglo, se convirtió en el máximo representante de la llamada “teología de la ecología”, una ampliación, a su juicio, de la “teología de la liberación”. En 2001 recibió el Premio Correcto Modo de Vida, galardón conocido como el Nobel Alternativo instituido en 1980 para premiar las tareas en beneficio de la humanidad que quedan fuera de los tradicionales premios de la Academia sueca.

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Categorías: Cambio de paradigma · Conciencia Integral · El Poder · Los horrores del mundo
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Agujero negro financiero

Martes 10 Marzo, 2009 · 21 comentarios

Agujero negro financiero Tal como se publicó hoy en Página 12, según el Banco de Desarrollo Asiático, durante el 2008 se evaporaron aproximadamente 50,000,000,000,000 (50 billones) de dólares, lo que representa cerca del 100% del Producto Bruto mundial de un año. Para el que no es lego en materia económica, esto significa el valor de todas las transacciones económicas realizadas durante el año ya sea para consumo privado y publico, inversión productiva y transacciones comerciales. El informe estima que en América latina la merma en el precio de los activos financieros alcanza al 57 por ciento de su PIB.

Los sistemas financieros tienen la increible virtud de crear literalmente de la nada capital financiero a partir de la propia confianza en el sistema. ¿Qué quiere decir esto? Tomemos un ejemplo un poco en abstracto: Si yo depositó 100$ en un banco, creo que tengo 100$ ya que confío que podré disponer de ese dinero cuando el depósito venza y es por esa confianza que dejo la plata en el banco. Además, puedo utilizar ese depósito como garantía para realizar alguna operación, endosar depósitos, etc. Sin embargo, el banco presta o compra activos financieros (que es algo más o menos similar) por, digamos, el 80% de eso monto, es decir 80$, los otros 20$ constituyen su encaje y quedan en la caja fuerte del banco. Entonces, ahora hay 180$. A su vez, esos 80$=0.80*100$ son nuevamente depositados en algún otro banco del sistema financiero. Supongamos que el 80% de ese nuevo monto es nuevamente prestado: (0.80*100$)*0.80=100$* 0.80^2= 64 y así siguiendo. Se constituye una serie geométrica hasta el infinito. La suma de esa serie geométrica es:

donde z sería igual a 0.80. Entonces, dados mis 100$ el sistema tendría la capacidad de multplicar por 5 ese monto, ya que (1/1-0.80)=5. Esto significa que la confianza permitió que se crearán 400$ a los 00$ disponibles que fueron por mi introducidos al sistema. Esto es lo que se denomina como el mecanismo de multiplicación de los depósitos.

El problema surge cuando se pierde la confianza en el sistema y todos quieren recuperar sus tenencias. En este caso, el sistema financiero se transforma en un castillo de naipes. En la mayoría de los países del mundo los bancos centrales o instituciones intermedias actúan como prestamistas de última instancia garantizando el monto de los depósitos hasta un cierto límite, más allá del cual se realiza la pérdida. Ello es para evitar la posibilidad de que se sucedan corridas bancarias. El ejemplo que realicé es más bien una metáfora sumamente esquemática de la situación que se ha venido dando en los mercados financieros desde el año pasado, producto de la caida de los precios de la vivienda por haber ofrecido demasiadas hipotecas subprime. La falsa creencia de que los precios de la vivienda en los Estados Unidos no podían caer sobre-expuso al sistema financiero y creo una ola de desconfianza que hoy padecemos…

La situación empeora cuando la sangre llega a la economía real. Las empresas dejan de recibir créditos para disponer capital de trabajo o para sobrellevar el mal momento sin reducir la planta hasta que vuelva la bonanza y, a su vez, la gente temerosa de perder su empleo asume una posición precautoria y empieza gastar y consumir menos, a diferir el consumo durable (autos, heladeras, etc.) y ahorrar más haciendo que las empresas vean aún más deprimida su situación. Se inicia una suerte de círculo vicioso: no hay capital de trabajo disponible para financiar la actividad productiva, la producción baja, bajan las acciones de las empresas, aumenta en desempleo, la gente consume menos, y así siguiendo. La situación se torna dramática y por eso es el Estado el que debe actuar rápidamente proveyendo recursos al sistema y restituyendo el ciclo.

Según cuenta el presidente del Banco de Desarrollo Asiático y encargado de presentar el informe comentado, Haruhiko Kuroda, explicó que “las cosas van a seguir empeorando antes de que mejoren.” Es por eso, que mantener la estabilidad del sistema financiero internacional es una prioridad para todos los países y, de cara al futuro, es tan necesaria una regulación internacional de ellos, para que estos eventos (producidos por la codicia financiera desmedida) que dan lugar al colapso del sistema, no vuelvan a ocurrir.

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Categorías: Desarrollo económico y otros desarrollos · Ecuaciones, Fórmulas y Leyes · Los horrores del mundo · Sin-conciencia
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Soros (que algo sabe) no ve fondo al “colapso” financiero mundial

Sábado 21 Febrero, 2009 · 2 comentarios

George Soros (BSc '52) speaking to the LSE Alu...
Image via Wikipedia


El reconocido inversor dijo que la bancarrota de Lehman Brothers en septiembre marcó un punto de inflexión en el funcionamiento del sistema de mercado.

El reconocido inversor George Soros dijo el viernes que el sistema financiero mundial efectivamente se ha desintegrado, agregando que no aún no se ve una solución a la crisis en el corto plazo.

Soros dijo que la turbulencia es en realidad más severa que durante la Gran Depresión, comparando la actual situación a la caída de la Unión Soviética.

Dijo que la bancarrota de Lehman Brothers en septiembre marcó un punto de inflexión en el funcionamiento del sistema de mercado.

Presenciamos el colapso del sistema financiero“, dijo Soros en una cena en Columbia University. “Estaba con soporte vital y aún lo está. No hay señales de que estemos cerca del fondo“, agregó.

Sus comentarios recordaron los hechos anteriormente en la misma conferencia por Paul Volcker, un ex presidente de la Reserva Federal que ahora es un asesor de alto rango del presidente Barack Obama.

Volcker dijo que la producción industrial de todo el mundo está decayendo aún más rápido que en Estados Unidos, que ya se encuentra bajo una gran tensión.

No recuerdo ningún momento, quizás incluso la Gran Depresión, cuando las cosas cayesen tan rápido, tan uniformemente en todo el mundo“, dijo Volcker.

Fuente: El Mercurio

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Categorías: El Poder · Los horrores del mundo
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De crisis económica a crisis humana

Jueves 12 Febrero, 2009 · 1 comentario

Según un artículo de Steve Schifferes publicado por la BBC en breve habrá 100 millones más de pobres. La mayoría provendrá de los países en vías de desarrollo. El organismo sostiene que la ralentización económica revertirá muchos de los avances logrados en la reducción de la pobreza en las naciones del Tercer Mundo ya que el 40% de los 107 países que componen este universo de naciones está “altamente expuesto” a la crisis mundial.

El presidente del Banco Mundial, el republicano Robert Zoelick afirmó que “la crisis mundial amenaza en convertirse en una crisis humana”. Mientras gran parte del mundo se enfoca en los rescates bancarios y los paquetes de estímulo, no nos podemos olvidar de que la gente pobre está mucho más expuesta en caso de un retroceso en sus economías. Estoy convencido de que ningún ex ejecutivo de los bancos de inversiones del mundo, que provocaron esta crisis, formará parte de esa denigrante nómina de olvidados por este injusto sistema, que premia la maldad y el salvajismo corporativo.

Ya durante el año pasado, los incrementos en los precios de los alimentos y los combustibles marginaron a otros 130-150 millones de personas hacia la pobreza, según estimó la entidad.

Según el Banco Mundial, la reducción de la mortalidad infantil se elevará de 200.000 a 400.000 más casos al año de niños muertos. A quién le importa, ¿no?

Fuente: BBC

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La crisis según Einstein

Viernes 6 Febrero, 2009 · 3 comentarios

No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos.

La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ’superado’. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.

El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.

En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

Albert Einstien


Fuente: Recibido de Ramón Morata

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Categorías: Conciencia Integral
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El sistema no da pa’ más

Jueves 5 Febrero, 2009 · 2 comentarios

Va un extracto de la entrevista realizada en TVE al escritor, profesor y catedrático de estructura económica José Luis Sampedro, quien tiene 92 años de edad pero que conserva la lucidez, sabiduría y sentido común que ha demostrado los últimos 60 años advirtiendo de la decadencia del sistema y defendiendo siempre a los más necesitados.

Además de economista es conocido también por sus exitosas novelas, en especial La sonrisa etrusca.

El vídeo de 9 minutos es la parte de la entrevista en la que habla de economía, crisis, política, ecología y futuro. Al final del vídeo cuenta una anécdota personal conmovedora.

Fuente: Visto en Espiritualidad y Política

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La cuenta infinita del sultán

Lunes 26 Enero, 2009 · 5 comentarios

Las cuestiones económicas son esencialmente sociales, por este solo hecho interesan al psicoanálisis. El fracaso de los gobiernos y los especialistas en prevenir suficientemente la crisis financiera global ha provocado que la gente entrevea, por un instante al menos, que las fortalezas de la economía capitalista podrían no ser eternas. No es necesariamente una desgracia, darse de cara contra la pared a veces lleva a replantearse seriamente hacia dónde se camina en la vida.

No parece, sin embargo, que los conductores de la política y la economía, que son los mismos, estén yendo a fondo en sus análisis. Hasta ahora están concentrados en evitar que el descalabro frene el crecimiento de la producción, industrial, agraria, etc. No es el fondo de la cuestión porque, así como el crecimiento indefinido del crédito dio en la debacle financiera, también el de la producción puede acabar en una gran catástrofe. Las ciencias económicas son inmediatamente axiológicas. Desde hace poco más de tres siglos están rígidamente enlazadas al ideal de un crecimiento infinito de las ganancias, que requiere del aumento también infinito de la actividad económica, que demanda, a su vez, de recursos energéticos igualmente infinitos, etc. Es un programa imposible de cumplir. Este es el problema de fondo.

Mejor dicho: el problema de fondo es la desatención al problema de fondo, consecuencia de que las crisis económicas son consideradas como si fueran tsunamis o tornados, que suceden con independencia de las decisiones humanas. La intelligentsia que lidera el Occidente contemporáneo no lee en los hechos su propio desatino, que consiste en dirigirse hacia metas cuyo primer problema no es ser grandes ni lejanas sino inalcanzables.

La demostración es de pura lógica: no es posible llegar a la meta simplemente porque ésta queda siempre más allá, como el horizonte. La insensatez reside, precisamente, en dirigirse hacia el horizonte creyendo que se puede llegar a él. Hace falta una fe temeraria e insensata para eso. Sin embargo, el mundo está lleno de creyentes de semejante fe, que es, además, extremadamente contagiosa. Por eso una inyección de 800 mil millones de dólares en el mercado no es capaz de tirar el precio de esa moneda por el suelo, ni es fácil que alguien deje de creer en ella. El dólar bien puede ser Dios.

Herejía aparte, la craneoteca económica ha introducido la infinitud en el mundo de una manera más contundente que nunca. La distancia que separa las contabilidades financieras de las realidades humanas ha sido convertida en un abismo insuperable. Han bajado a la tierra medidas sobrenaturales, nadie puede experimentar en sí mismo 800 mil millones de nada, salvo como mero número, contándolo, que tampoco puede porque carece de vida suficiente para hacerlo.

El príncipe Al-Waleed, que sólo es el treceavo entre los ricos, no tiene la menor chance de abarcar siquiera con su mirada la lista de cosas que puede comprar con sus apenas 20 mil millones de capital. No hay que sorprenderse, el mundo viene preparándose para esto desde hace mucho tiempo. En el siglo VI, el rey Tamba de Benarés tenía un harén con 16.000 mujeres. ¿Cuántas de ellas habrá llegado a conocer? Los sultanes modernos no tienen tantas, han sustituido muchas por más palacios, automóviles, acciones de bolsa, jugadores de fútbol y otros chiches, pero tampoco llegan a disfrutar más de unas pocas docenas de lo que en cada caso se trate. No es necesario ir tan lejos, los chicos de clase media hoy tienen cinco o diez veces más juguetes que los que realmente les despiertan interés. Criamos pequeños sultanes.

Los 48 mil millones de dólares que tiene Bill Gates muestran que el intento de computarlo todo también tiene aspiraciones de infinitud, pero él, quizás aburrido de no llegar a ninguna parte, ha optado por dedicarse a la beneficencia. Como todavía no vimos los resultados, no sabemos si ésta es distinta de la que practicaban los sultanes de antes, cuyas inquietudes sociales hacían que dedicaran ingentes fortunas a llenar de lujos a las concubinas de sus harenes imaginando que las harían felices. Tal vez no hicieran algo diferente al padre rico de la nena deprimida que le da dinero para que se alegre saliendo de compras, o que nuestros economistas con sus fórmulas para solucionar la actual crisis, todas necesitadas de que la gente se empeñe en ganar y gastar más, sin fin a la vista.

Desde que el matemático Gérard Desargues, en el siglo XVII, demostró la igualdad entre la recta infinita y la circunferencia, es posible colegir que perseguir el horizonte es dar vueltas en redondo. Si el pensamiento económico no ha sido nutrido suficientemente, no se es capaz de razonar, por ejemplo, que el llamado “carácter cíclico de la economía” es solidario de la marcha pertinaz hacia un infinito inalcanzable.

Para la economía actual, de la extensa y polifacética riqueza de actividades de que es capaz el ser humano sólo cuentan aquéllas cuyos valores están atados al incremento de las ganancias. La creatividad, el genio y el talento interesan únicamente en la medida en que se muestran capaces de engrosar cuentas bancarias, sean de algunos o de todo el mundo. El tema no es ajeno a la comedia: el avaro de Molière, al esconder el cofre, mantiene su contenido separado de la vida. Cuando finalmente se logre que las finanzas rebosen de liquidez, se seguirá acopiando mucho más pero con menos estrés. Nada de vida: con lo que se guarda en el cofre no es posible hacer otra cosa que llevar la cuenta, para vivir habría que llegar primero al horizonte.

Fuente: Artículo escrito por Raúl Courel, quien fue decano de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, donde dirige una investigación sobre psicoanálisis y psicosis social. Publicado en el Diario Página 12

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Más allá del consumo

Jueves 8 Enero, 2009 · Deja un comentario

La economía en que nos hemos montado está basada en dos ejes fundamentales: el consumo de bienes y servicios y las ganancias de dinero virtual en el mercado financiero. Si se consume hay demanda de productos, hay producción y hay empleo.

Y cuando el dinero que se recibe no es suficiente para consumir, se pide prestado y pagamos el préstamo a lo largo del tiempo, con la esperanza de ir mejorando. Cuanto más tiempo tardamos más interés pagamos. Con nuestro dinero las instituciones financieras compran más dinero, que venden por más dinero. Lo importante es que sigamos consumiendo y sigamos pagando los intereses y el capital que nos prestan para seguir consumiendo. Si nos prestan más de lo que podemos pagar, nos quitan lo que compramos, empezando por la casa, que es nuestro mayor patrimonio. La cuestión es que nuestra casa, además de una inversión, es nuestro espacio de vida. Pero las finanzas son lo que son y el mundo es lo que es. El problema surge cuando nos han prestado tanto que ya no podemos pagarlo con lo que nos pagan. Y aunque nos lo quiten los prestamistas, acumulan tantas propiedades que no pueden colocarlas y al perder valor lo pierden ellos además de nosotros. Como los financieros también habían pedido prestado garantizando el préstamos con el valor de lo que nos habían vendido, cuando ya no podemos pagar no sólo pierden dinero, sino el valor que lo garantizaba. Por tanto, también pierden su dinero los que lo habían invertido a través de las instituciones financieras. Como los créditos son el combustible de todo el sistema, cuando las finanzas quiebran se para la máquina.

Y lo que empezó conmigo incapaz de pagar mi hipoteca acaba con mi empresa no pudiendo obtener el crédito con que contaba para pagarme a mí. Entonces tiene que despedirme, con lo que yo no cobro y no puedo consumir. Como yo no consumo, mi compadre no produce, porque ¿a quién le va a vender su empresa? Así se generaliza la crisis. Para evitar que alcance proporciones catastróficas hay que inyectar dinero en los bancos para que sigan prestando e inyectar dinero en la economía para que podamos volver a consumir. ¿Quién lo hace? Sólo el Estado puede. Pero en realidad el dinero del Estado es el nuestro. O sea, que para que yo pueda seguir consumiendo el Estado tiene que dar parte de lo que le pago en impuestos a los bancos para que los puedan seguir prestando a mi empresa o a mí. Y si el Estado recurre a la deuda, algún día tendrá que pagarlo, de modo que los intereses también salen de mis impuestos y el capital de los impuestos de mis hijos. Aunque en teoría así se puede reiniciar la máquina, en la práctica las cosas no funcionan tan fácilmente. Y los desfases temporales y desajustes entre oferta y demanda, producción y finanza, desbaratan el sistema y se traducen en reducción del consumo y en aumento del paro.

Algunas proyecciones apuntan a un nivel de paro en España superior al 15% en el 2009 . Y a una congelación de los salarios, lo cual equivale a una pérdida de poder adquisitivo en términos reales.

La extensión del seguro de desempleo puede paliar la dureza de la crisis, pero no evitar la caída del consumo.

Y el apoyo del Estado a las instituciones financieras les permitirá sobrevivir a la crisis, pero no superar la crisis de confianza.

Además, el crédito a las empresas se da y se dará a cuentagotas, y no a las emprendedoras, sino a las que presentan menor riesgo y que, por tanto, son menos innovadoras. Puesto que la innovación es la madre de la productividad y la productividad es la madre del cordero económico, una economía sin riesgo es una economía estancada en su potencial de crecimiento, y por tanto de creación de empleo y de relanzamiento del consumo. Muchos piensan y esperan que todo esto sea un mal trago y que pronto todo volverá a ser como antes. O sea, que a volver a las andadas financieras y a vivir, o sea, consumir, que son dos días. No parece que los datos apunten en esa dirección. Y si fuera así, si los felices años del consumo que no cesa no vuelven, ¿vamos a vivir por largo tiempo en la nostalgia del paraíso perdido? O sea, ¿no sólo materialmente pobres sino psicológicamente desvariados? ¿O tal vez podemos repensar la carrera loca en que nos hemos montado sacrificando tiempo de vida y de amor, salud del cuerpo, goce del maravilloso planeta azul y disfrute de las extraordinarias creaciones culturales en las que nuestra especie supo sublimar la alegría y el dolor?


Haga usted un ejercicio personal. Calcule lo que le han costado en horas de trabajo los objetos que le rodean, empezando por su coche, y evalúe lo que realmente le gusta y realmente le sirve. Investigue cuánto más placer tiene por cada pulgada adicional de su televisor (que tendrá que tirar para tener TDT, con lo que podrá ver con más nitidez las mismas tonterías). Reflexione sobre la gastronomía realmente existente y sitúela en los límites de su aparato digestivo, estandarizando el placer obtenido por el sufrimiento de las curas de adelgazamiento o la culpabilidad por no hacerlas. Rememore sus últimas vacaciones y compare el esfuerzo económico y nervioso de llegar a una playa atestada de un país pobre con colas de turistas para visitar monumentos delabrados con el disfrute de un tiempo tranquilo en su pueblo lejos de los turistas invasores. Evalúe lo que le cuesta su consumo en dinero y tiempo. Verá como se sentirá mejor cuando ya no lo pueda hacer aunque quiera.

Y si nos acostumbramos a vivir de otra manera durante algún tiempo, a lo mejor les decimos que se dejen de estimular la economía y dediquen nuestro dinero a estimularnos la mente, que es por donde se siente la vida.

Fuente: Artículo deManuel Castells, publicado en el periódico La Vanguardia. Leído en Espiritualidad y Política.

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Categorías: Desarrollo económico y otros desarrollos · Economía solidaria · Estupidez Humana · Ignorancia · consumismo
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Fraude

Miércoles 24 Diciembre, 2008 · 1 comentario

Tal vez no sea yo el único en hacerse la pregunta obvia: ¿Cuán diferente es, en realidad, la historia de Madoff de la historia de la industria de inversiones vista en su conjunto?

– Paul Krugman en el New York Times


Fuente: Microsiervos

Categorías: Estupidez Humana · Los horrores del mundo
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