Humanismo y Conectividad

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Mi homenaje y conmemoración a Michel Foucault

Jueves 25 Junio, 2009 · 16 comentarios

Hoy se cumplen 25 años del fallecimiento de uno de los que para mi ha sido de los pensadores más brillantes del siglo XX: Michel Foucault. Por eso, como tributo, quiero compartir con uds. los vínculos a sus textos que encontré en la web. Se trata de versiones prolijas en pdf y doc de sus libros más importantes. Foucault dedicó gran parte de su obra a estudiar uno de los temas más relevantes que hay: El poder.

Michel Foucault rompió con todas las concepciones tradicionales que se tenían sobre el significado del poder y las relaciones con el sujeto. Para él, el poder no se localiza en una institución o Estado, está determinado por el juego de saberes que respaldan la dominación de unos individuos sobre otros al interior de estas estructuras. El poder, para él, es una relación de fuerzas, una situación estratégica en una sociedad determinada. Por lo tanto, el poder, al ser relación, está en todas partes. Es por ello que dedicó gran parte de su obra a estudiar aquellas instituciones donde el poder, tal vez ocultamente, opera bajo la forma del disciplinamiento, como son los hospitales, las fábricas, las escuelas, las instituciones psiquiátricas, etc.; y analizó los regímenes bajo los cuales funcionaban y en los que se gestaban vínculos de vigilancia, control, intensificación del rendimiento, multiplicación de capacidades, emplazamiento, utilidad, actividades todas que dan lugar al disciplinamiento del sujeto.

Ojala tengan las ganas de deleitarse con alguno de sus textos, realmente vale la pena:

Historia de la locura en la época clásica (1960)

Descarga directa: RTF – Volumen 1 – 134 páginas

Descarga directa: DOC – Volumen 2 – 140 páginas

Descarga directa: RTF – Volumen 3 – 198 páginas

El primer libro importante de Foucault. Revisa el desarrollo de la idea de locura a través de la historia. Empieza analizando la Edad Media, en particular el encierro de los leprosos. De ahí, pasa a la idea del barco de los tontos del siglo XV, y luego al repentino interés en las prisiones del siglo XVII en Francia. Eventualmente, se cree que la locura es una enfermedad del alma, y finalmente, con Freud, una enfermedad mental. Foucault también pone mucha atención a la manera en la que el loco paso de ser aceptado como parte del orden social a un individuo destinado al encierro. Repasa las diferentes técnicas empleadas para tratar la locura. Según comenta en el método de Tuke, el loco es castigado hasta que aprende a actuar normalmente, efectivamente intimidándolo a volverse como las personas ‘normales’. De forma similar, el tratamiento de Pinel consistía en terapia de aversión intensiva, incluyendo tratamientos como duchas heladas y el uso de camisas de fuerza. Para Foucault, este tratamiento equivalía a brutalizar repetidamente al paciente hasta que éste internalizara los patrones de juicio y castigo.

El nacimiento de la clínica. Una arqueología de la mirada médica (1963)

Descarga directa: PDF – 293 páginas

El libro traza el desarrollo de la medicina, específicamente la institución de la clínica. Uno de los temas centrales es el de la observación o mirada atenta.

Raymond Roussel (1963)

Descarga directa: PDF – 171 páginas

Las palabras y las cosas. Una arqueología de las ciencias humanas (1966)

Descarga directa: PDF – 378 páginas

El texto comienza con una extensa discusión de Las Meninas del pintor español Diego Velázquez, en atención a su complejo juego de miradas, ocultamientos y apariciones. De ahí desarrolla su argumento central: que todos los periodos de la historia poseen ciertas condiciones fundamentales de verdad que consituyen lo que es aceptable como, por ejemplo, discurso científico. Foucault argumenta que estas condiciones de discurso cambian a través del tiempo, mediante cambios generales y relativamente repentinos, de una epistemología a otra.

Nietzche, Freud, Marx (1966)

Descarga directa: PDF – 62 páginas

La arqueología del saber (1969)

Descarga directa: PDF – FRAGMENTO – 29 páginas

Este volumen representa la principal aventura de Foucault en metodología. Lo escribió para lidiar con la percepción que se tenía de Las palabras y las cosas. Hace referencia a la teoría del acto discursivo. Foucault dirige su análisis hacía la oración, la unidad básica del discurso que considera ignorada hasta ese momento. Las oraciones dependen de las condiciones en las que emergen y existen dentro del campo del discurso. No son proposiciones, ni declaraciones ni actos discursivos. En su análisis, Foucault considera los actos discursivos serios en cuanto a su análisis literal, en lugar de buscar algún significado más profundo.

El orden del discurso (1970)

Descarga directa: PDF – 50 páginas

Esto no es una pipa. Ensayo sobre Magritte (1973)

Descarga directa: PDF – 14 páginas

Yo, Pierre Rivière… (1973)

Descarga directa: PDF – 223 páginas

Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisión (1975)

Descarga directa: PDF – 188 páginas

El libro empieza con una descripción muy gráfica de la ejecución pública del regicida Damiens en 1757. Contra esta, Foucault yuxtapone una prisión gris de 80 años después. Entonces se busca entender como pudo ocurrir tal cambio en la forma de castigar a los convictos en un período de tiempo tan corto. Estas dos formas de castigo tan contrastantes son dos ejemplos de lo que Foucault llama “tecnologías de castigo“. La primera, la tecnología de castigo ‘monárquica‘, consiste en la represión de la población mediante ejecuciones públicas y tortura. La segunda, el “castigo disciplinario“, de acuerdo a Foucault, es la forma de castigo practicada hoy en día. El castigo disciplinario le da a los “profesionales” (psicólogos, facilitadores, guardias, etc.) poder sobre el prisionero: la duración de la estancia depende la opinión de los profesionales. Foucault compara la sociedad moderna con el diseño de prisiones llamado “Panopticón” de Jeremy Bentham (que nunca fue construido, pero sí fue tomado en cuenta): en el panopticón, un solo guardia puede vigilar muchos prisioneros mientras el guardia no puede ser visto. El oscuro calabozo de la pre-modernidad ha sido reemplazado por la moderna prisión brillante, pero Foucault advierte que “la visibilidad es una trampa“. Es a través de esta óptica de vigilancia, dice Foucault, que la sociedad moderna ejercita sus sistemas de control de poder y conocimiento (términos que Foucault considera tan íntimamente ligados que con frecuencia habla del concepto “poder-conocimiento“). Foucault sugiere que por todos los niveles de la sociedad moderna existe un tipo de ‘prisión continua‘, desde las cárceles de máxima seguridad, trabajadores sociales, la policía, los maestros, hasta nuestro trabajo diario y vida cotidiana. Todo está conectado mediante la vigilancia (deliberada o no) de unos seres humanos por otros, en busca de la ‘normalización‘.

Historia de la sexualidad. Volumen 1: La voluntad de saber (1976)

Descarga directa: DOC – 180 páginas

Historia de la sexualidad. Volumen 2: El uso de los placeres (1984)

Descarga directa: PDF – 266 páginas

Historia de la sexualidad. Volumen 3: La inquietud de sí mismo (1984)

Descarga directa: PDF – 234 páginas

Hasta antes de la muerte de Foucault (hace hoy, 25 años) se habían publicado tres volúmenes de la Historia de la sexualidad. El primero, La voluntad de saber se enfoca en los dos últimos siglos y el funcionamiento de la sexualidad como régimen de poder, en relación a la emergencia del bio-poder. Ataca las “hipótesis represivas“, la creencia común de que hemos “reprimido” nuestros impulsos sexuales particularmente desde el siglo XIX. En los otros volúmenes: El uso de los placeres y La inquietud de sí, lidian con el papel del sexo en la antigüedad griega y romana. Los dos fueron publicados el año de la muerte de Foucault, en 1984 (hace 25 años). Un cuarto volumen que lidiaba con la era cristiana estaba casi terminado a su muerte, pero aún no ha sido publicado.

Microfísica del poder (1979)

Descarga directa: PDF – 140 páginas

La verdad y las formas jurídicas (1980)

Descarga directa: PDF – 168 páginas

La vida de los hombres infames (1992)

Descarga directa: DOC – 144 páginas

Genealogía del racismo (1992)

Descarga directa: DOC – 223 páginas

Cursos dictados en el Collège de France:

El poder psiquiátrico (1973-74)

Descarga directa: PDF – 435 páginas

Los anormales (1975)

Descarga directa: PDF – 351 páginas

Aquí Foucault prolonga los análisis en torno a las relaciones entre el saber y el poder: poder disciplinario, poder de normalización, bio-poder. A partir de múltiples fuentes teológicas, jurídicas y médicas, Foucault enfoca el problema de esos individuos ‘peligrosos‘ a quienes, en el siglo XIX, se denomina ‘anormales‘. Define sus tres figuras principales: los monstruos, que hacen referencia a las leyes de la naturaleza y las normas de la sociedad, los incorregibles, de quienes se encargan los nuevos dispositivos de domesticación del cuerpo, y los onanistas, que dan pábulo, desde el siglo XVIII, a una campaña orientada al disciplinamiento de la familia moderna. Los análisis de Foucault toman como punto de partida las pericias médico legales que aún se practicaban en la década de 1950. Esboza a continuación una arqueología del instinto y el deseo, a partir de las técnicas de la revelación en la confesión y la dirección de conciencia.

Defender la sociedad (1976)

Descarga Directa: PDF – FRAGMENTO – 21 páginas

Seguridad, territorio y población (1977-78)

Descarga directa: PDF – 480 páginas

Nacimiento de la biopolítica (1978-79)

Descarga directa: PDF – 404 páginas

La hermenéutica del sujeto (1981-82)

Descarga directa: PDF – FRAGMENTO – 12 páginas

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Mugabe y la re-putísima madre que te re-parió

Sábado 28 Febrero, 2009 · 6 comentarios

Zimbabwe Dictator Robert Mugabe
Image by Gregor Rohrig via Flickr

Su cumpleaños fue el pasado sábado pero la gran fiesta de celebración no ha tenido lugar hasta hoy. Robert Mugabe ha celebrado por todo lo alto hoy su 85 cumpleaños con una fiesta que costará 250.000 dólares, según los medios locales. El líder zimbabuense ha cortado junto a su mujer y sus hijos una tarta de 80 kilos en la que se podía leer la frase “larga vida a Mugabe. Todo ello mientras la ONU calcula que cerca de siete millones de habitantes de Zimbabwe necesitarán ayuda alimentaria para sobrevivir este año y una epidemia de cólera sigue afectando a la población: se calcula que hay cerca de 83.000 afectados y alrededor de 4.000 muertos.

Mugabe se ha mantenido en el poder desde que Zimbabwe se independizó de Gran Bretaña en 1980.

Desde la semana pasada, por primera vez desde que es presidente, tuvo que acceder a formar un gobierno con el líder de la oposición, su eterno rival, Morgan Tsvagirai.

Según el acuerdo, el partido de Tsvangirai asumió las carteras de finanzas y salud, mientras la agrupación de Mugabe se hará cargo de los ministerios de defensa y asuntos exteriores.

¿Tiempo de celebraciones?

El 21 de febrero es la fecha exacta del cumpleaños de Mugabe, pero las celebraciones se retrasaron una semana.

Tomando en cuenta la inflación estratosférica de más de 230.000 % anual, una tasa de desempleo cercana al 90%, la falta de alimentos y el precario estado de salud en el que vive la mayoría de la población, muchos han criticado fuertemente el festín.

La Organización Mundial de la Salud (OMC) ha dicho que la epidemia de cólera -que ya se ha cobrado más de 3.800 muertos desde agosto de 2008- no ha finalizado. Pese a todo, los organizadores de la fiesta no han escatimando en gastos. La lista de las compras -que ha dado a conocer la prensa local- incluye 2.000 botellas de champán, 8.000 langostas, 100 kilos de gambas, 4.000 raciones de caviar, 8.000 cajas de chocolates Ferrero Rocher y 3.000 patos, entre otras cosas. Asimismo se van a sacrificar para la ocasión 80 vacas, 70 cabras y 12 cerdos. El diario local The Herald escribió que más de US$140.000 fueron recaudados en una cena organizada en Harare durante la cual “las fuerzas armadas fueron objeto de la admiración general por sus bailes“.

Como si esto fuera poco, mientras tanto, la hija de la que era vicepresidenta de Mugabe, Joyce Mujuru, anda recorriendo España tratando de vender unos 3700 kilogramos de oro… patético

En lo personal, Mugabe y su reducido grupo de acólitos anónimos me parecen unos reverendos HIJOS DE MIL PUTA. ¿Qué futuro tiene el mundo con dirigentes como estos? Este no es un ejemplo aislado del atroz desparpajo del poder contemporáneo. Lo digo con mucho enojo, por que a no confundirse, en el mundo de hoy, es notable la cantidad de funcionarios y parásitos palaciegos que sufren una de las peores dolencias contemporáneas… el apunamiento por alfombra roja…

Nota relacionada: Locura y desparpajo de poder

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Categorías: El Poder
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El contagio emocional del matonaje

Jueves 28 Agosto, 2008 · 2 comentarios


En uno de los últimos numeros de la revista Business Week se publicó un artículo de Robert Sutton, cuyo título podría traducierse como: ¿Te estás transformando en un pendejo? ¿Otra vez? Si es así, puede ser que te estés transformando en pésimo líder

El autor de este artículo, escribió recientemente un libro: The No Asshole Rule en el que pone de manifiesto que, aunque algunas personas actúan siempre indecorosamente mal dondequiera que vayan, todos somos capaces de convertir nuestras conductas de degradantes cuando nos vemos en ciertos contextos particulares si es que la gente se olvida de sí.

Una de las razones de ello es lo que los expertos denominan como el “contagio emocional“.
Resulta que la mayoría de las personas, independientemente de sus rasgos de personalidad, tienden a perder ciertos márgenes de cordura y a mostrar emociones expresadas por las personas que los rodean. Se trata de una imitación inconsciente fruto del proceso de socialización y adaptación al contexto circundante, digamos: una clonación conductual.

La investigación comentada por Sutton sugiere que casi todos los seres humanos somos víctimas de esta enfermedad. El resultado es que, si se quiere evitar actuar como un desagradable e insensible pinche cabrón es necesario pasar revista de sí con cierta frecuencia para evitar el contagio. Asímismo, recomienda evitar ingresar en empresas u organizaciónes que estén pobladas de gente con espíritu tirano.

Otro aspecto que convierte a las personas al matonaje es el poder sobre los demás. La creencia de que el poder convierte a las personas en egoístas y autoritarias ha sido debatido siempre. Sin embargo, no se trata de un mito. Investigaciones recientes realizadas por los profesores Dachner Keltner de la Universidad de California, Berkeley, Deborah Gruenfeld en Stanford, y sus alumnos, identificaron 3 aspectos que suceden cuando las personas alcanzan posiciones de poder:

  • 1. Se centran más en satisfacer sus propias necesidades;
  • 2. Se centran menos en las necesidades de sus subordinados;
  • 3. Actúan como si “las normas” se espera que otros sigan, no les sean aplicables.

Un curioso estudio realizado por Keltner y Gruenfeld, citado por Sutton, demostró que darle a la gente un poco más de poder que a sus colegas los induce a comer más galletas, masticar con la boca abierta, y comportarse licienciosamente. Keltner también cita una investigación que muestra que el poder lleva a las personas a procesar la información en forma más laxa y a tomar decisiones razonadas con menos cuidado y atención.

¿Cómo impedir convertirse en semejante cabrón? Según parece, los líderes tienden a hablar demasiado y hacer declaraciones en lugar de escuchar a los demás y hacer preguntas. La recomendación de Sutton es buscar algún asesor o tutor que no dude en decirnos (en privado, por supuesto) cuando nos estamos transformando en insensibles cabrones.

Finalmente, Sutton comentá que su colega, el profesor Rao Hayagreeva de Stanford, ha conjeturado que los jefes con hijos adolescentes son menos propensos a sufrir este envenenamiento por el afrodisíaco poder descrito por Keltner y Gruenfeld puesto que en sus hogares se enfrentan a hijos e hijas que desafían constantemente su poder y capacidad de juicio.

El tema me resulta por demás interesante. ¿Porqué será …? (me pregunto). Procuraré proximamente profundizar sobre él.

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Categorías: El Poder · El mundo del trabajo · Estupidez Humana
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Pena de muerte: el signo de la ignominia

Miércoles 6 Agosto, 2008 · Deja un comentario


“La pena de muerte es el signo peculiar de la barbarie”

(Víctor Hugo)

Desde la Ley del Talión, recogida en el Código de Hammurabi en Mesopotamia (siglo XVII A. C.), la mayoría de los países tenían reconocida la pena de muerte o pena capital en sus leyes. Fue a partir del siglo XVIII cuando se comenzó a “humanizar” la aplicación de dicha pena, pues hasta ese siglo incluso se trataba de aumentar el sufrimiento del ajusticiado como una forma de hacerle pagar por sus crímenes. Durante este siglo el estado busca formas más eficaces de ejecución, pues la muerte dolorosa y dilatada del reo empieza a repugnar las conciencias de la gente. La invención de la guillotina en Francia o el garrote vil en España persiguen, de hecho, ese fin: evitar el sufrimiento excesivo al condenado. Les sigue la silla eléctrica en Estados Unidos de América en 1890 y posteriormente la cámara de gas en 1924. Por último, llega la inyección letal en 1977 que se aplica por primera vez en 1982 en Texas.

La pena de muerte en la actualidad

Hoy 68 países todavía contemplan la pena capital en su legislación e incluso dos de ellos permiten la ejecución de menores de 18 años (en 2006 Irán ahorcó a cuatro menores y Pakistán a uno). En los Estados Unidos de América se ha llegado a aplicar la pena a deficientes psíquicos. El triste ránking de países que han llevado a cabo más ejecuciones son (estadísticas del año 2007):

  • 1. China (1010)
  • 2. Irán (177)
  • 3. Pakistán (82)
  • 4. Iraq (65)
  • 5. Sudán (65)
  • 6. Estados Unidos de América (53)

Aún más radical es la situación en Irán, donde el parlamento debate una ley que permitiría aplicar la pena de muerte contra los crímenes cometidos en Internet. Esa ley contempla que las páginas web y los blogs que induzcan a la corrupción, prostitución o apostasía, podrían ser castigados con el ahorcamiento por considerarse “enemigos de Dios”. El caso de China es el paradigma de la repugnancia y del pisoteo de los Derechos Humanos. No solo la familia del ajusticiado debe pagar al Estado la bala utilizada para matarle sino que sus órganos son utilizados sin su consentimiento para trasplantes hospitalarios. ¿Una forma de humanizar la aplicación de la pena? El gobierno chino no lo niega, pues el viceministro de sanidad, Huang Jiefu, ha declarado que “el 95 % de las donaciones de órganos humanos para trasplantes proceden de prisioneros ejecutados”.

La venganza jurídica aplicada hasta el último extremo

Cuando el Estado dicta sentencia y ya se han terminado todas las apelaciones posibles por parte de la defensa, entra en escena la aplicación de la pena. Muchos casos rozan el disparate y causan estupor cuando vemos hasta dónde puede llegar un gobierno para que la ley se aplique. El caso de David Long, ejecutado mediante inyección letal en 1999 en EUA, es muy representativo. El lunes anterior a la aplicación de la pena se intentó suicidar ingiriendo un bote de barbitúricos. Los médicos hicieron todo lo posible por mantenerlo con vida y el día de la ejecución lo trasladaron en avión desde el hospital de Galveston a la prisión de Huntsville, acompañado de la mejor y más sofisticada asistencia médica para evitar que se muriera durante el viaje; finalmente llegó muy debilitado y casi agonizando, pero lograron introducirle la fatídica aguja de la inyección letal en su brazo y falleció, “como dictaba la ley”, a las 7 de la tarde. “Dura lex sed lex”.

¿Hay razones para justificar la pena de muerte?

Es absolutamente injustificable defender su vigencia en el ordenamiento jurídico de cualquier nación. No podemos apoyarnos en que los criminales “se deshumanizan a sí mismos” por lo que eliminarlos no constituye un acto doloso o contrario a los derechos humanos. Si un asesino “cosifica” a sus víctimas reduciéndolas a simples objetos para su sádico disfrute, el estado no puede a su vez investirse con los argumentos legales que le otorga la potestad a su vez de “cosificar” al reo y matarlo. El fin de la Ley nunca puede ser el crimen, la tortura o la venganza.

Los juicios humanos son falibles. Por muchas garantías que se incluyan en los procesos judiciales nunca tendremos la absoluta certeza de que no estamos asesinando a un inocente. Además, el ser humano actúa consciente o inconscientemente movido por muchos prejuicios sobre raza, etnia o condición sexual y eso promueve la subjetividad a la hora de analizar un caso y después dictar la sentencia correspondiente. Los recursos económicos también juegan un papel decisivo en una gran parte de los casos: que se lo pregunten al español Miguel Ángel Martinez, que salió del corredor de la muerte de una prisión estadounidense gracias a una campaña mediática que derivó en cuantiosas ayudas económicas que permitieron pagar a un prestigioso abogado que finalmente logró que el Tribunal Supremo revisara su caso, salvándolo así de una muerte segura.

La pena de muerte no debería tener cabida en nuestra sociedad. Causa desconcierto contemplar como democracias sólidamente asentadas, como Japón, continúan aplicando la pena capital para algunos crímenes. Recientemente el budismo y diversas iglesias cristianas se han unido para concienciar a la ciudadanía nipona, frente a unas estadísticas que reflejan el apoyo mayoritario a la pena capital. Es una seria dificultad cultural, que se remonta a la tradición sobre la venganza y la muerte como expiación del “pecado”. Estados Unidos de América la sigue aplicando en la mayoría de sus estados. Y no hablemos de China, ahora en plena euforia por los Juegos Olímpicos, juegos que nacieron para “unir en fraternidad a los hombres y a todas las naciones”; una ironía que solo puede causar vergüenza además de lágrimas de impotencia.

Una conclusión personal

Quiero afirmar primero mi confianza en que la Humanidad alcance en las próximas décadas un mayor consenso para desterrar la pena de muerte en todo el mundo. Ya hemos avanzado mucho. La solidaridad y el cooperativismo son esenciales para seguir avanzando ahora. Como practicante budista afirmo que los valores humanos de la igualdad y libertad es algo que se debe conseguir desde una vía no violenta. Defendemos el derecho a la vida, a la justicia y a la libertad frente a la discriminación basada en credos, biología, casta, nacionalidad, sexo, o cualquier otra distinción.

La liberación más importante de los seres se debe orientar prioritariamente hacia la erradicación de los prejuicios y la ignorancia. La tolerancia del budismo no se hace extensible al odio, ignorancia, destrucción, egoísmo o cualquier violación de cualquier forma de vida. El Budismo considera que todos somos una gran familia, considerando que el sufrimiento de uno es el sufrimiento de todos y que la felicidad de uno es la felicidad de todos. Al mismo tiempo mantiene posturas de calma y de una dirección firme y no violenta a la hora de remover las causas del sufrimiento, animando a todos los seres a que trabajen por la felicidad. Podríamos afirmar que para resolver los problemas necesitamos una “preciosa suma de compasión y de razón”. Cada ser humano es dueño de su vida y solo sus actos podrán ser considerados a través de él mismo, nunca ejerciendo una acción letal contra otro ser humano. La contribución del Budismo a la defensa de los Derechos Humanos se ve reflejada en la petición de la abolición de la pena de muerte, la eliminación de la tortura, la liberación de los prisioneros políticos que nunca hicieron uso de la violencia y la no condena de ninguna opción sexual ni religiosa que no atente contra la dignidad de la persona ni de su integridad física. Desarmar la mente de cada uno es el primer paso para sensibilizarnos profundamente de nuestra interdependencia como seres humanos y de la necesidad de erradicar esta lacra lacerante de nuestra historia: la pena de muerte. ¡Muerte… a la pena de muerte!

Fuente: http://www.equinoxio.org/columnas/pena-de-muerte-el-signo-de-la-ignominia-3019/, http://planetaconciencia.blogspot.com
Texto escrito por Javier Akerman Psicólogo español, especializado en terapias de conducta en la Universidad de Comillas y posteriormente en Psicoanálisis. Profesa el budismo tibetano.
http://javierakerman.blogspot.com/
Artículo relacionado: http://www.equinoxio.org/destacado/la-obligacion-de-vivir-y-el-derecho-a-morir-reflexiones-sobre-la-eutanasia-3009/

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Categorías: El Poder · Los horrores del mundo
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Preguntas sobre la liberad y el poder

Viernes 13 Junio, 2008 · Deja un comentario

Algunas preguntas tomadas prestadas de libro Miedo a la Libertad, de Erich Fromm

  • ¿Qué es la libertad como experiencia humana?
  • ¿Es el deseo de libertad algo inherente a la naturaleza de los hombres?
  • ¿Se trata de una experiencia idéntica, cualquiera que sea el tipo de cultura a la cual una persona pertenece, o se trata de algo que varia de acuerdo con el grado de individualismo alcanzado en una sociedad dada?
  • ¿Es la libertad solamente ausencia de presión exterior o es también presencia de algo?
  • Y, siendo así, ¿qué es ese algo?
  • ¿Cuáles son los factores económicos y sociales que llevan a luchar por la libertad?
  • ¿Puede la libertad volverse una carga demasiado pesada para el hombre, al punto que trate de eludirla?
  • ¿Cómo ocurre entonces que la libertad resulta para muchos una meta ansiada, mientras que para otros no es más que una amenaza?
  • ¿No existirá tal vez, junto a un deseo innato de libertad, un anhelo instintivo de sumisión?
  • Y si esto no existe, ¿cómo podemos explicar la atracción que sobre tantas personas ejerce actualmente el sometimiento a un líder?
  • ¿El sometimiento se dará siempre con respecto a una autoridad exterior, o existe también en relación con autoridades que se han internalizado, tales como el deber, o la conciencia, o con respecto a la coerción ejercida por íntimos impulsos, o frente a autoridades anónimas, como la opinión pública?
  • ¿Hay acaso una satisfacción oculta en el sometimiento?
  • Y si la hay, ¿en qué consiste?
  • ¿Qué es lo que origina en el hombre un insaciable apetito de poder?
  • ¿Es el impulso de su energía vital o es alguna debilidad fundamental y la incapacidad de experimentar la vida de una manera espontánea y amable?
  • ¿Cuáles son las condiciones psicológicas que originan la fuerza de esta codicia?
  • ¿Cuáles las condiciones sociales sobre las que se fundan a su vez dichas condiciones psicológicas?

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Categorías: El Poder · Nuevo Humanismo
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El Poder, primeros apuntes para definirlo

Domingo 16 Diciembre, 2007 · 5 comentarios

Uno de los temas insoslayables que debemos considerar en clave de re-pensar un futuro sostenible atañe al poder como tema en sí mismo. ¿Qué es el poder? ¿Cómo se distribuye y circula el poder? ¿Cuál es el tratamiento que deberíamos darle al tema? Intentaré dar con algunas definiciones de lo que para mi significa el poder, sabiendo que la palabra es, por su propio carácter, inagotable y ha sido motivo de innumerables debates tanto en el ámbito de las ciencias políticas como en la filosofía.

El término “poder”, proviene del latín potere: ser capaz. La raíz de la palabra es poti, que significa marido, señor, amo, del griego posis, marido; de allí des-potes (déspota) originalmente el señor de la casa, del domos (en griego) y domus (en latín) de donde deriva de dominus (dominar). Nótese el carácter patriarcal o, más bien dicho, machista del origen etimológico del término. El poder, en su acepción más amplia, puede ser definido como mera potencialidad; no el hacer, sino la capacidad de hacer. El poder es potestad, poderío, prepotencia, preponderancia, dominio, mando, privilegio, superioridad y (en cierta forma) negación. El diccionario de la Real Academia Española en su primera acepción indica que poder es “tener expedita facultad o potencia de hacer algo”.

El poder es una influencia, una fuerza psicológica, una transacción interpesonal en la cual una persona actúa de modo tal que modifica el comportamiento de otra intencionalmente, y que puede ser positiva, a través del incentivo o la recompensa, o negativa, a través de la coacción, el temor, la amenaza, la fuerza. Esta influencia se efectiviza al incitar, inducir, desviar, facilitar, dificultar, ampliar, corregir, vigilar, controlar, normalizar, comparar, diferenciar, jerarquizar, someter, establecer, obligar, regular, homogeneizar, excluir, limitar o integrar, educar, intimidar, extorsionar, prometer, gobernar, esclavizar, aterrorizar, asesinar, enjaular, subyugar, usurpar, etc.

A lo largo de la historia humana, no debe haber ser pensante que no haya meditado sobre la sordidez y la grandeza del poder. Asumido el poder en términos absolutos puede ser identificado con una de las aspiraciones principales del hombre. La historia se podría sintetizar a través de dos tendencias, la del ejercicio sin límites del poder y la lucha por su control.

El poder se muestra como el lugar desde donde todo es posible, hacia donde todo converge y desde el que se irradian beneficios, personales, grupales y globales. De esta forma, el poder de constituye en el centro a partir del cual la voluntad colectiva se aglutina, para precisamente lograr alcanzar aquellas aspiraciones de eso que suelen definir como pueblo.

El poder es un tema complicado de pensar y tratar. En la medida en que el poder se disloca, se descentra, se oculta haciéndose cada vez más difuso, cada vez menos espectacular, las resistencias pierden la capacidad de converger y de enfrentarlo.

¿Qué se puede hacer con el poder y las repercusiones que este acarrea? Algunos se plantean cambiar el sistema ideológico dejando las instituciones intactas; otros buscan cambiar las instituciones sin tocar el sistema ideológico. La verdadera acción revolucionaria se define por el contrario como una conmoción simultánea de la conciencia y de la institución. Con ello se supone que se ataca a las relaciones de poder allí donde son el instrumento, la armazón y la armadura. Por eso, estoy convencido que uno de los principales desafios de los tiempos venideros será desarrollar una conciencia global, integral y democratizante capaz de lidiar coordinadamente, con aquellos que se apropian de las capacidades de control y mando y ejercen el poder con el sólo objetivo de perpetuarse en una posición sin atender a las necesidades de quienes deberían ser los sujetos colectivos de tal poder.

Como dije, el poder como tema es tan inagotable como fascinante, por lo que seguiré escribiendo sobre él en post sucesivos.

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Categorías: Cambio de paradigma · Desarrollo económico y otros desarrollos · El Poder
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La verdadera libertad yace en la espontaneidad

Jueves 1 Noviembre, 2007 · 7 comentarios

Existe la ilusión de que en la sociedad de hoy nos podemos sentir orgullosos de ser libres de expresar nuestros pensamientos y emociones, y damos por supuesto que esta libertad garantiza nuestra individualidad. Sin embargo, el derecho de expresar nuestros pensamientos y emociones tiene algún sentido si somos capaces de tener pensamientos propios.

Lamentablemente, en la sociedad actual, la educación conduce con demasiada frecuencia a la eliminación de la espontaneidad y a la sustitución de los actos originales por emociones, pensamientos y deseos impuestos desde fuera por el imperativo de eso que podemos llamar como “sentido común”, el imperativo de la “normalidad” diría Michel Foucault. Y si por alguna razón, aquello que la educación no llega a conseguir se cumple luego por medio de la presión social que nos obliga a portar la máscara de la imagen que la sociedad tiene de nosotros.

Vivimos bajo la creencia de que sabemos lo que queremos, cuando en realidad deseamos únicamente lo que se supone hemos de desear por mandato de la sociedad. Ello nos transforma ejecutores automáticos, en autómatas, que vivimos bajo la ilusión de ser individuos dotados de libertad. En la sociedad de hoy, tendemos a pensar, sentir y querer lo que creemos que los demás suponen que debemos pensar, sentir y querer, y en este proceso perdemos nuestra conexión con el nuestro yo esencial.

La pérdida del elusivo y genuino yo incrementa la necesidad de conformismo al sembrar la duda acerca de nuestra propia identidad. Esa duda nos hace rechazar la libertad que tenemos al abrirnos a la espontaneidad. Damos por supuesto lo que somos, pero somos lo que nos imponen ser. En ese proceso, la duda acerca de nuestro ser verdadero aumenta día a día y sucumbimos, transformándonos en víctimas de la alienación. Esa pérdida de la identidad hace más imperiosa la necesidad de conformismo, al punto en que uno puede estar seguro de sí mismo sólo en cuanto logra satisfacer las expectativas de los demás. Si no lo conseguimos, somos víctimas del aislamiento.

Al adaptarnos a las expectativas de los demás, al tratar de no ser diferentes, logramos acallar aquellas dudas acerca de nuestra identidad y ganamos así cierto grado de seguridad. Ese es el miedo a la libertad del que hablaba Erich Fromm. Por seguridad y tranquilidad abandonamos nuestra espontaneidad y nuestro impulso a ser quienes realmente somos.

EspontaneidadLa espontaneidad es un fenómeno relativamente raro en nuestra sociedad, aunque no carecemos completamente de ella (por ejemplo los artistas son capaces de expresarse con una solturo envidiable, también los niños; incluso podemos percibir en nosotros mismos por lo menos algún momento de espontaneidad). Hoy en día, y gracias a la creciente conectividad, estamos comenzando a superar las barreras de la auto-represión y una sociedad más libre comienza a emerger con cierto ímpetu.

La actividad espontánea es el único camino por el cual nosotros los seres humanos podemos superar el terror de la soledad sin sacrificar la integridad de nuestro propio yo y ser verdaderamente libres. La incapacidad para obrar con espontaneidad, para expresar lo que verdaderamente uno siente y piensa, y la necesidad consecuente de mostrar a los otros y a uno mismo la máscara de un pseudoyo, constituyen la raíz de los sentimientos de inferioridad y debilidad.

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El apunamiento por alfombra roja

Lunes 22 Octubre, 2007 · 2 comentarios

Alfombra rojaEl mal agudo de alfombra roja, llamado coloquialmente apunamiento por alfombra roja (juego de palabras que atribuyo a mi maestro y amigo Roberto Perazzo) o psico-soroche, es el exceso de adaptación del organismo a la hiper-ego-filia que produce transitar una alfombra roja en medio de un mar de flashes fotográficos.

La gravedad del trastorno está en relación directa con la velocidad de ascenso y la posición percibida de poder alcanzada por el sujeto. De manera inversa estos síntomas normalmente desaparecen al ser expulsado de la alfombra y verse obligado a yacer “del otro lado” de esta y volver a ser un simple mortal.

El mal suele aparecer a los pocos minutos de pisar una alfombra roja y es más frecuente en menores de cincuenta años.

Síntomas del apunamiento por alfombra roja:

  • El exceso de autoconfianza y expansión de la autoimagen.
  • La sensación de magnanimidad y poder y la pérdida temporaria de la memoria de lo que se era.
  • La expansión toráxica y enderezamiento de la barbilla, que dan lugar a un caminar gansino.
  • La erupción de un egocentrismo desmedido.
  • La percepción de superioridad y el nublamiento mental que hace pensar de que por fin a uno le toca lo que le correspondía por propio derecho.

La consumación del mal se produce cuando el sujeto siente que es considerado como “rico y famoso” . Ya no es lo que se era, se olvida lo que se era y se asume haber entrado en un mundo tan artificial como falso.

EscaleraEl problema del apunamiento por alfombra roja es que produce un síndrome de abstinencia, por lo cual quien sufre este mal se vuelve adicto y busca desesperadamente sostener una posición estable de poder que le permita mantenerse erguido sobre la alfombra roja, sin medir los daños y las consecuencias que ello pudiera ocasionar a los demás.

Este síntoma es particularmente maligno cuando lo que padecen el mal son dirigentes o políticos que han sido elegidos por voluntad popular con el objetivo de representar a sus electores. El apunamiento por alfombra roja produce un total distanciamiento del sujeto con la verdadera misión para la cual fue elegido. En la actualidad esta dolencia del espíritu está demasiado difundida y constituye una de las principales, aunque velada, causa del estado actual de las cosas: un mundo regido por funcionarios patéticos egoistas y codiciosos, cuya irresponsabilidad produce el daño económico, social y ambiental del que somos testigos.

El diagnóstico del apunamiento por alfombra roja es psicológico y se basa en la apreciación “general” del estado del sujeto ya que no existe ningún síntoma que, por sí solo, identifique el apunamiento de forma inequívoca.

La preparación psicológica del sujeto, por excelente que esta sea, no previene el apunamiento por alfombra roja, en absoluto. Muchos que se creían inmunes han sido víctimas de este mal. El único medio de prevención es volar bajo y mantener un sentido de realidad, ser conciente de lo efímero de todos los fenómenos, ser uno para los demás, en sí, la cura llega cuando se entiende que la única riqueza válida es la que mana del espíritu y se rechaza para sí lo que no sea para todos.

Ricos y famosos

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Sobre la estupidez, su definición, sus efectos y el poder

Miércoles 17 Octubre, 2007 · 6 comentarios

Estupidez humana Como nos comenta el filósofo italiano Giancarlo Livraghi,  frente a muchos devastadores desastres político-económicos acontecidos en nuestros países, generalmente tendemos a culpar a la perversidad intencional, a la conspiración, a la malicia astuta, la megalomanía, etc. de las malas decisiones. Están allí, por supuesto; pero cualquier estudio cuidadoso de la historia, o de los eventos actuales, nos lleva a la invariable conclusión que la fuente más grande de los terribles errores es la pura estupidez humana. Así lo piensa el historiador italiano Carlos Maria Cipolla (1922 – 2000). Cuando se combina con otros factores (como sucede a menudo) los resultados pueden ser devastadores.

Resulta sorprendente el escaso material dedicado al estudio de un tema tan importante: la impericia por acción de la estupidez humana. Nunca he sabido de un grupo de investigación que estudie la Estupidología.

Uno de los problemas de la estupidez es que nadie tiene una definición realmente buena de lo que es. De hecho los genios son a menudo considerados estúpidos por una mayoría estúpida (aunque nadie tiene tampoco una buena definición de genio).

Pero la estupidez definitivamente está allí, y hay mucho más de lo que nuestras pesadillas mas desbordadas pudieran sugerir. De hecho la estupidez domina al mundo, lo cual es más que claramente comprobado, por la forma en que se gobierna hoy al mundo.

CipollaFue Carlos Maria Cipolla (1922 – 2000), que fuera Profesor Emérito de Historia Económica en Berkeley, quien llegó a dar con una definición bastante interesante sobre el tema y postuló, en su libro “Allegro ma non troppo”, las 5 leyes fundamentales de la estupidez humana, que resumo a continuación:Allegro ma non troppo

Primera Ley Fundamental: Siempre e inevitablemente todos subestiman el número de individuos estúpidos en circulación.

Segunda Ley Fundamental: La probabilidad de que cierta persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de esa persona.

Tercera Ley Fundamental (o de Oro): Una persona estúpida es aquella que causa pérdidas a otra persona o grupo de personas sin obtener ninguna ganancia para sí mismo e incluso incurriendo en pérdidas.

Matriz de la estupidez

El análisis de costo y beneficios de Carlo M. Cipolla permite clasificar a los seres humanos en cuatro tipos de personas según sus acciones. Cada uno de los cuales ocupa un cuadrante en un sistema de coordenadas. Si representamos en el eje de abcisas el beneficio, positivo o negativo, que obtiene el individuo y en el eje de ordenadas el beneficio (+) o costo (-) que causa a los demás:

Bondadoso: aquel que se causa un perjuicio a sí mismo, beneficiando a los demás.
Inteligente: aquel que se beneficia a sí mismo, beneficiando a los demás.
Malvado: aquel que obtiene beneficios para sí mismo, perjudicando a los demás.
Estúpido: aquel que causa pérdidas a otros, perjudicándose a la vez a sí mismo.

En primer lugar, los estúpidos son peligrosos y funestos porque a las personas razonables les resulta difícil imaginar y entender un comportamiento estúpido. Una persona inteligente puede entender la lógica del malvado, pues sus acciones pueden seguir un modelo de racionalidad en busca de beneficios. Puesto que no es suficientemente inteligente como para imaginar métodos con que obtener beneficios para sí procurando también beneficios a los demás, deberá obtener su beneficio causando pérdidas a su prójimo. Esto no es justo, pero es racional, y por ser racional, puede preverse.

Con una persona estúpida todo esto es absolutamente imposible. No existe modo racional de prever si, cuando, cómo y por qué, un estúpido llevará a cabo su perverso ataque. Frente a un individuo estúpido, todos quedan completamente desarmados.

Cuarta Ley Fundamental: Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento, lugar y circunstancia, tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error.

Quinta Ley Fundamental: La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe. El corolario de esta ley dice que: El estúpido es más peligroso que el malvado.

Si todos los miembros de una sociedad fuesen bandidos perfectos, la sociedad quedaría en una situación estancada pero no se producirían grandes desastres ya que los beneficios de unos son los perjuicios de otros. La maldad, por decirlo de alguna manera, es una forma de redistribución, aunque ésta, por cierto, no crea riqueza. Pero cuando los estúpidos entran en acción las cosas cambian completamente. La personas estúpidas ocasionan pérdidas a otras personas sin obtener ningún beneficio para ellas mismas y, por consiguiente, la sociedad entera se empobrece. Esto puede graficarse, trazando una recta de 45 grados que pase por los cuadrantes del bondadoso y el malvado. Toda acción que de lugar a un resultado por encima de dicha recta produce un beneficio mayor al perjuicio generado, mientras que en el caso contrario, todo es pérdida y cualquier beneficio es netamente inferior al perjuicio producido.

Giancarlo Livraghi, formula algunos corolarios interesantes a partir de estas 5 leyes:

Primer Corolario: En cada uno de nosotros hay un factor de estupidez, el cual siempre es más grande de lo que suponemos.

Segundo Corolario: Cuando la estupidez de una persona se combina con la estupidez de otras, el impacto crece de manera geométrica, es decir, por multiplicación, no adición, de los factores individuales de estupidez.

Tercer Corolario: La combinación de la inteligencia en diferentes personas tiene menos impacto que la combinación de la estupidez, porque (Cuarta Ley de Cipolla) ” la gente no estúpida tiende siempre a subestimar el poder de daño que tiene la gente estúpida”.

Esto se debe a que la estupidez no razona, no necesita pensar, organizarse o planear para generar un efecto combinado, mientras que la transferencia y combinación de la inteligencia es un proceso mucho más complejo.

Otro elemento peligroso en la ecuación (tal como lo señalaba Carlo Cipolla) estriba en que el aparato del poder tiende a colocar “malvados inteligentes” en la punta de la pirámide (que algunas veces resultan ser “malvados estúpidos”); y ellos, a su vez, tienden a favorecer y proteger la estupidez y mantener fuera de su camino lo más que puedan la genuina inteligencia.

El poder está en todos lados. Todos estamos sujetos al poder de otros y (si no en casos de extrema esclavitud) todos ejercemos poder sobre alguien. Sería demasiado complicado, para el propósito de este análisis, entrar en el terreno complejo de la multiplicidad de las relaciones humanas. Por este motivo me limito a los casos más obvios de “poder”: esas situaciones en las cuales cada uno tiene un rol definido de autoridad sobre un gran (o pequeño) número de personas.

En teoría, todos estamos más o menos de acuerdo sobre el hecho de que debería haber la menor cantidad posible de poder; y que quien tiene poder debería estar sujeto al control de las demás personas. Este es el sistema al cual llamamos “democracia”. O lo que en las organizaciones llamamos repartición de tareas, colaboración, motivación, compromiso, responsabilidad distribuida – al contrario de autoridad, burocracia, centralización, disciplina formal y lealtad.

Pero son muchas las personas que no desean una verdadera libertad. La responsabilidad es un peso. Es más cómodo ser un seguidor pasivo de las decisiones de otros ya que es más fácil culparlos en caso de fracaso. Por otro lado, algunas personas aman el poder, les da placer y gozo. ¿Será esa actitud estúpida?. Como se dedican con más energía a los notables esfuerzos y sacrificios necesarios para tener más poder y están dispuestos a asumir riesgos, a menudo estas personas llevan las de ganar. Hace unas semanas escribí sobre ello en un post anterior.

Ahora bien, supongamos que en el poder hay tantos estúpidos como en el resto de la sociedad. Surge una diferencia fundamental. Queda claro que las personas en el poder tienen más poder que las otras personas. Por otro lado, en el método de Cipolla se establece que los resultados de un comportamiento no deben ser medidos desde el punto de vista de quien hace las cosas (o no hace lo que debiera) sino desde el punto de vista de quien sufre sus efectos. Así pues, el daño (o el beneficio generado) será diferente, según el número de personas afectadas y a la intensidad de las consecuencias de una decisión.

Si en una “relación entre dos iguales” una persona consigue una ventaja equivalente al daño que inflige al otro, esa persona en la definición de Cipolla sería un “malvado” en el límite de la inteligente, mientras el otro es un “perfecto bondadoso” ya que el sistema, en términos distributivos, permanece en equilibrio. Claro está, que esto no es así cuando hay una asimetría de poderes ya que, dado que el poder afecta a un gran número de personas, se pierde todo posible equilibrio, incrementándose el factor de estupidez.

¿Cómo hace una persona para tener poder? A veces lo logra sin querer. A alguno se le da confianza porque se confía en esa persona. En ese modo el poder es atribuido a personas capaces, competentes y con un fuerte sentido de la responsabilidad. Este proceso tiene buenas probabilidades de generar poder “inteligente”. Una situación en la cual las personas elegidas hacen el bien a sí mismos y aún más a los otros. A veces se puede arribar al sacrificio, cuando las personas se hacen daño a sí mismas por el bien de los otros. Pensemos en las huelgas de hambre que iniciaba Gandhi, por ejemplo.

Sin embargo, suele haber menos ejemplos de “poder inteligente” de los que nos gustaría ser testigos. ¿Por qué será? El motivo radica en la existencia de la competencia. La competencia por el poder. Aquellos que no buscan el poder per se, sino que velan por el bien de los otros, tienen menos tiempo, recursos y energías para gastar en la conquista ciega del poder y por eso tienden a perderlo. Una suerte de selección adversa, como ya explique en otro post. Quienes están sedientos de poder se concentran en la lucha por éste, independientemente de sus efectos sobre la sociedad y peor aún, cuando lo obtienen, son inducidos a pensar que están en el poder por que son mejores, más capaces, más inteligentes, más sabios que el resto de la sociedad. No es que sean más inteligentes, ni más estúpidos, que los otros. Estas personas a menudo son hábiles y astutas. Sin embargo, siguiendo las ideas de Cipolla, debemos recordar que la estupidez y la inteligencia se miden sobre la base de sus efectos. Así pues, se podría concluir que el poder, como sistema, es mucho más estúpido de cuanto puede serlo una persona común. Lamentablemente, debemos convivir con el poder y, por ello, con su inherente estupidez.

Cómo eludir esta situación, Carlo Cipolla comentaba que en todas las etapas de la historia «cada país en ascensión posee un no común alto porcentaje de personas inteligentes que intentan mantener la fracción de estúpidos bajo control, y que, en el mismo tiempo, producen ganancias para si mismos y para otros miembros de la comunidad, suficientes para convertir el progreso en certidumbre». Así mismo, nos afirma que «en un país – o, digo yo, cualquier comunidad -en declive el porcentaje de individuos estúpidos es constante; igualmente en la restante población se nota, especialmente entre individuos en el poder, un alarmante crecimiento de malvados con un alto porcentaje de estupidez – y, entre aquellos que no están en el poder, un igualmente alarmante crecimiento de la cantidad de desproveídos. Semejante cambio en la composición de la población de los que no son estúpidos refuerza inevitablemente el poder destructor y lleva el país hacía su propia ruina». La reversión de esta tendencia a veces es posible, pero requiere una combinación de factores muy poco comunes, como la convergencia de personas inteligentes capaces de asumir poder con un empuje colectivo para introducir un cambio trascendente. Cierto es que un escenario turbulento y vertiginoso puede ofrecer mucho espacio al poder de la estupidez, aunque no es imposible que provoque procesos inteligentes.

(basado en extractos del libro Allegro ma non tropo de Carlos Maria Cipolla (1922 – 2000) y del artículo de Giancarlo Livraghi , El poder de la Estupidez)

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El dilema de la democracia representativa

Domingo 30 Septiembre, 2007 · Deja un comentario

Me gustaría hacer algún comentario relacionado con la política y, lo que a mi entender es un mecanismo perverso, cuya solución no veo con total claridad. Pensemos en la política como si esta fuera un juego. En definitiva, el régimen de democracia representativa que hoy impera en la mayoría de los países termina siendo un juego eleccionario, así que pensar la política como juego, no es nada descabellado. Así mismo y por su propia naturaleza, se puede pensar a la política como un juego de suma cero, lo que nos indica que si alguién gana, alguien perderá. Nuevamente, en el juego eleccionario suele ser así, los escaños legislativos, los puestos ejecutivos, las intendencias, las gobernaciones, etc. son ocupadas por aquellos candidatos vencedores de entre un grupo más o menos numeroso de ellos.

Lobo-corderoAhora bien, si la política se trata de un juego con ganadores y perdedores, como en todo juego, sus jugadores deberían respetar las reglas del juego. Esta es casi una precondición para la propia definición y realización del juego, lo que podríamos definir como la primera y básica meta-regla del juego. El problema entonces queda definido cuando ello no ocurre. Para simplificar el razonamiento, supongamos que en este juego hay sólo dos contendores. Uno de ellos es un candidato totalmente honesto y absolutamente respetuoso de las reglas del juego. Sin embargo, del otro lado, este jugador se enfrenta con uno que podría estar dispuesto a romper esa meta-regla básica del juego y, si le fuera conveniente en el momento indicado y por los medios que tuviera a disposición, hacer trampa con el objetivo de sacar una ventaja diferencial respecto del jugador que no está dispuesto a romper esa regla. Ello haría que este jugador, el deshonesto, correría con la ventaja adicional al poseer un menú de alternativas para el juego mayor y por lo tanto sus probabilidades de triunfo serían más altas. Tengamos en cuenta que este jugador puede ser tan honesto como el primero pero también, en caso de necesitarlo para conseguir su fin último que es ganar, puede parecer honesto a los ojos de los electores, pero no serlo. ¿No les recuerda esto a la realidad política contingente? Las opciones de este segundo jugador se multiplican y con ello sus posibilidades de victoria. A este jugador le basta con hacer trampa únicamente cuando le sea absolutamente necesario. Claro está, que esta actitud puede conllevar riesgos. El jugador se arriesga si su deshonestidad queda revelada a la luz de los electores, algo que dependerá de su astucia para eludir la difusión su maliciosa verdad. Aunque ello como suele sudecer, puede no ocurrir nunca.

La mascara

Este razonamiento vale no sólo para el ámbito de la política como marco de representación, sino también para el mundo laboral ya que la lamentable existencia de las estructuras jerárquicas en las organizaciones, da lugar a una carrera por ocupar espacios en dichas jerarquías, posicionamiento este, cuya dinámica se asemeja al juego eleccionario descripto. En este caso, y cómo muchas veces ha sido mi experiencia, priman las habilidades marketineras y la capacidad de venderse así como la contactología aplicada y no las competencias y capacidades verdaderas. 80% de marketing y 20% de capacidad, cuando tendría que ser a la inversa. Este tema motiva a redactar un post aparte.

Volviendo al juego eleccionario sería un hecho que la política de representación, invariablemente daría lugar a una selección adversa donde los candidatos con mayores chances de ganar el juego serían aquellos más proclives a la deshonestidad y la trampa. Los Hobbes y los Maquiavelo, los operadores políticos, los punteros barriales, etc. comienzan a ser más y más demandados.

A mi entender este juego metafórico es el que suscita el principal dilema de la democracia representatitiva, dilema este de dificil solución ya que las habilidades de los políticos dejan de residir es en su capacidad para hacer frente a los problemas de sus representados para transformarse en la capacidad para trepar en beneficio de su propio éxito. Supongo que por esta razón se suele decir que la democracia (digo yo representatitiva) es el menos malo de los sistemas políticos.

La única solución que encuentro a este dilema yace en la responsabilidad que le compete a la sociedad toda, por crear condiciones crecientes de participación ciudadana, es decir por promover una verdadera democracia participativa basada en la responsabilidad individual indelegable. Es necesario encontrar mecanismos para atenuar los efectos adversos de la democracia por delegación y representación que aquí trato de poner al descubierto.

Hace unas semanas escribí un post proponiendo un sistema de elección democrática estocástico que llamé como Democracia 2.0, en el que los legisladores fueran elegidos al azar de entre el padrón electoral y cuyo objetivo era promover a la enculturización política de toda la población e impedir los tan frecuentes abusos de poder que nosotros, los latinoamericanos solemos sufrir.

Así mismo, recientemente escribí en otro post una reseña de las ideas de Carlo Maria Cipolla acerca de las leyes fundamentales de la estupidez humana y su relación con el poder que tiene bastante relación con este post y que recomiendo a todo aquel pudiera interesarse.

Siempre, persiguiendo el fin de seguir pensando cómo resolver este dilema fundamental de la política.

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