Hoy se cumplen 25 años del fallecimiento de uno de los que para mi ha sido de los pensadores más brillantes del siglo XX: Michel Foucault. Por eso, como tributo, quiero compartir con uds. los vínculos a sus textos que encontré en la web. Se trata de versiones prolijas en pdf y doc de sus libros más importantes. Foucault dedicó gran parte de su obra a estudiar uno de los temas más relevantes que hay: El poder.
Michel Foucault rompió con todas las concepciones tradicionales que se tenían sobre el significado del poder y las relaciones con el sujeto. Para él, el poder no se localiza en una institución o Estado, está determinado por el juego de saberes que respaldan la dominación de unos individuos sobre otros al interior de estas estructuras. El poder, para él, es una relación de fuerzas, una situación estratégica en una sociedad determinada. Por lo tanto, el poder, al ser relación, está en todas partes. Es por ello que dedicó gran parte de su obra a estudiar aquellas instituciones donde el poder, tal vez ocultamente, opera bajo la forma del disciplinamiento, como son los hospitales, las fábricas, las escuelas, las instituciones psiquiátricas, etc.; y analizó los regímenes bajo los cuales funcionaban y en los que se gestaban vínculos de vigilancia, control, intensificación del rendimiento, multiplicación de capacidades, emplazamiento, utilidad, actividades todas que dan lugar al disciplinamiento del sujeto.
Ojala tengan las ganas de deleitarse con alguno de sus textos, realmente vale la pena:
Historia de la locura en la época clásica (1960)
Descarga directa: RTF – Volumen 1 – 134 páginas
Descarga directa: DOC – Volumen 2 – 140 páginas
Descarga directa: RTF – Volumen 3 – 198 páginas

El primer libro importante de Foucault. Revisa el desarrollo de la idea de locura a través de la historia. Empieza analizando la Edad Media, en particular el encierro de los leprosos. De ahí, pasa a la idea del barco de los tontos del siglo XV, y luego al repentino interés en las prisiones del siglo XVII en Francia. Eventualmente, se cree que la locura es una enfermedad del alma, y finalmente, con Freud, una enfermedad mental. Foucault también pone mucha atención a la manera en la que el loco paso de ser aceptado como parte del orden social a un individuo destinado al encierro. Repasa las diferentes técnicas empleadas para tratar la locura. Según comenta en el método de Tuke, el loco es castigado hasta que aprende a actuar normalmente, efectivamente intimidándolo a volverse como las personas ‘normales’. De forma similar, el tratamiento de Pinel consistía en terapia de aversión intensiva, incluyendo tratamientos como duchas heladas y el uso de camisas de fuerza. Para Foucault, este tratamiento equivalía a brutalizar repetidamente al paciente hasta que éste internalizara los patrones de juicio y castigo.
El nacimiento de la clínica. Una arqueología de la mirada médica (1963)
Descarga directa: PDF – 293 páginas
El libro traza el desarrollo de la medicina, específicamente la institución de la clínica. Uno de los temas centrales es el de la observación o mirada atenta.
Raymond Roussel (1963)
Descarga directa: PDF – 171 páginas
Las palabras y las cosas. Una arqueología de las ciencias humanas (1966)
Descarga directa: PDF – 378 páginas

El texto comienza con una extensa discusión de Las Meninas del pintor español Diego Velázquez, en atención a su complejo juego de miradas, ocultamientos y apariciones. De ahí desarrolla su argumento central: que todos los periodos de la historia poseen ciertas condiciones fundamentales de verdad que consituyen lo que es aceptable como, por ejemplo, discurso científico. Foucault argumenta que estas condiciones de discurso cambian a través del tiempo, mediante cambios generales y relativamente repentinos, de una epistemología a otra.
Nietzche, Freud, Marx (1966)
Descarga directa: PDF – 62 páginas
La arqueología del saber (1969)
Descarga directa: PDF – FRAGMENTO – 29 páginas
Este volumen representa la principal aventura de Foucault en metodología. Lo escribió para lidiar con la percepción que se tenía de Las palabras y las cosas. Hace referencia a la teoría del acto discursivo. Foucault dirige su análisis hacía la oración, la unidad básica del discurso que considera ignorada hasta ese momento. Las oraciones dependen de las condiciones en las que emergen y existen dentro del campo del discurso. No son proposiciones, ni declaraciones ni actos discursivos. En su análisis, Foucault considera los actos discursivos serios en cuanto a su análisis literal, en lugar de buscar algún significado más profundo.
El orden del discurso (1970)
Descarga directa: PDF – 50 páginas
Esto no es una pipa. Ensayo sobre Magritte (1973)
Descarga directa: PDF – 14 páginas
Yo, Pierre Rivière… (1973)
Descarga directa: PDF – 223 páginas
Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisión (1975)
Descarga directa: PDF – 188 páginas

El libro empieza con una descripción muy gráfica de la ejecución pública del regicida Damiens en 1757. Contra esta, Foucault yuxtapone una prisión gris de 80 años después. Entonces se busca entender como pudo ocurrir tal cambio en la forma de castigar a los convictos en un período de tiempo tan corto. Estas dos formas de castigo tan contrastantes son dos ejemplos de lo que Foucault llama “tecnologías de castigo“. La primera, la tecnología de castigo ‘monárquica‘, consiste en la represión de la población mediante ejecuciones públicas y tortura. La segunda, el “castigo disciplinario“, de acuerdo a Foucault, es la forma de castigo practicada hoy en día. El castigo disciplinario le da a los “profesionales” (psicólogos, facilitadores, guardias, etc.) poder sobre el prisionero: la duración de la estancia depende la opinión de los profesionales. Foucault compara la sociedad moderna con el diseño de prisiones llamado “Panopticón” de Jeremy Bentham (que nunca fue construido, pero sí fue tomado en cuenta): en el panopticón, un solo guardia puede vigilar muchos prisioneros mientras el guardia no puede ser visto. El oscuro calabozo de la pre-modernidad ha sido reemplazado por la moderna prisión brillante, pero Foucault advierte que “la visibilidad es una trampa“. Es a través de esta óptica de vigilancia, dice Foucault, que la sociedad moderna ejercita sus sistemas de control de poder y conocimiento (términos que Foucault considera tan íntimamente ligados que con frecuencia habla del concepto “poder-conocimiento“). Foucault sugiere que por todos los niveles de la sociedad moderna existe un tipo de ‘prisión continua‘, desde las cárceles de máxima seguridad, trabajadores sociales, la policía, los maestros, hasta nuestro trabajo diario y vida cotidiana. Todo está conectado mediante la vigilancia (deliberada o no) de unos seres humanos por otros, en busca de la ‘normalización‘.
Historia de la sexualidad. Volumen 1: La voluntad de saber (1976)
Descarga directa: DOC – 180 páginas
Historia de la sexualidad. Volumen 2: El uso de los placeres (1984)
Descarga directa: PDF – 266 páginas
Historia de la sexualidad. Volumen 3: La inquietud de sí mismo (1984)
Descarga directa: PDF – 234 páginas
Hasta antes de la muerte de Foucault (hace hoy, 25 años) se habían publicado tres volúmenes de la Historia de la sexualidad. El primero, La voluntad de saber se enfoca en los dos últimos siglos y el funcionamiento de la sexualidad como régimen de poder, en relación a la emergencia del bio-poder. Ataca las “hipótesis represivas“, la creencia común de que hemos “reprimido” nuestros impulsos sexuales particularmente desde el siglo XIX. En los otros volúmenes: El uso de los placeres y La inquietud de sí, lidian con el papel del sexo en la antigüedad griega y romana. Los dos fueron publicados el año de la muerte de Foucault, en 1984 (hace 25 años). Un cuarto volumen que lidiaba con la era cristiana estaba casi terminado a su muerte, pero aún no ha sido publicado.

Microfísica del poder (1979)
Descarga directa: PDF – 140 páginas
La verdad y las formas jurídicas (1980)
Descarga directa: PDF – 168 páginas
La vida de los hombres infames (1992)
Descarga directa: DOC – 144 páginas
Genealogía del racismo (1992)
Descarga directa: DOC – 223 páginas
Cursos dictados en el Collège de France:
El poder psiquiátrico (1973-74)
Descarga directa: PDF – 435 páginas
Los anormales (1975)
Descarga directa: PDF – 351 páginas
Aquí Foucault prolonga los análisis en torno a las relaciones entre el saber y el poder: poder disciplinario, poder de normalización, bio-poder. A partir de múltiples fuentes teológicas, jurídicas y médicas, Foucault enfoca el problema de esos individuos ‘peligrosos‘ a quienes, en el siglo XIX, se denomina ‘anormales‘.
Define sus tres figuras principales: los monstruos, que hacen referencia a las leyes de la naturaleza y las normas de la sociedad, los incorregibles, de quienes se encargan los nuevos dispositivos de domesticación del cuerpo, y los onanistas, que dan pábulo, desde el siglo XVIII, a una campaña orientada al disciplinamiento de la familia moderna. Los análisis de Foucault toman como punto de partida las pericias médico legales que aún se practicaban en la década de 1950. Esboza a continuación una arqueología del instinto y el deseo, a partir de las técnicas de la revelación en la confesión y la dirección de conciencia.
Defender la sociedad (1976)
Descarga Directa: PDF – FRAGMENTO – 21 páginas
Seguridad, territorio y población (1977-78)
Descarga directa: PDF – 480 páginas
Nacimiento de la biopolítica (1978-79)
Descarga directa: PDF – 404 páginas
La hermenéutica del sujeto (1981-82)
Descarga directa: PDF – FRAGMENTO – 12 páginas

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Define sus tres figuras principales: los monstruos, que hacen referencia a las leyes de la naturaleza y las normas de la sociedad, los incorregibles, de quienes se encargan los nuevos dispositivos de domesticación del cuerpo, y los onanistas, que dan pábulo, desde el siglo XVIII, a una campaña orientada al disciplinamiento de la familia moderna. Los análisis de Foucault toman como punto de partida las pericias médico legales que aún se practicaban en la década de 1950. Esboza a continuación una arqueología del instinto y el deseo, a partir de las técnicas de la revelación en la confesión y la dirección de conciencia.






El autor de este artículo, escribió recientemente un libro:
La investigación comentada por Sutton sugiere que casi todos los seres humanos somos víctimas de esta enfermedad. El resultado es que, si se quiere evitar actuar como un desagradable e insensible pinche cabrón es necesario pasar revista de sí con cierta frecuencia para evitar el contagio. Asímismo, recomienda evitar ingresar en empresas u organizaciónes que estén pobladas de gente con espíritu tirano.
¿Cómo impedir convertirse en semejante cabrón? Según parece, los líderes tienden a hablar demasiado y hacer declaraciones en lugar de escuchar a los demás y hacer preguntas. La recomendación de Sutton es buscar algún asesor o tutor que no dude en decirnos (en privado, por supuesto) cuando nos estamos transformando en insensibles cabrones.
Aún más radical es la situación en Irán, donde el parlamento debate una ley que permitiría aplicar la pena de muerte contra los crímenes cometidos en Internet. Esa ley contempla que las páginas web y los blogs que induzcan a la corrupción, prostitución o apostasía, podrían ser castigados con el ahorcamiento por considerarse “enemigos de Dios”. El caso de China es el paradigma de la repugnancia y del pisoteo de los Derechos Humanos. No solo la familia del ajusticiado debe pagar al Estado la bala utilizada para matarle sino que sus órganos son utilizados sin su consentimiento para trasplantes hospitalarios. ¿Una forma de humanizar la aplicación de la pena? El gobierno chino no lo niega, pues el viceministro de sanidad, Huang Jiefu, ha declarado que “el 95 % de las donaciones de órganos humanos para trasplantes proceden de prisioneros ejecutados”.
Cuando el Estado dicta sentencia y ya se han terminado todas las apelaciones posibles por parte de la defensa, entra en escena la aplicación de la pena. Muchos casos rozan el disparate y causan estupor cuando vemos hasta dónde puede llegar un gobierno para que la ley se aplique. El caso de David Long, ejecutado mediante inyección letal en 1999 en EUA, es muy representativo. El lunes anterior a la aplicación de la pena se intentó suicidar ingiriendo un bote de barbitúricos. Los médicos hicieron todo lo posible por mantenerlo con vida y el día de la ejecución lo trasladaron en avión desde el hospital de Galveston a la prisión de Huntsville, acompañado de la mejor y más sofisticada asistencia médica para evitar que se muriera durante el viaje; finalmente llegó muy debilitado y casi agonizando, pero lograron introducirle la fatídica aguja de la inyección letal en su brazo y falleció, “como dictaba la ley”, a las 7 de la tarde. “Dura lex sed lex”.







El poder es una influencia, una fuerza psicológica, una transacción interpesonal en la cual una persona actúa de modo tal que modifica el comportamiento de otra intencionalmente, y que puede ser positiva, a través del incentivo o la recompensa, o negativa, a través de la coacción, el temor, la amenaza, la fuerza. Esta influencia se efectiviza al incitar, inducir, desviar, facilitar, dificultar, ampliar, corregir, vigilar, controlar, normalizar, comparar, diferenciar, jerarquizar, someter, establecer, obligar, regular, homogeneizar, excluir, limitar o integrar, educar, intimidar, extorsionar, prometer, gobernar, esclavizar, aterrorizar, asesinar, enjaular, subyugar, usurpar, etc.
A lo largo de la historia humana, no debe haber ser pensante que no haya meditado sobre la sordidez y la grandeza del poder. Asumido el poder en términos absolutos puede ser identificado con una de las aspiraciones principales del hombre. La historia se podría sintetizar a través de dos tendencias, la del ejercicio sin límites del poder y la lucha por su control.
¿Qué se puede hacer con el poder y las repercusiones que este acarrea? Algunos se plantean cambiar el sistema ideológico dejando las instituciones intactas; otros buscan cambiar las instituciones sin tocar el sistema ideológico. La verdadera acción revolucionaria se define por el contrario como una conmoción simultánea de la conciencia y de la institución. Con ello se supone que se ataca a las relaciones de poder allí donde son el instrumento, la armazón y la armadura. Por eso, estoy convencido que uno de los principales desafios de los tiempos venideros será desarrollar una conciencia global, integral y democratizante capaz de lidiar coordinadamente, con aquellos que se apropian de las capacidades de control y mando y ejercen el poder con el sólo objetivo de perpetuarse en una posición sin atender a las necesidades de quienes deberían ser los sujetos colectivos de tal poder.
La espontaneidad es un fenómeno relativamente raro en nuestra sociedad, aunque no carecemos completamente de ella (por ejemplo los artistas son capaces de expresarse con una solturo envidiable, también los niños; incluso podemos percibir en nosotros mismos por lo menos algún momento de espontaneidad). Hoy en día, y gracias a la creciente conectividad, estamos comenzando a superar las barreras de la auto-represión y una sociedad más libre comienza a emerger con cierto ímpetu.
El mal agudo de alfombra roja, llamado coloquialmente apunamiento por alfombra roja (juego de palabras que atribuyo a mi maestro y amigo Roberto Perazzo) o psico-soroche, es el exceso de adaptación del organismo a la hiper-ego-filia que produce transitar una alfombra roja en medio de un mar de flashes fotográficos.

Fue 
Ahora bien, si la política se trata de un juego con ganadores y perdedores, como en todo juego, sus jugadores deberían respetar las reglas del juego. Esta es casi una precondición para la propia definición y realización del juego, lo que podríamos definir como la primera y básica meta-regla del juego. El problema entonces queda definido cuando ello no ocurre. Para simplificar el razonamiento, supongamos que en este juego hay sólo dos contendores. Uno de ellos es un candidato totalmente honesto y absolutamente respetuoso de las reglas del juego. Sin embargo, del otro lado, este jugador se enfrenta con uno que podría estar dispuesto a romper esa meta-regla básica del juego y, si le fuera conveniente en el momento indicado y por los medios que tuviera a disposición, hacer trampa con el objetivo de sacar una ventaja diferencial respecto del jugador que no está dispuesto a romper esa regla. Ello haría que este jugador, el deshonesto, correría con la ventaja adicional al poseer un menú de alternativas para el juego mayor y por lo tanto sus probabilidades de triunfo serían más altas. Tengamos en cuenta que este jugador puede ser tan honesto como el primero pero también, en caso de necesitarlo para conseguir su fin último que es ganar, puede parecer honesto a los ojos de los electores, pero no serlo. ¿No les recuerda esto a la realidad política contingente? Las opciones de este segundo jugador se multiplican y con ello sus posibilidades de victoria. A este jugador le basta con hacer trampa únicamente cuando le sea absolutamente necesario. Claro está, que esta actitud puede conllevar riesgos. El jugador se arriesga si su deshonestidad queda revelada a la luz de los electores, algo que dependerá de su astucia para eludir la difusión su maliciosa verdad. Aunque ello como suele sudecer, puede no ocurrir nunca. 
















































