Humanismo y Conectividad

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Dinámica espiral y memética cultural

Lunes 1 Junio, 2009 · 3 comentarios

Dinamica Espiral Uno de los desafíos que se plantean en la actualidad es cómo lidiar y gestionar la diversidad para aprovechar al máximo el potencial subyacente y construir un mundo sostenible e inclusivo. Por lo general, tendemos a interpretar la mirada del otro desde nuestro propio mundo sin intentar concebir una realidad desde esa (otra) mirada. Ello nos ha conducido a comenter tremendos errores. La posmodernidad supuso el planteo de categorías tales como la otredad, lo otro, la subjetividad, la alteridad y desde su análisis se decretó el fin de los meta-relatos, la muerte de las verdades institucionalizadas. Sin embargo, como lo expresé en mi libro: Las Red y el futuro de las organizaciones. Más conectados…¿Más integrados? el movimiento posmoderno representó una respuesta no integral a la actual crisis cultural de la globalización.

Una característica del movimiento posmoderno es el relativismo total, es decir, el hecho de que todo significado dependa del contexto, lo que se denomina como contextualismo, una suerte de disolución por atomización. Así, trató de la pérdida de sentidos, de la deconstrucción de la experiencia (y no, de su integración abierta) al abordaje multiperspectivista per se de la realidad, la parcialidad, la distorsión y la fragmentación nihilista, todas llevadas al límite a través de, como digo, el fin de los meta-relatos.

El pensador posmoderno intentó precisar una representación de la verdad, a partir de la experiencia subjetiva presentando al ser humano como aislado del medio ambiente circundante. El ser posmoderno subvierte toda jerarquía, no está mal, pero a su vez, destruye todo valor y extermina la cualidad y el significado. El postmodernismo pasó de la intuición de que toda perspectiva debía ser tenida en cuenta, a la creencia de que ninguna creencia es mejor que otra. Por ello, el movimiento posmoderno dió lugar a visiones superficiales, escépticas, desaprensivas, incrédulas, recelosas y hasta desgarradas de la realidad. El sujeto posmoderno no era ya ese ser alienado moderno ya que la alienación presupone la disolución o colapso de la persona esencial, en un único imaginario masificado, sin embargo continuó altamente fragmentado, y por ello no integrado.

Un modelo superador de esta visión es el que plantea la así llamada Dinámica Espiral. Se trata de un modelo transdisciplinario y una teoría predictiva del desarrollo humano y la evolución cultural. Involucra aspectos bio-psico-socio-culturales y se basa en las teorías de la complejidad aplicadas al desarrollo de la humanidad. Inicialmente concebida por Clare W. Graves y luego formalizada por Christopher Cowan y Don Beck, ha emergido como una nueva herramienta para comprender la complejidad de la conducta humana en interacción, a traves del análisis de los diferentes sistemas de valores o “visiones de mundo” (zeitgeist) asociadas a cada uno de ellos.

A través de la Dinámica Espiral es posible delienar un mapa bio-psico-social de sistemas humanos y proveer soluciones integrales, ecológicas, sistémicas y sostenedoras de vida. La teoría describe y da sentido a la enorme complejidad de la existencia humana y muestra como crear soluciones precisas para los problemas sistémicos que congregan a las personas. Explorando y describiendo las inteligencias centrales y los valores profundos que fluyen debajo de lo que creemos y hacemos, el modelo ofrece una profundidad incisiva, una perspectiva dinámica en asuntos complejos tales como:

  • CÓMO piensa la gente acerca de las cosas (en lugar del “QUÉ” piensa).
  • POR QUÉ las personas toman decisiones de maneras diferentes.
  • POR QUÉ las personas responden a motivadores y satisfactores diferentes.
  • POR QUÉ y CÓMO surgen y se expanden los sistemas de valores y memes culturales.
  • La naturaleza del CAMBIO.

Trabajar a partir del marco comprensivo que facilita la Dinámica Espiral permite entender las relaciones inter e intrapersonales y da pautas para moverse más rápidamente en la dirección al diálogo profundo y las soluciones integrales e inclusivas. El modelo de la Dinámica espiral es empleado en una enorme variedad de proyectos de desarrollo de consultoría y coaching. También ha sido usado para promover la resolución de conflictos en grupos de personas en grandes corporaciones, dentro de comunidades locales, e incluso entre culturas distintivas en ciudades, estados y países enteros. A medida que el mundo se mueve hacia un mayor pluralismo cultural y todos debemos aprender a lidiar con la diversidad en todos los aspectos, la Dinámica espiral ofrece un sistema de comprensión útil y coherente ya que analiza las diferentes formas de pensar de las personas considerando su amplia diversidad de ideas y modos de existir, identificando patrones comunes en un modelo multiestratificado de niveles que recorre el proceso histórico de la humanidad, desde sus inicios hasta la actualidad. Así, resulta una representación del flujo emergente del pensamiento humano expresado a través de visiones de mundo, niveles (modalidades) de existencia y los sistemas de valores implicados en cada una de ellas. De esta forma es posible describir como estas “visiones de mundo” emergen y fluyen a través de individuos y grupos, describiendo los distintos sistemas bio-psico-socio-culturales desplegados como un proceso continuo en forma de espiral expansiva.

A continuación y para profundizar les dejo un video introductorio sobre este interesante tema:

Fuentes: Centro para el Emerger Humano, Wikipedia, PsicoRed

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Gestión espiritual: Buscar el alma en el trabajo

Jueves 5 Marzo, 2009 · 9 comentarios

Este excelente artículo se publicó en el año 2007 en el Diario El País. Está tan, pero tan alineado con el contenido de este blog que he decidido replicar todo su contenido. Espero les agrade como me reconfortó a mi:

Nuestro objetivo es mandar un mensaje de conciencia en el mundo de la empresa. Lo que intentamos transmitir es que, si todos cambiamos internamente, el entorno también lo hará“. Por extraño que pueda parecerle a algunos, estas palabras salen de la boca del presidente de una entidad española dedicada a las finanzas, Joaquín Tamames, que además es cofundador de la Fundación Ananta, una organización desde la que pretenden impregnar de valores humanos y espirituales el mundo de los negocios.

“La espiritualidad significa que ante circunstancias adversas y con gente difícil puedes sacar lo mejor de los otros”

“Lo que se pretende es saber mantener la visión en el ojo del huracán. ¿Cómo se logra? La meditación ayuda”

La filosofía de la Fundación Ananta, lejos de ser una iniciativa original y osada, se enmarca en una tendencia que llena los despachos de la alta dirección de todo el mundo. El antiguo modelo empresarial orientado sólo a resultados, a la productividad, está matizándose. En un tiempo en el que los cambios son vertiginosos; la incertidumbre, la compañera de camino, y la crisis mundial, una constante amenaza, los ejecutivos “buscan respuestas más profundas“, asegura Ken O’Donnell, consultor internacional de desarrollo organizacional y autor del libro Valores humanos en la empresa, editado recientemente en España por Ananta. “La gente no está satisfecha con un trabajo que simplemente permita pagar el alquiler, y quiere un trabajo pleno y con sentido“, opina Don McCormick, profesor de la escuela de negocios de la Universidad de Redlands (California) y autor de numerosos artículos sobre la espiritualidad en el trabajo. “Cuando vas a comer con el presidente de una compañía y empiezas a profundizar, todo el mundo te muestra que tiene un anhelo o un vacío espiritual“, afirma Tamames.

Los visionarios de la evolución en la organización de las empresas sugieren que la respuesta a esta inquietud está más cerca de lo que podríamos imaginar: en cada individuo. De ahí que se haya comenzado a hablar de gestión espiritual (spiritual management), surgida a su vez del concepto de inteligencia espiritual que completa el círculo uniéndose a la emocional y a la racional. Varias revistas estadounidenses del mundo de los negocios, como Fortune o Business Week, ya han publicado informaciones sobre lo que se perfila como un cambio profundo en la mentalidad empresarial. También la Academia de Dirección (Academy of Management) ha creado un grupo y una publicación con el nombre Dirección, Espiritualidad y Religión.

Tariq's Fantasy World

Fuente: Tariq's Fantasy World (Flickr)

Pero, ¿qué se entiende por espiritualidad? “Cuando se piensa en espiritualidad, se imaginan cráneos rapados, gente en medio de la selva meditando o cogida de las manos antes de entrar al trabajo? No. Lo que realmente significa es que, ante circunstancias adversas y con gente difícil, eres capaz de continuar respetando, confiando y sacando lo mejor de los otros. [...] Espiritualidad es interactuar de una forma que es la mejor para ti, para los otros y para lo que tratas de hacer“, dice O’Donnell. Como se puede deducir de esta definición, se establece una separación clara entre espiritualidad y religión. No es necesario creer en otra cosa que en los valores del ser humano. “Invita a cada uno y a todos a desarrollar sus potenciales y a descubrir su espiritualidad profunda“, escribe Ken Wilber, un filósofo que con su “pensamiento integral” ha inspirado a muchos de los consultores que están introduciendo la espiritualidad en los negocios.

Y es que son cada vez más numerosos los consultores que ofrecen servicios dirigidos fundamentalmente a buscar la raíz del ser. Los más atrevidos hablan incluso de alma, y escriben libros con títulos como Despertando el alma corporativa, de Eric Klein y John Izzo, en el que se abunda en la idea de iluminar las almas de los individuos para que la organización funcione, y se dan las claves para ello. La mayoría, por el contrario, prefiere evitar prejuicios empleando otros nombres, como gestión de talentos. “El director acude pidiendo programas para el autoconocimiento, para madurar, pero no lo presenta así a su equipo. Les habla, por ejemplo, de una formación para mejorar sus habilidades“, explica Maryam Varela, una consultora experta en inteligencia emocional.

Algunos directivos conciben programas realmente osados para transmitir e impregnar de valores humanos sus empresas. Como Louis Willem Gunning, presidente para Asia de Unilever, quien quiso despertar la sensibilidad y la empatía de un grupo de ejecutivos de su compañía. No se le ocurrió nada mejor que llevarlos a Sri Lanka justo después del tsunami que arrasó la zona. Allí, durante varios días, participaron en las labores de reconstrucción, pero lo que realmente tocó el alma de estos particulares voluntarios fue el apoyo emocional que pudieron prestar a los afectados y el impacto tan positivo del acercamiento humano.

Seguramente, Gunning decidió poner a su equipo en una situación extrema con el objetivo de que cada individuo llegara al fondo de sí mismo, porque desarrollar la inteligencia espiritual pasa necesariamente por bucear en el interior de uno para comprender lo que ocurre; para reconocer íntimamente los sentimientos, las actitudes y los valores. “Cuando me conozco, conozco al otro y puedo encontrar una estabilidad. Desde ella soy capaz de superar cualquier bloqueo“, explicaba Jayanti, coordinadora europea de Brahma Kumaris, una organización benéfica presente en un centenar de países que se dedica a enseñar meditación en ámbitos muy distintos, entre ellos en la empresa. En su sede de Londres se imparte gratuitamente meditación y relajación, y por esta y otras acciones, Brahma Kumaris ha sido distinguida con varios premios.

Jayanti ha estado recientemente en España para, junto con Ken O’Donnell, impartir por segundo año consecutivo un seminario para directivos titulado Sabiduría y liderazgo, en la línea de la gestión o dirección espiritual. La respuesta de los directivos y empresarios españoles ha sido positiva. “Después del primer seminario nos pidieron un segundo, y además algunos de los asistentes han querido que enseñemos meditación y pensamiento positivo en sus empresas“, explica Miriam Subirana, presidenta de Brahma Kumaris en España. Una de ellas es Macsa, SA, una compañía de codificación, que ofrece programas semanales de meditación a sus empleados. Jordi Piñot, director general de Macsa, experimentó esta técnica en un curso de liderazgo organizado por la Universidad de Oxford. “A mí me ha funcionado. Yo la uso, y he querido que los demás también puedan aprovechar sus efectos“, asegura. “Lo que se pretende en última instancia es saber mantener la visión en el ojo del huracán, y ¿cómo se consigue eso? La meditación ayuda a ello“.

Aunque no es ni mucho menos la única, es relativamente frecuente el uso de la meditación como herramienta de interiorización, como un medio para entrar en contacto con otra dimensión de uno mismo. Lo cierto es que en el fondo de muchas de las propuestas nacidas en el seno de la gestión espiritual hay una tendencia a aplicar la esencia de las filosofías orientales a la realidad occidental. En la tradición oriental, el individuo se siente en íntima relación con todo su entorno, e incluso con el universo en su conjunto. Es decir, que la espiritualidad, más que la búsqueda de la autotrascendencia y del descubrimiento de los valores individuales, se entiende como una llamada a que el individuo asuma su responsabilidad en la transformación del entorno mediante la transformación interior. Es, en resumen, una reflexión a dejar de echar la culpa a los jefes, a los compañeros, a la suegra o al político de turno?, y participar en crear una realidad propia. Curiosamente, esa llamada no sólo se oye en los pasillos de las grandes empresas. Javier Solana, en su discurso al recibir el Premio Carlomagno, dijo: “Estoy profundamente convencido de la causalidad inmediata entre cómo nos definimos y cómo actuamos en el exterior. Lo que hacemos en el mundo es reflejo de lo que somos“.

Más contundentes fueron las palabras de Andrew Cohen, un filósofo y guía espiritual estadounidense, ante una audiencia de ejecutivos que asistían a un curso de formación sobre liderazgo: “Para cambiar el mundo y para participar en su evolución, cada individuo tiene que abrir sus propias fronteras. Y cuando lo haces te das cuenta de que la evolución se está produciendo a través de ti. La evolución no es algo que está ahí fuera, sino algo que tiene que ver contigo“. Asombrosa similitud con el discurso de Solana.

Basándose en un concepto de evolución de la conciencia, Don Beck, asesor de presidentes como Tony Blair o Nelson Mandela, ha desarrollado una teoría para el diseño del cambio llamada dinámica en espiral (spiral dynamics), que se aplica tanto a las empresas como a las naciones. “No tiene sentido invertir tiempo atacando la realidad actual. Es tiempo de crear nuevos modelos. [...] En la medida en que podamos hacerlo, podremos proporcionar lo que se requiere para dar un gran salto hacia el futuro“.

Beck sostiene que el hombre no deja de evolucionar. En cada crisis se renueva, asciende una vuelta en la espiral de la evolución de conciencia, haciendo más amplia su visión de la realidad. La espiral representa los distintos niveles de desarrollo, empezando por el primitivo, pasando por el egocéntrico, el comunitario… En opinión de Beck, llegamos a un momento en el que se está cociendo un importante salto de nivel, comparado incluso con el paso de la Edad Media al Renacimiento. En esta ocasión, el salto llevará a integrar todas las dimensiones del ser humano y de la realidad para tener una visión global más amplia. “Pasar del pluralismo al integralismo“, según Wilber. En este contexto, la espiritualidad es una herramienta imprescindible para afrontar los retos. “Un nuevo y diferente patrón de pensamiento está emergiendo en todo el mundo y en varios campos de la actividad humana. [...] Por primera vez, el hombre es capaz de afrontar la existencia en todas sus dimensiones“, escribe Don Beck, junto a Christopher Cowan, en un libro que relata su experiencia en Suráfrica como asesor durante la transición del apartheid a la democracia. La espiral puede también aplicarse a cada individuo no sólo para situarse a sí mismo en ese camino de desarrollo de la conciencia, sino para comprender a los demás.

Otra constatación más de que las fronteras entre lo interior y lo exterior se diluyen, y de que lo que nos rodea es el reflejo de nosotros mismos, es el uso de una metodología desarrollada por Bert Helliger como técnica terapéutica para su aplicación en el contexto familiar, y que ha comenzado ya a emplearse en el mundo de la empresa. Las agrupaciones familiares son una representación animada del árbol genealógico de una persona; el objetivo es que ésta sea consciente de su posición en él y de que descubra los nudos emocionales inconscientes con los miembros de la familia que están condicionando su comportamiento.

Una empresa no es muy diferente de una familia, y los conflictos que se viven dentro de ella están íntimamente relacionados con los conflictos personales de los individuos que la conforman. De modo que de las agrupaciones familiares se ha pasado a grupos organizados. También en este caso, una representación animada del organigrama de la empresa o de un equipo saca a la luz los vínculos, las posturas y las posiciones conscientes e inconscientes que conforman la verdadera realidad del grupo. Al mismo tiempo que saca a la luz lo que no se ve, es decir, las relaciones basadas en lo que ocurre en el interior de los personajes, la agrupación permite hacer modificaciones para deshacer conflictos y crear mayor fluidez y armonía dentro de la organización.

Parece, pues, que este movimiento de gestión espiritual hace buena la leyenda que cuenta que los dioses quisieron esconder el secreto de su sabiduría para cambiar el mundo en un lugar de difícil acceso para el ser humano. Un lugar que exigiera un verdadero esfuerzo para llegar. Después de considerar las más altas cumbres y los más profundos océanos, decidieron ocultarla en el último lugar donde los humanos buscarían: en su interior.

Fuente: Artículo publicado en el diario El País en junio del 2007.

Tariq's Fantasy World

Fuente: Tariq's Fantasy World (Flickr)

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La visión integral como experiencia

Viernes 13 Febrero, 2009 · 2 comentarios

La visión integral como experienciaResumir de manera simplificada en un post qué es la conciencia integral puede parecer una antinomia ya que la definición supone la práctica consciente de la integración de lo existente y, por lo tanto, imposible de reducir y objetivar a simples categorías. Con todo, muchos son los enfoques de aproximación a lo integral puesto que, de por sí, supone un abordaje a la realidad desde su dimensión trascendente y completa de todos los ámbitos con los que el ser humano se relaciona y, por lo tanto, sería posible acercarse desde múltiples lugares que, finalmente, resultarían convergentes en la experiencia integral. La filosofía del budismo vajrayana afirma que existen 84.000 maneras de alcanzar el estado de iluminación, sin embargo, dado su carácter no dual, se trataría de una experiencia sin igual, es decir, única.

El término “Integral” fue adquiriendo gran relevancia, desde que pensadores como Jean Gebser y, más recientemente, Ken Wilber lo incorporaron en el discurso de la filosofía y psicología; y lo empezaron a usar de manera sistemática. Fue el antropólogo cultural Jean Gebser, el primero que realizó una interpretación coherente de la visión integral de la realidad al estudiar la evolución de las estructuras de conciencia a lo largo de la historia de la humanidad. Durante el proceso de indagación que encaró durante muchos años, Gebser intuyó la emergencia de una nueva visión de la realidad, un nuevo meme cultural, que denominó como la estructura integral de conciencia. Su gran aporte quedó plasmado en el libro: The ever-present origin, que, si bien es poco conocido es, para mi, de una trascendencia notable.

Ken Wilber (cropped version)
Image via Wikipedia

El término “integral” ha sido sinónimo de: inclusivo, comprensivo, integrador, equilibrado, noético, aperspectivo y representa todo un cuerpo de conocimientos empíricos y sabiduría experiencial que hace de la vivencia humana una experiencia completa. Así la palabra abarca una visión ampliada omnodireccional de la realidad: el todo que hace que nos tornemos “individuos”, o sea seres únicos, completos. Lo integral, no sólo se refiere a los aspecto psicológicos o experienciales, sino que abarca la comprensión de los mundos de la ciencia y la espiritualidad, la política y la sociología y hasta la ecología y los internaliza en experiencia.

Tomando como referencia la Visión Integral que sintetiza Ken Wilber en su modelo de los cuatro cuadrantes lo integral se mueve a través de las diferentes líneas de desarrollo del ser humano, sea a través de lo artístico, lingüístico, matemático, relacional, literario, emocional, etc.; a través de los tipos o modos femenino, masculino, flemático, de los estados de conciencia vigílico, sobrio, ebrio, de conciencia alterada, alfa, etc.; de los estadios o las etapas de desarrollo de las personas, como la infancia, la adolescencia, la adultez, la menopausia, etc., así como de los niveles de conciencia, arcaica, mítica, racional/moderna, post-moderna, integrativa y su asimilación en principios de observación y conocimiento de las leyes holónicas.

Según la visión integral, para cada estado de conciencia, hay un componente energético que no sólo es percibido sino sentido e interiorizado ya que el cuerpo actúa como vehículo somático que suministra apoyo real para cualquier estado de conciencia. Como bien dice Wilber: Cada mente tiene su cuerpo. Es por esta razón que el hecho de encontrarnos en el nivel de conciencia en que nos encontremos, será importante darnos cuenta de vivirlo con y a través del cuerpo, para poder facilitar la “concientización” del nivel en cuestión.

Slark (Flickr)

Diagrama realizado por Don Beck, fuente: Slark (Flickr)

La “filosofía perenne” a la que alguna vez aludió Aldous Huxley, también se refería al cuerpo, la mente, el alma y el espíritu como niveles fijos pre-existentes de la existencia humana. Sin embargo, desde la visión Integral los niveles de existencia, comprensión, desarrollo no existen en un antes, sino que son potenciales energéticos que van tomando forma a medida que se van transitando. Los niveles de conciencia, entonces, son los estados naturales universales, como es el estado de vigilia (material ó físicobiológico-cuerpo), sueño con sueños (sutil-mente) sueño profundo (causal-alma) y estado no dual (no dualidad-Espíritu). Estos, son espacios de experiencia posible (potencialidades), no niveles estancos, fijos e inmutables.

Lo Integral utiliza multiplicidad de metodologías y cuenta con diversidad de ojos para observar la realidad circundante, sin perder de vista la noción de trascendencia. El Sistema Operativo Integral (IOS en inglés) es el modo en que Ken Wilber denomina a la metodología y aplicación integral (con todos sus componentes), resultando ser un pensamiento tremendamente vanguardista. El aspecto negativo que se puede considerar es que sin la práctica y la experiencia personal, esta visión NO puede ser Integral. Por eso, se potencia no sólo el conocimiento teórico de sus principios y componentes sino la práctica transformativa integral, preferiblemente siguiendo la práctica integral (no fanática) de cualquier tradición que promueva la experiencia vivencial del Espíritu (reciba el nombre que reciba) en su aplicación a la cotidianeidad, es decir a la vida en tanto experiencia a ser vivida.

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“La crisis es una crisis de conciencia”, Fredy Kofman dixit

Jueves 22 Enero, 2009 · 5 comentarios

Hace décadas que se sabe que el crecimiento económico impulsado por los denominados países desarrollados se sustenta gracias a “la insatisfacción de la sociedad” y a “la destrucción del medio ambiente”. También se tiene la certeza de que dicho crecimiento se está promoviendo de forma “inconsciente, irresponsable y totalmente insostenible”. De ahí que “si no se produce algún cambio revolucionario en la manera de gestionar el mundo, se prevé que tarde o temprano el sistema de mercado termine estallando”.

Al menos así lo piensan visionarios como Fredy Kofman (Buenos Aires, 1960), cofundador y presidente de la consultora internacional Axialent, especializada en liderazgo, aprendizaje y cambio organizacional. Autor de los best sellers Metamanagement (Granica) y La empresa consciente (Aguilar), lleva más de 20 años trabajando en propuestas alternativas que permitan incorporar la conciencia, la responsabilidad y la sostenibilidad en la estrategia de las grandes corporaciones.

Axialent, formada por 150 personas y presente en 13 países, lleva cinco años caminando a contracorriente del paradigma predominante en nuestra sociedad, tratando de asesorar y formar a reconocidos gestores para que evolucionen y se transformen en líderes más humanos, conscientes e inspiradores. En 2008 facturó más de 22 millones de euros.

Fred obtuvo su doctorado en economía de la Universidad de California, Berkeley, donde fue distinguido como instructor sobresaliente. Fue profesor auxiliar de Sistemas de Información y Control Gerencial en la Escuela de Negocios Sloan del MIT, donde obtuvo el premio “Profesor del Año” en 1992. En el MIT, también se desempeñó como investigador senior en el Organizational Learning Center, donde colaboró con Peter Senge. Es miembro fundador del área de negocios del Integral Institute, donde trabaja junto a Ken Wilber. Fred es también miembro de la Dharma Ocean Foundation, organización dirigida por Rey Reginald dedicada a la práctica de la meditación.

Pregunta. ¿Cuáles son las causas de la crisis financiera?

Respuesta. La crisis financiera es, ante todo, una crisis de conciencia de la humanidad en general y de los gobernantes públicos, financieros y empresariales de los países desarrollados en particular.

P. ¿Inconsciencia?

R. Llamamos inconsciencia a una conciencia parcial, orientada al corto plazo, que ciega a las personas, a las organizaciones y a los Estados, impidiéndoles ver las consecuencias que tiene su forma de pensar, de hacer y de vivir en el medio y largo plazo. Es como cuando comemos demasiado para saciar nuestra infinita necesidad de placer del momento; al día siguiente padecemos una indigestión. Económicamente, nos hemos indigestado de créditos, de gastos y de ilusiones de consumo que parecían no tener límite.

P. Y eso que el planeta va enviando sus propias señales…

R. Sí, pero esta conducta inconsciente ha estado siempre refrendada por la promesa implícita de los Gobiernos y las autoridades financieras de que si algo salía mal lo resolverían. Eso es lo que están haciendo: inyectando miles de millones para tapar el enorme agujero creado por los bancos. Con esta medida se atacan los efectos de nuestra inconsciencia, pero no sus causas, con lo que en el medio y largo plazo las cosas seguramente empeorarán. Al evitarnos sufrir las consecuencias de nuestra inconsciencia como sociedad, no tenemos la necesidad de aprender a cambiar nuestro comportamiento.

P. Es decir, el remedio agrava más la enfermedad.

R. Exacto. Y no es que esté en contra de las medidas impulsadas, pues dada la gravedad de la situación, son necesarias. Pero van a provocar una mayor domesticación de la inconsciencia de los diferentes agentes económicos. Y tarde o temprano llegará una crisis peor en el futuro, que no podremos tapar como ahora y que nos obligará irremediablemente a cambiar como sociedad.

P. ¿Y qué hay de la inconsciencia organizacional?

R. El modelo de las empresas de hoy es mecanicista. Se cree que la deshumanización del individuo le hace ser más productivo y la del consumidor, más manipulable. Así, cuanto más mecánico sea el sistema, más predecible y controlado. El paradigma actual es que la economía está orientada a la maximización del consumo, pero no de la felicidad.

P. Dentro de las empresas, ¿cómo opera la inconsciencia?

R. Crea división entre los diferentes departamentos, que sostienen monólogos en vez de un verdadero diálogo. Es el “etnocentrismo departamental”. Nadie escucha a nadie, pues lo importante es demostrar que se tiene razón, imponiendo una perspectiva sobre los demás. Este tipo de relación es una farsa. No hay contacto, ni conexión y se generan problemas brutales. De ahí que se deban integrar las diferentes perspectivas.

P. ¿Y qué hay del grueso de las plantillas profesionales?

R. La característica más evidente de la inconsciencia individual es el victimismo, que permite que la persona no se enfrente al miedo existencial de ser libre y responsable. En vez de asumir el liderazgo de su vida, la víctima prefiere culpar a sus circunstancias y a los demás de todo.

P. ¿Y cómo se pasa de la inconsciencia a la consciencia?

R. Con el autoconocimiento y el desarrollo personal de los directivos, de manera que poco a poco revisen sus creencias sobre cómo gestionar a las personas. A medio plazo es posible transformar la cultura de la empresa, redirigiendo su estrategia para dejar de formar parte de los problemas del mundo y comenzar a asumir la responsabilidad incondicional de solucionarlos. El fin es construir valor a través de valores, convirtiendo el conocimiento en actitudes y conductas conscientes.

Fuente: Diario El País

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Maestría en la teoría integral

Viernes 12 Diciembre, 2008 · 3 comentarios

A través de un compañero de México, Juan Pablo Rico, me acabo de enterar que existe una maestría en estudios integrales, más específicamente en Teoría Integral en la John F. Kennedy University.

¡Qué excelente iniciativa!

Dicho programa se realiza en asociación con el Integral Institute que dirige en excelentísimo Ken Wilber, una frecuente presencia en este blog, aunque menos frecuente de lo que debería ser.

De la maestría me encantó parte del programa (el cual no he traducido pero bien se entiende…):

CORE THEORY

  • Introduction to Integral Theory
  • Integral Theory – IMP
  • Integral Theory – Applications

CORE APPLIED

  • Integral Life Practice
  • Integral Research
  • Integrative Final Project

CORE INTEGRAL COURSES

  • Subtle Energy Systems
  • Multiple Intelligences
  • Perspectives on the Body
  • Ecological Medicine
  • Cognitive Science
  • Developmental Psychology
  • Phenomenological Inquiry
  • Enneagram
  • Intersubjectivity
  • Cultural Development
  • Social Systems
  • Neuroreligion
  • States of Consciousness
  • Ethics & Compassion
  • Emergence
ELECTIVES
Integral Applications:

  • Integral Ecology
  • Integral Business
  • Integral Art
  • Integral Politics

Integral Religion:

  • Evolutionary Theory
  • Integral Buddhism
  • Integral Christianity
  • Integral Kabbalah
  • Integral Spirituality

Integral Inquiry:

  • Non-duality
  • Worldviews
  • Shadow
  • Vision-Logic

Un par de reflexiones sobre esta excitante novedad que me llega:

  1. No me siento sólo ni siento que esté arando en la arena al procurar difundir cuestiones relacionadas con el cambio de visión del mundo a favor de una percepción (más) integral de la realidad.
  2. Siento cierta envidia por estar viviendo en un lugar (América Latina) y estar rodeado de un contexto que nos es para nada poroso al cambio de visión al que he aludido. De hecho, el ambiente que me rodea, tiende a ser reactivo a él. Las clases dominantes y las elites por estos lares del mundo todavía ni siquiera superaron la era moderna a pesar de que se puede decir que ha pasado más de 50 años desde su “decretado” final…
  3. Me despierta cierta esperanza, pues a diario me comunico, privadamente o a través de este blog con numerosas personas, excelentes seres que, como yo, navegamos por aguas similares, todo ellos y tal vez vos, compañeros de este increible viaje de descubrimiento y (valga la palabra) evangelización epistemológica.
  4. Ojalá quienes abogamos por la difusión de este tipo de teorías, tan necesarias hoy, y que vinculan en un todo coherente a la ciencia, el arte y (por qué) la espiritualidad, en una síntesis que se me antoja identificada con los más altos valores humanistas, tengamos la capacidad de que, en un futuro no muy distante, podamos instaurar en las instituciones académicas de nuestra región programas de estudio similares a de la John F. Kennedy University.

    Sueño con ello.



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Política bodhisáttvica (de Wilber a Obama)

Lunes 17 Noviembre, 2008 · 3 comentarios

Por Stuart McNicholls, A propósito de la elección de Obama

Hay una entrevista de los años 90 con Ken Wilber en la que afirma que “los bodhisattvas tienen que ser políticos” y desgrana la evolución de su visión, partiendo de una base espiritual y pasando por el abordaje de distintas disciplinas en cadena, desde la psicología transpersonal, luego la sociología, la antropología, y la filosofía para llegar finalmente a la política y a la conclusión de la necesidad del compromiso social y político. Aquí se ven las semillas de lo que acabaría llamando la visión integral, la expansión desde una perspectiva psico-espiritual, de subjetividad interior e individual (el cuadrante izquierda superior) hasta abarcar otras perspectivas colectivas, exteriores e interiores, intersubjetivas y objetivas, los cuadrantes que tienen en cuenta la co-construcción social de la realidad y su evolución en el tiempo, en fin un abordaje filosófico de perspectivas interiores y exteriores, individuales y colectivas, surgiendo en paralelo, que describe con mucho detalle en Sexo, Ecología y Espiritualidad y, de modo mucho más accesible, en Breve Historia de Todas las Cosas. Para mí este último y el posterior Una Teoría del Todo, donde trata entre otras cosas la política integral, constituyen la bibliografía básica para introducirse en la original kosmovisión de Wilber.

Yo llevaba años interesándome por la política, por la meditación, por la psicología a la vez que luchando con mis fantasmas particulares. De modo que cuando empecé a leer a Wilber, lo que más me movió era esa visión integradora de la política, de la espiritualidad, de la evolución sociohistórica, esa metaperspectiva que ofrece la posibilidad de recuperar los aspectos saludables de las principales cosmovisiones – la tradicional (familia, ley, orden, los mitos), la moderna (el raciocinio, la visión ciéntifica, el individualismo emprendedor) y el postmoderno (lo multicultural, el pluralismo y el relativismo) – para plasmar una transformación en nuestro mundo, tanto por dentro como por fuera, para que seamos cada uno de nosotros el cambio que queramos ver en el mundo, como decía Gandhi. Y a la vez que iba conociendo esta nueva manera de ver las cosas, me acuerdo de escanear el horizonte mediático a la búsqueda de exponentes de esta visión, pensando ¿donde están las voces que necesitamos ahora en tiempos de crisis?, queriendo creer que ya se vislumbraban y luego sintiendo decepción al ver la tozudez de los hechos, de los viejos patrones de violencia, abuso y crueldad en el mundo.

Algo de todo esto se ha movido en mi al asomarme desde el otro lado de la aldea global a la campaña electoral en Estados Unidos, abrazando la esperanza de que el cambio que prometía Barack Obama pudiese ver la luz y que diera lugar no a otro cambio horizontal más, otro cambio de la vieja guardia, donde una visión demasiado estrecha para las circunstancias se reemplaza con otra no menos limitada, sino a una auténtica evolución, el reflejo de la incipiente transformación global de la conciencia humana que será seguramente lo que vamos a necesitar como especie para superar los retos que se avecinan. Será por todo esto que este bodhisattva se conmovió tan hondamente esta mañana al escuchar el discurso conciliador y esperanzador de Obama, en el que incidía una y otra vez en el cambio que necesitamos y que, sí, podemos efectuar. Sí, se puede. Yes, we can.

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Dinámica Espiral en Quito

Jueves 21 Agosto, 2008 · Deja un comentario

Christopher Cowan y Natasha Todorovic, han promovido en todo el mundo el modelo de la Dinamica Espiral. A pedido de un grupo de amigos aprovecho este espacio para darle difusión a los talleres que darán en octubre en Quito, Ecuador. Alguna vez me referiré al interesante modelo que habla de la memética de las visiones del mundo, que fuera inicialmente impulsado por Clare Graves, desarrollado por Chris Cowan y Don Beck y muy utilizado por Ken Wilber.


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What is enlightenment?

Jueves 31 Julio, 2008 · 1 comentario

A menudo suelo zambullirme a navegar en la red de manera totalmente azarosa y llego a sitios inesperados. La moda del lenguaje lo llama serendipia. Uno de esos lugares a los que arribó mi paseo aleatorio, si vale la expresión, fue la revista What is enlightenment? Se trata de un punto de encuentro de pensadores, científicos y místicos interesados en la experiencia humana y en la conciencia. La revista, cuyo título es más que elocuente, va en busca de re-pensar si es que hay o no cabida para la iluminación en este nuevo siglo. Según se autodefinen, no se trata de una revista espiritual, sino algo más, una revista que además de espiritual es cultural, filosófica y busca dar nuevas perspectivas sobre la política, los negocios, la ciencia, las artes y el medio ambiente. Los editores de la revista manifiestan un profundo sentido evolucionista, asegurando que necesitamos tanto respuestas como nuevas formas de buscarlas.


Don Beck, Ken Wilber, Mihaly Csikszentmihalyi, Allan Combs, Fritjot Capra, el Dalai Lama, Paul Davies, Amit Goswami, Ray Kurzweil, Tensin Palmo, David Peat, Jeremy Rifkin, Antony Robbins, Peter Senge, Huston Smith, el Padre David Steindl-Rast, Robert Thurman, Eckhart Tolle, Desmond Tutu entre los que he leido y conozco y tantos otros se encuentran entre sus columnistas o entrevistados. Un medio con contenidos gratuitos más que recomendable y que sin haberlo yo sabido tiene más de 15 años de existencia. Sólo un problema, lamento decirles que la revista, como sería de esperar dado el título, está en inglés.


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La evolución de la conciencia humana

Miércoles 9 Julio, 2008 · 3 comentarios


La capacidad de interpretar la realidad, esto es, la conciencia articulada de los seres humanos o sea las visiones del mundo han seguido un proceso evolutivo a lo largo de la historia. Según el testimonio de la antropología cultural, se ha desarrollado, de forma gradual, en el transcurso de los milenios. En los treinta o cincuenta mil años de historia del ser humano moderno, desde que llegó el homo sapiens, el cuerpo no ha cambiado significativamente; el grado de cefalización ha permanecido casi inalterado desde el nacimiento de nuestra especie. Sin embargo, la conciencia humana sí ha estado sometida a un proceso de desarrollo. Ha evolucionado desde su forma más arcaica en los comienzos y, si la humanidad sobreviviera el tiempo suficiente, evolucionará aún más. Espero así sea.

Los diferentes niveles de la conciencia humana, con su progresiva evolución desde el nivel más bajo hasta el más sutil, han sido previstos por casi todas las grandes tradiciones espirituales. Un cierto número de pensadores han intentado definir los pasos o las etapas específicas en la evolución de la conciencia humana. El sabio hindú Sri Aurobindo, por ejemplo, mantuvo la idea de que se producirá la emergencia de la superconciencia en ciertas personas como un próximo paso evolutivo; en la misma dirección, el filósofo y antropólogo cultural suizo-alemán Jean Gebser habló de la llegada de la conciencia integral con cuatro dimensiones, desde las etapas previas de conciencia arcaica, mágica y mítica. La estructura integral de conciencia sería hoy la siguiente etapa revolucionaria en los humanos, paso siguiente a la conciencia simple de los animales y a la autoconciencia egostita de los seres humanos contemporáneos.

El proceso evolutivo en seis niveles que utiliza Ken Wilber nos conduce desde la conciencia física, perteneciente a la materia/energía no viva, pasando por la conciencia biológica asociada a los animales y la conciencia mental característica de los humanos hasta el nivel más sutil que es arquetípico, transindividual e intuitivo. Esto se convierte a su vez en la conciencia causal y, en el paso definitivo, en la conciencia última denominada «Conciencia como Tal».

La dinámica espiral de colores, formulada incipientemente por Clare Graves y desarrollada por Chris Cowan y Don Beck ve la evolución de la conciencia contemporánea desde la etapa naranja «estratégica » que es materialista, consumista, preocupada por el éxito, la imagen y el estatus, es decir, orientada al crecimiento, hasta la etapa verde «consensual» del igualitarismo y la orientación hacia los sentimientos, la autenticidad, la solidaridad, la generosidad, dentro de la comunidad, yendo hacia la etapa amarilla «ecológica» centrada en la naturaleza, el cooperativismo, las realidades múltiples y el conocimiento. Este proceso culminaría con la etapa holística, que identifican con el color, «turquesa » que se caracterizaría por el individualismo en colectividad, la alteridad aperspectiva, la espiritualidad cósmica y los cambios terrestres.

Para ampliar clickear aquí o sobre la figura


La evolución de la conciencia, en los tiempos actuales, se desplegaría desde el ego limitado, la trampa del yo individualista, hasta una forma transpersonal que los trasciende. Si esto fuera así, constituiría una fuente de grandes esperanzas para el futuro del planeta. La conciencia transpersonal está abierta a recibir más información que alcanza al cerebro de la que es capaz la conciencia dominante en la actualidad, consolidada en el racionalismo perspectivista. Un cambio de esta magnitud podría acarrear consecuencias trascendentales para la evolución de la especie y la sanidad de los sistemas sociales y naturales. Una mayor empatia entre las personas y una mayor sensibilidad hacia los animales, las plantas y hacia toda la biosfera sería los corolarios naturales de semejante cambio.

Una sociedad caracterizada por la conciencia integral limita la tendencia al comportamiento materialista y egocéntrico; se encuentra informada de manera más amplia y profunda, y, por sobre todo, atiende cualquier problemática desde un enfoque aperspectivista al contemplar de manera sinérgica la posibles posiciones y opciones que se pudieran suscitar. Bajo el impacto de la nueva conciencia integral, el sistema basado en naciones/estado se transformaría en otro más global y coordinado, en un verdadero gobierno mundial tan coordinado como abierto a la autogestión descentralizada, en el que se respete debidamente la diversidad y el derecho de las personas y culturas a la autodeterminación. Aplicaciones como las que están surgiendo bajo la denominación de Web 2.0 serían la plataforma tecnológica que haría de esto una realidad.

Los sistemas económicos seguirían manteniéndose diversificados pero no fragmentados; se produciría la combinación de la autonomía local con la coordinación global, con unos objetivos que sirvieran a todas las personas y a todos los países del mundo, sin importar sus creencias, el nivel de desarrollo económico, el tamaño de la población o la riqueza de sus recursos financieros y naturales. Se trata de la Glocalización proclamada por Ulrich Beck y Roland Robertson.

Una consecuencia de todo esto sería que las diferencias en el nivel de riqueza y de poder se moderarían, y la frustración y el resentimiento se verían disminuidos, a la vez que la criminalidad, el terrorismo, la guerra y otras formas de violencia. Las sociedades serían más pacíficas y sostenibles, ofreciendo a todos sus miembros muchas posibilidades vitales con miras a promover el bienlograrse de los seres humanos, tanto a las generaciones vivas como a las futuras.

Dada su condición claramente utópica, desde nuestra perspectiva actual, ¿llegará a convertirse en una realidad esta condición de desarrollo? Lo que se puede afirmar es que la evolución no se pueda predecir, pero sí intuir. Todo lo que podemos decir es que si la humanidad no destruye su entorno vital y tampoco diezma sus poblaciones, la conciencia dominante de una masa crítica evolucionará desde los límites del ego hasta la etapa integral/transpersonal. Esta evolución esta obligada a dejar su sello en la gente y en la sociedad. Si las generaciones venideras consiguieran graduarse con una conciencia integral, se abriría una nueva era más pacífica, justa y sostenible para toda la humanidad. Por eso, es responsabilidad de todos abrir los surcos en el sendero de nuestras vidas para que este cambio de piel en pro del genuino desarrollo humano germine y fructifique. Es sobre eso de lo trata este blog.

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El emergentismo, entre la ciencia humanista y lo que intuyo como espiritualidad

Martes 8 Julio, 2008 · 2 comentarios


A lo largo de los siglos XIX y XX y durante el desarrollo pleno de la modernidad, se fue imponiendo la teoría de la evolución construida sobre las ideas de Charles Darwin y Alfred Wallace. El descubrimiento del ADN desde los años cincuenta (Francis Crick, James Watson y Maurice Wilkins) dio paso a la síntesis neodarwiniana en que los cambios y adaptaciones ventajosas se interpretan desde una clave bioquímica donde la dinámica de las cruzas y las mutaciones, da lugar al (no-)orden viviente complejo.

El emergentismo de los sistemas complejos hoy tan en voga no se encuentra para nada en contradicción con el enfoque darwinista, ni puede considerarse un argumento a favor del creacionismo o del diseño inteligente, sino que, más bien conduce a una versión renovada del darwinismo, a la que probablemente no fueron ajenas las mismas intuiciones del propio Darwin. Lo notable es que esta suerte de darwinismo emergentista se reconcilia mucho más con el humanismo de nuestra experiencia ordinaria al no equipararnos a la dinámica predeterminada de un mundo-máquina reduccionista.

Al momento de su origen, la concepción reduccionista intentó ser aplicada a la biología con el objetivo de explicar la vida bajo el total amparo de la ciencia objetiva, procurando dar una visión consistente, dentro la imágen unitaria del universo que provenía de los paradigmas imperantes originados en la física newtoniana y que llevaban la delantera de varios siglos en su matematización cuantitativa. Los fenómenos biológicos debían explicarse, pues, por causas de naturaleza físico-química, dadas en el marco de las interacciones causales propias de las ciencias físicas determinísticas.

El término “reduccionismo” nació con un sentido en parte peyorativo, ya que servía para valorar que la pretensión explicativa de la vida desde la física suponía “reducir” o sub-ordinar la biología a la física y la química, sin entender el carácter propio que debía tener la epistemología biológica. Este enfoque insuficiente para explicar la vida era “reduccionista” porque reducía los fenómenos vitales superiores al orden inorgánico inferior de naturaleza física, derivando a una explicación determinista y, en el fondo mecánica, de los seres vivos.

Este reduccionismo clásico recibió dos apoyos de gran importancia. Primero el desarrollo de la bioquímica de los ácidos nucleicos (el ADN) que ha permitido entender que la vida se construye desde un mecanicismo estricto (herencia y embriogénesis). Segundo los formalismos computacionales que han conducido a las teorías computacionales de la vida: la complejidad observacional de ésta (muy difícil de explicar hasta ahora por el mecanicismo clásico del XIX) derivaría de que la evolución habría diseñado los seres vivos como computadoras “biológicas”.

El reduccionismo sigue siendo hoy la posición teórico-epistemológica de una gran parte de la biología. La idea pura y dura del “hombre máquina” sigue estando hoy vigente para muchos investigadores. El mecanicismo se ha convertido ahora en la metáfora de la computación fuerte, y parece más fácil explicar la complejidad mecánica de las respuestas humanas desde el modelo de la complejidad de las respuestas de los sistemas computacionales.

El mundo interior del hombre, su conciencia y la actividad psíquica (conocer, sentir, percibir, emocionarse, pensar, …), para el reduccionismo, es un epifenómeno, esto es, un fenómeno que está ahí pero que no juega ningún rol relevante en producir la conducta, sin capacidad causal descendente que controle la clausura total de las cadenas de interacción de índole física.

Sin embargo, hoy en día el emergentismo como vía alternativa de comprensión renueva el debate y
Matt Donnelly afirma que la visión emergentista había sido ya formulada ya por el mismo Darwin en El Origen de las Especies, al decir que “desde lo más simple un conjunto de formas sin fin, las más hermosas y maravillosas, han surgido y están en surgimiento (evolved)”. Nadie parece hoy dudar de que la historia natural muestra fenómenos incuestionales de emergencia (el mismo hombre es un ejemplo notable). Por ello, según la opinión del antropólogo Terrence Deacon, de la Universidad de California en Berkeley, entender los fenómenos de emergencia es para la ciencia una vía no sólo para explicarlos en su individualidad, sino para entender también a través de ellos las claves que explican en general el proceso evolutivo.

Según la exposición de la filósofa Nancey Murphy, en los años veinte había una controversia con tres alternativas: (i) el reduccionismo, (ii) el vitalismo (que hablaba de entelequias o principios vitales o cuasi-formas aristotélicas y el emergentismo) y (iii) el emergentismo.

Pero, de qué se trata el emergentismo. Su lema científico esencial consiste en decir que el conjunto es siempre más que la suma de las partes. Así, la materia, al unirse de acuerdo con las leyes de la física da lugar a “sistemas” cuyas propiedades son nuevas y no se reducen a ninguna de las propiedades de las partes integrantes aisladas. Las propiedades emergentes se gestan por una organización sistémica de orden superior al que poseen sus elementos constitutivos.

Por muchos , Darwin es considerado por muchos como el primer emergentista. George Henry Lewes seguiría sus pasos en la formulación del emergentismo anglosajón. Hans Driesch en Alemania y Henri Bergson en Francia hicieron propuestas orientadas hacia el vitalismo al comenzar el siglo XX. Por ese entonces, en los años veinte, se produce un renacer del emergentismo con Samuel Alexander, C. D. Broad y Stephen Pepper . Desde los años treinta hasta los sesenta se produjo una atención preferente al reduccionismo, en parte producida por el conductismo y las teorías computacionales aplicadas en ciencias humanas (con los aportes de Herbert Simon y Marvin Minsky por ejemplo).

A lo largo de los sesenta y en los setenta aparecieron nuevos autores que contribuyeron al avance conceptual del emergentismo. Recordemos a Ernest Nagel y Philip Warren Anderson. Ya en los ochenta y noventa aparecen nuevos emergentistas como Michael Silverstein, Terrence Deacon, Philip Clayton y otros. En 1992 comienzan las importantes aportaciones de Stuart Kauffman en el estudio de las leyes de la autoorganización a partir de la simulación computacional con redes booleanas aleatorias, Per Bak al estudiar los sistemas auto-organizados críticamente, John Holland al plantear los órden ocultos de tras de los sistemas auto-organizados, etc. Estas investigaciones aparentan apoyar al reduccionismo, pero hoy se considera que son armonizables con las posiciones del emergentismo sistémico.

El estado actual de las aportaciones puede seguirse por el libro de Philip Clayton y Paul Davies The Re-emergence of Emergente (2006).

David J. Chalmers ha propuesto dintinguir dos formas de emergentismo, el débil y el fuerte. La débil responde al reduccionismo clásico: es la misma evolución mecánica de los sistemas físicos la que hace emerger propiedades nuevas y sorprendentes, pero se trata sólo de nuevos estados y estructuras físicas. No emerge algo nuevo, sino una mayor complejidad de lo físico. En este emeregentismo cree Daniel C. Dennett y lo llama “emergencia inocente”.

Paul Davies es uno de los representantes de la emergencia fuerte. Para esta la continuidad evolutiva de la física hace “emerger” propiedades nuevas no reducibles a las anteriores y que, además, tienen efectos sobre los mismos sistemas físicos que las han producido. Davies ha propuesto incluso que la ciencia debe diseñar experimentos para comprobar la emergencia en sentido fuerte. Esta debiera dejar de ser algo filosófico y pasar a ser algo constatado por las evidencias científicas.

Que las nuevas propiedades reales de los sistemas surjan en la evolución por “emergencia sistémica” es una hipótesis explicativa. Ahora bien, si emergencia supone la continuidad del proceso evolutivo, la ciencia debe mostrar que el soporte físico que constituye el universo pueda llegar a producir las propiedades emergentes. Según Philip Clayton, el emergentismo no tiene, evidentemente, ningún “valor probatorio” en relación a la cosmovisión teista religiosa. No obstante ello, entiende que frente al reduccionismo, la hoy crecientemente extendida teoría emergentista representa un punto de vista que contribuye a hacer más verosímil la idea un proceso re-creador, en oposición al reduccionismo clásico que reducía al hombre a una dimensión mecánica, incompatible con el humanismo de la libertad y de la responsabilidad.

Alguna opinión personal

En mi opinión, este universo es de una coherencia asombrosa desde donde “emergen” olas de holoarquías sucesivas. Expliquemos un poco. El concepto de jerarquía fue introducido en la edad media para referirse a los órdenes celestiales. Estos órdenes representaban grados crecientes de conocimiento, virtud e iluminación. De hecho, la misma palabra proviene de “hieros” significa sagrado y “archo” significa autoridad. Cada rango jerárquico era considerado más incluyente y abarcativo. Evoquemos, por ejemplo, la Divina Comedia del Dante. En este sentido, la jerarquía se entendía como el gobierno de lo sagrado; nada que ver con la degradación que el término sufrió al ser extrapolado al (no-)orden político subsecuente.

Tanto la teoría evolutiva como la teoría de los sistemas utilizan el termino jerarquía en tanto escala de órdenes de sucesos de acuerdo a su capacidad holística, es decir, lo que es totalidad en un estadio pasa a ser parte en el estadio siguiente. Una letra es parte de una palabra, que es parte de una frase, que es parte de un párrafo, que es parte de una teoría filosófica, que es parte de un paradigma epocal, etc. Tal como lo comentá mi amigo Nicolas Novoa, fue Arthur Koestler quien acuñó el término “holón” para referirse a lo que siendo totalidad en un contexto es simultáneamente parte en otro contexto. Luego, Ken Wilber , un encumbrado “todólogo” consideró, en su libro Sexo, ecología y espiritualidad (1996), que una jerarquía normal es un orden de holones crecientes que representan un aumento de totalidad y capacidad integradora. Así, todas las jerarquías se compondría de holones, de ahí que sugirió el térmion “holoarquía” como la palabra apropiada.

Por eso, en mi visión de las cosas, en este nuestro universo/mundo es que todo lo que ocurre en un lugar puede suceder en otros lugares, todo lo que sucedió alguna vez, puede suceder también después ya que todo estaría finamente conectado. No hay nada que sea «local», limitado a cuando y donde sucede. Todas las cosas serían globales, ya que la memoria de todas las cosas tiende a extenderse hacia otros sitios y otros tiempos. Así, el universo no sería un lugar y un tiempo de cosas y sucesos separados, de espectadores externos de un espectáculo impersonal y objetivo. No es ni siquiera materialista. La materia, es decir, la clase de «relleno» del que están hechas las partículas que se unen en núcleos que se unen en átomos que se unen en moléculas que se unen en células que se unen en tejidos que se unen en organismos que se unen en ecosistemas que se unen en mundos, ni siquiera toda esa materialidad es una realidad objetiva, en el sentido de definida.

Todo es energía, o ¿no era cierto que E=mc2?, esto es: energía vital, potencialidad acción para Ser, funciones de ondas de funciones de ondas multi-superpuestas en multiples holones. El que no crea esta afirmación, que estudie un poco de la mecánica cuántica y, aunque sea, tenga la amplitud de criterio como para extrapolar alguna metáfora. Entonces, la creencia de que cuando sepamos cómo se comporta la materia lo sabremos todo, es una pretensión colosal; fue la pretensión exuberante del reduccionismo ya que desde esta perspectiva nunca será posible responder a la pregunta de ¿cómo algo tan inmaterial como la conciencia puede surgir de algo tan inconciente como la materia? En mi opinión, de algún modo y en una cierta medida, toda la materia tiene una potencialidad consciente y no se puede afirmar, por otro lado, que la conciencia sea categóricamente inmaterial. En ese caso, no existe una división categórica dualista entre la materia y la mente sino que se vinculan a través del emergentismo. La materia (potencial consciente) es un nivel inferior de organización (las neuronas en el cerebro) de donde emerge materia consciente con un nivel mayor de organización (el cerebro como un todo).

Por eso, la perspectiva reduccionista del mundo está hoy siendo superada; más bien, trascendida. ¡Hay más cosas en el universo en las que los científicos clásicos nunca habían pensado! Y muchas de las cosas que hay en este mundo son más increíbles que las que los escritores de ciencia ficción han podido imaginar nunca. Aunque no seamos capaces de percibirlo, estoy convencido de que todo lo que sucede en el universo afecta, aunque sea de manera sutil, a todo lo demás. Todo interactúa con los campos físicos de las 4 interacciones elementales hasta el nivel de la química y más; los campos biológicos que se organizan en nichos y ecosistemas; los campos mentales, sociales y culturales que dan lugar a las sociedades; los campos de la comunicación interconectada que están dando lugar a una inteligencia planetaria. Todo se organiza en múltiples y complejos órdenes emergentes: el orden de la complejidad.

Y como predico que: todo está conectado con todo, se nos presenta una disyuntiva: (i) elegir la ceguera egotista validada por el individualismo, sublimación del reduccionismo o (ii) abrirnos con alteridad al encuentro con la otredad (pertenezca esta al mundo natural, social o mental). Esta es la posibilidad que tenemos como especie conciente, posibilidad esta que interpreto desde nuestra micro-escala humana de acción individual, como el resultado más acabado del humanismo librepensador.


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