Humanismo y Conectividad

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Entrevista en InterLink Headline News 2.0

Martes 3 Marzo, 2009 · 1 comentario

Lo que se muestra a continuación se publicó el Sábado pasado 28 de febrero en InterLink Headline News 2.0, el primer diario digital de la Argentina, que se publica todos los días desde el 31 de Enero de 1995 y cuyos editores (ir)responsables son: Alejandro Piscitelli y Raúl Drelichman.

La entrevista fue realizada vía email por la secretaria de redacción: Anaclara Dalla Valle.

Interlink Headline News Nº 5143 del Sábado 28 de Febrero de 2009

Editorial: “mailtrevista” con Andrés Schuschny
Editorialista: Anaclara Dalla Valle

Andres Schuschny es Físico y Doctor en Economía y explorador y navegante como muchos otros que sigo descubriendo por estos días. Mantiene su blog “Humanismo y conectividad”, potenciándose con la web para reflexionar, pensar, ver y hacer ver lo que cree, debe verse.

Se notan sus caminos, sus idas y venidas, las experiencias en el transcurso de su historia digital porque hay una cascada interesante en cantidad y calidad de links a los que se puede acceder desde su sitio.

Internet aparece en un momento de síntesis en el que las teorías como la de la relatividad, la física cuántica con el principio de incertidumbre de Heisenberg, y el de complementariedad de Bohr (y sus múltiples interpretaciones), la teoría del caos, la cibernética de segundo orden, los teoremas de Gödel, la teoría de las catástrofes, la termodinámica de las estructuras disipativas, la teoría de la información, los enfoques sistémicos, los sistemas complejos adaptativos, la criticalidad auto-organizada, las redes neuronales en fin, las ciencias de la complejidad alcanzan su máxima expresión en el propio fenómeno de la Red”

Son sus palabras textuales, fruto de su respuesta rápida al mail atolondrado que le envíe, hora antes, de que lo respondiera. Estamos cerca y obligadamente, podemos acercarnos más y a muchos más.

Deja en evidencia la explícita formación académica, como si la física, “una ciencia natural que estudia las propiedades del espacio, el tiempo, la materia, la energía y sus interacciones”, se trasladase al mismísimo prodigio de la web. Abre puertas a un debate donde convergen ciencias y analogías, porque en la Red también estudiamos, observamos y vivenciamos, espacios, tiempos, materia, energía y por sobre todo, interacciones.

El espacio virtual desnuda y globaliza voces de múltiples actores, y se muestra como habilitador democrático de individualidades ansiosas de hacer circular reflexiones de toda índole. El espacio, legitimaría o sustentaría, lo que pensamos. Aunque, Para nuestro estado normal de conciencia, vemos el mundo a través de lo que pensamos. Sin embargo, la realidad es como  una ilusión óptica”. Esto pone en jaque no sólo a la materia y energía.

El autor de “La Red y el futuro de las organizaciones. Más conectados…¿Más integrados?” husmea en una serie de conjeturas metafísicas: vale preguntarse ¿Quien piensa? ¿Podés elegir no pensar? si yo no puedo elegir no pensar entonces yo no soy quien piensa, algo me piensa, o a través mío se piensa. Cuanto mucho y desde la “arquitectura como política de la red”; podríamos perfilar, que la “red piensa por nosotros” o nos induce determinados pensamientos, pautas de acciones, de seguimiento y actividad. ¿Nos invade o dejamos invadirnos? ¿Nos somete o nos dejamos someter? ¿Construimos o aceptamos? ¿Seguimos pensando o ya nos pensaron?

Si desglosamos las interacciones, las nuevas, las viejas, las que se potencian con, las que critican a, las que se abusan de, las que se quejan gracias a, vemos que no somos los mismos de siempre, y los que vienen/venimos, exigen/exigirán otros paradigmas y otro nivel y dinámica de discusiones. Las interacciones se concretan con otras personas, con programas, con herramientas, con conceptos. Se concretan por medio de Internet.

Ante tanto, el tiempo. “La posmodernidad nos planteo el fin de los meta relatos, el fin de las verdades, el relativismo total, (…) una suerte de disolución por atomización, (…) trata de la pérdida de sentidos, de la deconstrucción de la experiencia”

Su visión intenta deslumbrar la difusión de las ideas construidas colectivamente, y la hegemonía de las poducciones por y desde un individuo archiindividualista, -“en realidad dividuo”- con un ego a la enésima potencia beneficiado por la comodidad de dicha relatividad.

El ego posmoderno subvierte toda jerarquía, no está mal, pero a su vez, destruye todo valor y extermina la cualidad y el significado. La posmodernidad pasó de la intuición de que toda perspectiva debía ser tenida en cuenta, a la creencia de que ninguna creencia es mejor que otra y dió lugar a visiones superficiales, escépticas, desaprensivas, incrédulas, recelosas y hasta desgarradas de la realidad.

No arrastrado por el pesimismo ortodoxo, agrega “Internet viene a unir lo que el movimiento posmoderno fragmentó.” Como si el cuerpo, hubiese generado anticuerpos.

No Internet per se, sino la implementación activa e interactiva que individuos fragmentados hicieron de sus propiedad, demuestra que la salvación están en creer y defender fibra óptica.

Internet se le presenta como algo sagrado, para ser algo mas que pequeños egos, el todo siendo mas que la suma de las partes, mentes abiertas e interesadas en el intercambio. Internet por otro lado, como la posibilidad de ser quienes queremos ser, como la receta de la constuccion obligada. Hoy, mas que nunca, somos quienes queremos ser. Internet es una fiesta, es el carnaval -habrá mucho para analizar- de las Humanidad. Y para el profesional, “ nos permite (…) jugar con nuestra personalidad, abrirnos al otro, seducir, enamorar, sentir con el otro, aprender, informarnos, opinar, explorar, unirnos, compartir, soñar, asumir distintos roles”.

Para quien piensa firmemente en que el individuo posmoderno intenta esclarecer una representación de la verdad, “a partir de la experiencia subjetiva que proveniente del propio ego”, es Internet, una garantía de socialización, pauta de integración. E integridad.

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¿Qué hace que una organización marque la diferencia?

Viernes 9 Enero, 2009 · Deja un comentario

  1. Sentirse más que una mera organización. (para eso se necesita una visión del futuro como oportunidad, preclara)
  2. Subirse a las olas del cambio y las tendencias.
  3. Dejar hacer (para evitar que el veneno del control contamine)
  4. Diseñar paracaídas. (o sea tolerar el error hasta cierto punto)
  5. Eliminar perfiles de puestos de trabajo (ver personas y no trabajadores)
  6. Gestionar en Internet (las organizaciones “ están en Internet” tienen mucho mayor margen de maniobra que las que “trabajan con Internet ”)
  7. Conseguir diversidad interna. (de género, de roles, de estilos de vida, de niveles de ambición). La diversidad es uno de los antídotos más poderosas contra la falta de ideas.
  8. Clientes, usuarios y demás stakeholders son parte de la organización. (La gran palabra es conversar, ya lo dice el Cluetrain Manifiesto).
  9. Abandonar rápido. (si no funciona… pues no funciona).
  10. Olvidar productos y servicios, trabajar con estilos de vida (Manuel Castells afirma que más que ingeniería necesitamos antropología para entender qué somos como humanos).
  11. Trabajo abierto en (casi) todo. (La transparencia por sobre todas las cosas).
  12. No crecer, sino desarrollarse. (siempre digo que un basurero puede crecer pero no desarrollarse mientras que una persona puede dejar de crecer pero desarrollarse durante toda su vida).

Fuente: Consultoría Artesana en Red

Termino con algunas frases de aquí y allá:

El futuro pertenece a aquellos capaces de darle a la próxima generación razones para la esperanza.
Teilhard de Chardin

En una época de universal engaño, decir la verdad constituye un acto revolucionario.
George Orwell

When memories exceed dreams, the end is near. The Hallmark of a truly successfull organization is the willingness to abandon what made it successfull and start fresh.
Michael Hammer

Are there enough freaks on the board?
Pasi Mäenpää, Elisa Oyj

La imaginación es más importante que el conocimiento.
Albert Einstein

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La Red y el futuro de las organizaciones en Google Books

Viernes 12 Diciembre, 2008 · Deja un comentario

Más conectados . . .¿Más integrados?Para colocarlo en una cita, hace un rato necesitaba encontrar el código ISBN de mi libro: La Red y el futuro de las organizaciones. Más conectados…¿Más integrados?. Buscando en Google alguna librería virtual a donde encontrar el número me dí cuenta que parte del libro había sido subido a Google Books. Sinceramente quedé sorprendido. Sentí una especie de epifanía… ¿Será que ahora realmente existo como autor – por estar en el principal medio virtual? Para todo aquél que desee echarle una hojeada, el vínculo: aquí.

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El ocaso de las jerarquías

Miércoles 24 Septiembre, 2008 · 4 comentarios

En el mundo en que hoy vivimos, estamos asistiendo a la proliferación espectacular de nuevos modos de organización. Desde el comercio electrónico, las asociaciones comunitarias, las comunidades interconectadas, hasta los llamados movimientos alter-globalización, los consorcios globales, los sistemas de intercambio de contenidos multimediales, los portales de subastas, los blogs, el microblogging, las comunicaciones via SMS y por sobre todo las redes sociales hoy integrándose a través de la hoy ya famosa Web 2.0. son las formas bajo las cuales nos estamos organizando. A diario estamos pasando de una sociedad de poder a una sociedad de conocimiento, de una sociedad jerárquica a una sociedad que no sólo funciona como una red, sino que es la red en sí misma.

Durante la revolución industrial, la sociedad se sustentó en la estandarización de la producción material, siendo su máxima expresión la fábrica, diseñada a imagen y semejanza de organizaciones pre-modernas como la Iglesia, responsable de mantener la cohesión del conocimiento del mundo antiguo, durante la Edad Media y las fuerzas armadas, encargadas de expandir las fronteras coloniales que facilitaron la obtención de las materias primas, de las que se valió la industria y la expansión de los mercados. Pero no sólo la fábrica estructuró sus actividades de esta manera, también lo hicieron otras “instituciones cartesianas” como los organismos estatales, los hospitales, las municipalidades, los colegios, las universidades, los organismos internacionales, los partidos políticos y casi todas las organizaciones que se establecían.

La máxima expresión de la sociedad cartesiana racional, se puede esquematizar en el organigrama empresarial jerárquico, que ordena y acota las responsabilidades de todos los empleados o participantes de una organización, al punto de transformar al ser humano en un recurso a ser explotado, e inhibiendo los talentos que estos puedan genialmente desarrollar.

Hasta no hace mucho tiempo, la toma de decisiones ha sido más un ejercicio de poder, que un acto de sabiduría. El organigrama de una institución, es la expresión máxima de una estructura de poder y no de conocimiento ya que, en el fondo, se basan en el temor a la falibilidad humana de los “superiores”, quienes temen quedar en evidencia y prefieren ocultarse detrás de sus tarjetas de presentación. El organigrama realza el atractivo del éxito al presentarlo como un club exclusivo; es el mapa que nos dice a quién debemos evitar. La organización estructurada de las actividades en las instituciones, no hace más que incentivar a la gente a no hacer, algo que no se puede perdonar en una época hiper-móvil motorizada por el cambio, la velocidad, la búsqueda de la creatividad y la innovación así como la libertad elegir, comprar o descartar de la gente.

Las empresas y organizaciones institucionalizadas han mentido demasiado … Prometen a sus empleados un futuro promisorio que en realidad, y debido a la cada vez más estrecha estructura piramidal del organigrama nos lleva a un camino de ascenso nulo que termina, la mayoría de los casos, en una medalla de latón dada en nombre de los leales servcios y una patada en el trasero. A cambio de esa nada, nos obligan a tener un profesionalismo que va mucho más allá del hecho de actuar conforme a un canon ético. Nos obligan a vestirnos como los demás, uniformados, a sentarnos erguidos durante las reuniones, a no socavar la autoridad de los superiores, es decir, a no mostrarnos más inteligentes que ellos, a entablar conversaciones intrascendentes sobre una gama limitada de temas “seguros” y a mostrar una sonrisa en agradecimiento a la satisfacción de ser parte del clan.

La fábrica y los procesos de producción masiva propios de la organización piramidal, se han basado en una realidad mecanicista, en un mundo previsible que funciona como el mecanismo de un reloj, un mundo-máquina que puede ser comprendido y manejado sobre la base de principios científicos racionales, como los detallados en las teorías de la organización de Frederic Winslow Taylor. De la fábrica ha dicho Ernst Schumacher: “la materia muerta sale mejorada, mientras los hombres que allí trabajan salen corrompidos y degradados”.

En el momento actual, en que surgen las primeras escenas de una inexorable ambivalencia estratégica, se hace necesario reflexionar, sobre la forma como debemos comprender los procesos de cambio organizacional. Día a día, los organigramas se aplanan y flexibilizan, hasta alcanzarse lo que se puede denominar como la organización heterárquica, conformada por pequeños núcleos de mínima jerárquía pero distribuidos, cada uno de ellos con capacidad de poder, en la toma de las decisiones que les competen.

No vivimos en una época de simplificación. Todo lo contrario. Hoy la diversidad se abre al mundo en cada uno de nosotros. Por mucho tiempo nos han querido hacer creer que había verdades universales y el pensamiento anquilosadamente jerárquico ha sido funcional como reductor de diversidad. En la sociedad de hoy la única verdad es que no hay verdades absolutas y por ello toda organización que quiera seguir siéndolo deberá darse cuenta que para sobrevivir es necesario absorber la diversidad del entorno. De eso se trata la famosa ley de la variedad requierida de Ashy. ¿Como lograr esto? Abriéndose al entorno. ¿Con qué herramientas? La Web 2.0.

En necesario decretar el ocaso definitivo de la organización jerárquica, terminar de una vez por todas con una forma de gestionar que no sólo ya no responde a las actuales circunstancias sino que puede ser la clave de la decadencia de cualquier colectivo organizado. Más aun, es importante tomar conciencia de hasta qué grado hemos internalizado, cual pensamiento automático, el acciónar de las jerarquías y hasta que el punto esta forma delegativa de comportamiento nos ha alienado. El éxito de las instituciones dependerá de darse o no cuenta de ello. ¡¡Ha llegado el momento de decir basta!!. Este ya no es un mundo de iluminados que ordenan. La efervescencia de las redes sociales son hoy el clamor de este reclamo. De cómo se articulen los numerosos discursos libertarios que de ellas emanan y se hagan realidad en acciones cotidianas de todos quienes estamos dándonos cuenta de esto, dependerá lo traumático de este anunciado ocaso.

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La Red y el futuro de las organizaciones

Miércoles 4 Junio, 2008 · Deja un comentario

A continuación los dejo con una presentación completa que intenta expresar en líneas muy generales de qué va mi libro: La Red y el futuro de las organizaciones. Más conectados…¿Más integrados?.

Si bien el contenido del libro no está totalmente estructurado de manera dual, ni la presentación respeta el orden del libro, para facilitar la comprensión de los slides he optado, como se ha hecho en otras ocasiones, por biparticionar la presentación representando del lado izquierdo el orden tecno-económico-social del que venimos, el pasado aun presente. Llamenlo como les guste: la Modernidad, el orden tecno-industrial, el paradigma economico prevaleciente a lo largo del siglo XX o como lo deseen. Del lado derecho y sin que ello implique preferencia ideológica alguna, se da cuenta del nuevo orden (o mejor dicho desorden) de las cosas: el de la sociedad del conocimiento, la sociedad enREDada, el paradigma de la conectividad, o cual rótulo uds. deseen poner.

La presentación fue realizada con el aporte de numerosas personas que, sin saberlo, me facilitaron sus excelentes imágenes, muchas veces halladas por pura serendipia. Para ellos valga mi reconocimiento y agredecimiento.

Espero les agrade:

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La Red y el futuro

Lunes 17 Marzo, 2008 · 1 comentario

Desde hace más de dos décadas que venimos siendo testigos del impacto en la sociedad, que tienen las Tecnologías de Información y Comunicación, las TICs, al trazar un nuevo horizonte, un verdadero punto de inflexión en la historia de la humanidad y dando lugar, poco a poco, a una nueva sociedad: la Sociedad de la Información. Como una caja de Pandora, todo un universo de implicancias y significados se han abierto ante nosotros. El mundo está cambiando. Como en toda transición, el cuestionamiento y la duda, así como las actitudes optimistas y constructivas han de regir la percepción de los inusitados hechos. Para muchos, débiles pueden ser las argumentaciones a favor de las implicancias revolucionarias de cambios que aún no se han dejado sentir lo suficiente en todos los niveles de la sociedad y la cultura. Es un hecho cierto que las TICs aún no se han generalizado lo suficiente como para poder hablar de una verdadera revolución, con las implicancias universalistas que ello involucra. A pesar de ello, gran parte del libro La Red y el futuro de las organizaciones. Más conectados…¿Más integrados? habla acerca de estas tecnologías y de cómo ellas afectan el escenario cultural que hoy impera, a la vez son consecuencia de él. He decidido asumir el riesgo de aseverar, a lo largo del texto, y con cierto ímpetu provocador, que una nueva sociedad, basada en una forma distinta de concebir la realidad, se entreteje alrededor de Internet y la penetrante conectividad de las TICs.

Es incuestionable que estamos en presencia de una revolución tecnológica. Sin embargo, la aventurada tesis que abraza el libro: La Red y el futuro de las organizaciones. Más conectados…¿Más integrados? consiste en afirmar que una nueva conciencia, una nueva manera de ver la realidad, está emergiendo y que los usos, cada vez más ubicuos, de las TICs contribuyen, como catalizadores, a que esta evolución de la conciencia tenga lugar, extendiendo así, los alcances de tal revolución a todos los planos de la realidad cultural, social e individual. Poco a poco, la alienación del racionalismo moderno tiende a ser sustituido por un nuevo humanismo que no se basa en los valores mercantiles y fortalece una ética renovada de solidaridad y una nueva ciudadanía.

Es innegable que gran parte de la sociedad está sumida en un síndrome profundo, en una inercia espiritual, una suerte de pasividad sin ambición ni creatividad, sin pensamientos intrépidos ni esclarecidos. Imaginarnos como un grupo de víctimas ha sido una señal de que hay un vacío espiritual que clama por ser colmado. Éstos son los síntomas del alma en busca de claridad; sí, de una claridad esencial, pero hasta hoy fue ensombrecida por estructuras mentales heredadas de un pasado moderno que no son fácilmente desarmables porque son las secuelas del darwinismo neoliberal, base filosófica de la modernidad. Efectivamente, se ha dicho que la modernidad supuso no sólo la muerte de lo divino, sino también la desaparición de las diferencias cualitativas, la sustitución de la calidad por la cantidad, la pérdida de los valores y los significados, la fragmentación y alineación de la vida, el materialismo y la angustia existencial, en definitiva, el desencanto del mundo. Es cierto y cabe acotar, que la modernidad trajo consigo aspectos sumamente positivos como la democracia, los ideales de justicia, igualdad y libertad con independencia de credo, raza, clase o religión, la medicina, la química moderna, la biología y su teoría de la evolución, la abolición de la esclavitud y la declaración de los derechos humanos universales y tantos otros aspectos destacables.

Internet y las TICs no son la piedra filosofal, sin embargo estoy convencido que ambos están cambiando radicalmente la naturaleza de la sociedad y la de cada uno. Gracias a ellas, nos encontramos en la doble necesidad de profundizarnos a nosotros mismos y, simultáneamente, de ver más hacia lo que nos rodea ¿Cómo puedo presumir que sé esto? Lo sé porque me está cambiando a mí, lo mismo que a cientos de personas con las que me comunico todas las semanas. Internet, la trama electrónica de las TICs, es una colección de personas únicas. Trataré de expresar, a lo largo del libro: La Red y el futuro de las organizaciones. Más conectados…¿Más integrados?, que el pulso de nuestra cultura está palpitando al ritmo de la Red. Quizás la mejor forma de explicar esto sea relatando mi propia historia. Prefiero no hacerlo para no aburrirlos. El deseo ferviente por conectarnos habla de un anhelo tan intenso y, en cierta forma ancestral, que sólo puede entenderse como algo de naturaleza espiritual. Una nostalgia en nuestro interior revela que nos hace falta algo en la vida. Lo que falta es el sonido de la voz humana. La atracción espiritual de la Red es la promesa y la premisa al retorno de esa voz.

Mucho se ha investigado y escrito con el objetivo de advertir, conceptualizar, comprender y evaluar los cambios en los estilos culturales, en las relaciones sociales y en los sistemas de organización facilitados por las TICs. La bibliografía, mucha de la cual se cita, es vasta y diversa según los enfoques e intereses ideológicos asumidos. Como en todo tema, hay literatura para todos los gustos ya que, la realidad siempre es más rica que cualquier esfuerzo por describirla. Por ello, bien vale la intención de atreverse a realizar osadas proposiciones, como las que intento suministrar a lo largo del libro: La Red y el futuro de las organizaciones. Más conectados…¿Más integrados?; más aún, si en la raíz de estas respira cierto optimismo esperanzador. Creo sinceramente que no podemos minimizar los innumerables aportes que la cultura de la libertad, propia de Internet, está teniendo en la revalorización de las ideas, en su circulación, y en la invención de numerosos procesos culturales y sociales inéditos que están ayudando a crear una nueva sociedad basada, digo yo, en una nueva conciencia. Estoy convencido de que tenemos mucho que decir sobre nuestro futuro y en eso estamos.

Internet es documentos, planillas de cálculo, bases de datos, archivos de música, video y contenidos multimediales de todo tipo: es información y, cada vez más, es Conocimiento. Pero también, Intenet es narrativas, conversaciones, historias, sentidos, memoria acumulada, capital social, comunidad, solidaridad y encuentro. Hay muchas formas de comprender lo que nos empuja hacia la Red: el acceso instantáneo a la información, la conexión y comunicación con otras personas (nuestros semejantes), la participación en comunidades virtuales, la capacidad de poder difundir nuestras ideas. Ninguna de éstas es una perspectiva equivocada; pero todas vuelven a la promesa de una voz y nos ofrece una puerta de acceso a nuestro yo auténtico.

La Red representa un espacio en el cual podemos ser quienes somos (y hasta quienes no somos, si esa es la voz que escogemos tener). Intuyo e intento fundamentar que la Red sencillamente ha liberado un deseo atávico de humanidad: el anhelo de reconectarnos a través del diálogo y la participación en comunidad. En verdad, esa ha sido la constante que ha prevalecido durante nuestra evolución como especie, desde las cavernas y chozas de adobe a los mercados abiertos, desde los pequeños pueblos de puertas abiertas a las naciones más imponentes. La noción de comunidad no viene dada por las posesiones que uno tiene ni por las redes de relaciones que validen una parte de nuestro ser, sino que acontece gracias al ejercicio de la libertad, una libertad que nos plenifica al compartir y al poseernos para darnos al otro. Esta es la base filosófica que sostiene el funcionamiento de la Red. Durante la modernidad, la libertad estaba estrechamente ligada a la autonomía y, en definitiva, a la propiedad. En efecto, es durante esa época en que se consolida la construcción del límite, es decir, los imperativos guiados por cercos, barreras y muros. Hoy vivimos la transición; nuestras búsquedas comienzan a orientarse, más bien hacia el sentido contrario, hacia la inclusión y el acceso, puntos de partida para advertir nuestro impulso en busca de la libertad de la que se alimenta todo el universo de la trama electrónica que se origina con la creación social que significa Internet. Hoy nuestros caminos se expanden gracias la gestación de díadas, ventanas, senderos, puentes y escaleras simbólicas construidas con la materia prima de la que se alimenta la Red: motivación, confianza, reputación, reciprocidad y cooperación.

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De la Web 2.0 hacia el Individuo Me2We y viceversa

Sábado 10 Noviembre, 2007 · Deja un comentario

De la Web 2.0 al individuo Me2We

Día a día estamos siendo testigos de inusitados cambios tecnológicos y transformaciones sociales que no tienen precedentes históricos; en todos los ámbitos; en todos los espacios imaginables una mediamorfosis comunicativa se proyecta y conmueve nuestra percepción de la realidad. Si algo nos está mostrando la Web 2.0 es que primera vez la palabra “posibilidad” tiene un verdadero significado, una verdadera resonancia de oportunidades sociales y culturales. Las tecnologías de información y comunicación, la TICs, están contribuyendo a transparentar la sociedad.

Web 2.0 Hecha por y para todos

Transitamos de una fragmentada percepción, basada en la racionalidad instrumental, que supuso que “saber es poder” y por eso se buscó su apropiación, a una cosmovisión en que “saber más es el camino para ser más”. Creo fervientemente que en esto se juega el futuro de la humanidad. La Web 2.0 señaliza una orientación hacia donde nos dirigimos.

En mi libro La Red y el futuro de las organizaciones. Mas conectados…¿Más integrados?, he intentado mostrar cómo estamos trasladándonos de una economía en la que cada uno busca maximizar individualmente sus propia ganancia, es decir, de una economía egocéntrica, a una sociedad alocéntrica, que, en beneficio de la innovación y el cambio, acepta el proceso de destrucción creativa profesado por Joseph Schumpeter con el objetivo de minimizar la pérdidas de todos los jugadores intervinientes, promover la cooperación y la solidaridad. La inclinación hacia el prójimo como forma de acercarse a las profundidades de uno mismo.

4u2bClaro está que la conformación de un nuevo orden paradigmático que no ha logrado ser percibido con claridad por los todos, especialmente por quienes hoy tienen la responsabilidad de liderar este mundo, por los “dirigentes”, que llegaron a serlo, por gracias a la coacción de la ambición personal. Tampoco es posible afirmar que los beneficios de este nuevo orden estén llegando a todos los individuos de la sociedad. Las tecnologías de comunicación plantean nuevos y numerosos desafíos sociales y culturales. Aunque todos nos veamos afectados por su trama, no todos participamos de ella. Mucho se habla de la brecha digital, que se perfila entre quienes tenemos acceso a las redes de comunicación, sea por nuestro nivel socio-económico, nuestra capacidad, o la suerte, y aquellos que se encuentran totalmente excluidos de toda forma de acceso y no poseen las capacidades para hacerlo.

Desordenado - Conectado - Compartido - InspiradoEn mi libro La Red y el futuro de las organizaciones. Mas conectados…¿Más integrados? me planteé el objetivo de poner de manifiesto, cómo las nuevas formas de interacción comunitaria en la trama electrónica, las nuevas economías alternativas y las innovaciones tecno-sociales, están envueltas en principios y valores enraizados en una perspectiva psicológica integral, transpersonal de naturaleza espiritual, aunque ello suene escandaloso. Todos buscamos conectarnos con algo que vaya, como Internet, más allá de nosotros. Hoy, la gente quiere ser dueña de sí misma y para lograrlo utiliza el oxígeno en línea que le ofrece la Red.

¿Cuántos millones de seres están en este preciso instante en línea? ¿Cuántas personas cuando tienen un problema acude antes a Google que a su cura, su psicólogo, su maestro, amigo o gurú?

La sociedad está decisivamente viviendo un nuevo cambio de piel en que, a mayor ancho de banda, mayor es la intensificación del cambio cualitativo que comporta la conciencia de los seres humanos. Dentro de esta nueva sociedad, se gesta otro tipo de conciencia, donde los valores como la solidaridad y la capacidad de abrirse a compartir con el prójimo se exacerban por sobre valores basados en un punto de enfoque egocéntrico donde la codicia y el miedo bloquean toda tentativa de felicidad en comunión con el prójimo.

En primera aproximación, la exploración de valores espirituales centrados en el individuo, se contradice con una mirada orientada a lo otro, a lo colectivo; sin embargo, esa búsqueda de felicidad y autoestima de sí, se relaciona decisivamente, con una reunión que suscita el sentido de pertenencia y conexión con nuestros semejantes.

En definitiva, el desarrollo espiritual de las personas, algo tan íntimo y personal, suscita el sentido de pertenencia, involucramiento, honestidad, solidaridad y cooperación en mutuo beneficio con el prójimo y facilita el rescate de una dimensión ética intrínseca capaz de gestar aquellos cambios que el mundo de hoy imperiosamente necesita.

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Más allá de la racionalidad, la conciencia integral enREDada, compleja, incierta, abierta y despierta

Sábado 10 Noviembre, 2007 · Deja un comentario

Integral consciousness

Basado en el libro La RED y el futuro de las organizaciones. Más conectados…¿Más integrados?

Deseo comentar algo sobre lo que entiendo por conciencia integral, que creo yo, se presenta como la alternativa al pensamiento enajenadamente racional. Al igual que el pensamiento posmoderno, que tiene como base la aceptación de la multi-perspectividad y el fin de los meta-relatos, la conciencia integral descarta la idea de que la realidad es única, inmutable y cognoscible por medio de la sola razón.

Lejos de ser objetivo, el ser humano en el proceso de comprender se transfigura, simultáneamente en observador y participante del mundo que lo rodea. Sin embargo, la idea de una conciencia integral difiere, a pesar de su cercanía, del pensamiento posmoderno, en tanto que rechaza el escepticismo radical que lo define, su carácter definitivamente auto-centrado y el consecuente hedonismo que lo caracteriza. El movimiento posmoderno no es el emergente, de esta nueva conciencia, sino un indicio más de la ruptura del orden racionalista.

El racionalismo, por un lado, acaba por alienarse con el conocimiento puramente instrumental y así como con el progreso, la riqueza, el poder y la codicia; la espiritualidad, como manifestación de la conciencia integral, representa un contrapunto, pues se centra en el ideal de humanidad que busca la justicia, la plenitud, la alegría vital, la compasión y el amor. No podemos prescindir de la razón. Pero tampoco desconocer nuestros impulsos espirituales. Dado el carácter armonizador, la conciencia integral no rechaza el pensamiento místico, sino que lo acepta y (hasta cierto punto) lo consciente.

Resulta ilustrativo mostrar las diferencias entre los mitos y los conceptos provenientes del pensamiento cientificista. Los mitos, en lugar de simplificar los significados reduciéndolos a frias definiciones y taxonomías clasificatorias, los amplifican y complejizan. Los mitos enriquecen, agregan información, imágenes, misterio y humor. El mito se erige como una proto-respuesta ante la pregunta que es siempre abierta, la que facilita el despertar de la respuesta individual que aporta claridad contextual al indagador. Es cierto que los mitos emplean figuras humanas y hablan con una retórica subjetivista que se entremezcla con pasiones y sentimientos, sin embargo, sus efectos pueden ser más objetivos ya que no fuerzan una construcción teórica y única de los fenómenos de la realidad que nos rodea.

Percibimos al mundo en nuestra escala vital, como siguiendo ciertas reglas más o menos estables; pero, si vamos más allá en lo macro y lo micro, el espacio se curva, las fronteras entre el pasado y el futuro se desvanecen, la densidad de la materia sea diluye, se crean partículas por doquier, las dimensiones se multiplican, y así siguiendo. Por eso, la realidad que observamos cotidianamente, es una pseudo-realidad sesgada por la constitución egocéntrica de nuestra identidad.

Los principales avances en la física del siglo pasado: la teoría de la relatividad, la física cuántica con el principio de incertidumbre de Heisenberg, y el de complementariedad de Bohr (y sus múltiples interpretaciones), la teoría del caos, la cibernética de segundo orden, los teoremas de Gödel, la teoría de las catástrofes, la termodinámica de las estructuras disipativas, la teoría de la información, los enfoques sistémicos, los sistemas complejos adaptativos, la criticalidad auto-organizada, las redes neuronales en fin, las ciencias de la complejidad, han introducido, en las últimas décadas, una visión que relativiza enormemente los conceptos mecanicistas, racionales y objetivos de lo real y son todas teorías que reflejan, la creciente importancia que tienen la contingencia, la incertidumbre, la interacción entre múltiples elementos conectados y a su vez, descontrolados, la indeterminación y la diversidad en los sistemas naturales y sociales, las Redes.

Este tipo de teorías requieren métodos y formas de pensar, distintos al método científico estándar. Por ejemplo, la contribución más importante de la teoría general de los sistemas, que comenzó desarrollando Ludwig von Bertalanffy es la demostración, de que los sistemas vivos no pueden ser comprendidos sólo desde el análisis. Las propiedades de las partes, de los elementos constitutivos, no tienen propiedades intrínsecas en relación al sistema y, en consecuencia, sólo pueden entenderse desde el contexto del todo. Fue luego, Heinz von Foerster quien por los año ‘60, consideró, que la ciencia debía ir más allá y afrontar un nuevo desafío epistemológico, en el cual el observador formara parte del sistema que intenta comprender.

Las ciencias de la complejidad, se acomodan a la idea de que el conocimiento no implica una correspondencia con la realidad. Ernst von Glasersfeld utiliza las palabras del inglés “match” (corresponder) y “fit” (encajar), para tratar de explicar las diferencias entre las dos posiciones metodológicas, que definen el racionalismo crítico y el enfoque sistémico. El realismo racionalista, considera que existe una correspondencia entre el conocimiento y la realidad, mientras el enfoque sistémico de la complejidad, debería sostener que el conocimiento supone sólo un “encaje” con ella. De este modo, diferentes conocimientos, significados, interpretaciones y experiencias pueden encajar en una misma realidad. Así, la función de la razón, es organizar el mundo experiencial del sujeto y no describir una verdad o realidad ontológica objetiva.

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Sobre la complejidad en tanto paradigma emergente

Miércoles 24 Octubre, 2007 · 1 comentario

Sobre la complejidad La historia de los últimos siglos nos muestra que a poco que la racionalidad se convirtió en el modo dominante de pensamiento, comenzamos a pensar, esquemáticamente, en términos de un mundo de cosas separadas dispuestas en un espacio “independiente”. Esta tendencia dominante nos llevó a dar por sentado que esos constructos o cosas independientes “se causan” entre sí, “se influyen” recíprocamente a medida que “se desplazan” por el espacio y atraviesan una serie de estados estáticos de cambio.

La “ciencia moderna” se ha limitado a descubrir “cosas” sustanciales, por definición cuidadosamente divididas la una de la otra, lo cual “explica” el mundo real. El idealismo las denominó ideas y el materialismo las llamó partículas elementales. Nuestra predisposición fue partir de la hipótesis de que nuestro mundo era una (infra)estructura formada por “ladrillos” sólidos que poseen muchas formas y tamaños que son totalmente independientes del observador.

Las formas de estos ladrillos las imaginamos como fijas, mutuamente excluyentes y, en consecuencia, inmutables. Hemos asumido que los cambios tienen lugar cuando una “cosa” se convierte en “otra”. El modo en que experimentamos y medimos el tiempo consiste en dividirlo en momentos computables, cada uno de los cuales está separado aunque, de una manera abstracta, es idéntico a los demás, por muy grandes o infinitamente pequeños que queramos hacerlos.

Nuevos aires sobrevuelan alrededor del edificio de la racionalidad. Un paradigma emergente, el de los sistemas complejos nos brindan otra mirada, tal vez menos profunda, pero más interdependiente. Desde la perspectiva de la teoría de los sistemas complejos la anterior imagen es esquemática y hasta grosera. Aunque permite aceptar que, de la realidad móvil, el pensamiento humano puede deducir conceptos fijos que se refieren a las cosas y a sus estados y reconoce que pueden ser útiles, verdaderamente no hay modo de reconstruir la movilidad de lo real mediante la adición de conceptos fijos. Por ende, el elemento más importante, el único que importa, siempre está excluido de las ideas corrientes que la mayoría tiene, ideas en las que basamos nuestros mundos y mediante las cuales intentamos aceptarlos.

Desde el pensamiento complejo se puede afirmar que toda conceptualización estática es, en última instancia, parcial (incluso esta afirmación). La teoría de los sistemas complejos adaptativos, se ocupa de comprender una red sin costuras de movimiento y cambio ininterrumpidos, una red llena de ondulaciones, olas, vibraciones y “ondas estacionarias” y transitoriedad. El observador es, en sí mismo, función y parte de dicha red. Nunca se detiene, jamás se vuelve sobre sí misma y ninguno de sus modelos, de los que podemos tener instantáneas conceptuales, es real en el sentido de permanente, ya que no hay realidad independiente del observador.

Desde en enfoque complejo y aperspectivista, los objetos y los acontecimientos del mundo sólo son formas y fases que duran lo suficiente bajo una forma general para que las consideremos unidades.

Game of lifeTodo lo compuesto está sometido al cambio. Por pretender aferrarnos a los conceptos estáticos, nos cuesta capturar esta idea. Pero ¿si todo está conectado con todo lo demás, cómo se puede llegar a explicar algo? La explicación es mostrar cómo las cosas se relacionan con otras cosas. Las propiedades de una parte surgen de la manera en que están relacionadas con las propiedades de otras partes. No se puede esperar explicar las propiedades de ninguna parte a menos que se acepten las explicaciones aproximadas. Las explicaciones aproximadas significan que se están tomando en cuenta algunas de las interconexiones pero no todas, ya que la totalidad es incognoscible. Nunca se tendrá el cuadro completo. Desde la perspectiva de los sistemas complejos volvemos a confirmar que no hay ninguna verdad permanente y no hay verdad absoluta, en el sentido de una identidad entre la descripción y la cosa descrita.

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Simulación, computación, complejidad y teología nerd

Sábado 6 Octubre, 2007 · Deja un comentario

Simulacion y complejidadDía a día somos testigos de cómo las tecnologías de la información contribuyen a eliminar, aunque en forma paulatina, las fronteras entre lo real y lo simbólico y dan lugar a un proceso de ampliación de la percepción, gracias a la producción de espacios tanto individuales como colectivos cada vez más desterritorializados. De eso se trata nuestra interacción con el ciberespacio. Con la perdida de lo referencial en lo geográfico, la realidad empieza también a construirse a partir de estos nuevos entornos de significación.

Del mundo real surge el mundo imaginario que se manifiesta en ideas, inventos, arte, narrativas, conversaciones e intercambios. De la fusión entre estos, surge el mundo de lo virtual. Nuevas ficciones comienzan a complementar y a hacer las veces, a veces, de lo real. Famosa es la tesis de Jean Baudrillard (Cultura y simulacro, 1978) que afirma transitamos de la cultura de la representación a la era del simulacro y la simulación. Las tecnologías de información y comunicación nos permiten engendrar espacios propios sin que existan precedentes o referentes reales, dando lugar a nuevos sistemas simbólicos que suplantan lo real por los signos de lo real.

Sexual avatarComo lo afirma Baudrillard, “hoy en día la abstracción no es la del mapa, la del doble, la del espejo o la del concepto… El territorio no precede al mapa, ni lo sobrevive. En adelante será el mapa que preceda al territorio y que lo engendre”. Y agrega, «El simulacro no es lo que oculta la verdad. Es la verdad la que oculta que no hay verdad. El simulacro es verdadero». ¿Fascinantes afirmaciones, no? La salutación que Morpheus le profiere a Neo en Matrix: “bienvenido al desierto de los real” era una frase de Jean Baudrillard que los hermanos Larry y Andy Wachowski incorporaron en la película para tributarlo.

A diario trabajamos con simulaciones de escritorios, papeleras, ventanas, punteros, lapiceras y pinceles virtuales, planillas de no-papel, máquinas de escribir, correos, bibliotecas, salas de conversación; todo es virtual y queda envuelto en paquetes de información digitalizada. Hoy en día, es posible ejercitar muchos aspectos de diversas profesiones a través de entornos simulados y aprender a manejarse en condiciones extremas. Todo tipo de máquina puede ser simulada, el caso más conocido son los simuladores de vuelo; es posible practicar operaciones médicas y, por cierto, diseñar todo tipo de objeto a través de su simulación. Según la visión pesimista de Baudrillard, ya no existimos como sujetos sino como “terminales de múltiples redes” donde las pasiones, la intimidad y la profundidad psicológica se evaporan en la Red de influencias de la “microscópica pornografía del universo”. La transición de lo real a lo “hiper-real” sucede, según él, cuando la representación da lugar a la simulación, no sólo de la propia experiencia sino de nuestra construcción simbólica de esta.

Explorando un lado más amable, la simulación en lo virtual exhibe muchas características positivas, como por ejemplo en la práctica profesional de la medicina, arquitectura, la educación y la ingeniería. Así mismo, en el ámbito de la investigación científica, donde, frente a la costosa experimentación empírica y la rigidez simplificadora de los modelos matemáticos, las simulaciones computacionales han mostrado tener un enorme potencial. Aprovechando la capacidad de procesamiento de las computadoras actuales, tanto por su velocidad como por el volumen de datos con que pueden trabajar (en paralelo), las simulaciones computacionales permiten modelizar eventos en condiciones controladas y extremas, y efectuar, cuando fuera posible, predicciones que de otro modo no sería posible realizar. Las simulaciones computacionales representan en la actualidad, una poderosa herramienta metodológica para la investigación en numerosas áreas del conocimiento. Durante los últimos 10 años se han venido desarrollando considerables esfuerzos por abordar temas en la física, biología, ciencias cognitivas (inteligencia artificial, redes neuronales, etc.) y en la economía, que antes resultaban imposibles de estudiar. Estos programas de investigación se fueron agrupando bajo la clasficación común del estudio de los sistemas complejos adaptativos.

El juego de la vidaUn sistema complejo puede definirse, como compuesto por una gran cantidad de elementos interactuantes, capaces de intercambiar materia, energía o información entre ellos y el entorno, y de adaptar sus estructuras internas como consecuencia de tales interacciones. Por ejemplo, en la figura se representa una configuración determinada (auto-replicante) del famoso juego de la vida de John Horton Conway (para jugar con otras configuraciones visite aquí).

Los sistemas complejos son sistemas computacionalmente irreducibles, por lo que la única manera de conocer su evolución es a través de la observación directa o mediante la simulación de un sistema de equivalente complejidad. Un sistema complejo adaptativo puede comprenderse como una red de “nodos” conectados por “vínculos” a través de los cuales fluye materia, energía, información, dinero, bienes, etc. Cada nodo procesa lo que recibe de otros nodos de acuerdo a modelos internos locales. Ejemplos de sistemas complejos adaptativos, pueden encontrarse en todos los ámbitos de la naturaleza.

La dinámica de poblaciones de un hormiguero o una colmena, el flujo del tráfico urbano, los mercados, los sistemas ecológicos, las redes neuronales, son todos sistemas complejos. Tiene sentido afirmar que Internet constituye el sistema complejo artificial de mayor complejidad creado por el ser humano, ya que se construyó a partir del esfuerzo diverso e individual de millones de personas, coordinadas sólo por la existencia de algunos estándares y la posibilidad (y el deseo) de comunicarse y participar a través de ella. Al reconocer que Internet es, en realidad, un sistema complejo adaptativo, podemos comprender que todas las formas a las que da lugar, viven en un universo dinámico, diverso e interdependiente.

El uso de simulaciones computacionales de sistemas complejos, están dando lugar a la creación nuevas disciplinas científicas como la bioinformática, la econofísica y la vida artificial . En ellas se utilizan algoritmos evolutivos, redes neuronales artificiales, programas de inteligencia artificial, sistemas expertos, autómatas celulares, redes booleanas aleatorias, y algoritmos de computación heurística. Por lo general, el objetivo de las teorías que se sostienen en simulaciones computacionales, no es imitar por el sólo hecho de imitar sino explorar el espacio de las posibilidades y alternativas viables. Por ejemplo, las simulaciones de vida artificial no sólo buscan entender cuestiones que concieren a la vida tal como la conocemos, sino también, de cómo podría ser en otras condiciones.

NerdAsí, la relación que el investigador mantiene con las teorías basadas en modelos de simulación computacional, puede modificar su comprensión de la realidad y como lo supone Kevin Kelly en un artículo de sugestivo título: “Nerd Theology”, puede alterar su propia auto-comprensión (véase mi post sobre las 9 leyes de dios) . La tecnología informática ofrece instrumentos para recrear realidades y estudiar la realidad creándola. Según Kelly, gracias a ella es posible indagar las verdades no a partir de lo que se encuentra, sino en lo que se crea, transformando al investigador en un pequeño Dios, conclusión a la que llega luego de numerosas conversaciones con científicos del área.

Cada época reintepreta a Dios de acuerdo a las metáforas propias de su tiempo y, si de la sociedad de la información se trata, la metáfora dominante de hoy es la computacional. Por eso, el citado artículo Kelly sugiere pensar e imaginar a Dios bajo la forma de información, ya que esta, la información, no se constituye de materia, pero es una fuerza y potencia. La información es y tiene poder. “La información es una nada organizada”, nos dice con atractiva elegancia, sugiriéndonos que existe una cierta cualidad “animista” en la información que deberíamos considerar aunque sea en un plan filosófico (pre-metafísico). Lo sugestivo de su tesis es que la computación puede operar como un puente entre el complejo ciencia-tecnología y la religiosidad dogmática.

Dios es inalambrico

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