Humanismo y Conectividad

Entradas etiquetadas como as ‘pensamiento complejo’

Ideal para un martes 13: Como ser feliz sin necesidad de ser monje

Martes 13 Enero, 2009 · 5 comentarios


(1) Deja de Ser Adicto Dependiente a los Viejos Medios de Comunicación

Descarta todos los viejos dispositivos que no necesitas más para lograr tus objetivos: teléfono, televisión, periódicos. Son los mejores distractores, derrochadores de tiempo e intrusos en el camino de tu vida, cuanto menos los uses, mejor. ¿Por qué no pones tu móvil en modo silencioso permanente y lo controlas un par de veces al día para ver quien todavía te busca mediante los antiguos medios de comunicación?.

(2) Haz de tu Espacio de Trabajo un Maravilloso Espacio

Encuentra tu propio santuario donde trabajar, pensar y hacer las cosas que te gustan. Si estás rodeado de gente que no te gusta y tu escritorio se encuentra dentro de un feo, frío y mal iluminado lugar, empieza a pensar en encontrar una alternativa superadora. Una vez que tengas tu propio lugar, trabaja en él y cuidar de él como haría un monje con su templo. Hazlo brillar de manera que cada vez que llegues, te saluden e inspiren las mismas cosas que más te gusten. Y comienza por la iluminación. Una luz puede cambiar profundamente la forma en que se percibe y se sienten un espacio.

(3) Deja tus Falsos Amigos

Hay demasiados de ellos en esta categoría, son las personas que están siempre tratando de sacar algo de ti, pero nunca comparten nada. Los famosos assholes, alguna vez me referí detalladamente a ellos: seres evitables. Estas son las personas que nunca tienen una palabra de amor, afecto o elogio para la otra persona. Particularmente se las encuentra en los ámbitos laborales. Mantente alejado de ellos este año, menos compañía no siempre es una mala cosa. Inténtalo.

(4) Da algo Grande a los Niños. A diario

No importa si son los tuyos o si son hijos de alguien más. Lo que cuenta es sintonizar sus frecuencias y compartir con ellos algo bueno, algo que les encanta recibir de ti: tu atención y tu voluntad de jugar. Su capacidad de volver a recargarte e inyectar verdadera energía positiva libre de toxina es incomparable y su capacidad de dejarse ir es contagiosa. Contrae esta enfermedad lo antes posible.

(5) Escucha

Empieza a escuchar más cuando alguien te está hablando. No entres sólo en una carrera por quien tiene las últimas noticias o ha descargado el último juguete más grandioso. Empieza por escuchar lo que a menudo no se llega a decir: el dolor, la rabia por algo, la necesidad de ayuda, la confusión sobre a dónde ir. Cuanto más te conviertes en una escucha activa a las necesidades reales de tus amigos, más tus amigos te devolverán energía, amor y apoyo que pudieras necesitar cuando estés en dificultades.

(6) Sé un Cazatalentos

Busca las pequeñas flores, difíciles de encontrar ayúdalas a florecer. No, no tienes que ir buscándolas en la hierba. Estos te rodean bajo un disfraz humano. Estos son los pequeños héroes, los trabajadores apasionados y los inventores que están todos a tu alrededor. Ayuda a estas personas, dales consejos, comparte tus conocimientos y tus experiencias con ellos, y donde puedas, dales la oportunidad de hacer las cosas que les gusta más.

(7) No te Culpes

Utiliza todas y cada oportunidad, así como cualquier error que hagas, para aprender algo valioso y avanzar. No te culpes a ti mismo cuando puedes aprender y pasar a la próxima oportunidad inmediatamente. Hacer que tú y otros se sientan culpables es sólo una enorme pérdida de tiempo. La vida es un parque de aprendizaje y cuando tomas cada instancia para encontrar lo que hay que cambiar y mejorar en ti mismo, obtienes el mayor impulso que la vida te puede facilitar.

(8) No te des por vencido

Si en lo que has estado trabajando no llega a ser el éxito que habías esperado, no te dés por vencido. Puedes haberte equivocado en los ingredientes, o puede que se hayan cocinado demasiado poco, o puede que te hayas equivocado con la cantidad de agua. En todos los casos, si estás detrás de algo importante, algo que deseas mucho, no te rindas cuando tropiezas con la primera serie de obstáculos. Cambia de camino, pregunta a tus colegas, obten asesoramiento de la gente mayor, buscar soluciones alternativas, mira el éxito de los demás, intenta una y otra vez, pero busca llegar de una manera u otra a tu objetivo elegido. Que sea un hábito de vida.

(9) Diviértete

Aprende a divertirte y hacer de ello un deporte serio. Esto va a ser uno de los más deseados conocimientos que puede tener un ser humano, y con el paso del tiempo, será cada vez más valioso. La era del consumismo y la felicidad generada por comprar más y más productos envasados está a punto de ver su caída. La siguiente parada es aprender a divertirse de verdad, no mediante salas de baile o viejos y estilizados cines y estadios repletos. La nueva diversión tiene en cuenta el intercambio y la realización de cosas con la gente que amas: tus amigos.

(10) No te amoldes

Sé que esto suena un poco anarco-loco, pero al final realmente tienes necesidad de no amoldarte si deseas realizarte plenamente. Ve detrás de lo que te hace feliz, y sigue esa vía. Deja de hacer cosas que debes hacer, porque otros creen que deberías. Dejar de estar con personas con las que sientes que no perteneces. Dejar de vivir en un barrio que apesta si piensas seriamente en cómo cambiar tu vida. No luches contra el juego, cámbialo.

Este es un extracto del artículo publicado por primera vez el 24 de Diciembre, 2008 para Master New Media como “How To Be Happy Without Becoming A Monk – 10 Things I Have Changed To Live A More Self-Directed Life

Meméame del.icio.us Yahoo! MyWeb StumbleUpon Furl Blinklist Spurl Magnolia Simpy Blogmarks Netvouz Startaid Facebook Shadows

Smarking RawSugar Technorati Digg reddit Rojo Netscape Newsvine Mister Wong LinkArena

Boton para agregar esto a favoritos socialesAgregar este boton de agregadores

Categorías: Cambio de paradigma · Conciencia Integral · Espiritualidad · Evolución
Etiquetado: , , , , , ,

Educación integral

Miércoles 17 Diciembre, 2008 · Deja un comentario

Estoy convencido de que estamos viviendo un verdadero cambio de época que supone el replanteo de todo lo que fue hacia algo nuevo que será. Es por ello que educación tiene, necesariamente, que ser reorganizada totalmente. Esa reorganización no se refiere al acto de enseñar, sino a la lucha contra los defectos del sistema, cada vez mayores. Por ejemplo, la enseñanza de disciplinas separadas y sin ninguna intercomunicación produce una fragmentación y una dispersión que nos impide ver cosas cada vez más importantes en el mundo. Hay problemas centrales y fundamentales que permanecen completamente ignorados u olvidados, y que, sin embargo, son importantes para cualquier sociedad y cualquier cultura.
Cómo lo afirma Edgar Morin, en el estudio de los “siete saberes necesarios para la educación del futuro” se requiere de:

  • Una educación que reconozca las cegueras del conocimiento, sus errores e ilusiones.
  • Una educación que asuma los principios de un conocimiento pertinente.
  • La enseñanza de la condición humana.
  • La enseñanza de la identidad planetaria.
  • La capacitación para hacer frente a las incertidumbres.
  • La enseñanza de la comprensión.
  • La enseñanza de la ética del género humano.

Se trata de reconocer las cegueras del entendimiento, los vicios de la racionalidad, sus errores y sus ilusiones, quiere decir asumir el acto de conocer como una especie de traducción, no como una correcta foto de la realidad. Se trata de preparar nuestras mentes para el combate vital por la lucidez, y eso significa que hay que estar siempre buscando cómo conocer el propio acto de conocer.

Cuando se habla de asumir los principios del conocimiento pertinente, se entiende por ello la necesidad de enseñar los métodos que permitan aprehender las relaciones mutuas y las influencias recíprocas entre las partes y el todo de este mundo complejo. Se trata de desarrollar una actitud mental capaz de abordar problemas globales que contextualizan sus informaciones parciales y locales.

Enseñar la condición humana debería ser el objeto esencial de cualquier sistema de enseñanza y no crear una sociedad “normalizada” sobre la base del disciplinamiento, como lo afirma Foucault. Esto pasa por tomar en consideración conocimientos que se encuentran dispersos entre varias disciplinas, como las ciencias naturales, las ciencias humanas, la literatura, la filosofía y hasta la informática, hoy en estado pleno de ebullición. Las nuevas generaciones necesitan conocer la diversidad y la unidad de lo humano.

Enseñar la identidad planetaria se refiere a mostrar la complejidad de la crisis planetaria que caracteriza la actual época engendrada en la modernidad. Se trata de enseñar la historia de la era planetaria, mostrando cómo todas las partes del mundo necesitan ser inter-solidarias, dado que enfrentan los mismos problemas de vida y muerte.

Hay que hacer frente a las incertidumbres que se han puesto de manifiesto en los últimos 150 años, a través de la microfísica, la termodinámica, la cosmología, la biología evolutiva, las neurociencias, las ciencias históricas y la ciencias de la información. Hay que educar aprendiendo, para aprender a navegar en los vastos océanos de las incertidumbres a través de los archipiélagos de las certezas. La comprensión es tanto medio como fin de la comunicación humana, por lo que no es algo que la educación pueda pasar por alto. Para eso, es necesaria una reforma de las mentalidades.

Hay que ver al individuo, a la sociedad y a la especie como categorías interdependientes. Ante la complejidad contemporánea no podemos descartar ninguna de esas tres perspectivas. El problema actual de la ética no es el deber, la prescripción, la norma. No necesitamos imperativos categóricos. Lo que necesitamos es saber si el resultado de nuestras acciones está en correspondencia con lo que querríamos para nosotros mismos, para la sociedad, para el planeta. No basta con tener buena voluntad, en cuyo nombre fueron cometidas innumerables acciones desastrosas. Se trata de promover una ética del buen pensar y en eso está implícito el promover un cambio de visión de mundo, una visión integral que admita dentro de sí todo lo complejo que este mundo supone, una visión integral que sea la unión entre simplicidad y complejidad, entre individualidad y totalidad, lo que implica concebir procesos como seleccionar, jerarquizar, separar, reducir y globalizar. Se trata de articular lo que está disociado. Pero no es una unión superficial, ya que esa relación es al mismo tiempo antagónica y complementaria.

Recomendar en Menéame Recomendar en Digg it Recomendar en Reddit Enviar a Del.icio.us

Meméame del.icio.us Yahoo! MyWeb StumbleUpon Furl Blinklist Spurl Magnolia Simpy Blogmarks Netvouz Startaid Facebook Shadows

Smarking RawSugar Technorati Digg reddit Rojo Netscape Newsvine Mister Wong LinkArenaYigg Webnews folkd.com

Boton para agregar esto a favoritos socialesAgregar este boton de agregadores

Reblog this post [with Zemanta]

Categorías: Cambio de paradigma · Conciencia Integral · Espiritualidad · Nuevo Humanismo · complejidad · creatividad
Etiquetado: , , , , , , , , , ,

Kevin Kelly, un gurú de la evolución, habla de los próximos 6500 días

Jueves 20 Noviembre, 2008 · 5 comentarios

Kevin Kelly fue el primer editor en jefe de la famosa revista Wired en 1994, y ex editor del Whole Earth Catalog. Frecuentemente es invitado a escribir en el espacio frontera The Edge, uno de los sitios más influyentes, en los que científicos y humanistas de renombre mundial, expresan sus notables ideas.

Luego de haber estudiado las culturas asiáticas se transformó en uno de los primeros expertos de la cultura digital. Los hermanos Wachowski, directores y escritores de Matrix solicitaron a los principales actores de la saga leer, entre otros, su excelente famoso libro: Out of Control: The New Biology of Machines, Social Systems, and the Economic World (Addison Wesley 1994, Perseus Books, 1995) (disponible online y desde el 2008, también en una versión ilustrada con fotografías realizadas por él mismo). Hace muchos años, ese libro me cautivó de sobremanera y su lectura sumada a la de otras influencias motivó la realización de mi libro: La Red y el futuro de las organizaciones. Más conectados…¿Más integrados?. Kevin Kelly es para mi (aunque sin que lo sepa) uno de mis grandes maestros, un verdadero gurú, no sólo para mi, sino para muchos otros. Se trata de un libro que todo dirigente de alguna institución debería leer para entender de qué va la evolución de la vida y nuestra sociedad. Alguna vez, en otra entrada, me referí a él al traducir sus 9 Leyes de Dios, que en razón de verdad son 9 Leyes de funcionamiento del mundo complejo, de la Complejidad.

Recientemente Kevin Kelly se refirió Web Summit a los primeros 6500 días de la Web y lo que él imagina acerca de los próximos 6500, sobre la web 10.0: The Machine, un super-organismo que todos estamos construyendo.

Habla de creer que puede pasar lo imposible, como sucedió en estos primeros 6500 de Internet. Quién hubiese podido calcular el efecto multiplicador y exponencial que iba a tener Internet en sus orígenes? y por lo tanto quién es capaz de poder calcular sobre los próximos días de Internet y la gente conectada.

El entusiasmo se nota con todo lo que quedaría por ver a futuro. Dice Kelly que no va a ser una web mejor, como decían antes que Internet era una televisión mejor, va a ser algo diferente…cuando empiezan a conectarse las cosas, la base de datos de las cosas linkeada y compartida por todos.

Seguidamente les dejo un compilado de frases notables extraídas de su libro Out of Control: The New Biology of Machines, Social Systems, and the Economic World (Addison Wesley 1994, Perseus Books, 1995) (y que tenía escritas en un viejo archivo). El nivel de sutileza y profundidad de algunas es notable. Espero les agraden:

  • Una organización es un conjunto de relaciones que son persistentes a lo largo del tiempo.
  • La intelegencia de una organización está distribuida a tal punto que se hace ubicua.
  • La razón de ser de una organización, como la de cualquier otro organismo viviente, es ayudar a las partes con las que se relaciona a ser capaces de lidiar con los cambios del entorno.
  • En un ambiente turbulento el cambio está tan ampliamente extendido que impide toda acción realizada por una autoridad centralizada. Lo mejor pues, es gestiónar el cambio de abajo hacia arriba más que forzar lo inverso.
  • Cuando un sistema está incorporado en una ubicación, en un establecimiento físico, en un conjunto de personas, y en una historia común, puede quedar restringida su evolución y su capacidad de adaptarse en ciertas direcciones.
  • Generalmente, es más fácil matar a una organización que hacerla cambiar sustancialmente.
  • Cambiar las cosas de arriba hacia abajo funciona cuando las cosas son estables.
  • Cada medio ambiente de un organismo, consiste en otros organismos.
  • Cada sistema trata de anticipar el cambio de su entorno.
  • En un sentido sistémico amplio, el medio ambiente de un organismo es indistinguible del organismo propiamente dicho.
  • La riqueza fluye directamente de la innovación, no de la optimización. La riqueza no se alcanza perfeccionando lo ya conocido.
  • La productividad es para las máquinas. Si la puedes medir, es algo que pueden y deberían hacer los robots.
  • El acto central de la era actual es conectar todo con todo.
  • Complejidad debe crece a partir de sistemas simples que funcionan.
  • No hay nada que encontrar en la colmena que no pertenezca a una abeja. Sin embargo, en una abeja nunca se encontrará la colmena.
  • Errar es humano; gestionar el error es sistema.
  • Una red soporta pequeñas fallas para que las grandes fallas no puedan tener lugar.
  • Un sistema es algo que habla consigo mismo.
  • La vida nunca se cae, pero nunca está exenta de caer. Se balancea en un estado persistente de casi-caida.
  • No tenemos una palabra para aprender y enseñar al mismo tiempo.
  • La memoria es la re-promulgación de la percepción, e indistinguible del acto original de saber.
  • El gran secreto que la vida nos muestra es que una vez nacida, la vida es inmortal, una vez que despega no puede ser erradicada.
  • Los organismos son agentes auto-causantes. Todo self es una tautología: auto evidente, auto centrada, y auto creada.
  • La historia de la automatización transita del control humano al control automático.
  • Vida es un verbo no un sustantivo.
  • La preservación del mundo tiene lugar en estado de turbulencia.
  • Vida es el negocio de hacer su entorno acorde con ella.
  • El trabajo de manejar un medio ambiente natural es ineludiblemente un trabajo de conocimiento local.
  • Uno puede imaginar la forma futura de compañías imaginando hasta que sean pura red. Será difícil en eso momentos decir quién está trabajando para quien.
  • Una compañía no puede ser una compañía que aprende sin también ser una compañía que enseña.
  • “Si funciona, no te preocupes” esa es la filosofía de la vida.
  • Más da más.
  • La gran ironía del juego de Dios es que deja ser es la única forma de jugar.
  • Toda forma evolucionada es bella.
  • La gran ironía de vida que un acto del tonto repetido en sucesión sólo puede llevar a las profundidades mayores de la absurdidad, mientras un acto tonto realizado en paralelo por un enjambre de individuos puede, bajo condiciones apropiadas, llevar al sistema a algo interesante.
  • La naturaleza de vida es encontrar todos los posibles bucles de retroalimentación y nichos. Cada criatura está de alguna manera alterando la vida al reinterpretar las reglas.
  • Queremos una máquina que esté constantemente rehaciéndose a sí misma.
  • La “vida como si existiera” es un territorio que podemos estudiar creandola.
  • La capacidad de evolucionar debe evolucionar a sí misma. La evolución ha sido, y será en adelante y explorará el espacio de posibles evoluciones.
  • Los genes albergan su propia sabiduría y su propia inercia.
  • La evolución es un proceso tecnológico, matemático, informacional, y biológico transformado en uno. Podríamos decir que es un principio físico que reina en todas las multiplicidades.
  • La inconsistencia es el rasgo inevitable de cualquier sistema auto-suficiente construido a fuera de partes consistentes.
  • No se puede importar evolución sin exportar mando.
  • La complejidad orgánica trae consigo tiempo orgánico.
  • No debemos sorprendernos que la vida habiendo subyugado el volumen de materia inerte en la Tierra, siga subyugando la tecnología de lo posible.
  • El velo entre lo orgánico y lo fabricado se ha corrido para revelar que ambos dos son realmente, y siempre han sido, uno.

Recomendar en Menéame Recomendar en Digg it Recomendar en Reddit Enviar a Del.icio.us

Meméame del.icio.us Yahoo! MyWeb StumbleUpon Furl Blinklist Spurl Magnolia Simpy Blogmarks Netvouz Startaid Facebook Shadows

Smarking RawSugar Technorati Digg reddit Rojo Netscape Newsvine Mister Wong LinkArenaYigg Webnews folkd.com

Boton para agregar esto a favoritos socialesAgregar este boton de agregadores

Categorías: Cambio de paradigma · Conciencia Integral · Evolución · La Tercera Cultura · Sistemas complejos · complejidad · creatividad
Etiquetado: , , , , , , , , , , , ,

Políticas de civilización

Lunes 3 Noviembre, 2008 · 2 comentarios

En todo momento histórico afloran pensadores célebres a la luz pública que encarnan el espíritu y las necesidades de la época y que crean nuevos espacios de pensamiento gracias al aporte de sus saberes. Pensando en la época actual y por su trajectoria, Edgar Morin, puede ser considerado una de esas personalidades.

Edgar Morin no sólo a procurado formular una suerte de epistemología de la complejidad, tema harto tratado en este blog, sino que recientemente ha desarrollado un concepto sumamente interesante para ser considerado en las actuales circunstancias epocales. Se trata de la idea de las políticas de civilización que comentaré a continuación.

Según Morin, los desarrollos de nuestra historia han revelado males allí donde se esperaban grandes logros. Pensemos en el hoy colapsado sistema financiero (y mucho más en las causas de tal colapso) … En tal sentido, muchas cuestiones consideradas como periféricas pueden convertirse en centrales, problemas considerados privados o existenciales convertirse en políticos, problemas no económicos hallar una solución económica. El individualismo, por ejemplo, defendido a ultranza por los adalides del neoliberalismo, tiene por revés una degradación de antiguas solidaridades y la atomización de las personas al nivel de la alienación. Fue el Estado el organo que asumió las funciones solidarias pero de manera anónima, impersonal y, muchas veces, tardía. Me viene a la mente, alguna de las ideas que tenía el geógrafo y pensador anarquista y humanista ruso Piotr Kropotkin acerca del estado, al considerar que éste perjudicaba el desarrollo del apoyo mutuo, por absorber las funciones sociales. A medida que los deberes del ciudadano hacia el estado se multiplicaban, los ciudadanos evidentemente se liberaban de los deberes hacia los otros, decía Kropotkin

Entre los principales perjuicios de la época actual se puede citar (i) la tecnificación del sistema estatal que ha dado lugar a la invasión de una lógica artificial que se introdujo en la cotidianeidad: la organización mecánica, especializada, cronometrada y que sustituye con la relación anónima a la comunicación persona a persona; (ii) la dependencia de la monetarización y el creciente interés del dinero para sólo sobrevivir, lo que ha producido la disminución de esa necesaria parte de la vida orientada por el servicio gratuito al prójimo, el don, la amistad y la fraternidad, (iii) los desequilibrios del desarrollo que terminan en una carrera por el crecimiento elefantiásico, pagando el precio de las depredaciones en la calidad de la vida además del sacrificio de todo lo que no obedece a la competitividad.

Debemos ser concientes que con el bienestar, se desarrolla también el malestar. El PBI, la tasa de crecimiento, ha sido incapaces de rendir cuentas de los procesos de degradación de nuestra civilización. De acuerdo con Morin, el problema no es más entonces el del desarrollo sustentable, sino el de la civilización sustentable.

La anonimización, atomización, “mercaderización”, degradación moral, la alienación, la fragmentación, el malestar, progresan de manera interdependiente. La pérdida de responsabilidad producto de las maquinarias tecnoburocráticas compartimentadas e hiperespecializadas y la pérdida de la solidaridad a consecuencia de la atomización de los individuos y a la obsesión del dinero han conducido a una tremenda degradación moral. Según Morin, no hay sentido moral sin sentido de la responsabilidad y sin sentido de solidaridad.

La propuesta de Morin es reunir, integrar y hacer converger las contratendencias alternativas en lo que él define como una política de civilización.

Una nueva resistencia ha nacido desde la toma de conciencia ecológica, la extensión del desempleo y la alienación de la vida urbana: microtejidos de la sociedad civil tratan de reaccionar por ellos mismos y abren perspectivas de una economía evidentemente herética a los ojos de la mayoría de los economistas, la economía de la calidad de vida y de la convivencialidad (Ivan Illich, recargado).

Sin embargo, estas iniciativas suelen ser locales y dispersas. No hay que sistematizarlas pero sí sistemizarlas, afirma Morin, es decir religarlas, coordinarlas para que constituyan un todo para que emerjan a la política de civilización. Mientras que solidaridad, convivencialidad, ecología, son pensadas separadamente, la política de civilización las concibe en conjunto y propone una acción de conjunto. Solidarizar, responsabilizar, moralizar son interdependientes. Hay en cada una y en todas un potencial de solidaridad que se revela en circunstancias excepcionales y hay una pulsión altruista permanente. No se trata entonces de promulgar la solidaridad pero sí de liberar la fuerza de las buenas voluntades y de favorecer las acciones solidarias.

En su propuesta Morin nos introduce el concepto de las Casas de solidaridad que podrían ser generalizadas en ciudades y barrios. Se trata de centros de recepción para las necesidades morales urgentes, con un cuerpo de voluntarios y profesionales en permanente disponibilidad para todas aquellas otras necesidades que dependen de los servicios sociales del Estado (policía, instituciones de ancianos, etc.). Alrededor de esta lógica, se podría disponer de agentes solidaristas actuando en las comisarías, en cada administración, en todos los sitios estratégicos.

Morin propone también la promoción de la economía solidaria que podría operar bajo nuevas formas: la economía mutualista. Iniciativas que se apoyarían en, y/o suscitarían, solidaridades locales. Asímismo, la formación de cooperativas o asociaciones sin fines de lucro asegurarían servicios sociales de proximidad. También se podría contemplar la transformación del servicio militar (obligatorio en muchos países) en servicio de asistencia-solidaridad a las desgracias internas y externas. Son tantas las cosas que se pueden hacer si mediará en las clases dirigentes de todos los sectores privados y públicos una súplica de la necesidad y que los conmueva al punto de plantearse la obligación de un verdadero cambio de paradigma.

Como Morin lo afirma, solidaridad, religancia y responsabilidad son los componentes de una conducta moral. Como toda ética, requiere una fe, la fe conjuntamente madre de la Fraternidad y de la comunidad que alimentan la ética de la responsabilidad. Diferentes expresiones de fe deberían ser despertadas y regeneradas para que alimenten formas de apertura y de tolerancia al amparo de una política de civilización. Se trata de obrar por la moralidad en y por el comportamiento.

Convivencializar, solidarizar, regenerar, pueden encontrar ahora una expresión territorial y económica. Territorialmente, se trata de repoblar el desierto humano, la desertificación no es sólo rural; es urbana en el sentido en que el proceso de deshumanización está haciendo estragos en las ciudades. Así como la ecología poco a poco se está tornando económicamente vital y rentable, la calidad de vida debe tornarse tan viable como rentable. El sistema educativo destruye las aptitudes intelectuales que son vitales, destruye la posibilidad de concebir la propia sociedad, la propia vida y sus propios cuestiones esenciales. Urge una reforma que evite el pensamiento unidimensional y fragmentado que produce este sistema. Ello favorecería el renacimiento de la responsabilidad que ha sido siempre degradada dentro de la compartimentalización y la especificación del mundo tecnoburocrático.

La política de civilización debería comportar una reforma de pensamiento. Es decir, una reforma de la educación que sería destinada a aprender a contextualizar y globalizar informaciones y conocimientos. La reforma del pensamiento constituye un objetivo capital de la política de civilización.

Morin afirma que el objetivo de la política de civilización tiene su manifestación en el bien-vivir (yo prefiero denominarlo como el bien-lograrse) y no el bienestar que, reducido a sus condiciones materiales, produce también malestar. Claramente, se trata de una tarea cuyo alcance es el largo plazo. La política de civilización es la política de la resistencia a la barbarie actual con miras a reconstruir un porvenir, supone la conquista del presente, a la regeneración del pasado y a la reconstrucción del futuro y no reduce el pensamiento y la acción de la política sino que le vuelve a dar sentido.

Recomendar en Menéame Recomendar en Digg it Recomendar en Reddit Enviar a Del.icio.us

Meméame del.icio.us Yahoo! MyWeb StumbleUpon Furl Blinklist Spurl Magnolia Simpy Blogmarks Netvouz Startaid Facebook Shadows

Smarking RawSugar Technorati Digg reddit Rojo Netscape Newsvine Mister Wong LinkArenaYigg Webnews folkd.com

Boton para agregar esto a favoritos socialesAgregar este boton de agregadores

Categorías: Cambio de paradigma · Conciencia Integral · Cooperación · Economía solidaria · La Tercera Cultura · Modernidad · Tendencia · complejidad
Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Excelente bibliografía sobre pensamiento sistémico

Viernes 5 Septiembre, 2008 · Comments Off

Categorías: Cambio de paradigma · Sistemas complejos · complejidad
Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Altruismo versus egoísmo

Miércoles 30 Julio, 2008 · 5 comentarios

En el pensamiento occidental se halla profundamente arraigada la idea de que el comportamiento humano es esencialmente egoísta. Asimismo son muchas las personas que, como yo, mantenemos un punto de vista opuesto. A mediados del siglo XVIII, por ejemplo, el filósofo empirista David Hume escribió mucho sobre la «benevolencia natural» de los seres humanos. Tiempo despues, incluso Charles Darwin atribuyó a nuestra especie un «instinto de simpatía». Pero, por alguna razón, en nuestra cultura ha echado raíces el punto de vista más pesimista sobre la humanidad, al menos desde el siglo XVII, bajo la influencia de filósofos como Thomas Hobbes, escritor del famoso Leviatán, quien tuvo una visión bastante pesimista de la especie humana, a la que consideraba violenta, competitiva y en permanente conflicto abocado únicamente a la consecución del propio interés. Hobbes, que se hizo famoso al eliminar cualquier atisbo de bondad humana básica; según se cuenta, fue descubierto en una ocasión dándole dinero a un mendigo y al ser interrogado acerca de este impulso de generosidad, afirmó: «No lo hago para ayudarle, sino para aliviar mi propia angustia al ver su pobreza».

Lamentablemente, las ciencias sociales en general y la psicología en particular se aferraron a ideas como éstas, admitiendo e incluso estimulando dicho egoísmo al suponer que toda motivación humana es, en último término, codiciosa y se basa puramente en el propio interés. Sigmund Freud afirmó en El malestar en la cultura, que «la inclinación hacia la agresión es una disposición pulsional autónoma, originaria, del ser humano». En la segunda mitad del siglo pasado hubo dos autores entre los que se pueden destacar: Robert Ardrey y Konrad Lorenz, que examinaron las pautas del comportamiento de especies animales depredadoras y llegaron a la conclusión de que los seres humanos también eramos básicamente depredadores, dotados de una tendencia innata a luchar por la posesión de territorio.

En los últimos años, sin embargo, el péndulo pareciera alejarse de esta visión profundamente pesimista la de la naturaleza bondadosa y compasiva del ser humano. Durante las dos o tres últimas décadas cientos de estudios científicos indican que la agresividad no es innata y que el comportamiento violento está influido por factores biológicos, sociales, situacionales y ambientales.

En 1986, un grupo de científicos de diversas disciplinas patrocinados por la UNESCO, se reunió en Sevilla para debatir el problema de la violencia en las sociedades humanas. La reunión concluyó con la famosa
Declaración de Sevilla sobre la Violencia, que ocupó un espacio considerable en los medios y que, aún hoy sigue siendo objeto de atención. A continuación les transcribo las 5 proposiciones y la conclusión de este rico manifiesto. Su lectura me pareció notablemente inspiradora:

1. Científicamente es incorrecto decir que no se podrá suprimir nunca la guerra porque los animales hacen la guerra, y el hombre es parecido al animal. Primero, esto no es cierto: los animales no hacen la guerra. Segundo, no es cierto: en esto no nos parecemos a los animales. A diferencia de ellos, los seres humanos tenemos una cultura, y esta cultura podemos hacerla evolucionar. Una cultura que ha conocido la guerra en una determinada época puede cambiar y vivir en paz con las demás culturas en otra época.

2. Científicamente es incorrecto decir que nunca se podrá suprimir la guerra porque forma parte integrante de la naturaleza humana. Las controversias sobre la naturaleza humana no probarán nunca nada, porque la cultura humana nos confiere la capacidad de moldear y transformar nuestra naturaleza de una generación a otra. Es cierto que los genes que se transmiten, en el óvulo y en el esperma, de padres a hijos, influyen en nuestra manera de actuar. Pero también es cierto que estamos influidos por la cultura en la que crecemos, y que podemos ser responsables de nuestros actos.

3. Científicamente es incorrecto decir que no se puede poner fin a la violencia porque las personas y los animales violentos viven mejor y tienen más hijos que los otros. Al contrario, todo indica que el bien vivir está directamente relacionado, tanto para los seres humanos como para los animales, con la capacidad de cooperar.

4. Científicamente es incorrecto decir que nuestro cerebro nos conduce a la violencia. El cerebro es una parte del cuerpo, como las piernas y las manos. Se puede utilizar la cabeza o las manos para tratar con el prójimo, o para ejercer la violencia. Puesto que el cerebro es el soporte físico de la inteligencia, nos ofrece la posibilidad de pensar lo que queremos hacer y lo que deberíamos hacer. Y ya que hay una gran aptitud para aprender, nos es posible inventar nuevas maneras de hacer las cosas.

5. Científicamente es incorrecto decir que la guerra es un fenómeno “instintivo”. Los científicos ya casi no usan el término “instinto”, porque no existe un solo aspecto de nuestro comportamiento que esté tan determinado que no pueda ser modificado con el aprendizaje. Desde luego, todos tenemos emociones e impulsos -el miedo, la ira, el deseo sexual, el hambre-, pero cada uno de nosotros es responsable del modo en que los expresa. E n la guerra moderna, las decisiones y las acciones de los generales y soldados no suelen tener un carácter emocional: los combatientes sencillamente hacen su trabajo, tal y como han aprendido a hacerlo. A los soldados instruidos para hacer la guerra, y a los pueblos llamados a apoyarlos, se les enseña a odiar y a temer a un enemigo designado. Toda la cuestión es saber por qué a unos y otros se les forma de este modo y están condicionados por los responsables políticos y los medios de comunicación.

En conclusión proclamamos que la guerra y la violencia no son una fatalidad biológica. Podemos poner fin a la guerra y a los sufrimientos que conlleva. No con esfuerzos aislados, sino llevando a cabo una acción común. Si cada uno de nosotros piensa que es posible, entonces es posible. Si no, no vale la pena ni intentarlo. Nuestros antepasados inventaron la guerra. Nosotros podemos inventar la paz. Todos nosotros, cada uno en su sitio, tenemos que cumplir con nuestro papel.

Este manifiesto redactado por más de veinte destacados científicos de todo el mundo reconoce, naturalmente, que el comportamiento violento existe, pero afirma categóricamente que es científicamente incorrecto decir que tenemos una tendencia heredada a hacer la guerra o actuar con violencia. Los científicos concluyeron que, a pesar de tener un aparato neuronal apto para actuar con violencia, ese comportamiento no se activa automáticamente. En nuestra neurofisiología no hay nada que nos impulse a actuar con violencia. Al examinar el tema de la naturaleza humana básica, la mayoría de los investigadores de este campo tienen la impresión de que poseemos potencial para desarrollarnos como personas bondadosas o agresivas, y que prevalezca uno u otro impulso depende en buena medida de nuestra formación.

Otros tantos investigadores contemporáneos no sólo han rechazado la tesis de la agresividad innata, sino también la del egoísmo. Investigadores como Daniel Batson o Nancy Eisenberg, han realizado numerosos estudios en los que se demuestra que los seres humanos tenemos una tendencia hacia el comportamiento altruista y algunos científicos, como la socióloga Linda Wilson, han tratado de descubrir la causa. La doctora Wilson ha teorizado que el altruismo puede formar parte de nuestro instinto básico de supervivencia, precisamente lo opuesto a las ideas de pensadores anteriores, quienes sostuvieron que la hostilidad y la agresividad eran la característica constitutiva de nuestro instinto de supervivencia. Al examinar más de cien grandes desastres naturales, la doctora Wilson encontró una fuerte tendencia altruista entre las víctimas, lo que parecía formar parte del proceso de recuperación. Descubrió que el apoyo mutuo tendía a evitar problemas psicológicos derivados de situaciones traumáticas.

La tendencia a establecer estrechos vínculos con los demás, actuando en favor del bienestar colectivo, puede estar profundamente enraizada en la naturaleza humana, por haberse forjado en un remoto pasado, cuando aquellos que pasaban a formar parte de un grupo tenían mayores probabilidades de supervivencia. Esta necesidad de estrechos lazos sociales persiste en la actualidad.

En un estudio realizado por el doctor Larry Scherwitz, se examinan los factores de riesgo de enfermedades coronarias y se ha descubrió que las personas más centradas en sí mismas (quienes suelen utilizar más los pronombres «yo», «mi» y «mío» en una entrevista) eran las más propensas a desarrollarlas, a pesar de mantener refrenados muchos comportamientos amenazadores para la salud.

Abrirse para ayudar a los demás puede ser tan fundamental para nuestra naturaleza como la comunicación potenciada hoy a través de los nuevos medios que, como este blog, empleamos para vincularnos. En definitiva la capacidad para la compasión y el altruismo serían función de nuestra capacidad de comunicarnos y es ciertamente el lenguaje el principal atributo del fenómeno humano. Así como hay zonas del cerebro específicamente dotadas para el desarrollo del lenguaje las hay para la empatía. De eso se tratan las neuronas espejo a las que me referí en otra entrada este blog y que están en íntima vinculación con las capacidades humanas para la comunicación.

Si nos vemos expuestos a unas condiciones socio-ambientales correctas, como por ejemplo pertenecer a una sociedad sana, algo que deberíamos aprender a definir y medir más allá de los usuales indicadores cuantitativos, y estoy pensando, por ejemplo, en los países que aprovecharon las lecciones de la historia, como los escandinavos, por ejemplo, es muy probable que esas zonas del cerebro empiecen a desarrollarse y madurar, aumentando nuestra capacidad pro-altruista.

Estoy rodeado de gente egoísta que sólo atiende sus propios intereses personales. Se trata de gente que trabaja para su propio bienestar que, cómo digo yo, sólo mira para arriba en busca de capturar la atención obsecuente de quienes puedan promoverlos. No tengo razones para ser demasiado optimista. Sin embargo, estoy convencido de que todos los seres humanos pueden poseer la «semilla de la compasión»; estoy seguro de que puede florecer con las condiciones adecuadas y gracias a nuestros propios y decididos esfuerzos intencionales.

Revisar nuestros presupuestos sobre la naturaleza fundamental de los seres humanos, pasando de lo hostil a lo cooperativo, nos abre nuevas posibilidades. Si empezamos por asumir el modelo egoísta de todo comportamiento humano, los niños sirven como un ejemplo perfecto, como una «prueba» de esa teoría. En el momento de nacer, los niños parecen tener una sola cosa en su mente: la satisfacción de sus necesidades, como la alimentación y el bienestar físico. Pero si dejamos de lado esa suposición, empieza a surgir ante nosotros una imagen completamente nueva. Podemos decir entonces, con la misma facilidad, que el niño nace programado sólo para aportar placer y alegría a los demás. Al observar a un niño recien nacido, sería difícil negar la naturaleza bondadosa de los seres humanos. A partir de esto, podríamos argumentar que el niño tiene una capacidad innata para aportar placer al otro, a la persona que lo cuida.

Los bebes están biológicamente programados para reconocer y responder, y son muy pocas las personas que no experimentan un verdadero placer cuando se los mira inocentemente a los ojos y ellos sonríen. Mirar a un niñito recien nacido que esta libre de toda conducta adquirida, es decir libre de ego, provoca en nosotros comportamientos bondadosos, tiernos y atentos en esa persona. Entonces la noción del niño como un pequeño manojo de egoísmo, como una máquina de comer y dormir, va dejando paso a la de un ser que llega al mundo dotado de un mecanismo para complacer a los demás, de darnos su pristina pureza y por lo tanto, sólo se necesitan las condiciones ambientales adecuadas para que esa semilla de virtud de desarrolle en él, fundamental y naturalmente.

Una vez que llegamos a la conclusión de que la naturaleza básica de la humanidad es compasiva en lugar de agresiva, nuestra relación con el mundo que nos rodea cambia inmediatamente. Ver a los demás como básicamente compasivos en lugar de hostiles y egoístas nos puede ayudar a relajarnos, a confiar, a sentimos a gusto con los demás y, por lo tanto, a contribuir a que ese ciclo virtuoso se desarrolle y crezca.

Recomendar en Menéame Recomendar en Digg it Recomendar en Reddit Enviar a Del.icio.us

Meméame del.icio.us Yahoo! MyWeb StumbleUpon Furl Blinklist Spurl Magnolia Simpy Blogmarks Netvouz Startaid Facebook Shadows

Smarking RawSugar Technorati Digg reddit Rojo Netscape Newsvine Mister Wong LinkArenaYigg Webnews folkd.com

Boton para agregar esto a favoritos socialesAgregar este boton de agregadores

Categorías: Cambio de paradigma · Conciencia Integral · Cooperación · Economía solidaria · Espiritualidad · Nuevo Humanismo
Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Edgar Morin: del universo complejo a la Realidad velada

Martes 3 Junio, 2008 · 2 comentarios

El racionalismo reduccionista deja paso en su obra a un nuevo paradigma holístico.
Por José Luis San Miguel de Pablos

Edgar Morin

Los inicios del siglo XXI están haciendo añicos todas las simplificaciones, todas las “simplezas”, y frente a este hecho indiscutible, nada pueden los fundamentalismos.

Sin embargo, lograr la mayor simplificación posible para mejor comprender y controlar la realidad, fue desde el siglo XVII –y más concretamente desde Descartes– un objetivo prioritario de la Ciencia. El Discurso del Método del filósofo francés estableció un programa que se ha intentado llevar rigurosamente a cabo. “Con notable éxito”, suele añadirse… aunque motivos no faltan para poner en duda el comentario.

Recordemos los párrafos centrales: …[se debe] dividir cada una de las dificultades que se examinan en tantas partes como sea posible, a fin de resolverlas mejor. Conducir ordenadamente el pensamiento, empezando siempre por los objetos más simples y fáciles de conocer, para ascender luego, paso a paso, gradualmente, hasta el conocimiento de los objetos compuestos. Hacer siempre recuentos tan completos y revisiones tan generales que se llegue a estar seguro de que nada se ha omitido…

Esas largas cadenas de razonamientos simples y fáciles, de que suelen servirse los geómetras para llevar a buen término sus más dificultosas demostraciones, conducen a suponer que todas las cosas que pueden ser objeto de conocimiento humano se siguen de la misma manera, y que, con tal de abstenerse de dar por verdadera ninguna que no lo sea y de respetar siempre el orden necesario para poder deducir las unas de las otras, no puede haber cosa alguna tan remota que no se pueda llegar a ella, ni tan escondida que no pueda ser descubierta.

Procediendo tal como recomienda Descartes, se han alcanzado, qué duda cabe, resultados espectaculares: los análisis químicos han permitido conocer la composición exacta de las sustancias compuestas, con el resultado de un gran desarrollo de la industria química y farmacológica; la desintegración controlada de los núcleos atómicos en sus partículas constitutivas ha hecho posible disponer de la energía contenida en la materia; el descubrimiento de que esas partículas no son exactamente “elementales” y que a su escala no rigen los mismos supuestos que a la escala macroscópica ha dado nacimiento a la segunda gran rama de la física, la cuántica (si bien justamente ahí al cartesianismo se le han presentado serios problemas).

La ciencia como análisis de componentes

Entre tanto, la vida era también objeto del asalto analítico: plantas y animales han sido diseccionados, individuos han sido aislados de su entorno para estudiar sus modificaciones –o provocarlas– y poder utilizarlos mejor como piezas de la cadena productiva; los factores moleculares esenciales de la transmisión genética, el ADN y el ARN, han sido identificados y manipulados.

Todo ello ha permitido desarrollar, a una escala antes inimaginable, la industrialización agropecuaria. Una metodología estrictamente analítica es, pues, lo que ha posibilitado el despliegue explosivo de la civilización tecnoindustrial, y el que un número de seres humanos que supera ya los seis mil millones pueda, bien que mal, alimentarse . . . y seguir aumentando.

La mente misma, junto con sus instrumentos internos, ha sido analizada también, siguiendo el método cartesiano. Se ha considerado la cognición como una mera composición de sensaciones puntuales, el psiquismo como el epifenómeno resultante de la integración de multitud de pulsiones eléctricas generadas en las neuronas, el discurso –base de la comunicación y del pensamiento verbalizado– como una combinación, más o menos enrevesada, de elementos sintácticos asociados a signos convencionales.

En todos los ámbitos, las aproximaciones sintéticas eran tenidas por sospechosas de encubrir peligrosos intuicionismos e irracionalismos, ya que “racionalidad” y “capacidad de análisis” habían llegado a ser sinónimos.

En lo que se refiere a las síntesis a posteriori, a la posibilidad de recomponer lo previamente deconstruido, ciertamente se valoraban (¡ahí es nada, re-crear el mundo una vez que se ha entendido!), pero surgía un problema y es que muy pocas cosas podían ser verdaderamente reconstruidas, ni siquiera a nivel cognitivo, después de haberlas desintegrado.

“Algo” (¿la vida, el sentido…?) se perdía inevitablemente en el proceso de análisis. Llama, por cierto, la atención la notoria dificultad que encontramos en el especializado mundo de la biología, en dar con una definición satisfactoria de “vida”.

El programa cartesiano exigía, para su puesta en práctica, el descrédito y la marginalización de las voces discordantes. Voces que hablaban de desconexión, de insensibilidad, de cierre de las vías cognitivas no analíticas…

Edgar Morin: sistema frente a reduccionismo

Edgar Morin, exitosa voz discordante, es sin duda uno de los pensadores vivos más importantes. Su insistencia en proclamarse ateo refleja un rechazo claro del teísmo, de la creencia en un Dios personal, pero no logra disipar en el lector la impresión de que sus propuestas favorecen grandemente el reencantamiento de la Naturaleza, la “panteización” del Mundo.

La teoría de Sistemas (von Bertalanffy, 1901-1972) fue, para Edgar Morin, un punto de partida, y la conocida frase de Aristóteles “El todo es más que la suma de las partes”, una clave esencial. Él constata, en efecto, como von Bertalanffy, que “entidades (de un cierto orden) integran entidades (de órdenes superiores)”.

Sólo que para él hay más . . . La complejidad no es sólo la forma anidada en que se estructura el mundo, forma que la concepción sistémica percibía ya con claridad. La Realidad Compleja, que se identifica con la realidad toda, cuenta además con otros rasgos característicos.

Entre ellos los siguientes:

  • 1. Toda entidad real –y, por eso mismo, compleja– es abierta, en el sentido de estar relacional y energéticamente integrada en un medio constituido por una intrincada red de otras entidades de su mismo nivel y de otros niveles, con el que establece un intercambio energético-entrópico e informacional permanente.
  • 2. Al mismo tiempo, toda entidad es también cerrada, en el sentido de contar con una frontera o límite que define su campo espacial de existencia. No obstante, ningún límite es absoluto ni definitivo, aunque sí puede ser estable durante largo tiempo.
  • 3. No es la linealidad sino la circularidad (o mejor, la recursividad) lo que suministra la clave de la Naturaleza. Con gran frecuencia las dinámicas circulares no son “viciosas” (vuelven estérilmente al punto de partida) sino que son “virtuosas”, creativas.
  • 4. Toda entidad real y por tanto compleja despliega, en alguna medida, “apariencia de finalidad”, al menos en lo que a su automantenimiento se refiere. La teleonomía no es exclusiva de la vida orgánica, aunque sí se despliega en ella con expresividad máxima. La autoorganización, basada principalmente en dinámicas recursivas, en feedbacks, es un fenómeno universal que, por lo demás, se asocia necesariamente a la eco-organización (ver punto 1).
  • 5. Algo parecido a una “autoidentidad” rudimentaria parece vislumbrarse en las entidades naturales, a causa de su auto-eco-organización. Aunque parezca un tanto excesivo hablar de conciencia tratándose de entidades no vivas, lo cierto es que un modelo basado en el cierre autoorganizativo más la apertura informacional proporciona una base para que la misma pueda teóricamente esbozarse a un nivel muy elemental, incluso muy atrás (o muy abajo) en la “Gran Cadena de la Realidad Compleja”, inextricablemente solidaria, por otra parte, en tanto que red con nudos entitativos múltiples.
  • 6. Las propiedades emergentes de las entidades que surgen en los niveles de integración superiores, que postula el sistemismo, son admitidas también por el enfoque de la complejidad, pero se tiene en cuenta que el “yo” también forma parte de la Red de la Realidad compleja, y que en las propiedades y cualidades de todo también él se encuentra, de algún modo, implicado. La “realidad-en-sí” está ciertamente ahí, pero un Mundo sensible e inteligible sólo nace de la interacción entre dicha realidad y el sujeto, sólo nace en la interfacies de ambos, por lo que todo descubrimiento (por ejemplo, de propiedades emergentes) tiene algo de creación, y viceversa. No es de extrañar que los dibujos de Escher sean los iconos predilectos de Edgar Morin.
  • 7. La naturaleza intrínsecamente compleja de la Realidad no desemboca “hacia abajo” en un nivel básico simple. La complejidad existe en y desde la misma base, afirma con rotundidad Edgar Morin. Pero desde el momento en que la complejidad se define como “la imposibilidad de descomponer algo en partes absolutamente simples aplicando un algoritmo, aunque sea ilimitadamente largo”, cabe concluir que no existe, según Morin, ningún zócalo físico verdaderamente elemental al que todo puede ser reducido. La Naturaleza se da en niveles múltiples, todos de la misma categoría ontológica, que son revelados por la conciencia (la cual es, a su vez, producto de esa misma Naturaleza que ella contribuye a dar forma).

Mirar la naturaleza desde la complejidad y el holismo

La concepción de una Naturaleza esencialmente compleja, de Edgar Morin, le conduce al abandono del Método de Descartes, que parte de supuestos ontológicos falsos y deforma nuestra relación mental, afectiva y práctica con la Naturaleza, con nuestros semejantes y con nosotros mismos. Pero el nuevo Método no ha quedado ya establecido de una vez por todas.

El “método de la complejidad” no es susceptible de ser formulado, como el cartesiano, de una manera simple y escueta; se diría que a dicho método sólo cabe aproximarse asintóticamente mediante tanteos. Sólo cabe aproximarse a él recursivamente, de una manera que recuerda el funcionamiento iterativo de muchos programas de ordenador.

Hay que subrayar que el enfoque y método de la complejidad hace referencia explícita a su propia provisionalidad. Si toda teorización sobre lo real es un constructo que modeliza y formaliza algunos rasgos fenoménicos de una realidad incognoscible que, como en-sí, se hurta a todas las teorías, esto mismo hay que aplicarlo al enfoque basado en nuestra percepción de la complejidad cósmica. Y de hecho, así lo admite Edgar Morin.

Pero ¿cómo superar una concepción tan universal y comprensiva? Es esta una pregunta que da para mucho, pero aun así algo es posible decir en muy pocas palabras… Un universo complejo presupone una realidad múltiple, contradictorio-complementaria, danzante y fluyente, una Naturaleza heraclitiana.

Pero ¿quién puede asegurar que sigue siendo así en profundidad? ¿Es múltiple y compleja la raíz más honda de lo Real? ¿Es múltiple y complejo lo Real-en-sí? ¿Se equivocaron Parménides y los Upanishad?

Personalmente, pienso que no se equivocaron. Todo apunta a que Edgar Morin está hoy suministrando una descripción magistral de lo que la tradición hindú de la Vedanta Advaita denomina Maya, la Gran Ilusión Cósmica. Pero lo Real, Lo Simple, sigue oculto tras el velo.

De esta forma, una de las corrientes sobresalientes del pensamiento contemporáneo ha conducido, en la línea de Bergson, Whitehead y el mismo Teilhard de Chardin, a la superación del racionalismo reduccionista de tradición cartesiana por un nuevo paradigma holístico, al que Edgar Morin ha contribuido desde el enfoque sistémico de la complejidad.

Bibliografía esencial

René Descartes, Discurso del Método, Diálogo, Valencia
Edgar Morin, El Método, vols. 1 a 6, Cátedra, Madrid.

Fuentes: Tendencia 21, recomendado por Nicolas Novoa, escrito por José Luis San Miguel de Pablos es profesor en la Universidad Comillas y miembro de la Cátedra.

Cópame! Recomendar en Menéame Recomendar en Digg it Recomendar en Reddit Enviar a Del.icio.us

Boton para agregar esto a favoritos socialesAgregar este boton de agregadores

Categorías: Cambio de paradigma · Ciencia · Conciencia Integral · Espiritualidad · La Tercera Cultura · Nuevo Humanismo · complejidad
Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Más allá de la racionalidad, la conciencia integral enREDada, compleja, incierta, abierta y despierta

Sábado 10 Noviembre, 2007 · Deja un comentario

Integral consciousness

Basado en el libro La RED y el futuro de las organizaciones. Más conectados…¿Más integrados?

Deseo comentar algo sobre lo que entiendo por conciencia integral, que creo yo, se presenta como la alternativa al pensamiento enajenadamente racional. Al igual que el pensamiento posmoderno, que tiene como base la aceptación de la multi-perspectividad y el fin de los meta-relatos, la conciencia integral descarta la idea de que la realidad es única, inmutable y cognoscible por medio de la sola razón.

Lejos de ser objetivo, el ser humano en el proceso de comprender se transfigura, simultáneamente en observador y participante del mundo que lo rodea. Sin embargo, la idea de una conciencia integral difiere, a pesar de su cercanía, del pensamiento posmoderno, en tanto que rechaza el escepticismo radical que lo define, su carácter definitivamente auto-centrado y el consecuente hedonismo que lo caracteriza. El movimiento posmoderno no es el emergente, de esta nueva conciencia, sino un indicio más de la ruptura del orden racionalista.

El racionalismo, por un lado, acaba por alienarse con el conocimiento puramente instrumental y así como con el progreso, la riqueza, el poder y la codicia; la espiritualidad, como manifestación de la conciencia integral, representa un contrapunto, pues se centra en el ideal de humanidad que busca la justicia, la plenitud, la alegría vital, la compasión y el amor. No podemos prescindir de la razón. Pero tampoco desconocer nuestros impulsos espirituales. Dado el carácter armonizador, la conciencia integral no rechaza el pensamiento místico, sino que lo acepta y (hasta cierto punto) lo consciente.

Resulta ilustrativo mostrar las diferencias entre los mitos y los conceptos provenientes del pensamiento cientificista. Los mitos, en lugar de simplificar los significados reduciéndolos a frias definiciones y taxonomías clasificatorias, los amplifican y complejizan. Los mitos enriquecen, agregan información, imágenes, misterio y humor. El mito se erige como una proto-respuesta ante la pregunta que es siempre abierta, la que facilita el despertar de la respuesta individual que aporta claridad contextual al indagador. Es cierto que los mitos emplean figuras humanas y hablan con una retórica subjetivista que se entremezcla con pasiones y sentimientos, sin embargo, sus efectos pueden ser más objetivos ya que no fuerzan una construcción teórica y única de los fenómenos de la realidad que nos rodea.

Percibimos al mundo en nuestra escala vital, como siguiendo ciertas reglas más o menos estables; pero, si vamos más allá en lo macro y lo micro, el espacio se curva, las fronteras entre el pasado y el futuro se desvanecen, la densidad de la materia sea diluye, se crean partículas por doquier, las dimensiones se multiplican, y así siguiendo. Por eso, la realidad que observamos cotidianamente, es una pseudo-realidad sesgada por la constitución egocéntrica de nuestra identidad.

Los principales avances en la física del siglo pasado: la teoría de la relatividad, la física cuántica con el principio de incertidumbre de Heisenberg, y el de complementariedad de Bohr (y sus múltiples interpretaciones), la teoría del caos, la cibernética de segundo orden, los teoremas de Gödel, la teoría de las catástrofes, la termodinámica de las estructuras disipativas, la teoría de la información, los enfoques sistémicos, los sistemas complejos adaptativos, la criticalidad auto-organizada, las redes neuronales en fin, las ciencias de la complejidad, han introducido, en las últimas décadas, una visión que relativiza enormemente los conceptos mecanicistas, racionales y objetivos de lo real y son todas teorías que reflejan, la creciente importancia que tienen la contingencia, la incertidumbre, la interacción entre múltiples elementos conectados y a su vez, descontrolados, la indeterminación y la diversidad en los sistemas naturales y sociales, las Redes.

Este tipo de teorías requieren métodos y formas de pensar, distintos al método científico estándar. Por ejemplo, la contribución más importante de la teoría general de los sistemas, que comenzó desarrollando Ludwig von Bertalanffy es la demostración, de que los sistemas vivos no pueden ser comprendidos sólo desde el análisis. Las propiedades de las partes, de los elementos constitutivos, no tienen propiedades intrínsecas en relación al sistema y, en consecuencia, sólo pueden entenderse desde el contexto del todo. Fue luego, Heinz von Foerster quien por los año ‘60, consideró, que la ciencia debía ir más allá y afrontar un nuevo desafío epistemológico, en el cual el observador formara parte del sistema que intenta comprender.

Las ciencias de la complejidad, se acomodan a la idea de que el conocimiento no implica una correspondencia con la realidad. Ernst von Glasersfeld utiliza las palabras del inglés “match” (corresponder) y “fit” (encajar), para tratar de explicar las diferencias entre las dos posiciones metodológicas, que definen el racionalismo crítico y el enfoque sistémico. El realismo racionalista, considera que existe una correspondencia entre el conocimiento y la realidad, mientras el enfoque sistémico de la complejidad, debería sostener que el conocimiento supone sólo un “encaje” con ella. De este modo, diferentes conocimientos, significados, interpretaciones y experiencias pueden encajar en una misma realidad. Así, la función de la razón, es organizar el mundo experiencial del sujeto y no describir una verdad o realidad ontológica objetiva.

Boton para agregar esto a favoritos socialesAgregar este boton de agregadores

Categorías: Cambio de paradigma · Conciencia Integral · De mi Libro: La Red y el futuro de las organizaciones · Espiritualidad · Evolución · Jean Gebser · Sistemas complejos · complejidad
Etiquetado: , , , , , , , , , ,

Sobre la complejidad en tanto paradigma emergente

Miércoles 24 Octubre, 2007 · 1 comentario

Sobre la complejidad La historia de los últimos siglos nos muestra que a poco que la racionalidad se convirtió en el modo dominante de pensamiento, comenzamos a pensar, esquemáticamente, en términos de un mundo de cosas separadas dispuestas en un espacio “independiente”. Esta tendencia dominante nos llevó a dar por sentado que esos constructos o cosas independientes “se causan” entre sí, “se influyen” recíprocamente a medida que “se desplazan” por el espacio y atraviesan una serie de estados estáticos de cambio.

La “ciencia moderna” se ha limitado a descubrir “cosas” sustanciales, por definición cuidadosamente divididas la una de la otra, lo cual “explica” el mundo real. El idealismo las denominó ideas y el materialismo las llamó partículas elementales. Nuestra predisposición fue partir de la hipótesis de que nuestro mundo era una (infra)estructura formada por “ladrillos” sólidos que poseen muchas formas y tamaños que son totalmente independientes del observador.

Las formas de estos ladrillos las imaginamos como fijas, mutuamente excluyentes y, en consecuencia, inmutables. Hemos asumido que los cambios tienen lugar cuando una “cosa” se convierte en “otra”. El modo en que experimentamos y medimos el tiempo consiste en dividirlo en momentos computables, cada uno de los cuales está separado aunque, de una manera abstracta, es idéntico a los demás, por muy grandes o infinitamente pequeños que queramos hacerlos.

Nuevos aires sobrevuelan alrededor del edificio de la racionalidad. Un paradigma emergente, el de los sistemas complejos nos brindan otra mirada, tal vez menos profunda, pero más interdependiente. Desde la perspectiva de la teoría de los sistemas complejos la anterior imagen es esquemática y hasta grosera. Aunque permite aceptar que, de la realidad móvil, el pensamiento humano puede deducir conceptos fijos que se refieren a las cosas y a sus estados y reconoce que pueden ser útiles, verdaderamente no hay modo de reconstruir la movilidad de lo real mediante la adición de conceptos fijos. Por ende, el elemento más importante, el único que importa, siempre está excluido de las ideas corrientes que la mayoría tiene, ideas en las que basamos nuestros mundos y mediante las cuales intentamos aceptarlos.

Desde el pensamiento complejo se puede afirmar que toda conceptualización estática es, en última instancia, parcial (incluso esta afirmación). La teoría de los sistemas complejos adaptativos, se ocupa de comprender una red sin costuras de movimiento y cambio ininterrumpidos, una red llena de ondulaciones, olas, vibraciones y “ondas estacionarias” y transitoriedad. El observador es, en sí mismo, función y parte de dicha red. Nunca se detiene, jamás se vuelve sobre sí misma y ninguno de sus modelos, de los que podemos tener instantáneas conceptuales, es real en el sentido de permanente, ya que no hay realidad independiente del observador.

Desde en enfoque complejo y aperspectivista, los objetos y los acontecimientos del mundo sólo son formas y fases que duran lo suficiente bajo una forma general para que las consideremos unidades.

Game of lifeTodo lo compuesto está sometido al cambio. Por pretender aferrarnos a los conceptos estáticos, nos cuesta capturar esta idea. Pero ¿si todo está conectado con todo lo demás, cómo se puede llegar a explicar algo? La explicación es mostrar cómo las cosas se relacionan con otras cosas. Las propiedades de una parte surgen de la manera en que están relacionadas con las propiedades de otras partes. No se puede esperar explicar las propiedades de ninguna parte a menos que se acepten las explicaciones aproximadas. Las explicaciones aproximadas significan que se están tomando en cuenta algunas de las interconexiones pero no todas, ya que la totalidad es incognoscible. Nunca se tendrá el cuadro completo. Desde la perspectiva de los sistemas complejos volvemos a confirmar que no hay ninguna verdad permanente y no hay verdad absoluta, en el sentido de una identidad entre la descripción y la cosa descrita.

¿Querés compartir y contribuir a difundir este artículo?

Meméame Facebook TwitThis delicious StumbleUpon Bitacoras.com Fresqui Enchilame Wikio ES Google Technorati Envía esta historia a un amigo!
Digg reddit Spurl Magnolia Live Autobombeame Yahoo! MyWeb Blinklist Simpy Blogmarks Netvouz Startaid
Furl Shadows Smarking RawSugar Rojo Netscape Newsvine Mister Wong LinkArena Yigg Webnews folkd.com

Boton para agregar esto a favoritos socialesAgregar este boton de agregadores

Categorías: Cambio de paradigma · Ciencia · Conciencia Integral · De mi Libro: La Red y el futuro de las organizaciones · Evolución · Modernidad · Sistemas complejos
Etiquetado: , , , , , , , ,