Humanismo y Conectividad

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La felicidad, un vector contagioso

Martes 24 Marzo, 2009 · 2 comentarios

Felicidad contagiosaEsta vez no lo dijo el Dalai Lama, ni el chantamán urbano de turno, lo dice la mismísima ciencia objetiva. Según un estudio que realizó un seguimiento en las relaciones de casi 5000 personas durante varias décadas desde los ‘50, parece que el buen ánimo y la alegría se propaga y es contagiosa.

En el estudio publicado en el British Medical Journal en diciembre del año pasado (y cuyo título es Dynamic spread of happiness in a large social network: longitudinal analysis over 20 years in the Framingham Heart Study (PDF)), dos científicos de las Universidades de Harvard y de California en San Diego mostraron que la felicidad se extiende fácilmente a través de las redes de relaciones sociales. Basándose en técnicas de la epidemiología y la sociología, el estudio demuestra que alguien que te hace feliz permite que tengas un 15,3% de probabilidad de que vos también seas feliz. ¿No era Pitágoras el que decía (en sus versos dorados): Lo semejante atrae a los semejante? Según parece, un amigo feliz de un amigo tuyo aumenta tus posibilidades de felicidad en un 9,8%, e incluso el amigo de un hermano de tu vecino te puede dar un impulso hacia la felicidad con un 5,6% de probabilidades.

Según el Dr. Nicholas A. Christakis, un médico y sociólogo médico de la Universidad Harvard y su co-autor el cientista social, James H. Fowler de la Universidad de California en San Diego: “Tu estado emocional no depende sólo de las acciones y las opciones que vos realizás, sino también de las acciones y decisiones de otras personas, muchas de las cuales ni siquiera conocés“. Me encantó en carácter enREDado de esta afirmación. Si algo he pregonado en este blog es de la realidad de que todos estamos conectados con todos, pero no sólo conectados en información y conocimiento, sino también en emoción y, por lo tanto, en espíritu. Hace tiempo escribí un post sobre cómo entendía yo que se propagaban las emociones en el universo social. Siento que este estudio es una bendición para mis ideas puesto que va en línea con muchas de mis convicciones acerca de qué va todo esto de las redes.

Continuando con el citado estudio, los investigadores han documentado que las personas que se describen a sí mismos como felices tienden a vivir más tiempo, incluso si tienen una enfermedad crónica. El Dr. Nicholas A. Christakis y James H. Fowler han examinado las relaciones sociales de casi 5000 personas que fueron rastreados durante muchas décadas como parte del historial médico del Framingham Heart Study de la localidad homónima. Así, descubrieron que las personas más felices eran parte del centro de grandes redes sociales (son hubs que actúan como el centro de la dicha) y las que ocupan la periferia serían aquellos menos dichosos. Además, la felicidad se propagaba más eficientemente por acción de la proximidad geográfica, por ejemplo, vivir a menos de 1,6 kilómetros de distancia de un hermano optimista aumenta un 14% la dosis de felicidad personal, mientras que si residen más alejados, los sentimientos fraternales no parecen tener efecto. Si alguien vive a menos de 0,8 kilómetros es un amigo, su dicha incrementa un 42% de probabilidades. ¿Será que la felicidad decae con el cuadrado de la distancia?

El análisis de la transmisión de sentimientos que realizaron señala también que las personas del mismo sexo se contagian la felicidad con más facilidad que los contrarios. Quizás por eso, sugieren, el bienestar de amigos o vecinos puede influir más que el de la pareja (en la muestra eran todas heterosexuales). La conclusión del estudio es que la felicidad se propaga como un vector contagioso y que las personas felices suelen estar vinculadas entre sí (lo mismo que las desdichadas).

Esta investigación es parte de una tendencia en la investigación científica que busca entender y medir el bienestar de la sociedad. Índices de felicidad, Gross Hapiness Product (como el utilizado en Bután) y un sinnúmero de encuestas van en esta dirección. Personalmente, más que bienestar, me gusta utilizar el término bienlograrse de una sociedad ya que nos ubica como protagonistas del proceso de construcción de nuestra propia felicidad. Esta no es la primera evidencia de que las emociones pueden propagarse como un virus. Otros estudios han encontrado, por ejemplo, que los camareros que ofrecen su servicio con una sonrisa son más recompensados que los que no, ya que producen un efecto gratificante sobre sus clientes. Me quedan un par de reflexiones finales.

Habría que preguntarse cuán feliz nos hacen aquellas personas con quienes a diario mantenemos contacto a través de la virtualidad de la red, a veces fluídamente otras de manera esporádica; gente que como vos, suelen dejar comentarios en el blog o con quienes comparto tan gratificantes momentos a través de este medio, de twitter o facebook, por ejemplo.

Mi otro comentario es que sería importante también inquirir acerca de lo que sucede con la propagación de la mala onda, la que suele estar mucho más difuminada y cuyo contagio es mucho más fácil. En el post al que aludí, hablaba de la propagación fractal de las emociones y comentaba que la mala onda probablemente tendría una dinámica de propagación de tipo entrópico ya que en la gestación del mal humor no media intencionalidad alguna mientras que la propagación de la alegría supone un permanente acto de intencionalidad el cual tendría un carácter definidamente energético. Ojalá algún estudioso del tema tome estas reflexiones como base para desarrollar un programa de investigación. Si así fuera, paradógicamente, me haría muy feliz.

Fuente: Dynamic spread of happiness in a large social network: longitudinal analysis over 20 years in the Framingham Heart Study

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Somos web-actores de una nueva cultura

Domingo 22 Febrero, 2009 · 2 comentarios

La cuarta parte de la población mundial es usuaria de internet y los 3.500 millones de personas que usan diariamente la telefonía móvil son cifras de una realidad que, advierten los expertos, ha trastocado de tal modo el mundo y la manera de pensar que obliga a una nueva cultura digital.

Ninguna tecnología ha penetrado tan rápidamente en nuestra sociedad como la tecnología de la información y la comunicación“, según Francis Pisani, autor junto a Dominique Piotet del ensayo “La alquimia de las multitudes”, en el que estos dos “gurús” de internet abordan cómo la web está cambiando el mundo.

Pisani señala que la mayor revolución se ha dado en la aparición de nuevas formas de organización como las redes, que no existían hace quince años y que es una de las maneras “más eficientes” de organización humana.

No solo la gente conectada hace cosas de manera diferente a las del mundo anterior, como relacionarse con otras personas a través de las redes sociales o confiar en los comentarios de desconocidos para comprar un producto, sino que los no conectados tienen relación con la web a través de la gente que está conectada“, explicó Pisani.

Herramientas digitales

Para el bloguero, este cambio mental debe ir acompañado del conocimiento y la apropiación de las herramientas digitales, pues advierte de que “pronto la multitud más importante será aquella que está conectada pero que no sabe bien las lógicas de la red“.

Tenemos que enseñar a nuestros hijos a pasar de tribus localizadas y cerradas a translocales y abiertas“, puntualiza.

Una “verdadera cuestión social y política” sobre la que este autor focaliza la atención, más allá de la brecha digital que a su juicio es una manera “tradicional” y “real” pero “insuficiente” de plantear el problema.

Es cierto que el porcentaje de conectados en África es muy reducido, pero no podemos ignorar que fue allí mismo donde se inventó el último sistema bancario de la historia de la humanidad, al establecer un mecanismo por el que se paga con segundos o minutos de conexión vía móvil“, señaló.

Web-Actores

En este sentido, estos autores apuestan por el término “web-actores” para definir la capacidad de los internautas actuales de “producir, actuar, modificar y dar forma a la web de hoy”, ya que el 60% de lo que hay en la red está producido por la gente y “hay más actores que actuados“.

Cualquiera que haya participado en ‘facebook’ o comentado un blog, empieza a ser un ‘web-actor“, afirmó Pisani, quien subrayó además que “este fenómeno extraordinario tiene raíces culturales y tecnológicas de participación ciudadana“.

Pisani negó que se haya producido una ruptura generacional, pues aunque hace años se establecía una diferencia entre los viejos e “inmigrantes digitales” y los jóvenes y “nativos, con el tiempo se ha descubierto que en el mundo hay muchos jubilados con tiempo libre que usan la red.

Fuente: Diario La Tercera

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Diferencias entre grupos y redes

Domingo 20 Julio, 2008 · Deja un comentario

Stephen Downes explica e identifica en un sólo gráfico las diferencias más significativas entre grupos y redes:

Potâchov (Nestor Alonso) lo ha traducido de la siguiente manera:

Downes opone el grupo de hoy frente a la red de un futuro que ya es hoy realidad, en el que el conocimiento emerge entre los nodos interconectados de la red, en lugar de fluir desde la autoridad de la institución. Un sistema abierto, en el que las nuevas herramientas (blogs, wikis, redes social, micro y nanoblogging, etc.) y estándares de distribución de contenidos (RSS, atom, etc.) facilitan la conversación, la interacción y el trabajo colaborativo. La ensaladera en la que el usuario se prepara su propia mezcla personalizada, frente al menú que le viene impuesto en el contexto de tremenda complejidad en que se encuentra inmerso.

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El más allá del reduccionismo: De la complejidad a la filosofía integral

Domingo 6 Julio, 2008 · 2 comentarios

Tener una imagen sistémica y organicista, adquirir una cierta comprensión de orden del mundo como sistema complejo posibilita gestar una visión integradora del universo abierta a la vivencia mística y filosófica de unión a la Tierra y la Naturaleza. Las huellas de la tendencia hacia una idea unitaria e integradora del universo pueden seguirse desde el pensamiento más antiguo, incluso anterior a la filosofía griega.

La búsqueda de un fundamento unitario de la naturaleza se identifica con el mismísimo origen de la filosofía, que nació al mismo tiempo que la noción de arché, sustancia básica o principio rector del cosmos (del termino griego “κόσμος”, que significa orden u ornamentos), que lo ordena y los diferencia del caos (palabra que deriva del idioma griego, Χάος). Más de dos milenios y medio después, en la actualidad, la ciencia sigue persiguiendo el mismo objetivo.

En su contexto compiten dos enfoques de desigual aceptación, tradicionalmente mayor la del primero, aunque la tendencia hoy puede estar cambiando: (i) el disociativo y (ii) el integrativo, asimilables a las dos grandes apuestas metodológicas y ontológicas que son (a) el reduccionismo y (b) el emergentismo sistémico, la complejidad.

El camino reduccionista se guía por el principio de deconstrucción, y su fórmula predilecta es “nada más que”: la Tierra no es “nada más que” un agregado de materia, un ser vivo no es “nada más que” una peculiar combinación de moléculas, la conciencia no es “nada más que” actividad químico-eléctrica cerebral, etc.

El principio único aparece así en la base elemental, considerada “simple”, de modo que, obviamente, el reduccionismo se identifica con el programa cartesiano llevado hasta sus últimas consecuencias. De alcanzar pleno éxito, su resultado final sería la unificación de la naturaleza en su nivel más básico, accesible a través de un proceso de deconstrucción de las entidades, cuya realidad intrínseca es puesta radicalmente en entredicho.

La metafísica que presupone el reduccionismo es de tipo monista y se resume en la formulación de que “sólo lo elemental es plenamente real”. Sin embargo, conduce paradójicamente al estallido de lo existente, puesto que todo se descompone en unidades o “partículas elementales” que pierden su capacidad de asociación compleja.

El camino sistémico parte de lo más elemental que se puede identificar (que, como advierte Edgar Morin, no tiene por qué ser simple, dado que podría encerrar una infinita complejidad que escapa al observador), lo cual se entiende como un nivel de realidad x, y de su tendencia a integrar niveles de realidad superiores (holones), digamos: x+1, x+2,…, x+n.

Dichos niveles no son menos reales por el hecho de estar formados por entidades de los niveles inferiores, sino que su estatus ontológico es igualmente fuerte, desde el momento que ninguna entidad, de cualquier nivel, está constituida exclusivamente por las unidades de los órdenes más básicos, sino que siempre es algo más, donde la dinámica relacional es constitutiva, de modo que nunca puede, en rigor, decirse que algo (un sistema) “no es más que” el catálogo (inconexo) de sus elementos. Suele resumirse esta concepción diciéndose que el todo es más que la suma de sus partes. Surge una ontología pluralista y relacional que, no obstante, abre la puerta a una concepción integralista del universo.

Si la primera concepción se remonta a los atomistas griegos y tiene en Descartes su referente principal, la segunda cuenta con raíces aun más antiguas: Heráclito y, en cierto modo, todo el panorama de los “primeros filósofos”, Pitágoras y los socráticos. Se rastrea su continuidad en Aristóteles (a quien se debe, justamente, el dictum “el todo es más que la suma de las partes”) y en el cosmo-organicismo estoico. Su última gran presencia histórica, en la Naturphilosophie romántica, precede a un largo eclipsamiento de siglo y medio, hasta que Ludwig von Bertalanffy (1901 – 1972) la recupera en la Teoría de Sistemas.

Pero es un hecho que, hasta muy recientemente, los científicos de la naturaleza, al amparo de la corriente principal, han apostado fuerte por el reduccionismo, y ni siquiera han sido los únicos, ya que el afán reductor se apoderó también de los especialistas en ciencias humanas. No me parece exagerado decir que, durante bastante más de un siglo, “ser racional y científico” se ha identificado con “ser reduccionista”, y ello no dejaba de tener su lógica, puesto que todo comportamiento holístico parece presuponer un “acuerdo” entre las partes, o una conexión a distancia entre ellas. Aparte del éxito tecnológico del programa reduccionista, explicable por la facilidad de manipulación que otorga.

Pese al interés que siempre mostró von Bertalanffy por las nuevas teorías científicas y desarrollos tecnológicos que podían fundamentar la Teoría de Sistemas, ésta es esencialmente empírica: implica simplemente reconocer lo que se ofrece a nuestra vista, a saber, que “entidades integran entidades”. La totalidad quark, por ejemplo, forma parte de la totalidad protón que, a su vez, forma parte de la totalidad átomo que, a su vez, forma parte de la totalidad molécula que, a su vez, forma parte de la totalidad célula que, a su vez, forma parte de la totalidad organismo que, a su vez, forma parte de la totalidad Cosmos que, a su vez, forma parte de la totalidad del Kosmos del instante siguiente… y así hasta el infinito. De todas formas, este reconocimiento tiene su importancia, puesto que muchas veces reconocer lo evidente es dar un paso de gigante. Así, siguiendo a Ken Wilber, la realidad no estaría compuesta de partículas o constructos como los quarks de dimensiones sin extensión, cuerdas o membranas, sino de holones (totalidades que, simultáneamente, forman parte de otras totalidades y así siguiendo).

Aunque algunos conceptos esenciales para la constitución de los sistemas verdaderos (holísticamente integrados), como los feedbacks o bucles de retroalimentación, fueron aportaciones de la cibernética, que suministra modelos muy interesantes, la explicación física del nacimiento espontáneo de sistemas integrados de orden superior al de los agregados iniciales de elementos (sistemas de orden x-1) la dio el crucial descubrimiento por Ilya Prigogine de las estructuras disipativas.

A partir de dicho hallazgo, y del desarrollo subsiguiente de la Termodinámica de procesos alejados del equilibrio, la Teoría de Sistemas, y luego las ciencias de la complejidad, dejaron de ser “una especulación organicista basada en un conjunto de casualidades”, para convertirse en una teoría general del orden físico que cuenta con una sólida base.

El esquema básico es el siguiente: al crecer un flujo de energía libre (o, lo que es lo mismo, al incrementarse un cierto gradiente energético) que baña un sistema, éste se adapta modificando su estructura. Dicha modificación puede ser destructiva (desestructuración completa del sistema) o constructiva, y lo segundo supone frecuentemente el surgimiento de una nueva estructuración de menor entropía (o mayor neguentropía, lo que significa “menos probable por más ordenada”). La modificación estructural se orienta siempre a permitir una disipación más eficaz del flujo energético incidente y de la emergencia de un nivel de auto-organización de orden superior al de los constructos constitutivos.

En un principio, las investigaciones de Prigogine se ciñeron a sistemas químicos cuyo equilibrio reactivo inicial se rompía más allá de un cierto umbral, pero tanto él como otros investigadores se dieron cuenta de que el modelo era generalizable: de algún modo, la realidad toda respondía a esta especie de ley de la reestructuración “lejos de las condiciones de equilibrio”, a esta ley o dinámica física legimorfa creadora de complejidad y de diversidad cualitativa. Todo un proceso ontogenético de complejificación creciente se ponía en marcha gracias a ella. Lo que aquí deseo captar son las dimensiones humanamente significativas de un proceso natural científicamente establecido que se despliega en numerosos ámbitos y a múltiples escalas.

Es bien conocida la contraposición entre teleología y teleonomía: la primera, que presupone causación final, es tenida por no científica, mientras que la segunda (causación final meramente aparente) tiende a ser admitida. Hay algo, sin embargo, en esta esquematización típicamente racionalista, que no acaba de encajar, porque toda apariencia de finalización implica que se da de hecho, en el ente o en el proceso, una cierta finalización.

Es decir, que si bien el proceso general que hace surgir los niveles de creciente complejidad es teleonómico (plenamente explicable por una causalidad eficiente como la puesta en juego por las estructuras disipativas), el resultado sigue siendo una complejidad holistizante, llena de “fines vitales”, que culmina en el ser humano con ente acabado. Esta paradoja es una manera de formular el principio antrópico, que supone la convergencia fáctica de teleonomía y teleología.

Pero hay más: el ser viviente experimenta esos fines vitales, teleonómicamente explicables, como fines existenciales genuinos. Goza al realizarlos y sufre con su falta de realización. El goce o sufrimiento humano se podría asimilar a la realización o no de sus fines vitales, desde los más básicos hasta los más sutiles. Esto lo ilustra perfectamente Abraham Maslow con su pirámide de necesidades. Así, el sufrimiento humano sería el no poder realizar lo que demanda la naturaleza propia.

La subjetividad, es decir, la conciencia, aunque sea meramente sintiente, sería lo que transforma lo teleonómico en teleológico: sólo hay auténtica finalidad para el ser subjetivo, y no hay ser subjetivo sin finalidad. Lo que “desde fuera” se aprecia como teleonómico, se vive “desde dentro” como teleológico. Entonces, la pregunta sería: ¿No es la espiritualidad el reconocimiento de la centralidad del ser conciente a nivel del individuo y del cosmos? Es esta justamente, pienso yo, la gran intuición que tuvieron todos los místicos de la historia. Lo que ellos sugerirían es que la flecha del universo apuntaría, hacia la superación de una “extrema pluralidad”, es decir, hacia la reunificación holónica-integral y la conciencia jugaría un rol central ya que es a través de esta que ello sería posible. No se trata, sin embargo, de una reunificación material, como sería el caso de darse un big crunch, un regreso al punto cosmológico inicial, sino de una unificación a la vez sistémica y psíquica.

En cierta forma, una definición progresiva del espíritu debería estar ligada a la evolución sistémica general, que implica el paso de la “extrema pluralidad” de un universo de partículas constitutivas, a la unidad de un cosmos integrado a través de las relaciones heterárquicas establecidas horizontal y verticalmente.

La teoría de los sistemas complejos, hoy en auge cada vez mayor, se ha enfrentado, durante décadas, a un considerable rechazo por parte del main stream académico. Toda concepción organicista era sospechosa de no ser científica, lo que demuestra hasta qué punto es cierto que el pensamiento científico se identificaba con el reduccionismo.

Pero las cosas han cambiado mucho. A mi modo de ver a partir primero de los descubrimientos y teorizaciones de Prigogine y luego del impulso que centros de investigación como el Instituto de Santa Fé, de Nuevo México, le dieron a las hoy llamadas ciencias de la complejidad, justamente en el momento en que la Red, Internet, se gesta como el sistema complejo de creación humana más sofisticado y desde donde, a partir de la comprensión de su dinámica basada en la emergencia de la inteligencia colectiva, queda planteada la utilidad del pensamiento sistémico-organicista. El neo-organicismo, ahora denominado enfoque sistémico o de la complejidad, gana cada vez más cuerpo.

Las actuales ciencias de la Tierra, encumbrando a la cada vez más prestigiosa teoría geobiológica de Gaia como forma de comprensión de problemas globales como el cambio climático, la sistémica organicista de las ciencias cognitivas y neurociencias, la economía de la globalización tan acosada por los efectos mariposa, la conectividad de las redes de comunicación de la sociedad del conocimiento, como comenté, la ciencias de la vida y la biología evolutiva que cada vez más trasciende el análisis del individuo para enfocarse en el colectivo de la población, la bio-informática y la genómica, los fenómenos de no-localidad a nivel cuántico, etc. Todas estás teorías plantean un salto de nivel epistémico respecto del enfoque reduccionista. Tanto es así que, hace poco, un científico cuyo nombre no recuerdo en este momento respondió a la pregunta que públicamente se le formuló, de ¿qué es, en realidad, el universo?, con estas palabras: “Un gran proceso de autoorganización”.

Estoy convencido de que las consecuencias filosóficas de la asimilación de la teoría de los sistemas complejos y los enfoques sistémicos en general serán cada vez más significativas. La principal, a mi entender, es la transformación en tendencia objetiva de lo que antes no era más que una intuición romántica y mística. Se trata de la ciencia posnormal a la que Silvio Funtowicz y Jerome Ravetz aluden.

Con todo, el mecanicismo no debería desaparecer, sino que se resitúa como un punto de vista válido en ámbitos limitados y desde determinadas perspectivas, de la misma manera que la física newtoniana es una primer aproximación válida a los problemas de escala mesoscópica. Y lo mismo sucede con el reduccionismo, valioso, por lo demás, instrumentalmente.

A nadie podrá escapar la convergencia de formas de lo espiritual, y de éstas con el trasfondo de la búsqueda científica, que es susceptible de promover la toma en consideración de estos puntos de vista. Pienso que en nuestro mundo está, hoy por hoy, demasiado presente el principio de discordia y separación como para prescindir de algo capaz de crear conexiones y vínculos.

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Redes (excelentes documentales realizados por Eduard Punset)

Martes 1 Abril, 2008 · 11 comentarios

Humanismo TV

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  • ¿Existe el mundo?
  • Cuando los físicos profundizan en el interior de la materia se encuentran con grandes vacios, partículas de corta vida y un gran número de incógnitas por resolver. REDES se pregunta esta semana si existe el mundo tal y como los percibimos.
    Nuestros sentidos interaccionan con el mundo que nos rodea de una forma práctica que nos ayuda a vivir y a desarrollarnos en su entorno pero la ciencia actual ha desarrollado nuevos sentidos, más soficticados como el instrumental científico práctico y teórico como telescopios, micrscopios electrónicos de barrido o aceleradores de partículas) que nos permiten tener una percepción del mundo completamemnte diferente.

  • Las dimensiones desconocidas
  • Por el momento los homínidos nos movemos bien en un mundo tridimensional. En cambio no nos ocurre lo mismo con la cuarta dimensión: el tiempo. A las personas nos cuesta muchísimo aceptar que la flecha del tiempo va en una sola dirección hacia la muerte y que no hay marcha atrás. REDES entrevista esta semana a Javier Tejada que nos introduce al tiempo psicológico. J. Tejada es catedrático de física del estado sólido en la Universidad de Barcelona. Es también doctor Honoris causa por la City University de Nueva York. Actualmente trabaja con sus colaboradores en investigaciones cuánticas a bajas temperaturas. Tejada nos habla del tiempo mecánico del reloj que no tiene ni pasado ni futuro. En condiciones normales, el hombre vive una parte del tiempo sin tener plena conciencia porqué es feliz. La atemporalidad está ligada a esta capacidad de ser feliz del individuo.

  • Programados como robots
  • Desde la Universidad de Nueva York, Eduard Punset entrevista al prestigioso científico Rodolfo Llinás, neurólogo de origen colombiano, uno de los mayores especialistas en la evolución del cerebro. La historia de la evolución nos enseña que sólo tiene cerebro quien lo necesita. Hicieron falta 750 millones de años para que apareciera, y sólo lo hizo en los organismos que decidieron moverse. Las plantas prefirieron quedarse en su sitio y vivir con lo mínimo necesario. En cambio, los animales, que optaron por el movimiento intencionado, necesitaron un cerebro para poder programar a dónde dirigirse, buscando comida o huyendo del peligro. Esta es la tesis básica de Rodolfo Llinás, y esta semana el programa se centra solamente en este especialista, prescindiendo de plató. Se emiten varios reportajes que abundan en su tesis, de entre los que destaca el de los tunicados, unos animales muy primitivos que viven en el fondo del mar. Se parecen a plantas, porque se fijan a la roca y prácticamente sólo tienen estómago. Son como tubos sin cerebro. Pero cuando deben reproducirse, desprenden una semilla, como un renacuajo, que vive una hora, y mediante un mínimo sistema nervioso busca el sitio adecuado para engancharse de nuevo a una roca. En cuanto lo consigue, reabsorbe casi todo su cerebro, pues ya lo necesita.

  • Magia e ilusión
  • Todo el mundo sabe que la magia no existe, que los magos hacen trampa en sus juegos y crean la ilusión de que han hecho algo prodigioso. Redes revelará cuál es el verdadero secreto de la magia y porqué no somos capaces de “cazar” al mago en su artimaña. La percepción del ojo humano es imperfecta y, gracias a ello, muchas cosas que suceden ante nuestra mirada pasan desapercibidas. Richard Gregory, neurólogo y especialista en el campo de la percepción y de las ilusiones ópticas, y autor del libro El ojo y el cerebro, responderá a las preguntas de Eduard Punset y aclarará cómo funciona nuestra percepción y porqué es defectuosa. Uno de los mecanismos de nuestra mente para suplir los huecos de nuestra tosca vista es la reconstrucción de imágenes a partir de lo que nuestro cerebro intuye que debería haber en la realidad. Debido a eso, es más fácil engañar a una persona concentrada en las manos del mago, que a una que pasaba por ahí y se detiene a mirar. En este programa se desenmascaran muchos de los trucos clásicos del ilusionismo y se analizan las relaciones entre la magia y la ciencia. Incluso se desvela el secreto de uno de los trucos con cuerdas más difíciles de aprender. En plató, el director del Museo de la Ciencia de Barcelona, Jorge Wagensberg, hablará de las bases científicas de la magia, y un mago ilusionista, Joaquín Matas, demostrará lo difícil que resulta percibir algunos trucos

  • El sentido de la música
  • Cuando escuchamos un sonido nos puede parecer bonito o feo. La música activa la misma zona cerebral que la alimentación o el sexo, quizá por eso cuando nos gusta una melodía nos sentimos bien. Pero no a todos nos gusta el mismo tipo de sonidos ¿Qué factores influyen para que la percepción musical sea diferente en cada persona? Cuando un ruido es muy intenso, se activan unas fibras nerviosas que conectan el oído con el cerebro. De este modo podemos captar los sonidos que se generan a nuestro alrededor. Las diferentes áreas geográficas donde haya crecido una persona, el idioma que hable, o el hecho de ser zurdo o diestro también determinan el modo en que oímos. Diana Deutsch, Catedrática de Psicología de la Universidad de California, ha desarrollado un estudio: la paradoja de Tritón. Deutsch muestra a Eduard Punset como esta paradoja confirma la diferente percepción musical y su relación con los sonidos a los que se ha estado expuesto en la niñez. En plató participan Andrés Lewin-Richter, Director de la Fundación Phonos de la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona), y Marta Cureses, Musicóloga de la Universidad de Oviedo

  • La ciencia de la belleza
  • La pasión por la belleza es un instinto básico que está dentro de nuestro cerebro y que se define en las primeras semanas de la vida embrionaria. El cerebro sufre una influencia hormonal en el útero , alrededor de la semana 13 de la vida embrionaria, que le condiciona a un sexo determinado. Y esto influye en lo que se considere atractivo más tarde durante la vida. Esta es la conclusión a la que ha llegado el psicólogo Victor Johnston que es entrevistado esta semana por Eduard Punset, en el programa REDES, de La-2. Este profesor de psicología de la Universidad de Nuevo México, en EE.UU, afirma que la atracción de hombres y mujeres hacia el sexo opuesto forma parte de la naturaleza básica del ser humano y que esta atracción está en nuestro cerebro desde el mismo comienzo de la vida. En la definición de esta atracción intervienen los marcadores hormonales. En las mujeres, la salud es uno de estos indicadores más importantes, porqué indica fertilidad. Johnston analiza los estudios en los que muestran diferencias entre el cerebro del hombre y el de la mujer como consecuencia de la exposición hormonal en el útero. Este psicólogo americano afirma que es posible determinarlo midiendo sus dígitos en la decimotercera semana de la vida embriológica y las consecuencias en la vida cotidiana de ser una persona guapa. En el plató intervienen Jordi Serrallonga, Director d’Homínids, de la Universidad de Barcelona y Rosa Raich, psicóloga de la UAB. El programa cuenta también con sus secciones habituales de reportajes, “El experimento”, “El Informativo 3000” y el concurso “La Cuestión” en que los espectadores deberán formular ¿Qué ley ha deducido Vd. Tras observar el mundo, las personas o la historia?

  • Cuando nos hicimos libres
  • El ser humano se diferencia del resto de animales por su libre albedrío, es decir, por su capacidad para decidir. Mientras los animales actúan por instinto, nosotros somos capaces de ir más allá y plantearnos nuevas respuestas a los estímulos externos. Pero ¿somos realmente libres? Y en ese caso, ¿cómo apareció el libre albedrío y qué consecuencias ha tenido para el hombre? Al igual que el lenguaje o el dinero, la libertad es una creación exclusivamente humana, que ha evolucionado junto con el hombre. Gracias a la aparición del lenguaje, nuestro cerebro ha sido capaz de transformar la realidad física que nos rodea y crear una realidad mucho más compleja, un mundo en el que la comunicación tiene un papel fundamental. Lejos del resto de los animales, los seres humanos generan millones de ideas nuevas cada día. Aceptarlas o no constituye el mayor grado de humanidad de nuestra especie, ya que cada decisión supone un acto de libertad. Somos la única especie del planeta capaz de pensar en el control de la natalidad, de decidir si queremos tener hijos o no o qué profesión queremos desarrollar

  • Cosas que nunca debimos aprender
  • A menudo pensamos que la mente más primitiva como la del hombre de la Edad de Piedra es primaria y simple; pero, en realidad, la mente humana de cualquier época y cultura es muy sofisticada. Está claro que hay diferencias entre las sociedades tecnológicamente avanzadas y la de los cazadores-recolectores, pero probablemente las habilidades mentales son las mismas en todas las culturas. También se cree que el instinto es algo que sólo tienen los animales y que el aprendizaje es cosa de los seres humanos. Es erróneo. Un gusano aprende de la misma manera que una persona tiene instintos. ¿Qué es más importante: el entorno o los genes? Lo que es evidente es que los genes nos proporcionan la capacidad de reaccionar de forma inteligente a nuestro entorno de manera particular e individual. Asimismo la cultura afecta a las personas y se aprende imitando a otras personas.

  • Vida extraterrestre
  • La imagen de marcianos llegando a la Tierra en naves espaciales es una de las más recurrentes del cine de ciencia-ficción. Si sustituimos a los hombrecillos verdes por microorganismos y las naves espaciales por meteoritos, podríamos estar bastante cerca de la explicación del origen de la vida en la Tierra. Una de las teorías acerca del inicio de la vida afirma que microbios y bacterias podrían haber viajado a la Tierra desde Marte dentro de rocas que llegaron aquí a través de asteroides y cometas. Esta es la idea que defiende el astrobiólogo Paul Davies, que nos explicará como pudieron desplazarse estos microorganismos por el espacio sobreviviendo a temperaturas bajísimas. Ante esta afirmación queda una pregunta en el aire: ¿podría ser que actualmente conviviesen en nuestro planeta otras formas de vida alienígena que nosotros no sabemos reconocer? Paul Davies la contestará a lo largo del programa. Para Davies el origen de la vida plantea tres preguntas básicas: ¿cuándo, dónde y cómo se estableció la vida por primera vez en la Tierra? Para llegar a responder a estos misterios primero tendremos que saber si la vida constituye un fenómeno químico insólito, muy poco probable o en cambio es un proceso automático, fruto de las leyes que rigen el Universo y por lo tanto es muy probable. Todos estos misterios acerca del origen de la vida los intentaremos resolver con Paul Davies y en el debate de Eduard Punset con la investigadora del Centro de Astrobiología Susana C. Manrubia y Manuel Lozano, Catedrático de Física Atómica de la Universidad de Sevilla.

  • La proporción áurea
  • ¿Qué tienen en común las matemáticas y las flores? Aparentemente nada, pero si observamos la Naturaleza con atención veremos que hay una proporción numérica que se repite en muchas formas vegetales y animales. Y es que existe un número que rige cosas tan dispares como los pétalos de una rosa y la música de Debussy. Es la proporción áurea, que el hombre ha descubierto en la Naturaleza y ha utilizado para la creación estética.

  • La imaginación al poder o a la depresión
  • ¿Qué tienen en común los babuinos del Serengueti y los funcionarios españoles? Pues que la jerarquía en la que viven genera un gradiente social en su salud. Es el llamado síndrome del status, que dice que la salud disminuye conforme bajamos en la escala social. Esto puede parecer obvio. Pero es que no es sólo una cuestión de ricos y pobres, de tener o no tener dinero. Y si le dicen que por el simple hecho de que usted no puede veranear en el Caribe y su vecino sí esto le hace más susceptible a enfermar ¿le sorprende ahora? El síndrome del status nos afecta a todos porque todos formamos parte de colectivos sociales que se organizan en jerarquías: El que escribe más artículos científicos, el que tiene una casa más grande, el que tiene una posición mayor en el trabajo…y un sinfín de opciones. De hecho, si mira a las personas que tiene alrededor, verá que están organizadas en una jerarquía y que usted ocupa una posición concreta en ella. Las enfermedades, todas las enfermedades, también siguen este gradiente. Pero ¿quién genera este gradiente? ¿la naturaleza o la sociedad? Hasta ahora creíamos que la salud y el entorno social eran aspectos diferentes pero la ciencia nos ha demostrado que no es así. Michael Marmot, reputado epidemiólogo y autor del libro “Status Syndrome” nos explicará en REDES cómo la forma en la que nos relacionamos y el control que tenemos sobre nuestra vida están íntimamente asociados a nuestra salud y a nuestra esperanza de vida. En el plató contaremos, además, con las opiniones de Antonio Daponte, investigador de la Escuela Andaluza de Salud Pública y de Carme Borrell, de la Agència de Salut Pública de Barcelona.

  • Educación emocional
  • Tomamos decisiones todos los días, pero… ¿conseguimos ser totalmente racionales en la elección? ¿Influyen nuestras emociones en las decisiones que tomamos? ¿Podemos decidir sin sentir nada? No podemos eliminar las emociones de nuestro cuerpo, forman parte de nuestra propia biología. El sistema límbico es el responsable de nuestras emociones y su actividad se dispara cuando nos enfadamos, o sentimos miedo. Las emociones pertenecen al cuerpo y los sentimientos a la mente, pero van totalmente ligados. ¿Puede un organismo sin sistema nervioso tener sentimientos? Existen emociones buenas y emociones malas. El objetivo de una buena educación para una sociedad próspera es que se cultive lo mejor y se reprima lo peor de la naturaleza humana, pero ¿podemos organizar nuestras emociones? Es importante entender el conocimiento científico sobre la biología neuronal de las emociones y los sentimientos, porque muchas de las reacciones que consideramos patológicas en nuestra sociedad, tienen que ver con las emociones sociales. Esta semana entrevistaremos a Antonio Damasio, director del Instituto Cerebro y Creatividad de la Universidad de Southern California. Damasio tiene como uno de sus objetivos comprender las emociones sociales para poder así abordar el conflicto social.

  • No todo es liso en la vida (los fractales)
  • Para entender algunas cosas básicas del mundo, de vez en cuando hay que recurrir a un juguete procedente de las matemáticas puras, y convertirlo en una herramienta de comprensión, de construcción, de desarrollo… casi una herramienta industrial. Puede ser una circunferencia, una elipse…..o un fractal. Los pintores antiguamente ya sabían que para pintar un árbol en realidad hay que pintar pequeños árboles. Y el hombre primitivo al mirar a su alrededor veía más cosas rugosas que lisas. La Luna vista a lo lejos, los ojos,….poco más liso encontraba. Pero la ciencia entró de lleno en lo liso y se olvidó de las rugosidades. Todos, menos Mandelbrot, claro. Benoît Mandelbrot saltó a la fama matemática cuando descubrió las propiedades de los fractales. Gracias al auge de los ordenadores, supo transformar un juguete en una herramienta: pequeñas formulas que ejecutadas muchas veces nos dan un modelo de la economía, de un ecosistema o de las fracturas de un metal. En el programa de esta semana veremos por qué se ha ganado la atención del mundo. También contaremos con las opiniones de Claudi Alsina, Catedrático Universidad Politécnica de Barcelona, Carlos Ferrater, Arquitecto, Javier Barrillo, Prof. Matemáticas Universidad del País Vasco, Pablo Gumiel, Investigador del Instituto Geológico Minero de España

  • Las pesadillas no son sueños
  • ¿Por qué dormimos? No puede ser solo para descansar. El cerebro trabaja continuamente mientras dormimos, su actividad solo se reduce un 20% respecto a la vigilia. Tenemos que dormir por otros motivos, motivos positivos, motivos fascinantes como la memoria. Todos tenemos recuerdos increíbles. Nuestro cerebro está repleto de recuerdos. ¿Cómo los conserva? ¿Cómo los mantiene actualizados y disponibles? Hay que entender los sueños y las emociones para responder estas preguntas. Las leyes del cerebro cambian durante el sueño. Cambia la química y así desaparecen factores característicos de la vigilia como la coherencia y la continuidad. Es un cerebro diferente, y por eso no puedes organizar los pensamientos, no sabes quién eres, estás desorientado. Allan Hobson es catedrático de Psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard. Es autor de varios libros sobre el sueño y los sueños y será un privilegio contar con su particular visión de lo que nos sucede durante ese tercio de nuestras vidas que nos pasamos durmiendo.

  • Todos somos átomos
  • En la vida cotidiana solemos pensar en la materia y en la luz como si fueran dos cosas muy distintas, casi como los dos extremos opuestos de aquello que compone el mundo. Pero, tras examinar con más detenimiento la estructura de la materia, los físicos han descubierto que los componentes básicos de la materia ordinaria son muy parecidos a la luz! Esto nos brinda una imagen más unificada de qué es el mundo: ya no vemos dos cosas muy distintas sino una única sustancia que subyace a ambas. Las ideas que tenemos sobre el vacío tampoco cuadran con las ideas de la física. Lo que percibimos como espacio vacío realidad está lleno, muy lleno. De hecho en la física moderna, el espacio vacío es lo más importante. Las partículas observables son como las olas que se mecen sobre un océano de espacio vacío eternamente activo, que encierra muchísima más energía que la marea observable. Frank Wilczek fue uno de los galardonados con el premio Nobel de Física del año 2004, por sus trabajos en la interacción fuerte. Además tiene un gran interés en hacer llegar estos conocimientos a todo el mundo. Hemos tenido el placer de compartir con él una agradable conversación sobres todos aquellos temas en los que la física moderna nos cambia la perspectiva del mundo en el que vivimos. También contaremos con las opiniones de Manuel Lozano Leyva, Cat.Física Nuclear Univ. Sevilla; Omar Valentino, Experto en Artes Marciales y Fausto Ronco, Maestro Tai-Chi estilo Chen.

  • Ahora sabemos qué es un humano
  • Algunos dicen que la humanidad está en peligro….Aún está por ver. Pero tras los hallazgos de la biología, la antropología y la inteligencia artificial, lo que seguro está en peligro es el concepto de “humano”. Qué significa ser humano? Quién es humano y quién no? Parecen preguntas fáciles de responder, pero no es así. Damos por hecho el concepto de humanidad pero la ciencia nos lo desmonta. Cada vez somos más parecidos a los animales y a las máquinas y la ingeniería genética nos depara nuevos retos a resolver. Llevamos años hablando de “valores humanos”. Sean cuales sean estos valores a qué nos referimos con “humanos”? En REDES contaremos con la entrevista a Felipe Fernández-Armesto. Historiador británico, Armesto enseña Cultura y Civilización españolas en la Universidad de Tufts. Por la amplitud de temas que trata en sus estudios está considerado como un sabio renacentista en el siglo XXI y hemos tenido el placer de poder compartir algunos de sus conocimientos. También contaremos con las opiniones de Nolasc Acarín, Neurólogo-Profesor UPF; Steven Mithen, Arqueólogo. Universidad de Reading (Reino Unido) ; Jaume Fatjó Etólogo, Facultad de Veterinaria UAB y Laura Sagarra, Veterinaria experta en doma natural.

  • El mundo no existe sin memoria
  • ¿Existiría nuestro mundo si no pudiéramos recordarlo? ¿Es el presente que vivimos en realidad el pasado? Estas y otras son algunas de las preguntas que intentaremos responder esta semana en Redes. La complejidad del cerebro ha sido y es objeto de innumerables estudios, pero sigue siendo el más desconocido de nuestros órganos. Sin duda es también el más fascinante y supone un estimulante enigma para los científicos. Cada día conocemos más acerca de como procesa el cerebro la información que proviene de los sentidos y que importancia tienen adjudicados cada uno de ellos en la corteza cerebral. Pero aun estamos lejos de comprender el infinitamente complejo funcionamiento de nuestro órgano más complejo. ¿Podemos en realidad estudiar el cerebro, siendo éste la misma herramienta utilizada para estudiarlo? Esta semana tendremos con nosotros a Ranulfo Romo, Neurobiólogo de la IFC-UNAM, México. Los trabajos de este gran científico sobre los códigos neurales de la percepción, la memoria y la decisión están resultando decisivos en la neurobiología actual. Hoy nos habla de un gran enigma aún por descifrar: cómo es la relación entre la actividad neuronal y nuestros sentidos. También contaremos esta semana con los conocimientos de Mara Dierssen, Investigadora en Neurociencias, CRG. Y compartirán con nosotros sus experiencias olfactivas Josep Jimeno, Bombero, Fina Caus, Enfermera, y Carme Ruscalleda, para muchos la segunda mejor cocinera del mundo.

  • ¿Porqué funciona la economía?
  • Todo el mundo se queja de la economía de libre mercado. Se la responsabiliza de todos los males del planeta…Pero hay quienes sostienen todo lo contrario: que la economía de libre mercado funciona mucho mejor de lo que jamás habríamos pensado. ¿Es el crecimiento económico lo único que el mercado ha hecho mejor que ningún otro sistema a lo largo de la historia?, ¿O tiene más ventajas de las que hemos creído hasta ahora? William Baumol, Profesor Emérito de Economía de la Universidad de Princeton, EEUU, es uno de los economistas más citados de los últimos años. Sus 35 libros y más de 500 artículos lo sitúan como uno de los teóricos del dinero más prolíficos de la historia. A sus 85 años sigue trabajando en su despacho de Princeton, dónde nos recibe para hablarnos de porqué el capitalismo se ha convertido en el modelo económico triunfante que ahora vemos

  • El amor está en el cerebro
  • Un modelo de felicidad en ratones….pensarán que no es algo muy útil para nuestra vida de humanos. Pero no es así. Estudiando a ratones los científicos han llegado a conclusiones importantes para nosotros. La seguridad y la ausencia de miedo son fundamentales para la felicidad. Pero, ¿hasta donde podemos conocernos estudiando el cerebro? ¿existe algún límite?, ¿dónde reside el amor y la felicidad?. Hay muchos procesos mentales inconscientes que discurren sin que seamos conscientes de ellos…una vez somos conscientes se produce una elaboración más rica, se producen los sentimientos. La gente habla mucho sobre lo sofisticada que es la neocorteza, pero muchas cosas suceden en la amígdala. Es ahí donde se procesa el miedo, es ahí donde está una de las claves de nuestra felicidad.

  • Vida urbana: ¿Premio o castigo?
  • Este año, por primera vez en la historia, la mitad de la población mundial vive en zonas urbanas y, por tanto, estamos en un momento crucial. También es cierto que mil millones de personas viven en chabolas…Surgen problemas debido al traslado de personas a las ciudades. En los países en vías de desarrollo las infraestructuras no están preparadas para asumir esta migración. Pero no todo son desventajas. Existen muchos factores positivos asociados a las ciudades. El ser humano lleva unos miles de años viviendo en ciudades; sin embargo nunca antes habían sido tan grandes ni habían estado tan densamente pobladas. Esto ocasiona problemas de salud específicos, asociados a la contaminación, las epidemias o la violencia callejera. David Vlahov, Director e Investigador del Centro de Epidemiología Urbana de la Academia de Medicina de Nueva York, EEUU, nos acompaña esta semana para arrojar una luz sobre estos temas.

  • El poder de las creencias
  • Hasta ahora la ciencia dejaba de lado el estudio de las religiones. Pero con los nuevos estudios los científicos nos están revelando muchos secretos.Nos están ayudando a resolver muchas incógnitas y a entenderlas mejor. ¿existe una explicación evolutiva para el nacimiento y la presencia de la religión?, ¿ logrará la ciencia refutar la religión?. Esta semana contamos de nuevo con la presencia del profesor Scott Atran, Investigador de Dinámica de Grupos de la Universidad de Michigan, EEUU. Con él vamos a poder comprobar que la religión también puede ser entendida desde la antropologia y que nuestros valores y creencias mas sagrados tienen una base menos espiritual de lo que soliamos pensar.

  • El cerebro del bebé
  • La mejor manera de abordar las enfermedades mentales, incluso la delincuencia y la violencia en nuestra sociedad, es ocuparnos de los bebés. Durante los primeros dos años, y también el período en el útero, se desarrollan muchos sistemas importantísimos en el cerebro, especialmente los que utilizamos para gestionar nuestra vida emocional, como la respuesta al estrés, por ejemplo. La primera infancia es, en realidad, la base de la salud mental. Sue Gerhardt ha dedicado toda su vida profesional al estudio de los bebés: a la influencia del afecto en el desarrollo emocional de los más pequeños y a sus efectos en la vida adulta. Con ella hablaremos de la importancia del amor como modulador de cambios cerebrales en los bebés. También contaremos con las opiniones de Marta Bertrán, Antropóloga de la Universidad Autónoma de Barcelona.

  • Hay otras dimensiones
  • Cuando éramos bebés, tumbados en la cuna, solo percibíamos el mundo en dos dimensiones, fue al levantarnos que empezamos a percibir un mundo tridimensional. Redes ahora cumple 10 años y lleva una década atrapada en un universo de tres dimensiones más el tiempo, aunque la física nos devuelve otra vez a la cuna: parece que nuestro universo tiene 11 dimensiones ¿Pueden imaginárselo? No, no pueden. La física se caracteriza por explorar escalas muy distintas de las que manejamos en nuestra vida cotidiana. Distancias y energías inimaginables donde las cosas parecen muy distintas a lo que estamos acostumbrados. ¿Quién hubiera creído que la mecánica cuántica explicara cómo funcionan las cosas? Y eso pasa porque no vemos, naturalmente, las cosas a escala atómica. Tal vez con las dimensiones pase lo mismo.

  • Muchos más documentales de Red (Clickea)
  • Humanismo TV

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    La transformación de la educación

    Viernes 22 Febrero, 2008 · 1 comentario

    Excelente reportaje realizado por Eduard Punset al psicopatólogo de la sociedad, el chileno Claudio Naranjo en donde se pone el acento en los aspectos emocionales y espirituales del proceso de aprendizaje natural y en la relación personal y transformadora que ocurre en dicho proceso.

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    El poder de las redes

    Domingo 23 Septiembre, 2007 · Deja un comentario

    El poder de las redes

    Que estamos en un tiempo de cambios y que esos cambios tienen que ver de alguna manera con la conectividad creciente y cada vez más ubicua ya no es novedad. Sin embargo, nadie parece tener muy claro qué son las redes desde donde se entreteje es conectividad y, sobre todo, qué nos traen de nuevo.

    A fin de cuentas, si de las redes de que hablamos son las que forman las personas al relacionarse unas con otras, la sociedad siempre ha sido una red. Y si hablamos de movimientos participativos de activistas también estuvieron siempre ahí, relacionándose unos con otros en una especie de caldo hiperactivo y paralelo.

    Hay, sin embargo, dos elementos nuevos relacionados con esta cuestión. Por un lado, Internet y su consecuencia más directa: la eclosión de una nueva esfera de relación social que pone en contacto a millones de personas sin precedentes históricos. Por otro, la aparición en los últimos años de una amplia literatura sobre redes aplicada a todos los campos, desde la física o la biología hasta la economía, con toda su inevitable secuela de libros de divulgación, aplicaciones al marketing y juegos publicitarios. Y luego hay toda una serie de movimientos que van desde la búsqueda de la revolución hasta la protesta cívica, pasando por una nueva suerte de sofisticadas movidas que nadie sabe clasificar muy bien y que esporádicamente aparecen en los periódicos.

    Cuando en el año 2000 una multitud tomó las calles de Manila para pedir la dimisión del presidente Estrada. Los medios destacaron por ese entonces la ausencia de convocantes y cómo las organizaciones políticas y sindicales se vieron arrastradas a seguir a la gente en vez de dirigirla. En España, decenas de miles de personas se movilizaron (casi) espontáneamente el día sábado 13 de marzo de 2004 para poner de manifiesto al mundo hasta qué punto se podía impulsar un cambio decisivo. Al otro día, y contra todos los pronósticos, Rodríguez Zapatero fue elegido presidente. Muchos llamaron ese momento de la historia como «la noche de los teléfonos móviles» y, aunque todavía se discute en qué medida pudo influir en el resultado electoral del día siguiente, nadie puede negar que supuso un momento de radical novedad en la historia española. Un año y medio después, en noviembre de 2005, la policía francesa confesaba su impotencia para contener la revuelta de los arrabales aduciendo la velocidad a la que los revoltosos adquirían técnicas y experiencias de verdadera guerrilla urbana». Nuevamente, en el 2006, todo un país, Chile, donde hoy resido, se vio rebasado por los estudiantes secundarios, por la primera generación limpia de los desgarradores vicios pinochetistas. Un grupo que, con sus protestas masivas y organizados de manera similar, forzaron al gobierno a abandonar los cortes que tenía planeados en gastos a la educación, fue la revolución de los llamados “pingüinos” por sus uniformes de traje y corbata. Un grupo de estudiantes “armados con télefonos móviles” sacudieron los fundamentos de la rígida estructura social chilena, heredada de la sangrienta dictadura de Pinochet.

    Smart MobsAlgunos apuntan a la aparición de un nuevo y misterioso sujeto colectivo. Howard Rheingold lo llamó las «multitudes inteligentes» (Smart Mobs). Otro libro, El Poder de las Redes: Manual ilustrado para personas, colectivos y empresas abocados al ciberactivismo, escrito por David de Ugarte, y que motiva este post busca manifestar los síntomas de una nueva forma de organización y comunicación social que poco a poco va tomando fuerza y con la que se pueden defender ideas muy diferentes, cuando no opuestas. Algo está cambiando. Definir ese algo y cómo las personas normales podemos ganar con ello independencia y poder de comunicación es el objeto de ese interesante libro.

    El libro se divide en tres partes. La primera parte contiene una brevísima historia de cómo las redes sociales, el mapa de relaciones a través del cual se mueven las ideas y la información, han cambiado a lo largo del tiempo impulsadas por las distintas tecnologías de comunicación. La segunda parte se centra en los nuevos movimientos políticos, desde las Revoluciones de Colores en el Este de Europa hasta las ciberturbas en distintos lugares del mundo, para finalmente trazar los dos modelos fundamentales de ciberactivismo que llevan a la difusión masiva de nuevos mensajes desde la propia red. Y en la tercera parte se extraen conclusiones útiles para personas, empresas y colectivos de todo tipo sobre cómo comunicar socialmente en un mundo en red distribuido, un mundo en el que todos somos potencialmente ciberactivistas. El libro escrito por David de Ugarte es una invitación a interpretar el impacto social que es posible generar por medio de la organización en la red. Como no podría ser de otra forma este interesante texto es de acceso libre y se encuentra totalmente disponible, para que lo puedas descargar ahora mismo.

    Una lectura interesante que nos invita a reflexionar y dimensionar la magnitud de la coordinación y movilización que se producen en los inicios de este siglo XXI, en la época de la tan llamada revolución tecnológica de la sociedad de la información (que prefiero etiquetar como del conocimiento).

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    Mihaly Csikszentmihalyi y el fluir de la felicidad

    Lunes 13 Agosto, 2007 · 5 comentarios

    La Naturaleza de la FelicidadNo hace mucho el etólogo Desmond Morris dedicó un curioso ensayo a la felicidad, titulado: La Naturaleza de la Felicidad. La definía como el subito trance de placer que se siente cuando algo mejora y la fundamentaba como un logro evolutivo de nuestra especie, como el premio genético que recibimos las criaturas de una especie que se hizo curiosa, básicamente pacífica, cooperativa y competitiva para poder adaptarse y superarse en un medio diverso y cambiante. Argumenta elegantemente que si la felicidad es pasajera es porque está ligada al cambio. La asociación entre la felicidad y el cambio me atrae mucho pues pone un componente de evolución y desarrollo en aquello que todos buscamos. Dejarse llevar por el cambio, fluir, de eso se trata la felicidad.

    FluirAlguien que de felicidad y fluir sabe mucho es Mihaly Csikszentmihalyi, cuyo apellido, si los hay complicados, puede ser pronunciado recordando la frase: Chicks send me high (frase esta que proyecta a los miembros del género masculino a una forma de felicidad no desdeñable). En su ya clásico libro Fluir (Flow): Una psicología de la felicidad, nos muestra cómo la psicología, la filosofía y el humanismo se unen para responder a la pregunta fundamental: ¿qué es la felicidad?. El libro arranca del supuesto de que todo el mundo tiene, alguna vez, una “experiencia óptima“. Ahora se trata de reconocer sus características; se trata de potenciar este sentimiento de fuerza, control sin esfuerzo, rendimiento máximo, superación del ego…, cuando el mismo tiempo parece desaparecer, y con él los conflictos emocionales. Se trata, en fin, de aprender a ser creativos y alcanzar una genuina calidad de vida. Ese el secreto de la felicidad.

    A continuación les ofrezco un excelente video (en español) sobre el arte de la busqueda de la felicidad que incluye un reportaje a Mihaly Csikszentmihalyi (quien por cierto es bastante citado en mi libro aunque mucho me cueste nombrarlo). Se trata de enfocarse y expresarse a pleno en el flujo del instante.

    Mihalyi Csikzentmihalyi ha definido el concepto de flow o flujo como un estado en el que la persona se encuentra completamente absorta en una actividad para su propio placer y disfrute, durante la cual el tiempo vuela y las acciones, pensamientos y movimientos se suceden unas a otras sin pausa. Todo el ser está envuelto en esta actividad, y la persona utiliza sus destrezas y habilidades llevándolas hasta el extremo. La persona está en flow cuando se encuentra completamente absorbida (absorto, digo yo) por una actividad durante la cual pierde la noción del tiempo y experimenta una enorme satisfacción.

    Casi cualquier clase de actividad puede producir un estado de fluidez con tal de que se den los elementos relevantes. Es posible mejorar la calidad de vida si nos aseguramos de que objetivos claros, retroalimentación inmediata, capacidades a la altura de las oportunidades de acción formen constantemente y lo más posible parte de la vida cotidiana.

    Cuando fluimos no es que seamos felices, porque para experimentar la felicidad debemos centrarnos en nuestros estados internos, y esto distraería la atención de la tarea que tenemos entre manos. Sólo después de que se ha completado la tarea tenemos tiempo para mirar hacia atrás, considerar lo que sucedió, y es entonces cuando nos vemos inundados de gratitud por la plenitud de esa experiencia; es entonces cuando podemos afirmar que somos retrospectivamente felices. Pero no se puede ser feliz sin las experiencias de flujo.

    Parte 1

    Parte 2

    Luego de un par de noticias cientificas, continua el debate sobre la búsqueda de la felicidad y lo útil que puede ser servir al prójimo como vehículo que nos conduce a la felicidad. Claro está, se trata de buscar una vida plena de propósitos y vivida con intencionalidad conciente.

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    Acerca de la brecha digital

    Sábado 28 Julio, 2007 · Deja un comentario

    Brecha Digital

    Existe el fenómeno grave de la brecha digital, la cual es tanto subproducto de, como transversal a las brechas socio-económicas y culturales preexistentes. Aunque todos nos veamos afectados por la trama de las TICs, no todos participan de ella. Un informe de la Organización Internacional de las Telecomunicaciones, detallaba que la densidad telefónica media de África era de sólo 2,43 líneas por cada 100 habitantes en el 2000, las cuales estaban concentradas en las ciudades, frente a las más de 70 en los países de altos ingresos. Menos del 7% de la población mundial tiene acceso a Internet, y de esa proporción, entre el 85 y el 90% viven en los países desarrollados. En el año 2001, los países desarrollados, que representan el 15% de la población mundial, poseían el 55% de las líneas telefónicas fijas, el 65% de los teléfonos celulares y el 74 % de los usuarios de Internet, mientras que el restante 85% de los países, poseían el 45% de las líneas fijas, el 35% de los celulares y el 25% de los usuarios de la Red.

    Sin perder el optimismo que nos convocan a tener las TICs, no debemos olvidar que la inmensa mayoría de la población mundial no tiene acceso a la sociedad de la información y, de hecho, no disponen de las conquistas más elementales de la anterior sociedad industrial: agua potable, electricidad, educación, salud, aparatos electrodomésticos, etc. La revolución de las TICs, que parece prometer el acceso universal al conocimiento escrito, puede profundizar las desigualdades. Existe el riesgo de un nuevo analfabetismo definido, no ya por la incapacidad de leer y escribir, sino por la imposibilidad de dominar las nuevas formas de transmisión de los escritos. Por eso, la brecha digital debe ser entendida como expresión y resultado de los demás brechas sociales y que por lo tanto no basta solucionar barreras tecnológicas, sin considerar otras barreras; las políticas, sociales, educativas, económicas, culturales y discriminatorias, las cuales son las principales causas de tanta marginación.

    Nos preguntamos cómo harán los pobres del mundo, para lograr el ansiado acceso a Internet, cuando deberíamos desear saber cómo podremos conectarnos con ellos, porque una vez entablada la conversación, se hará palpable la injusticia de la economía de hoy. La trama de las TICs, más que lo que son: tecnologías, son formas organizadas de distribuir el poder de la información, para la generación de conocimientos. Las redes son sistemas de colaboración, no de exclusión. Por eso se deben conectar a todos los pueblos y aldeas del mundo al entramado de las TICs.

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