Humanismo y Conectividad

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10 malas prácticas en las redes sociales

Martes 9 Junio, 2009 · 1 comentario


  • 1) Publicar un post y luego obviarlo.
  • 2) Crear un medio social, blog, o cualquier red social si sos paranoico.
  • 3) Enviar spam a otros con un flujo constante de mensajes de promoción.
  • 4) Participar en una red social si no entiendes cómo funciona.
  • 5) Suponer que las redes sociales sustituyen a otros medios de comunicación.
  • 6) Tener una presencia en cada red social o plataforma que encuentres.
  • 7) Esperar algo de ellas.
  • 8) Pensar que influencias a los demás.
  • 9) No creer en ellas.
  • 10) Asumir con son un “mal necesario“.
  • Fuente: Basado en: Macon

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Proposiciones provocativas acerca del uso de tecnologías sociales

Jueves 28 Mayo, 2009 · 4 comentarios



Hace unos días publiqué un conjunto de principios de la amigabilidad. Buscando más sobre el tema llegué a una interesante recopilación de principios y proposiciones que a mi juicio pueden servir para considerar en cualquier proyecto de construcción de redes sociales y que son la base de un texto que en los próximos días publicarála ONG Nesta bajo el título: Social by Social: a practical guide to using new technologies to deliver social impact. Se trata de una edición que estuvo a cargo de Andy Gibson, David Wilcox, Clive Holtham and Nigel Courtney del Cass Business School. El libro consistirá en entrevistas, estudios de casos y recomendaciones. Sin embargo, el núcleo central del texto será este conjunto de principios fundamentales muy al estilo del Cluetrain manifiesto, cuya finalidad es promover el éxito de todo proyecto basado en tecnologías sociales. Lo he traducido y se los dejo a continuación. Ojalá les sirva.

  • 1. La gente quiere el control. Si les das herramientas para que tengan más control sobre sus vidas, te pagarán en atención, apoyo e incluso dinero.
  • 2. El empoderamiento es incondicional. Decirle a la gente lo que pueden y no pueden hacer con y en tu plataforma es como si una compañía de electricidad restringiera la distribución de energía a ser usada.
  • 3. Las personas desarrollan el trabajo tecnológico. Pensá en la mentalidad, el idioma y las habilidades antes que en las herramientas, características y diseños de pantalla.
  • 4. Conoce tus límites. La tecnología puede resolver problemas de información, organizar comunidades y comportamientos, pero no pueden proveer de alimentos o cuidar enfermos.
  • 5. No se puede aprender a volar sólo viendo al piloto. Si querés entender las nuevas tecnologías hay que empezar a utilizarlas. Sumérgete.
  • 6. Comienza desde arriba. Bloggeando y haciendo streaming.
  • 7. No te desvivas por la herramienta. Ten claridad acerca de cuál es tu audiencia o público objetivo, y lo que les darás a ellos. La elección de la tecnología es la última cosa que deberías hacer.
  • 8. Comienza con algo pequeño. Siempre es mejor construir desde lo pequeño que hacer algo demasiado grande. Ten cuidado en utilizar sistemas muy costosos hasta que estés totalmente familiarizado con las herramientas y sepas cómo las personas las usan.
  • 9. Planificar de antemano es difícil. Encuentra formas baratas, simples y fáciles de probar tus ideas con gente real en situaciones reales antes de utilizar muchos recursos.
  • 10. Espera lo inesperado. Estate preparado para desarrollar tácticamente, a medida que se evoluciona, y aprender a maximizar las posibilidades que se presentan.
  • 11. Renunciar a la ilusión del control. En un mundo en red, las organizaciones ya no pueden controlar lo que la gente piense o diga sobre sus productos y servicios. Si estás preocupado, involúcrarte.
  • 12. La luz del sol es el mejor desinfectante. Cuanto más abiertas son las cosas, menor es el riesgo de daño a tu reputación. Restringir el acceso pueden reducir el uso y la innovación.
  • 13. Mantenlo desordenado. Diseña para apoyar las conversaciones, las relaciones y las historias, no para organizar documentos y archivos. Si todo es limpio y ordenado, es porque nadie está allí.
  • 14. En el diseño centrado en el usuario, toda personaestá en lo correcto. Plantea la evolución de los sistemas y herramientas a partir de las personas que los utilizan, respetando sus quejas y oyendo sus comentarios. Deja que te ayuden.
  • 15. Nunca supongas, siempre pregunta. No puedes saber lo que quiere tu comunidad sin pedir y que ellos estén esperando para que tu les des. Se específico, define la cuestión, el problema o la idea. Se transparente con las respuestas especialmente con aquellas que informen de tus próximos pasos.
  • 16. Diseña para personas reales. Adapta tu oferta a las verdaderas capacidades y las características de tus usuarios, no cómo te gustaría que sean.
  • 17. Mantenlo simple. Cada vez que añadas una característica a tu conjunto de herramientas, procura que las funciones no sean más difíciles de utilizar.
  • 18. No centralizar, agrega. ¿Necesitas realmente de la centralización de datos? Usa de diferentes lotes de información y herramientas y luego agrega el contenido en una ubicación central.
  • 19. Se un pirata. No hagas cosas por ti mismo, hazr uso de lo que otros ya han compartido.
  • 20. Las habitaciones vacías son más fáciles de renovar. Se rápido y suelto con la evolución de tu plataforma en las primeras etapas, pero ser prudente de cambiar las cosas una vez que las personas comienzan a utilizarla.
  • 21. Construye y luego deja que se pueble. Construye relaciones, luego fructificarán.
  • 22. El mundo es un lugar ruidoso. Para conseguir la atención de la gente hay que ofrecer algo de valor.
  • 23. Ve a donde la gente vaya. Los usuarios experimentados tienen un montón de lugares ya existentes, y los recién llegados son difíciles de encontrar. Ve hacia ellos y diles hola.
  • 24. Aprende a escuchar antes de empezar a hablar. Las buenas conversaciones requieren una buena capacidad de audición más que de hablar. Aprende a decir cosas que la gente quiere escuchar (sin perder la autenticidad).
  • 25. Se consistente. Recuerda lo que dices en público, les estás hablando a todos, todo el tiempo, en todo lugar, así que permanece fiel a tus principios.
  • 26. No podés obligar a las personas a ser voluntarios. Contribuyendo con contenido y difundiendolo puedes obtener voluntarios. Aprender a crear buenas invitaciones son oportunidades para la acción.
  • 27. Respeta de cómo la gente elige para comunicarse. Algunos escriben, otros toman fotos o otros hacen videos. La mayoría de las personas sólo escuchan y ven, y tal vez alguna vez hagan comentarios.
  • 28. Los entusiastas son más importantes que los expertos. La motivación activa el compromiso cuando las herramientas son baratas y fáciles de usar.
  • 29. Se realista acerca de quien creará contenido. Es la misma proporción de los que levantan las manos cuando llega el turno de las preguntas.
  • 30. Pon tu energía donde está la energía de ellos. Apoya a los primeros adoptantes en lugar de perseguir a los escépticos. Ellos se convertirán en tus evangelistas.
  • 31. Toda energía es buena energía. Si la gente se toma el tiempo de criticarte, se está dedicando a ti. No desperdicies la oportunidad.
  • 32. Toma partido. Haslo en forma divertida y sociable, así es como se puede lograr un mayor compromiso.
  • 33. Se un buen anfitrión. Has que la gente esté cómoda y, luego, déjalos ser.
  • 34. No te olvides de las mesas y las sillas. Si deseas comunicarte o colaborar en línea, puede también ser más fácil reunirse cara a cara.
  • 35. Manten tu pólvora seca. Deja de lado la mayor cantidad de dinero para el diseño, la copia de prueba y el usuario, así como para la comercialización y la participación de la comunidad, y no para el software y hardware.
  • 36. Es una maratón, no una carrera de velocidad. El lanzamiento de un servicio es sólo el principio, el trabajo duro comienza una vez que haya algo por lo que la gente pueda comprometerse.
  • 37. El contenido reina. Proporcionar gran contenido, ya sea de recursos, información, conexiones o conversaciones significa que los nuevos usuarios te encontrarán. Es importante también dar a las personas los medios para compartir ese contenido libre y abiertamente.
  • 38. Cómete tu propia comida para perros. Si no estás utilizando tus propios servicios, ¿por qué piensas que otro lo hará? No se puedeinfluir en una comunidad si no estás en ella.
  • 39. Tus usuarios son los dueños de tu plataforma. Si se sienten los dueños, confiarán en ella, ayudarán a sostenerla, encontrarán nuevas maneras de utilizarla y mejorarán las herramientas. Si no se apropian de ella, ninguna forma de empujar ayudará.
  • 40. Permite a la gente resolver sus propios problemas. Cuando el volumen de trabajo crece, también lo hace el número de trabajadores.
  • 41. Alguien tiene que pagar. Aunque muchas herramientas en línea son gratuitas, todo tiene sus costos de tiempo, si no de dinero. Si es posible, asegúrate de que el dinero se usa para el objetivo central del proyecto.
  • 42. No se debe confundir dinero con valor. Mira a los demás activos que tienes en tu comunidad, como las competencias, los voluntarios, la participación y la buena voluntad, y ponlos a utilizarlos en el mantenimiento de la misma.
  • 43. Nadie sabe nada. Lo único que vale la pena ver es lo que tus usuarios están haciendo.
  • 44. Fallar es útil. Si quieres saber lo que funciona, mira lo que no. Si fallas, haslo de manera útil.
  • 45. Agradece, en público. La gente no necesita tener en sus manos algo escrito con membrete de sentirse reconocidos. Utiliza tus herramientas para reconocer a las personas que te ayudaron y haslo de una manera visible.

Fuente: Socialreport

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Educación viral 2.0

Martes 10 Marzo, 2009 · 3 comentarios


Estamos más conectados que nunca, a ideas, a conceptos, a personas, a lugares, a audiencias…

¿Cómo podemos utilizar todas estas novedades para animar a la gente a aprender? En una red fluida, que puede desde difundir ideas “académicas” hasta cuestionar el propio conocimiento académico… ¿Cómo podemos usar las redes sociales para comprometer en el compromiso, la interacción pública. ¿Qué nos preocupa? ¿A quién estamos dejando fuera? ¿es todo tan democrático como parece? ¿Cuáles son las barreras institucionales?

Hay cientos de millones de personas usando la web social cada día. En el futuro “las redes sociales serán como el aire”. ¿Revolución creativa o simple optimismo digital? ¿Es sólo narcisismo? ¿Estamos produciendo, simplemente, una cultura de la inmediatez? ¿De la atención y el impacto? ¿Cómo podemos sindicar este flujo de significado en conocimiento?

Fuente y traducción: Blog de Dolors Reig: El caparazón

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La historia de Internet

Miércoles 7 Enero, 2009 · 2 comentarios

Partial map of the Internet based on the Janua...
Image via Wikipedia

El siguiente video es un documental sobre la historia de Internet (8:10). Lo interesante y particular de la animación es que está centrada en los conceptos de tiempo compartido, intercambio de archivos y en el compartir información.

El documental animado está dirigido por Melih Bilgil y la alucinante locución de Steve Taylor. Y aunque está en inglés no dejen de verlo, se entiende muy bien.

Fuente: Alt1040

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El año que internet mató a la tele

Martes 30 Diciembre, 2008 · Deja un comentario

Las horas de navegación ya superan a las dedicadas a mirar programas convencionales. Se pautó más publicidad que en la pantalla chica. Por qué la gente la elige para recibir y generar información.

Fue en YouTube, y no en el noticiero de la medianoche, donde se vio por primera vez a una profesora con el pelo incendiado, a dos compañeros teniendo sexo en el Día del Estudiante, y a toda un aula burlándose de una docente mediante un video titulado “La gorda pedorra”. Fue internet, y no la CNN, la que –según los analistas políticos– terminó de definir la elección estadounidense en favor del candidato demócrata Barak Obama. Fue en Facebook, y no en una pantalla de televisión, donde aparecieron las fotos familiares del ingeniero asesinado Ricardo Barrenechea, y donde fueron vistas las imágenes del narcocholulo Hernán Rodolfo de Carli, vinculado con el crimen de General Rodríguez y –por ende– el tráfico de efedrina.

Fue en internet donde se cocinó este año el fenómeno de The Glammers: su rock alternativo alcanzó rapidísimo la popularidad, nada menos que 1.332.805 “visitas de perfil” en un año, según se lee en la meca de la difusión musical gratuita, masiva e inmediata: MySpace. Fue en una telenovela online, y no en un producto de prime time televisivo, que las actrices Natalia Oreiro, Celeste Cid y Brenda Gandini superaron el medio millón de espectadores. Y fue un flog, en lugar de Gran hermano, el que parió al mayor referente mediático y local del año 2008: Cumbio. La adolescente llegó para cerrar a ritmo de fanfarria un fenómeno del que, parece, ya no hay retorno: en 2008, internet mató a la televisión. O, como mínimo, le arrebató una cocarda mucho más valiosa que el dinero: la de la gestión de información.

Continuar leyendo… (vale la pena)

Fuente: El artículo me lo envió Mariana Affronti y fue realizado por Josefina Licitra, publicado en el diario Crítica Digital :

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Aquí venimos todos o sacando provecho del superávit cognitivo

Lunes 15 Diciembre, 2008 · 7 comentarios

¿Qué sucederá cuando la gente aproveche las aplicaciones que tiene hoy a disposición y trabaje y produzca conocimientos y cosas, sin necesidad de contar con las estructuras organizativas tradicionales?. Pues vamos que eso esta sucediendo aquí y ahora. Ronald Coase, reloaded. La forma Red de organización. Así lo explica Clay Shirly en su reciente libro: Here Comes Everybody: The Power of Organizing Without Organizations

Y es que poco a poco todos estamos sacando provecho del superávit cognitivo por que cada vez más nos volcamos al placer de la prosumisión de conocimiento ya sea leyendo/escribiendo, creando/compartiendo, copiando/postproduciendo todo tipo de contenidos en blogs, redes sociales, podcasts, videologs, listas de interés común, wikis y cuanto sistema de comunicación se pone a disposición de todos nosotros en el éxtasis por compartir, i.e., dar y recibir de la Web X.0.

¿Qué es eso del superávit cognitivo?

Cada minuto durante el cual uno ha estado literalmente perdiendo el tiempo, es decir, desperdiciando horas (pura entropía cognitiva) mirando la televisión, se podría haber invertido en la lectura de contenidos, la apreciación de la música, la creación de obras a ser compartidas, en forma de textos en tu blog, palabras habladas en un podcast, imágenes en forma de fotografías subidas o videos … y qué decir de la posibilidad de haber aprovechado ese tiempo en cultivar la vida social, familiar, de pareja… Cada minuto desperdiciado es un minuto latente a ser aprovechado si hiciéramos más uso de los medios sociales disponibles.

Clay Shirky acuñó la excelente frase: “superávit cognitivo” para expresar el tiempo cerebral/motivación/capacidad de acción vacante que están generando la numerosas aplicaciones hoy disponibles en la red. Según sus estimaciones, la Wikipedia fue posible gracias a la actividad de unas 100.000.000 de horas/hombre ofrecidas por millones de personas de todo el planeta, mientras que sólo los norteamericanos consumen más de 200.000.000.000 de horas por año viendo pasivamente la televisión sin involucrarse en ninguna actividad productiva como la anterior, es decir, el equivalente a 2000 Wikipedias perdidas en pura “entropía cognitiva“. Si extendemos él cálculo a todo el mundo, este factor a lo menos se triplicaría.

¿Qué pasaría si disminuimos la dosis de opio televisivo?

En sí, existe un enorme potencial que exponencie el superávit cognitivo de la sociedad. Imaginemos que tan sólo el 1% de este potencial cognitivo es aprovechado en la gestación de obras colaborativas; entonces la humanidad podría disponer de 20 (ó 60) recursos equivalentes a la Wikipedia, abiertos, públicos y gratuitos para todos. Hoy un porcentaje cada vez mayor de jóvenes, de nativos digitales, ha decidido apagar la TV, opio de la gente, y hacer suyas las herramientas que ofrecen tecnologías de comunicación, para leer, opinar, escribir, copiar, comentar, publicar, editar, compartir, dar, conversar y participar de la pulsión que vibra en la Red. Todo esto recién está comenzando.

Shirky afirma contundentemente que: “esta es otra de las cosas sobre el tamaño del superavit cognitivo que estamos hablando. Es tan grande que aún un pequeño cambio puede tener profundas ramificaciones. Digamos que todo se mantiene el 99 por ciento igual, que la gente mira el 99 por ciento de lo que acostumbraban, pero que el 1 por ciento es aprovechado en producir y compartir.

Ese 1% está aquí (que ya casi no veo televisión, y ahora se por qué), y está donde algunos amigos.

Ahora que he comprendido la existencia de este recurso y esta tendencia, entiendo el interés de empresas que buscan participar de dicha corriente, entiendo la inmensa y a veces aparentemente imposible valoración monetaria de compañías como Facebook, Google y Twitter.

Aquí vemos al propio Clay Shirky explicando el concepto en la conferencia Web 2.0 en mayo pasado. En dicha ocasión, contó acerca de una reflexión que tuvo sobre el superávit cognitivo, recurso que la televisión, el medio estupefaciente por excelencia, el nuevo opio del pueblo, etc., “ha estado enmascarando por 50 años.“. Internet con todo lo vibrante que trajo consigo abrió la caja de pandora y poco a poco hemos comenzado a sacar provecho de este monumental superávit cognitivo latente. Creo que se vienen tiempos tan interesantes. Corrijo: creo que ya son tiempos interesantes.

Transcripción de la conferencia en Inglés: aquí.
Traducción de la conferencia al español: tomado de aquí.

Gin, Televisión y Superavit Social

Por Clay Shirky

Recientemente recordé algunas lecturas de universidad, escritas por un historiador británico que argumentaba que la tecnología crítica, para la fase temprana de la revolución industrial, era la ginebra (el gin).

La transformación de la vida rural a urbana fue tan repentina, y tan desgarradora, que la única cosa que la sociedad pudo hacer para manejarla fue beber con estupor durante una generación. Las historias sobre esto son asombrosas, habían carritos que vendían gin en las calles de Londres en aquel tiempo.

Y no fue hasta que la sociedad se despertó de este sueño colectivo que realmente empezamos a tener las estructuras institucionales que asociamos actualmente con la revolución industrial. Cosas como las bibliotecas públicas y museos, la educación masiva y amplia a los niños, lideres elegidos, y un montón de cosas que nos gustan, no sucedieron hasta que todas esas personas dejaron de ver todo como una crisis y empezaron a verlo como una ganancia.

No fue hasta que la gente empezó a pensar en esto como un vasto superavit cívico, sobre el que podían participar y no solo diluirse, que comenzamos a tener lo que ahora pensamos como una sociedad industrial.

Si tuviera que tomar una tecnología similarmente crítica para el siglo 20, el tipo de lubricante social sin el cual las ruedas de esta empresa no podrían empezar a girar, entonces elegiría las comedias televisivas (Sitcoms).

Comenzando con la Segunda Guerra Mundial una serie de cosas sucedieron: elaumento del PIB per cápita, aumento de la escolaridad, aumento de la espectativa de vida, y, de una manera crítica, aumentó la gente que trabaja cinco días a la semana. Por primera vez, la sociedad forzó en un enorme número de sus ciudadanos el requerimiento de administrar algo que nunca tuvieron que administrar, el tiempo libre.

¿Y que hicimos con el tiempo libre? Bueno, principalmente lo gastamos mirando TV.

Lo hemos hecho por decadas. Miramos I Love Lucy. Miramos La Isla de Gilligan. Miramos “Desperate Housewives”. Esencialmente, Desperate Housewives, ha funcionado como una especie de disipador de calor cognitivo, disipando pensamientos que de otra manera habrían causado un sobrecalentamiento social.

Y es sólo ahora que estamos despertando de este otro sueño colectivo, estamos empezando a mirar este superavit cognitivo como una ganancia más que una crisis. Estamos viendo cosas que están siendo diseñadas para tomar ventaja de este superavit, para distribuirlo de maneras más atractivas que sólo tener una TV en el sótano de todos.

Estas ideas me vinieron en una conversación que tuve hace dos meses atrás. Había finalizado un libro llamado “Here Comes Everybody”, y este reconocimiento vino de una conversación que tuve sobre el libro. Estaba siendo entrevistado por una productora de TV para ver si debería estar en su programa, entonces ella me preguntó “¿qué ve usted allá afuera que sea interesante?”

Comencé a contarle sobre el artículo en Wikipedia respecto a Plutón. Recordarán que Plutón fue expulsado del club de los planetas hace un par de años, entonces vino toda esta actividad en Wikipedia. Las páginas de discusión se encendieron, la gente editaba el artículo como enajenados, y toda la comunidad estaba haciendo ruido: “¿cómo debemos caracterizar este cambio en el estado de Plutón? Y de a poco el artículo cambio, con peleas internas todo el tiempo, desde “Plutón es el noveno planeta” hacia “Plutón es una roca de aspecto extraño con una órbita de forma rara al borde del sistema solar”.

Así que le conté todo esto, y pensé, “Bien, vamos a tener una conversación sobre la autoridad, o la construcción social, o algo por el estilo”. Pero esa no fue su pregunta. Ella escuchó la historia, agitó su cabeza y dijo, “¿de donde saca la gente el tiempo?” Esa era su pregunta. Fue como que me quebrara, y le dije, “nadie que trabaje en la televión tiene que hacer esa pregunta. Saben de donde viene el tiempo. Viene del superavit cognitivo que ustedes han estado enmascarando por 50 años.”

Entonces, ¿que tan grande es este superavit? Si tomamos Wikipedia como una especie de unidad de medida, ese proyecto completo, toda página, toda edición, toda página de discusión, toda linea de código, y cada lenguaje en que la Wikipedia existe, representa algo así como la acumulación de 100 millones de horas hombre de pensamiento. Trabajamos con Martin Wattenberg de IBM en un cálculo aproximado, pero es el orden de magnitud adecuado, sobre 100 millones de horas de pensamiento.

El proyecto Wikipedia corresponde a cien millones de horas hombre de pensamiento.

¿Y mirar televisión? Doscientos billones de horas, sólo en Estados Unidos, cada año.Puesto de otra manera, ahora que tenemos una unidad, esto significa que se gastan 2.000 proyectos Wikipedia al año viendo televisión. O aún de otra manera, en Estados Unidos gastamos 100 millones de horas cada fin de semana mirando sólo mirando los anuncios publicitarios. Eso es un enorme superavit. La gente está preguntando “¿de donde sacan el tiempo?”, cuando miran a Wikipedia no entienden cuan pequeño es el proyecto entero, como una pequeña fracción de todo el valor que está siendo llevado a lo que Tim llama la arquitectura de la participación.

Ahora, lo interesante sobre este superavit es que la sociedad no sabe que hacer con él al principio, de aquí que surge el gin, o las sitcoms. Porque la gente sabe que hacer con un superavit en referencia a las instituciones sociales existentes, así que no podría ser un superavit, ¿o podría serlo? Precisamente cuando nadie tiene idea como distribuir algo es que la gente empieza a experimentar con este, de modo que el superavit quede integrado, y el curso de esa integración puede transforma la sociedad.

La fase temprana para tomar ventaja de este superavit cognitivo, la fase en que creo que estamos, está llena de casos especiales. La física de la participación es más parecida a la física del clima que a la física de la gravedad. Sabemos todas las fuerzas que se combinan para hacer que estas cosas trabajen, hay una comunidad interesante acá, hay un modelo colaborativa por allá, esta la gente colaborando en software de código abierto. Pero, a pesar de saber las entradas, no podemos predecir las salidas aún, porque hay demasiada complejidad.

La manera en que exploras ecosistemas complejos es tratatar con montones y montones de cosas, y esperar que todos los que fallen, fallen informativamente, de modo que iluminen el camino. Estamos en esa fase ahora.

Tomemos un ejemplo, uno que me gusta, aunque es pequeño. Hace un par de semana uno de mis estudiantes en ITP me envió un proyecto iniciado por un profesor en Brasil, en Fortaleza, llamad Vasco Furtado. Es un Mapa Wiki para el crimen en Brasil. Si hay un asalto, un robo, una violación, un asesinato, puedes ir y colocar una marca en un Mapa Google, y puedes caracterizar el asalto, y empiezas a ver un mapa de donde estos crímenes están ocurriendo.

Ahora, esto ya existe como información tácita. Cualquiera que conoce una ciudad tiene este sentido, de saber a donde no ir, o conocer qué calle es peligrosa. “No vayas a este vecindario, o se cuidadoso allá cuando oscurece”. Pero es algo que la sociedad sabe sin realmente saberlo, lo que quiero decir es que no hay fuentes públicas donde puedas tomar ventajas de esto. Y los policias, si tienen esta información, ciertamente no la están compartiendo. De hecho, una de las cosas que Furtado dice sobre su idea de crear el mapa wiki del crimen era que “esta información puede o no existir en algún lugar de la sociedad, pero es más fácil para mi tratar de reconstruirla desde el principio que tratar de obtenerla de las autoridades, que puedan tenerla ahora.”

Puede que esto sea un éxito o puede fallar. El caso normal del software social sigue siendo la falla; muchos de estos experimientos no lo logran. Pero los que sí lo hacen son increibles, y espero que éste tenga éxito, obviamente. Pero aún si no lo tiene, está ilustrando el punto, el cual es que alguien, trabajando solo, con herramientas realmente baratas, tiene una esperanza razonable de obtener suficiente del superavit cognitivo, suficiente para desear participar, suficiente de la buena voluntad colectiva de los ciudadanos, para crear un recurso que no habrías imaginado que existiría hace cinco años atrás.

Así que esa es la respuesta a la pregunta, “¿de donde sacan el tiempo?”. O, en realidad, esa es la respuesta numérica. Pero detrás de esa pregunta había otra idea, que no es una pregunta sino una observación. En la misma conversación con la productora de TV le hablé de los guilds de World of Warcraft, y a medida que hablaba, podía preveer lo que ella estaba pensando: “Perdedores. Hombres grandes sentados en su piso pretendiendo ser elfos”.

¡Al menos están haciendo algo!

¿Vieron alguna vez ese episodio de La Isla de Gilligan donde casi logran salir de la isla, y entonces Gilligan lo arruina todo y no pueden salir? Yo lo ví. Lo ví muchas veces cuando estaba creciendo. Y cada media hora que que lo ví era una media hora en la que no estaba escribiendo en mi blog, o editando en la Wikipedia o contribuyendo a una lista de correo. Ahora bien, tengo una buena excusa para no haber hecho esas cosas, y es que ninguna de ellas existían en ese tiempo. Estaba forzado en el canal de medios de esa manera porque era la única opción. Ahora no, y esa es la gran sorpresa. Sin embargo, con lo malo que es estar sentado pretendiendo ser un elfo, les puedeo decir, por experiencia personal , que es peor estar sentado tratando de decidir si es Ginger es más linda que Mary Ann.

Y quiero obtener un principio general. Es mejor hacer algo que hacer nada. Aún los lolcats, esas tiernas fotografías de gatitos hechas aún más adorables con la adición de un texto gracioso, son una invitación a la participación. Cuando vez un lolcat, una cosa que le dice al espectador es, “si tienes algún tipo de fuente sans-serif en tu computador, puedes jugar este juego también”. Y ese es el mensaje, yo puedo hacer eso también, esto es un gran cambio.

Esto es algo que la gente del mundo de los medios no entiende. Los medios del siglo 20 corrían una sóla carrera, el consumo. ¿Cuanto podemos producir? ¿Cuanto pueden consumir ustedes? ¿Podemos producir más y consumirán ustedes más? Y la respuesta a estas preguntas generalmente ha sido sí. Pero los medios ahora son una triatlón, son tres eventos diferentes. A la gente le gusta consumir, pero le gusta producir y le gusta compartir.

Y lo que sorprendió a la gente que estaba comprometida con la estructura de la socieda previa, antes de tratar de tomar el superavit y hacer algo interesante, es que descubrieron que cuando le ofreces a la gente la oportunidad de producir y compartir, ellos toman esa oferta. No significa que no nos sentemos nunca más a mirar Scrubs en el sillón. Significa que lo haremos menos.

Esta es otra de las cosas sobre el tamaño del superavit cognitivo que estamos hablando. Es tan grande que aún un pequeño cambio puede tener profundas ramificaciones. Digamos que todo se mantiene el 99 por ciento igual, que la gente mira el 99 por ciento de lo que acostumbraban, pero que el 1 por ciento es aprovechado en producir y compartir. La población conectada a internet mira billones de horas de TV en el año. Esto es cinco veces el tamaño de consumo anual de EEUU. El uno por ciento de eso correponde a 100 proyectos Wikipedia de valor de participación.

Yo pienso que eso será un negocio bastante grande, ¿no creen ustedes?

Bueno, la productora de televisión no pensaba que eso sería algo importante, ella no estaba en la misma linea de pensamiento. Y su pregunta final fue, esencialmente, “¿no es esto sólo una moda? Usted sabe, ¿cómo un voladero de luces típico de principios del siglo 21? Es divertido producir y compartir un poquito, pero después la gente se dará cuenta que esto no es tan bueno como lo que estaba haciendo antes, y se retirarán”. Traté de dar un argumento inspirado de que no, que no es el caso, y que de hecho es un enorme cambio de una sola vez, más análogo a la revolución industrial que otra cosa.

Estaba argumentando que este no es el tipo de cosas de las cuales surge una sociedad, sino que el tipo de cosas hacia las que crece una sociedad. Pero estoy seguro que ella no me creyó, en parte porque no quería creerme, pero en parte porque no tenía la historia correcta. Y ahora la tengo.

Hace un mes atrás estaba dando una cena a un grupo de amigos. y uno de ellos estaba hablando sobre un momento en que estaba sentado con su hija de cuatro años viendo un DVD. En medio de la película, a propósito de nada, ella salto del sillón y corrió detrá de la pantalla. Parecía esos adorables momentos.
Probablemente ella fue para atrás a mirar si Dora realmente estba detrás de la pantalla, o algo similar. Pero no era eso lo que la niña estaba haciendo. Estaba observando y buscando el origen de los cables. Entonces su papá le preguntó: “¿qué estas haciendo?” Ella asomó su cabeza detrás de la pantalla y dijo, “estoy buscando el mouse”.

Acá hay algo que un niño de cuatro años sabe. Una pantalla que viene sin un mouse está rota, le falta algo. Esto lo sabe una una niña de cuatro años: los medios que están dirigidos a tí, pero que no te incluyen no valen la pena, para estar sentados mirándolos. Esta son las cosas que me hacen creer que es un cambio en un sentido. Porque para los de cuatro años de edad, la gente que se empapa más profundamente con el ambiente actual, quienes no han tenido que sufrir el trauma que tuve que sufrir de desaprender de una niñez gastada viendo la Isla de Gilligan, ellos asumen que los medios incluyen el consumir, el producir y el compartir.

Ese también se ha convertido en mi lema, cuando la gente me pregunta que estamos haciendo, y cuando digo “nosotros” me refiero a la inmensa sociedad que está tratando de imaginar como distribuir este superavit cognitivo, pero también quiero decir nosotros, especialmente la gente en esta sala, que estamos trabajando en imaginarnos la siguiente gran idea. Por ahora, esto es lo que vamos a decir: “estamos buscando el mouse”. Estamos yendo a mirar a cada lugar que tenga un lector, o un oyente o espectador o usuario atrapado, que se haya vuelto pasivo o fijado en una experiencia enlatada, y preguntarnos a nosotros mismos, “¿si extraemos algo del superavit cognitivo y lo distribuimos acá, podríamos lograr que algo bueno pase?” Y estoy apostando a que la respuesta es sí.

Gracias.

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Categorías: Cambio de paradigma · El mundo del trabajo · La Tercera Cultura · Modernidad · Sociedad de la información · Tecnología · Tendencia · Web 2.0
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Sharismo (Compartismo): Una revolución de la mente

Martes 9 Diciembre, 2008 · 10 comentarios

El 21 de noviembre publiqué una reseña del libro Almas libres (Free Souls) realizado por el empresario y fotógrafo Joi Ito, actual director general de Creative Commons, empresario, emprendedor, activista.

En dicho libro había un excelente artículo del bloguer y emprendedor chino: Isaac Mao, cuyo título es Sharism: A Mind Revolution. Auspiciosamente, y a través de Digizen, me llegó la traducción de dicho texto. La misma fue realizada por Emilio Quintana, de www.nodosele.com y es transcripta a continuación. Valga mi felicitación y agradecimiento a Emilio. Espero les agrade el excelente artículo, excelentemente traducido:


SHARISMO: UNA REVOLUCIÓN DE LA MENTE

Con la Gente de la World Wide Web comunicando de forma más total y libre en la nueva red (”social media“), a la vez que congregándose en un boom de contenido 2.0, se hace necesario estudiar más de cerca la dinámica interna de una explosión tan creativa. ¿Qué es lo que motiva a los que participan en este movimiento y qué futuro quieren crear? Hay un hecho clave: los que comparten están acumulando capital social y una superabundancia de respeto por parte de la comunidad. El factor clave que motiva la nueva red, y el núcleo espiritual de la Web 2.0, reside en un cambio en la forma de pensar que llamamos sharismo. El sharismo propone una reorientación de los valores personales. Lo vemos en el Contenido Generado por el Usuario. Es la promesa de Creative Commons. Está en los planes de las iniciativas culturales orientadas al futuro. El sharismo es también una práctica mental que cualquiera puede probar, una actitud socio-psicológica que busca transformar un mundo amplio y aislado en un Cerebro Social super-inteligente.

LA DOCTRINA NEURONA

El sharismo está codificado en el genoma humano. Aunque eclipsado por los muchos pragmatismos de la vida diaria, la teoría del sharismo funda sus bases en la neurociencia y su estudio del modelo de funcionamiento del cerebro humano. A pesar de que no sabemos completamente cómo funciona el cerebro en su conjunto, tenemos un modelo del mecanismo funcional del sistema nervioso y sus neuronas. Una neurona no es una simple célula orgánica, sino un procesador biológico eléctricamente excitable y muy poderoso. Grupos de neuronas forman redes ampliamente interconectadas que, mediante el cambio en la fortaleza de las sinapsis entre células, son capaces de procesar información, y aprender. Una neurona, al compartir señales químicas con las que la rodean, es capaz de integrarse en redes más significativas que la mantienen activa y viva. Además, esta lógica tan simple se repite y es amplificada, ya que todas las neuronas funcionan básicamente según este principio de conectar y compartir. Por su propia naturaleza el cerebro es algo abierto. Una red neuronal existe con la finalidad de compartir actividad e información, y yo creo que este modelo cerebral debería inspirarnos ideas y decisiones sobre las redes de colaboración humanas.

Es decir, nuestro cerebro fomenta la idea de compartir por su propia naturaleza. Esto tiene profundas implicaciones sobre el proceso creativo. Allí donde exista una intención de crear, será más fácil generar ideas más creativas si se tiene en cuenta de forma rigurosa el proceso de intercambio (”sharing process“). El proceso de formación de ideas no es lineal, sino que se parece a una avalancha de amplificaciones sucesivas a lo largo de la senda del pensamiento (”thinking path“). Se mueve como una especie de bola de nieve creativa. Si tu sistema cognitivo interno fomenta el compartir, es posible gestionar una retroalimentación continua de felicidad (”feedback loop of happiness“), que a cambio te ayudará a generar más ideas todavía. Es una especie de efecto mariposa, en el que una pequeña cantidad de energía creativa acabará volviendo hacia ti para hacerte, a ti y al mundo, más creativo.

Sin embargo, las decisiones que tenemos que tomar a diario tienen un componente bastante bajo de productividad creativa, porque hemos desactivado nuestras vías de intercambio (”sharing paths“). Por lo general, a la gente le gusta compartir lo que ha creado, pero en una cultura que les dice que protejan sus ideas, la gente empieza a creer en el peligro de compartir. Esto lleva a una degradación del sharismo en la forma de pensar de la gente y a que no se fomente en la sociedad. Pero si somos capaces de animar a alguien a compartir, entonces sus vías de intercambio se abrirán. El sharismo estará presente en su mente como recuerdo y como instinto. Y si en el futuro esta persona debe enfrentarse a una opción creativa, elegirá la opción “Compartir”.

Estos cambios mentales son demasiado sutiles para ser percibidos. Pero ya que el cerebro, y la sociedad, son un sistema conectado, la acumulación de estas micro-actitudes, de neurona a neurona y de persona a persona, resultará en un comportamiento observable. Es fácil ver si una persona, un grupo, una empresa o una nación están orientadas hacia el sharismo o no. En el caso de los que no lo estén, la defensa de lo que llaman “bienes culturales” y “propiedad intelectual” es tan solo una excusa del status quo con la que mantener una comunidad cerrada. Mucha de su “cultura” estará protegida, pero el resultado neto de toda esta política no es sino la pérdida directa de muchas otras ideas valiosas, y la subsecuente pérdida de todas las ganancias potenciales que se derivan de compartir. Este conocimiento perdido es como un agujero negro en nuestra vida, que puede acabar tragándose otros valores también.

Una cultura que no comparte (”non-sharing culture“) nos engaña con su absoluta separación de Espacio Privado y Espacio Público. Hace de la acción creativa una elección binaria entre lo público y lo privado, lo abierto y lo cerrado. Esto abre una brecha en el espectro del conocimiento. Aunque esta brecha tiene el potencial de convertirse en un espacio creativo valioso, la inquietud por la privacidad hace que esta brecha sea difícil de cerrar. No debería sorprendernos que, para sentirse seguros, la mayoría de la gente mantenga lo que podría compartir como privado y adopte una actitud “cerrada”. Tienen miedo de que Internet genere una capacidad de abuso contra la que no puedan luchar solos. Sin embargo, la paradoja es esta: Cuanto menos compartes, menos poder tienes.

NUEVAS TECNOLOGIAS Y AUGE DEL SHARISMO

Volvamos a 1999, cuando solo había algunos cientos de bloggers pioneros en el mundo, y un número apenas diez veces mayor de lectores que seguían esos blogs. Siempre es igual en la Historia de la humanidad: algo importante estaba pasando, pero el resto del mundo aún no se había dado cuenta. El cambio hacia formas de publicación online fáciles de usar desencadenó una revolución tranquila (”soft revolution“) en tan solo cinco años. La gente hizo una transición rápida y cómoda de leer blogs a dejar comentarios y tomar parte en la conversación virtual, hasta darse cuenta después de que también podían ser bloggers ellos mismos. El aumento de los bloggers multiplicó el número de lectores, y el aumento de los lectores dio lugar a más blogs. La revolución fue viral.

Los bloggers generan continuamente información significativa en Internet, y se conectan entre ellos a través de RSS, hipervínculos, comentarios, trackbacks y referencias. La granularidad a pequeña escala del contenido permite cerrar determinadas brechas de experiencia y abrir de este modo una nueva etapa en la historia de la humanidad. Una vez que te has convertido en un blogger, una vez que has acumulado una gran cantidad de capital social en un espacio tan pequeño, es difícil dejarlo. No tiene sentido explicar este hecho a partir de una teoría de la adicción. Es un impulso que lleva a compartir. Es la energía de los memes que quiere distribuirse de boca a boca y de mente a mente. Es más que mandar un email. Es sharismo.

A los bloggers les gusta tener en cuenta el contexto social de sus entradas, preguntándose a sí mismos: “¿Quién va a ver esto?”. Los bloggers son ágiles a la hora de ajustar el tono –y de configurar la privacidad- para anticiparse a las ideas y no tener problemas. No se trata de autocensura, sino de la expresión de un sentido común inteligente. Pero una vez que los blogs alcanzaron su punto crítico (”tipping point“), se expandieron por la blogosfera. Esto hizo necesario un sistema de trabajo en red y una arquitectura para compartir contenidos de forma más sutil. Así, la gente ahora comprende que puede tener un mejor control sobre un amplio espectro de relaciones. Por ejemplo, Flickr permite a la gente compartir sus fotos ampliamente, pero con seguridad. Un nuevo usuario puede no estar familiarizado con la privacidad de Flickr, basada en marcar ciertas casillas, pero esto es una buena muestra del cambio mental que implica el sharismo. Marcando una determinada casilla podemos elegir entre compartir o no compartir. He podido observar personalmente cómo los fotógrafos iban estando cada vez más abiertos a compartir en Flickr, sin perder por ello la capacidad de elecciones flexibles.

La rápida emergencia de las aplicaciones sociales que permiten comunicar y cooperar, dejando que la gente pueda intercambiar contenido de un servicio a otro, está dando la posibilidad a los usuarios de introducir sus memes en un ecosistema interconectado. Esta interconectividad permite que los memes viajen a través de múltiples redes online, pudiendo alcanzar una amplia audiencia. Como resultado, un sistema de microconexiones de este tipo está haciendo de las plataformas sociales una auténtica alternativa a los medios de comunicación tradicionales. Estas nuevas tecnologías están haciendo revivir el sharismo en nuestra cultura cerrada.

PRACTICA LOCAL, GANANCIA GLOBAL

Si te ha ocurrido que has perdido tu sharismo por culpa de una mala configuración educativa o cultural, no es fácil recuperarlo. Pero no es imposible. Un ejercicio continuo puede llevar a una total recuperación. Puedes ver el sharismo como una práctica espiritual. Pero tienes que practicar todos los días. De otro modo, podrías perder el poder de compartir. Para siempre.

Es posible que necesites algo que te estimule, que te impida abandonarlo para volver a una forma de pensar cerrada. Aquí tienes una idea: pon un post-it en tu mesa de trabajo que diga: “¿Qué quieres compartir hoy?” No estoy de broma. Así, si algo interesante te llega: ¡Compártelo! La forma más simple de empezar y mantenerse compartiendo es usar diferentes tipos de aplicaciones. El primer meme que quieras compartir puede ser poca cosa, pero es posible amplificarlo con las nuevas tecnologías. Engancha a alguna gente de tu red social e invítalos a una nueva aplicación. Al principio, puede no ser fácil darse cuenta de los beneficios del sharismo. La piedra de toque es ver si puedes mantener la retroalimentación que consigues al compartir. Te darás cuenta de que casi todas las actividades que implican compartir van a generar resultados positivos. La felicidad que obtendrás de este modo es solo la recompensa más inmediata. Pero hay otras.

El primer tipo de recompensa que obtendrás va a llegar en forma de comentarios. Así sabrás que has logrado provocar interés, apreciación, emoción. La segunda recompensa es el acceso a todo el material que tus amigos están compartiendo en sus redes sociales. Puesto que los conoces y confías en ellos, te va a interesar mucho más lo que están compartiendo. Ya con esto estás consiguiendo multiplicar la inversión del pequeño meme con el que empezaste a compartir. Pero el tercer tipo de beneficio es aún más espectacular. Todo lo que decidas compartir puede ser reenviado, puesto en circulación y republicado a través de las redes de otras personas. Este efecto cascada puede hacer que tu obra llegue a las masas en red (”networked masses“).

Las mejoras en el software social están haciendo que la velocidad de diseminación sea la de un clic de ratón. Empieza a familiarizarte con tu yo sharista. Estás a punto de convertirte en popular, y rápidamente.

Llegamos así al cuarto y último tipo de recompensa. No solo tiene significado para ti sino para el conjunto de la sociedad. Si así lo decides, puedes permitir que los demás creen obras derivadas a partir de lo que compartes. Esta decisión puede dar lugar fácilmente a un efecto bola de nieve que resulte en más creaciones a lo largo de la senda de intercambio, por parte de la gente que está en los nodos clave de la red y que comparten contigo la misma pasión por crear y compartir. Después de muchas rondas de desarrollo continuo, una gran obra creativa puede surgir de tu decisión de compartir. Por supuesto, tendrás el crédito que solicites, y merezcas. Y está bien si lo que buscas es una recompensa económica. En todo caso, lo que seguro que vas a conseguir es algo tan importante como esto: Felicidad.

Cuanta más gente creativa participe en el espíritu del sharismo, más fácil será lograr unos medios de comunicación 2.0 bien equilibrados y equitativos hechos por la gente misma a su medida. Los medios de comunicación no serán controlados por ninguna persona concreta sino que residirán en la propia distribución de la red social. Los “shaeros” (Héroes del sharism) se convertirán de forma natural en los líderes de opinión de la primera de la nueva red. Los derechos sobre los medios de comunicación pertenecerán a todos. Tú mismo puedes ser productor y consumidor en un sistema de este tipo.

EL SHARISMO SALVAGUARDA TUS DERECHOS

Sin embargo, hay sobre la mesa muchos interrogantes sobre el sharismo como iniciativa en una nueva era. El más importante tiene que ver con los derechos de autor. Preocupa que cualquier pérdida de control sobre un contenido con derechos de autor pueda conducir a déficits perceptibles en el patrimonio personal, o simplemente a una pérdida de control. Hace 5 años, yo mismo habría dicho que se trataba de una posibilidad. Pero las cosas han cambiado. El entorno en el que se comparte está más protegido de lo que se piensa. Muchas de las nuevas aplicaciones sociales permiten configurar fácilmente los terminos de uso a lo largo de tu senda de intercambio. Cualquier violación de los términos puede ser perseguida no solo en los tribunales, sino por parte de tu propia comunidad. Tu público, que se beneficia de lo que compartes, puede convertirse también en la salvaguarda de tus derechos. Incluso si eres un defensor del copyright tradicional, la cosa no puede sonar mejor.

Es más, al ver todas las recompensas inmediatas y emergentes que puedes obtener compartiendo, es posible que llegues a darte cuenta de que te has olvidado de los derechos de autor y el “Todos los derechos reservados“. Estarás demasiado ocupado disfrutando del compartir como para preocuparte de quién te copia. La nueva fórmula económica es: cuanta más gente remixe tus obras, más obtendrás a cambio.

Me gustaría señalar que el sharismo no es ni comunismo ni socialismo. Los comunistas duros que conocemos han abusado a menudo de la tendencia natural de la gente a compartir y los han forzado a ceder sus derechos, y sus propiedades. En nuestra experiencia, el socialismo, que tiende al comunismo, adolece también de la falta de respeto a esos derechos. Bajo ambos sistemas, el Estado es el poseedor de toda propiedad. En el sharismo, tú mantienes el derecho de propiedad, si así lo quieres. Pero a mí me gusta compartir. Y esa es la forma en que he elegido expandir mis ideas, y mi prosperidad.

El sharismo se basa totalmente en el consentimiento propio. No es un concepto difícil de entender, especialmente porque movimientos “copyleft” como la Free Software Foundation o Creative Commons llevan años funcionando. Estos movimientos están redefiniendo un espectro más flexible de licencias para que puedan etiquetar sus obras tanto los desarrolladores como los usuarios finales. Como las nuevas licencias pueden ser reconocidas tanto por humanos como por máquinas, cada vez es más fácil re-compartir obras en nuevos ecosistemas online.

EL ESPIRITU DE LA WEB, UN CEREBRO SOCIAL

El sharismo es el Espíritu de la Era de la Web 2.0. Tiene la consistencia de una epistemología naturalizada y de una axiología modernizada, pero también conlleva la promesa de una nueva filosofía en Internet. El sharismo pretende transformar el mundo en un Cerebro Social emergente: un híbrido interconectado de gente y software. Somos Neuronas en Red conectadas entre sí por las sinapsis del software social.

Esto supone un salto evolutivo, un pequeño paso para nosotros pero un gran paso para la sociedad humana. Gracias a las nuevas tecnologías “capilares” emergentes que brotan por todas partes, podemos generar mayor conectividad e incrementar el rendimiento de nuestros enlaces sociales. Cuanto más abiertos y fuertemente conectados estemos en tanto neuronas sociales, mejor será el entorno en que se comparte para todo el mundo. Cuanto más colectiva sea nuestra inteligencia, más sabias serán nuestras acciones. La gente ha encontrado siempre las mejores soluciones a través de la conversación. Ahora podemos hacer lo mismo totalmente online.

El sharismo será la política de la próxima superpotencia global. No será un país, sino una nueva red humana unida por el software social. Esto puede parecer un sueño lejano, e incluso es posible que una política de compartir bien definida no esté precisamente cerca. Pero las ideas de las que estoy hablando pueden mejorar los gobiernos desde ya. Podemos integrar nuestros sistemas democráticos actuales y emergentes con nuevas folksonomías (basadas en la indexación social y colaborativa de la información) para permitir que la gente se cuestione cosas, comparta datos y remixe información para su uso público. La inteligencia colectiva, en un gran entorno equitativo, en el que podamos compartir, puede ser la salvaguarda de nuestros derechos, y una estructura de control del gobierno. En el futuro, el diseño de las políticas podrá ser matizado con las micro-implicaciones de la comunidad que comparte. Esta “Democracia Emergente” funciona más a tiempo real que los períodos de sesiones parlamentarias. Igualmente incrementará el espectro de nuestras elecciones, más allá de las opciones binarias de “” o “no“. La democracia representativa pasará a ser más oportuna y diligente, porque nos representaremos a nosotros mismos dentro del sistema.

El sharismo resultará en una mejor justicia social. En un entorno sano de intercambio, cualquier evidencia de injusticia puede ser amplificada hasta conseguir atraer la atención del público. Cualquiera que haya sufrido un abuso puede lograr apoyo auténtico e inmediato de sus amigos y de los amigos de sus amigos. Las reclamaciones de justicia se canalizarán a través de múltiples redes interconectadas. Usando estas herramientas, cualquiera puede conseguir un gran impacto social. A través de múltiples dispositivos y aplicaciones sociales, cada uno de nosotros se hace más sociable, al tiempo que la sociedad se hace más individual. Ya no tenemos que actuar solos.

La democracia emergente solo se hará realidad cuando el sharismo se convierta en una competencia básica (”literacy“) de la mayoría, el tipo de competencia que Howard Rheingold describe en su libro. Puesto que el sharismo puede mejorar la comunicación, la colaboración y la comprensión mutua, creo que tiene también un lugar en el sistema educativo. El sharismo puede ser implementado en cualquier discurso cultural, CoP (comunidad de práctica) o contexto de resolución de conflictos. Es también un antídoto contra la depresión social, ya que no compartir supone un lastre que arrastra hacia abajo nuestra sociedad. En los países totalitarios de antes y de ahora, este ciclo descendente es aún más evidente. El mundo futuro será un híbrido de humano y máquina que generará mejores y más rápidas decisiones en cualquier momento, en cualquier parte. El flujo de información entre mentes se hará más flexible y más productivo. Estas amplias redes colaborativas dedicadas a compartir darán lugar a un nuevo orden social – una Revolución de la Mente.

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270 herramientas para montar un negocio online

Lunes 22 Septiembre, 2008 · Deja un comentario



Es impresionante esta selección de herramientas para montar un negocio en línea … Ahora necesitamos una buena idea…

Fuente: Alt1040

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Pasión por comunicarse: La oralidad del ciberespacio

Martes 16 Septiembre, 2008 · 5 comentarios

Leyendo una entrada en el blog Rizomática me sentí motivado a escribir sobre el tema de la oralidad, la escritura y los medios sociales electrónicos. Para ello me basaré en algunas notas tomadas de mi libro: La Red y el futuro de las organizaciones. Más conectados…¿Más integrados?. Walter J. Ong, quien fuera discípulo de Marshall McLuhan, quien expresó en su famoso libro Oralidad y Escritura, Tecnologías de la Palabra que el uso de una tecnología puede enriquecer la psiquis, desarrollar el espíritu y contribuir a intensificar la vida interior de las personas. Las tecnologías no son sólo recursos externos, sino también, elementos y sistemas transformadores de la conciencia.

Donald Case, intepreta a la información como todo aquello que da lugar a una diferencia en la mente humana conciente y por eso una tecnología que la suscita, tendrá un efecto directo sobre ella. Para Ong, tanto la oralidad como el surgimiento de la escritura, fueron determinantes para configurar el sendero de evolución de nuestras visiones del mudno a lo largo de la historia.

Desde un punto de vista histórico, la escritura fue importante en el paso de la sociedad mágica a la mítica, así como la imprenta fue concluyente para poder crear la conciencia de nación y el dominio eventual de la racionalidad. La escritura, en tanto, tecnología de comunicación, permitió la consolidación del conocimiento y, por lo tanto, la creación de imperios, de formas de identificación grupal y social, y promovió la expansión de la conciencia espacial, ya que el tribalismo que caracteriza a las culturas orales, se limitaba por la cantidad de espacio que podía abarcar.

La escritura trasladó el habla del mundo oral y auditivo a un nuevo universo sensorial, el de la vista, transformando a su vez, por retroalimentación, al habla y al pensamiento. Las palabras escritas quedan aisladas del contexto más pleno desde el cual el lenguaje hablado cobra vida. La palabra en su ambiente oral natural forma parte de un presente existencial real. Por otro lado, la escritura, y la consiguiente lectura, son operaciones solipsistas. No sólo los lectores, sino también el escritor, carecen del contexto extratextual: “El público del escritor siempre es imaginario“. El lector tiene también que crear al escritor. Para que un texto comunique su mensaje, no importa si el autor está muerto o vivo, sin embargo, la articulación del habla, la oralidad, sólo es causada por los vivos.

Afirmar que grandes cambios en la psiquis están relacionados con el paso de la oralidad a la escritura, no pretende establecer que esta última (o su secuela, la imprenta) sea la única causa de todos los cambios en la conciencia y las visiones de mundo de los seres humanos. El vínculo que se intenta establecer no es cuestión de reduccionismo sino de correlación.

La influencia recíproca entre la oralidad, con la que nacen todos los seres humanos, y la tecnología de la escritura, con la que nadie nace, afectó, en forma definitiva, nuestra forma de interpretar el mundo. La oralidad, separó al sujeto del predicado; y la escritura introdujo una división aún mayor, pero también, por contradictorio que parezca, una unidad mayor, ya que al intensificarse el sentido del yo, el ego se vió fortalecido, realzándose la auto-conciencia, al dotarse de los atributos de la razón.

Mediante la separación del conocedor y lo conocido, la escritura posibilitó una introspección cada vez más articulada, no sólo frente al mundo objetivo externo, sino también ante el yo interior. Por ello, la escritura se transformó en el medio distintivo de construcción del pensamiento racional. La imprenta también constituyó un factor determinante en el desarrollo conceptual de la vida personal y privada, que caracterizó a la sociedad moderna.

Al igual que en las culturas orales más primitivas, en las que los ancianos, ocupando el lugar de la sabiduría, narraban las historias que configuraban la memoria colectiva, en los albores de la cultura de la impresión y dada la escasez de material escrito, la lectura tendía a ser una actividad social, en la cual, debido al bajo nivel de alfabetización, una persona leía a otras en comunidad. Sin embargo, poco a poco la escritura impresa, al difundirse, fue removiendo el pensamiento comunitario y reproduciendo una interiorización tal, que sentó las bases del desarrollo de la auto-conciencia y la reflexión individual como nunca antes. El descubrimiento reflexivo más pleno del yo subjetivo, la cristalización del ego, es el resultado no sólo de la escritura, sino también de la imprenta: sin estas tecnologías, la privatización moderna del yo y el agudo, y doblemente reflexivo conocimiento moderno de sí mismo, hubieran resultado imposibles.

Así, podemos referirnos a tecnologías que facilitan cambios, en el sentido que permiten el desarrollo de nuevas estructuras de conciencia, entendidas estas como las lentes a través de las cuales adquirimos una visión del mundo circundante.

¿Qué tal si la seducción que hoy sentimos por Internet y las Redes sociales residiera en el deseo atávico y la fascinación por retornar a la oralidad? Según interpreto, e intentando repensar la perspectiva de Ong, la evidente transformación que estimulan las comunicaciones electrónicas, está llevando a la conciencia humana hacia una nueva era de “oralidad electrónica”. Una era que ostenta asombrosas similitudes con las culturas tribales de la antigüedad y que forjan una nueva mística de participación comunitaria, mediante el empleo de un lenguaje particularmente emocional (de carácter casi ritual) aunque también integrado a formas objetivamente racionales. La voz que se desplaza del teclado a la pantalla, del corazón a la mente, es el permiso que nos hemos dado de ser más humanos y de hablar como humanos.

A diferencia de los miembros de una cultura oral primitiva, que tiende hacia lo externo y ritual porque han tenido poca oportunidad de practicar la introspección, hoy tendemos nuevamente hacia lo ritual y su carácter transformador, porque estamos buscando más profundamente en nuestro interior. Allí donde la oralidad primitiva estimulaba la espontaneidad, porque no disponía del poder de reflexión analítica que comporta la racionalidad de la escritura, la nueva “oralidad electrónica” integra aspectos que parecían antagónicos; así, despierta la espontaneidad, la creatividad y la emocionalidad intuitiva porque, a través de la reflexión analítica, podemos concluir que tanto espontaneidad como emocionalidad son algo bueno y liberador para nuestras vidas. Cuando somos concientes que el procesamiento que realizan las computadoras complementa, y a veces sustituye, nuestra racionalidad, encontramos un espacio que nos libera de su carga y, por eso, nos abrimos a lo espontáneo.

En esta, nuestra cultura tecnológicamente avanzada, perviven modalidades tales como los encuentros de karaoke, el baile en las discotecas, los talleres literarios, el teatro de participación, las raves y todo tipo de evento público masivo. También los juegos interactivos y las salas de chat han contribuido al aparente renacimiento del interés por la narración libre de mediación y los juegos de roles comunitarios. Hoy esto se mueve a través de facebook, twitter y las demás redes sociales en gestación.

Las historias trasforman la información en emoción; y los videojuegos son hoy las historias contadas para un mundo invadido de pantallas, son las narrativas inconclusas de las que se alimentan y, a la vez, avivan las generaciones de hoy. La conectividad nos está facilitando la capacidad de recrear una “mega-ágora comunicacional” donde todos podemos, no ya aisladamente, pero sí en núcleos comunitarios parcialmente distinguibles, sentirnos parte de algo más grande que a nosotros mismos y que nos une a todos. No es nada fácil describir el espíritu dominante de esta época, ya que se superponen e integran diversas subculturas con valores, a veces, disímiles.

El ciberespacio nos permite des-localizar (espacial y, a veces, temporalmente) a la comunidad con la que interactuamos y crea un paisaje de significados múltiples con el que podemos jugar. Internet es un espacio donde se desarrolla dinámicamente una suerte de ecología cognitiva colectiva y a la vez auto-selectiva.

Las comunidades virtuales, las tribus de la Red, los facebooks, twitters y demás, facilitan el acceso de conocimientos detallados específicos y, a través de ellas se crean redes de conocimiento, que dan lugar a un vasto universo de subjetividades colectivas. La formación de comunidades virtuales , se motoriza gracias a la necesidad innata del hombre por llenar el vacío y el aislamiento social que le impuso la sociedad moderna. Día a día se desarrollan aplicaciones que sobrepasan, en gran medida, el espíritu inicial de Internet; el de propiciar el acercamiento entre los seres humanos.

Internet como red global, como el sistema complejo de creación humana más sofisticado, extiende nuestros sentidos hasta abarcar eventos y realidades diversas y dispersas en el mundo, y por ello hace posible un nuevo nivel de conciencia, en el cual los seres humanos pueden extender su sentido de identidad y pertenencia más allá de lo geográfico.

Este aspecto central de Internet, como ya hemos visto, tiene una correlación psico-social que influye no solo en la forma en la que vemos el mundo, sino también la forma en que funciona nuestra sociedad. Las nuevas tecnologías amplifican, exteriorizan, modifican y fluidizan muchas funciones cognitivas. Si la información nos permite CONOCER en el sentido cabal de la palabra, al final de cuentas nos tendría que permitir conocernos a nosotros mismos.

La Red es un medio desconcertante, que tiene la maravillosa virtud de poner al descubierto mentiras habitualmente asumidas como verdades, de sumir en la más completa desorientación a sectores enteros y de transformar paradojas en paradigmas.

Los cambios en el mundo material y objetivo, no llevan automáticamente al cambio y el desarrollo interior del ser humano. Ver el mundo como un todo orgánico, poder tener una identificación más planetaria, reorganizar nuestra psiquis hacia el desarrollo de una vida más plena, profunda e integradora, requiere no sólo de nuevas herramientas que facilitan la tarea, sino de la intencionalidad y el esfuerzo para que ello ocurra. Con excepción del lenguaje, Internet es EL MEDIO DE COMUNICACIÓN. Es un entorno orgánico, casi viviente, un ambiente de millones de inteligencias influenciándose, conversando, pensando y trabajando en conjunto.

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Rebooteando a Norteamérica, algunas ideas para redefinir la democracia en la era de Internet

Sábado 13 Septiembre, 2008 · 4 comentarios

Voy a ser sincero: aborrezco cuando los norteamericanos hablan de sí como de América (como si ellos fueran los únicos que pueblan el continente). Otra vez más me trago el sapo y se que no será la última vez … El título original es rebooting america: Ideas for Redesigning American Democracy for the Internet Age. Se trata de un libro recién salidito del horno y que para nuestro goce puede bajarse en pdf.

Es que por estos días la política norteamericana esta en la palestra global. No le hubiera prestado ninguna atención al libro si no escribieran personajes de la talla de Esther Dyson, David Weinberger, Yochai Benkler, Howard Rheingold, Susan Crawford, Aaron Swartz, Zephyr Teachout, Craig Newmark, Douglas Rushkoff, Tara Hunt, Clay Shirky, entre otros que no conozco. Se trata de intelectuales que de conectividad y redes algo saben y a los que suelo leer frecuentemente, directamente o através de comentarios de otros blogs.

Los ensayos fueron compilados por Allison Fine, Micah L. Sifry, Andrew Rasiej y Josh Levy. Se trata de una antología de 44 textos que hablan acerca de como re-energizar, reorganizar y reorientar el gobierno norteamericano para una era movilizada por Internet. Como es de esperarse, el libro habla de los nuevos medios sociales, de los blogs, las redes sociales y del rol potenciador de la participación pública en las campañas políticas. Por que los políticos de todo el mundo podrán ver a esto como una amenaza que erosiona la hegemonía del poder que dententan o como una gran oportunidad. Dependerá de cada uno. Lo que sí es cierto, es que se trata de un fenómeno que no pueden obviar ni eludir.

La Red ubica a los votantes individuales y a las redes de militantes en una posición que antaño estaba reservada sólo a los asesores políticos y asesores de imágen. Hoy todos podemos transformarnos en periodistas, contribuir a una campaña y conversar con nuestra comunidad de pares a favor de una u otra tendencia, palpitar la sensación térmica de la política contingente. Por eso la pregunta que se plantea el libro, es ¿cómo cambiarán las cosas a la luz de este sunami participativo?

La democracia es un proceso en permanente construcción y comenzando este milenio un nuevo sentido de ciudadanía está gestándose. ¿Cuales serán las implicaciones de todo este nuevo escenario en el que el voto es sólo la punta del iceberg?

Durante las primarias, Barack Obama movilizó de manera inusitada a una enorme oleada de ciudadanos ávidos de participación. Lo hizo a través de redes sociales conectando entre sí a potenciales votantes. Se inició una tendencia que no creo se disipe. ¿Hasta qué punto los medios sociales que facilita la Web 2.0 potenciarán el entusiasmo por la participación política? Mucho está por verse. Este libro está destinado a comprender los cambios que hoy acontecen, tiempos estos en los que tal vez como nunca antes la gente quiere comprender de que va todo este juego y exige su derecho a saber.

Tabla de contenidos

  1. Foreword, Esther Dyson
  2. To: Micah L sifry, Personal Democracy Forum 2008, Zack Exley
  3. 21st Century neo-enlightenment, Julie Barko Germany
  4. Echo Chambers = Democracy, David Weinberger
  5. Participatory Democracy Demands Participation, Michael Turk
  6. Winning the Future in the Personal Democracy Age, Newt Gingrich
  7. Participation As sustainable Cooperation In Pursuit of Public Goals, Yochai Benkler
  8. By the People, For the People, Andrew Rasiej
  9. The Merciful Death of the Freedom of Information Act and the Birth of true Government transparency: A short History, Ellen Miller
  10. The Void We Must Fill, Richard C. Harwood
  11. Smartmobbing Democracy, Howard Rheingold
  12. Weaning Campaigns from old Media’s teat, Brad Templeton
  13. The Power of Inclusion, Marie Wilson
  14. In the Beginning there Were Wikis, Joshua Levy
  15. Saving America from Its 18th Century Political system, Jan Frel and Nicco Mele
  16. Small “d” Democracy, Susan Crawford
  17. Professional Politicians Beware!, Aaron Swartz
  18. Sidewalks for Democracy online, Steven L. Clift
  19. Privacy in the Internet Age: time to Go?, Glenn Harlan Reynolds
  20. Can social network sites enable Political Action?, Danah Boyd
  21. In skypeoogletubeapedia We trust, Martin Kearns
  22. Grassroots Activism is More than a Campaign, Morra Aarons-Mele
  23. Corruption, technology and Constitutional Design, Zephyr Teachout
  24. Our Voting Re-Public, John C. Bonifaz
  25. Checks and Balances Reinvigorated, Craig Newmark
  26. the “Killer App” of Public Participation, Mark Murphy
  27. Citizen 2 0, Nancy E. Tate and Mary G. Wilson
  28. The Last top-Down Campaign, Joe Trippi
  29. Tangled signals of Democracy, Micah L. Sifry
  30. Finding Your obviousmeter, Matt Stoller
  31. Congress Reloaded, Matthew Burton
  32. Beyond WarGames, Douglas Rushkoff
  33. the obvious Answer: online Voting, Allison H. Fine
  34. Who needs elected officials?, Tara Hunt
  35. New Gadgets Do not new Humanity Make, Avery Knapp and Tennyson McCalla
  36. Deliberative Democracy in theory and Practice, Kaliya Hamlin
  37. Government by the People, Beth Simone Noveck
  38. Self-organized self-Government, Scott Heiferman
  39. The Digital Will of the People, Pablo del Real
  40. Political Collaborative Production, Clay Shirky
  41. Community Information Commons, Harry C. Boyte
  42. The ethics of openness, Jeff Jarvis
  43. Creating Humane Codelaw, Gene Koo
  44. Digital natives as self-Actualizing Citizens, W. Lance Bennett
  45. A Millennial Upgrade for American Democracy, David B. Smith

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