Experiencia TEDxRosario

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Digamos que sucedió hace unos 8.000 años, la referencia temporal da lo mismo. Fue una noche de los tiempos. El atardecer mostraba sus vestigios. Comenzaba a hacer frío. Alguien convoco a sus compañeros para que lo ayuden a juntar leña y construir la fogata. Iba a ser una velada maravillosa imaginaban todos. Todos y cada uno de los que iban a participar en ese encuentro comenzaron a prepararse. Todos sabían que algo sucedería. La potencia mística del encuentro los aglutinaba. La tribu se convierte en tribu alrededor de ese fuego maravilloso, al amparo de los cielos infinitos. Iban a escuchar a alguién, tal vez un brujo inspirador, un anciano que les recordaba el pasado, una madre que les venía a decir qué era lo importante y qué no, un compañero que volvía de lejanas tierras para contarles la epopeya de abrirse a lo desconocido. Lo importante era estar-participar en ese encuentro. Nombres más, nombres menos, ese encuentro era un evento TED.

A mi me tocó participar de 2: TEDxBuenosAires (que en el futuro será: TEDxRiodelaPlata) y, la semana pasada, TEDxRosario, esta vez como orador. Sí, me tocó hablar y fue muy emocionante. Hablé de la desigualdad: Economía de la desigualdad, Física de la desigualdad y Mi responsabilidad frente a la desigualdad. Fue gratificante el desafío y maravillosa la experiencia.

De uno u otro lado del escenario no descubro, sino que confirmo que TED es la tribalidad perdida de un mundo que necesita recuperar la potencia de la oralidad. TED es uno de esos ámbitos que hoy son el espacio cognitivo colectivo y ritual del que se alimentan miles de personas. TED no es más que la articulación del pensar y el sentir alrededor de la emoción compartida, congregados en torno de un fuego que hoy yace en nuestro espíritu deseoso de despertar. La palabra hablada de la que TED se alimenta, proviene de la voz interior de un colectivo inspirado a plegarse a la emoción de la comunicación, un intercambio de interiores conscientes en los que el “yo” de cada uno y del otro se funden en el proceso tribal de la mediación motivadora de la comunicación que persuade. Cuando el orador se dirige a su público, sus oyentes forman entre sí una unidad y, en general, participan de un proceso casi rítmico de transmisión de sabiduría compartida. Quienes somos fanáticos de TED, tal vez no lo hayamos racionalizado aun, pero somos todos nómades de una vida que nos hace sentir aislados y, por eso, nos convoca al encuentro casi desesperado con nuestros pares con quienes podamos participar del relato de historias, experiencias, ideas, pensamientos y eventos, haciendo música, cantando y actuando.

Estoy sinceramente convencido de que la pulsión que a tantos nos convoca a TED es el deseo atávico de conectarnos con esa fascinación arcaica por retornar a la oralidad propia de las tribus. Si lo pensamos finamente, TED ostenta asombrosas similitudes con los ritos de culturas tribales de la antigüedad en la que se despliega una mística de participación comunitaria conectada con la palabra empleada desde un lenguaje particularmente emocional (de carácter casi ritual). Si fenómenos tan masivos como TED hoy proliferan es por nuestra tendencia hacia lo ritual y su carácter transformador. Estamos buscando más profundamente en nuestro interior y de allí emana el deseo de congregarnos con nuestros semejantes. Allí donde la oralidad primitiva estimulaba la pura espontaneidad, porque no disponía del poder de reflexión analítica que aporta la racionalidad que hoy poseemos, la nueva “oralidad” a que nos convoca TED integra aspectos que parecían antagónicos; así, despierta nuestra espontaneidad, nuestra latente creatividad y nos convoca a la emocionalidad intuitiva porque, a través de la reflexión analítica, podemos concluir que tanto espontaneidad como emocionalidad son algo bueno y liberador para nuestras vidas… y es casualmente eso lo que buscamos encontrar en TED. Buscamos respuestas a preguntas que tal vez ni siquiera sabemos cómo formular… y para eso pulsamos a la posibilidad del encuentro con nuestros semejantes…


A quienes organizaron el evento en Rosario y pusieron todo de sí para realizarlo, no tengo más que palabras de agradecimiento. Me refiero a Ariel Goldvarg, Betina Piña, Gabriel Bortnik, Guillermo Vidal, Julián Dominguez Yates, Javier Yunes, Laura Adriani, Pablo Trabattoni, Simón Carpman y, muy especialmente a Gerry Garbulsky por su esfuerzo apalancando esta nueva forma de educación expandida en nuestro país. Quiero ofrendar también mi gratitud a Pablo Reyes, Claudia Acevedo y a Alejandro Reyes que me ayudaron e inspiraron, infundiéndome todo el espíritu de la Plataforma Áurea, para que pueda realizar los necesarios cambios que tenía que hacer para que la presentación quede impecable. Agradezco también a los tantos que colaboraron y otros cuyos nombres no poseo. A los demás oradores, les cuento que fue muy grato compartir con uds. todas las instancias de la movida, lo cual hizo de ello una experiencia compartida maravillosa. A todos los asistentes y participantes, mi gratitud por la buena onda y el feedback que tuvieron. GRACIAS… nos vemos en el próximo TED…

Vida chancha

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Gracias a un importante trabajo organizativo que se realizó durante más de 2 años, 60 activistas que han entrado físicamente en un total de 172 granjas de cerdos de las comunidades de España, para mostrarnos lo que es la vida chancha. Este documental muestra la realidad en el interior de las granjas de cerdos. Un aporte más a la sensibilidad de la humanidad general.

Los animales también son seres sintientes.