Europitis, o el (eco)narcisismo que quiere salvar al mundo

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Empiezo a escribir este post desde el aeropuerto de Barajas; efectivamente ya estoy retornando a Santiago de Chile, mi lugar de residencia aunque no quiero dejar pasar algunas reflexiones sobre este viaje a España. Tuve la suerte de visitar este maravilloso país con motivo de la invitación que me realizara la Universidad de Granada para participar en el XV Seminario “Cultura de Paz desde Andalucía”: Paz y Complejidad. Aprovechando esta oportunidad estuve muy poco tiempo en Gijón visitando a mi amigo David Matesanz que organizó una conferencia que dí en la Universidad de Oviedo, en su maravilloso y faraónico campus de Gijón y que reproduzco en la imagen. Visitar a un amigo con quien casualmente pude festejar su cumpleaños y compartir un momento de tiempo con él en lejanas tierras fue, claro está, placenteramente grato.

Luego de esta visita relámpago (todo el viaje lo fue) retorné para Madrid, turisteé durante todo un día y al día siguiente, el domingo 11 de marzo, participé en una intensa, interesante y por momentos conmovedora reunión organizada por David Criado (@vorpalina) en su propia casa. Dicho encuentro, que incluso tuvo su propio #hashtag en twitter, #diamantesmadrid contó con la participación de: Alicia Pomares de Humanova, José Miguel Bolivar, Philippe Boukobza, Rafa Agramunt de NRG (Creemos/Creamos),
Florenial Vallinot y Jota Lara de NRG (Creemos/Creamos) . Reunirse con gente que viene transitando el camino de la “evangelización” dospuntocerista y que entiende, como entiendo yo, que los medios sociales, la Internet y las comunicaciones penetrantes y ubicuas supone una transformación epocal sin precedentes recientes, por demás que es grato y fortalece nuestras convicciones íntimas respecto del tema. Efectivamente, somos una suerte de secta, descentralizada, abierta, desestructurada pero que comparte un ethos en construcción: el de la colaboración y la intensificación de la interacción virtualizada al servicio de la “creación de valor”.

A modo de resumen de la vibra que se vivió en ese entorno de energía compartida transcribo a continuación una frase declarada por Rafa Agramunt, un canal más de este universo:

“No somos uno, somos una legión. No solo somos esperanza. Somos el futuro pero ya estamos aquí”

Al día siguiente partí para Palma de Mallorca para reunirme con Sandra Gallego Sappag quien había organizado un encuentro sobre la Transformación Económica en Mallorca junto a Rafa Gimenez. Con ellos y con Theresa Millard, experta en biomimética, el facilitador de Gaia Education José Luis “Ulises” Escorihuela, Miguel Payeras y otros pude compartir 2 maravillosos días en Baleares, nada mal si de turismo y conocer gente interesante se trata. Interactuar con ellos despertó en mi muchas intuiciones respecto de algo que venía percibiendo en conversaciones con otras personas en España; conversaciones relacionadas con el movimiento de los Indignados, las crisis económicas, el futuro de la civilización y el planeta, etc.

Luego, partí raudamente para Granada, tuve un día completo para conocer esta maravillosa ciudad y visitar uno de los monumentos de la civilización más notables que se han erigido: La Alahambra. Durante el día siguiente, me sumergí de lleno en el XV Seminario “Cultura de Paz desde Andalucía”: Paz y Complejidad. Todo el viaje en sí fue una experiencia maravillosa. Conocí gente muy comprometida con la transformación económica, social, ambiental y cultural, y la generación de nuevos modelos para desarrollar la actividad humana. Durante el desarrollo de este seminario, presenté, participé y (si vale) polemicé, tal vez en demasía…

De allí, que tengo una importantísima e interesante reflexión/resumen de variadas percepciones no exentas de que sean engañosas que tuve en España y que me gustaría compartir con todos uds. Valga decir que este viaje y algunas notables experiencias que viví contribuyeron a facilitarme tal esclarecimiento acerca de lo que ya conocía como el mal vMeme verde. No voy a contar situaciones concretas que viví ni dar nombres de personas puesto que poco aportan a lo que quiero contar. Quiero argumentar mi reflexión, eso sí, apoyándome en ideas basadas en el libro de Ken Wilber: Boomeritis y su implacable interpretación que realiza acerca de lo que se suele llamar como el “mal meme verde”.

La dinámica espiral

Hace ya tiempo y, casualmente, en ocasión de mi anterior viaje a España, hablé del interesante modelo de la Dinámica Espiral. Se trata de un modelo transdisciplinario que busca, aunque sea como mapa aproximativo, identificar patrones emergentes de creencias, paradigmas, sistemas de valores, visiones de mundo y hasta formas de gestión en un intento por integrar diferentes abordajes psico-socio-culturales en un marco conceptual común y a la vez coherente. Inicialmente concebido por Clare W. Graves y luego sistematizado por Christopher Cowan y Don Beck, el modelo de la dinámica espiral se constituyó en una nueva herramienta para comprender la complejidad de la conducta humana en interacción, de los sistemas valóricos imperantes y de la evolución de la cultura, a traves del análisis de los diferentes sistemas de valores, modelos mentales o “visiones de mundo” (zeitgeist) asociadas a cada uno de ellos.

Para aquellos que quieran profundizar sobre el tema reproduzco la presentación que en aquel viaje a España realicé en el Foro del Cambio en el año 2009:

El modelo incorpora una superposición ordenada de sistemas de valores descriptos con colores cálidos (cuyo locus u orientación interna se dirige a consolidar el “sí mismo”) y colores frios (dirigidos a aglutinar la dinámica y estructura colectiva). El modelo resulta ser una descripción topográfica en ocho niveles de la evolución de las mentalidades (beige, púrpura, rojo, azul, naranja, verde, amarillo, turquesa). No es en sí una tipología, que clasifica por cualidades, sino una topografía, que ordena las profundidades de flujos de pensamiento y sistemas de valores que avanzan por oleadas que chocan y se confunden en el proceso de ser y vivir en el mundo. Se parte del vMeme Beige y asi sucesivamente como describo a continuación basándome en lo escrito en la Wikipedia intuyo, por mi amigo Nicolas Novoa:

BEIGE: atractor: Supervivencia. Caracterizado por la impulsividad biológica, imperan los sentidos físicos, lo instintivo, las habilidades físicas y reflejos. Imaginémonos en una playa y de repente nos vemos obligados a huir desesperadamente de un Tsunami. Emergería el vMeme Beige en acción.

PURPURA (o Morado): atractor: seguridad. Caracterizado por el animismo, la sensación de estar en un mundo imbuído de poderes y habitado por espíritus que se piensa se aplacan a través de rituales tribales. Es el vMeme tribal puesto de manifiesto en el futbol, las identidades corporativas, los sentidos de nación, etc.

ROJO: atractor: poder. El Genghis Khan, el dominador, el egocéntrico a ultranza, el conquistador y explotador. Piensen en una empresa familiar controlada por el pater familia que impone a voluntad todas sus decisiones y no escucha a los demás.

AZUL: atractor: orden / estabilidad. Es el monje, el cura, aquel que necesita de un orden disciplinario y jerárquico, el que se somete a una “autoridad superior”, a las reglas; se trata del obediente, conformista y culposo. Piensen en la empresa familiar luego de un gran fracaso, sometida a la necesidad de instaurar un sistema de reglas y jerarquías que sean adoptadas por todos con el fin de profesionalizar un poco la actividad.

NARANJA: atractor: resultados / logros / éxito. Se trata del yuppie, el operador financiero, el empresario moderno, aquel que, dada las reglas y estructuras jerárquicas, las aprovecha estratégicamente utilizando, con la máxima eficiencia, el individualismo metodológico y la racionalidad, limitando su uso al propio beneficio. Es el creador de valor pero movido por la riqueza y el éxito personal.

VERDE: atractor: afiliativo. Se trata del ecologísta, el militante, el “indignado” que sale a acampar a Sol, el posmoderno, el cooperativista. Responde a necesidades humanas, asociativas y situacionales; busca construir consensos; promueve el desarrollo de la conciencia y la noción de pertenencia y tiene una mirada mundicéntrica.

Luego del vMeme Verde, se produce un salto de nivel, lo que se suele llamar la conciencia de segundo grado. Los vMemes subsiguientes tienen una comprensión más o menos cierta de la complejidad de la espiral completa y operan en tal sentido.

AMARILLO: atractor: integración / procesos. Es un ser deseoso por aprender y entender el caos y la complejidad que lo inunda. Acepta la incertidumbre, tiene una mirada sistémica, una mentalidad funcional, integradora, interdependiente, existencial, flexible, interrogativa y, en cierta forma, aceptadora.

TURQUESA: atractor: holístico. Diría que se trata de aquellos que actúan Gandhianamente. Comprende que la tierra es un sistema delicadamente equilibrado de fuerzas entrelazadas en peligro. Actúa caórdicamente, tiene una visión integral, holística, de mentalidad empírica, “trans-personal”, transubjetiva, colaboradora, promueve la conciencia colectiva y la comunidad global. Se interesa por la supervivencia de la vida en la Tierra, adaptación a la realidad.

Claro está que comprender la espiral no da acceso directo a la conciencia de segundo grado que emerge a partir del VMeme amarillo.

El mal vMeme verde

Ahora bien, ya presentado el marco completo desde el cual expresar lo que voy a decir a continuación, me gustaría detenerme en el vMeme verde. En su libro Boomeritis: Un camino hacia la liberación, Ken Wilber establece, en forma novelada, una mordaz crítica al pensamiento posmoderno eco-socio-cooperativo-radicalizado.

Se suele afirmar que la mayoría de la población mundial orbita alrededor del vMeme azul (digamos aproximadamente un 40%) y la mayor parte del poder se centra en el vMeme naranja (50%) pero existe una tendencia creciente a la visibilidad social del vMeme verde (puesta de manifiesto en el movimiento de los Indignados, por ejemplo). Por tanto, todos los problemas evolutivos se centrarían en las dificultades en el avance del vMeme verde y las crisis de transformación de miembros y colectivos orbitando alrededor del vMeme azul y naranja. Puesto que todas las perspectivas de primer grado (desde beige a verde) son incapaces de reconocerse entre sí, los problemas fundamentales vendrían dados por la incomprensión de los aspectos negativos que necesariamente acompañan a cada una de las posiciones valóricas.

Dada la incapacidad de cada vMeme de reconocer a los otros o integrarse con ellos, se produce una enconada defensa de cada uno de los vMemes del primer grado frente a los otros tal como si fueran posiciones alternativas en vez de complementarias. Sin embargo, siendo el vMeme verde el más evolucionado en la conciencia de primer grado, le compete una especial responsabilidad y su ceguera es definida por Ken Wilber como la “Boomeritis”: una versión patológica del vMeme verde. Entre los aspectos positivos del vMeme verde se incluye el multiculturalismo, la mirada en favor de la diversidad, la conciencia ecológica, la defensa de los derechos humanos y cívicos, etc. Sin embargo, el vMeme verde tiene un lado muy negativo un pluralismo mediocre que apoya que todas las perspectivas deban tratarse con justicia pero que, a la postre, acaba afirmando que todas las perspectivas deberían tratarse de igual manera. Este pluralismo mediocre borra toda profundidad, nada es más profundo, superior, más ancho, más íntegro, más compasivo, más afectuoso, o más amoroso. Todo es meramente lo mismo y, por lo tanto, sólo vale imponerse e ir en defensa de la propia posición. Semejante pluralismo no es la manera de acabar con la opresión socio-ambiental, sino que la consolida y genera, desde la perspectiva de los vMemes azul y naranja, un profundo rechazo.

Si tuviésemos que definir Boomeritis en términos psicológicos podríamos decir que se trata de un punto de vista cultural postmoderno que implica un elevado desarrollo cognitivo insertado en una estructura emocional pobremente desarrollada. En otras palabras, el vMeme verde hace una regresión al rojo como una manera de defenderse frente al vMeme azul y al vMeme naranja. El rojo, recordémoslo, es un punto de vista fuertemente egoísta. El verde, a falta de mejores razones, defiende su “libertad individual” de lo que considera autoritario o jerárquico (azul y naranja) mediante una actitud típicamente roja, impulsiva y narcisista, que se resume en ¡A mí nadie me dice lo que tengo que hacer!. En cierta forma, el vMeme verde pretende hacer valer su punto de vista, igualitarista, pluralista tolerante y mundicéntrico recurriendo al poder de la imposición (rojo) buscando conquistar el poder e imponer sus ideas ya que son las únicas (según su parecer) que pueden salvar el mundo. Para el mal vMeme verde, si todas las verdades son relativas, si todos los puntos de vista son igualmente respetables, no hay un punto de vista mejor que otro, no queda más remedio que ser fuerte y poderoso para que el propio punto de vista destaque por sobre el de los demás.

El mal vMeme verde yace imbuído de narcisismo lo que provoca un bloqueo que impide el traspaso fluido hacia la conciencia de segundo grado, propia del vMeme amarillo. Las personalidades narcisistas viven inmersas de una intensa ambición, de fantasías grandiosas y al mismo tiempo de profundos sentimientos de inadecuación y dependencia a la admiración y el aplauso externos. Según Otto Kernberg, los narcisistas no pueden distinguir entre la imagen de lo que creen ser y la imagen de lo que realmente son. En vez de aceptar la imagen real de sí mismos que a sus propios ojos les resulta intolerablemente mediocre, se identifican con una imagen resultado de la fusión del yo ideal y las imágenes reales, lo que limita su percepción de sí mismos a una imagen idealizada.

El problema de la Boomeritis, tal como lo interpreta Wilber, es que pretende convencer al resto de su punto de vista verde-eco-mundicéntrico, usando una estrategia roja-sectacéntrica. Aunque, como dije, el vMeme verde tiene entre sus cruciales notables aportaciones en defensa de los derechos, la protección del medio ambiente y la conciencia política de la marginación en todas sus formas, su exageración está teniendo consecuencias nefastas como la mala comprensión que provoca el relativismo extremo que da lugar al nihilismo, la falta de toda jerarquía conceptual y la desorientación intelectual en aras de inútiles y mediocres impulsos libertarios que dan lugar a un falso pluralismo alienado y sectario, lejano del verdadero pluralismo que debería tener un carácter universal. Semejante alienación supone situarse en una postura “mesiánica” y acusar a algún Otro de opresor. La novela de Wilber recoge numerosos ejemplos, a cual más jugoso, de lo que denomina “la excusa del abuso”, “la cultura de la queja” o “el chip de víctima”. Uno de los rasgos característicos del narcisismo consiste en atribuir a los demás la culpa de los problemas y preocupaciones propios. Es curiosamente interesante ver cómo las mejores intenciones se convierten, cuando se mezclan con los dramas personales, en actitudes sectarias que dividen la sociedad de forma maniquea en buenos y malos, opresores y oprimidos, justos y pecadores, empresarios malvados y emprendedores desprotejidos, etc.

El vMeme verde trajo consigo grandes avances hacia el respeto universal como el énfasis en los derechos individuales, la protección del medio ambiente y la conciencia política de la marginación en todas sus formas. Muchos de esos vanguardistas verdes dedicaron su vida a trabajar sobre dichas injusticias pero su “causa” se tornó tan unidireccional y simplista que terminaron adoptando expresiones marcadamente fundamentalistas basadas en reivindicaciones en apariencia heroicas e intensamente humanas. Así, el narcisismo se consolida en un sentido de pertenencia a un grupo “especial” que ha sido injustamente tratado. Identificarse con ese grupo “especial” apoyándose en el hecho diferencial y consagrar la vida a “resistir” como diferentes, lejos de la búsqueda de integración, se torna en el único sentido a perseguir. La diferencia y el sectarismo pasan a tener más sentido que la identidad inmersa en la diversidad. Las personalidades narcisistas propias del mal vMeme verde desprecian profundamente a los que no son como ellas aunque en apariencia no lo manifiesten y se identifican asumiendo el rol de víctimas como forma sublimada de recuperar la autoestima que supondría perder el estatus, los derechos y la pretensión de recibir un trato favorable. Tal actitud de encerramiento y terquedad se constituye en otra forma de negación de la alteridad, de la presencia (necesaria) del Otro (el vMeme naranja y el vMeme azul, por ejemplo). Aceptar la alteridad, ese otro del cual puedo depender o puedo necesitar, es un proceso de duelo de la omnipotencia y autosuficiencia narcisista del mal vMeme verde. Así, el mal vMeme verde se auto-condena a la impulsividad y la asertividad como forma de combatir al azul y naranja. Como para la falsa sensibilidad del vMeme verde cualquier manifestación de autoridad y jerarquía son formas de opresión, el mal vMeme verde sólo puede ver rojo cuando contempla el punto de salida amarillo (integrador) por lo que se convierte en un verdadero tapón evolutivo. Cuando para salir del ensimismamiento igualitarista verde, el amarillo presenta un tono polémico, el “yo sensible” verde reacciona agresivamente generando una verdadera “cultura de la queja”. Lo que mantiene lejos de la conciencia integral al mal vMeme verde es el rechazo de cualquier jerarquía y autoridad de manera que le resulta imposible tolerar la excelencia, las jerarquías de valor, las visiones de conjunto, la integración de las fuerzas económicas y todo lo que huela a separación y autonomía, es decir, interpreta el amarillo como maligno y arrogante y, en consecuencia, reacciona con violencia simbólica. El “diálogo” (infructífero) se torna en la respuesta del verde para solucionar todos los problemas, como si bastara con reunirnos y compartir para alcanzar el logro de sus objetivos. El asambleismo como forma sublimada de un proceso de ensalsamiento narcisista colectivo. El asambleismo deliberativo pluralista, pero diletante e ineficaz se convierte en una forma “amable” de imponer valores verdes al resto de la espiral. Mientras el mal vMeme verde siga negando al azul y naranja, seguirá amputando una dimensión fundamental integradora y necesaria de toda la espiral e impedirá que el empuje verde transforme la conciencia de manera que la acción sea más enfocada, eficaz, rápida y valiosa.

Amigos españoles, algo de todo esto les resuena? Espero este texto contribuya conceptualmente a poner luz sobre ciertas humildes percepciones que sentí e intuí (aunque puedan no ser generalizables) en mi corto periplo por tan maravilloso país…

Fuente: Boomeritis: Un camino hacia la liberación de Ken Wilber, Boomeritis, o el tapón verde de Pablo Reyes y Boomeritis.

Espiritualidad y Política: El libro

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Hace ya unos meses, Cristobal Cervantes, editor del Blog Espiritualidad y Política tuvo el atrevimiento de invitarme a participar en el proyecto editorial que hoy se cristaliza y ve la luz con la publicación de una excelente recopilación de artículos sobre el tema. El libro no podía tener otro título que Espiritualidad y Política, ha sido publicado por la Editorial Kairos y cuenta con colaboración de tremendos autores entre los que vale destacar a Ken Wilber, Leonardo Boff, Ervin Lazslo, Tariq Ramadan, Federico Mayor Zaragoza, Antoni Gutierrez-Rubí, Jordi Pigem junto a Joan Melé, Vicente Merlo, Raquel Torrent, María Elena Ferrer, Pablo de la Iglesia, Koldo Aldai, Miguel Aguado, Marià Corbí, Ángeles Román, Bejamín Forcano, Dokushô Villalba, Francisco “Paco” Traver y quien escribe este blog.

Personalmente considero que vincular el tema de la espiritualidad, tema de por sí polémico y usualmente encasillado bajo la sensiblidad de lo new age, con la política resulta cada vez más relevante, especialmente si nos planteamos que en la raíz de toda construcción política debería subyacer el objetivo primordial, sea colectivo o individual, de la felicidad o, si se quiere, yendo más allá: de la plenitud de las personas, de su bienlograrse. Justo hoy, una época tan signada por una ambivalencia cultural, un momento tan interesante para vivir en el que la libertad de buscar significados ha explotado y sin embargo, las organizaciones institucionalizadas que gestionan lo colectivo, a menudo suelen quedar secuestradas por unos pocos, resulta capital debatir sobre todo aquello que entraña el vínculo de la realización de la subjetividad con la forma en que nos organizamos como sociedad. Estoy convencido de que la integración de la búsqueda de sentido en el universo de la subjetividad, que apunta a la profundidad, con la matriz contextual de la política, reflejada en el poder institucionalizado, será la clave del éxito de los movimientos políticos por venir.

Como comenta el propio Cristobal, se trata de aunar “el arte del vivir” (espiritualidad) con “el arte del convivir” (política), con un claro mensaje de pacifismo y no violencia. Nuestra relación con el dinero, la integración cultural, el desarrollo sostenible, la participación en la vida pública, el servicio a la comunidad, la crisis de valores, son algunos de los temas tratados con profundidad y con un enfoque totalmente práctico. El libro ya se puede hojear en Google Books.

En el caso del artículo que escribí, cuyo título es: Manifiesto por un Desarrollo Responsable, intenté plantear la necesidad de mutar la noción de Desarrollo Sostenible, un concepto que, de por sí queda desprovisto de un sujeto interactuante y por lo tanto no se le puede atribuir o imputar responsabilidades, por el concepto de “Desarrollo Responsable“, desde el cual, sería posible identificar al sujeto en su centralidad, al actor interviniente que estaría comprometido con el estado de sostenibilidad, o insostenibilidad de los sistemas socio-ecológico.

Ojalá el libro sea todo un éxito y se constituya en un verdadero aporte al necesario debate que, creo, pretende generar.

Versiones dispersas sobre la evolución de la conciencia

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Crearquía Transconsultora

La conciencia de sí está en sí y para sí cuando y porque está en sí y para sí para otra conciencia de sí; es decir, que no existe sino como ser reconocido
Hegel, Fenomenología del espíritu.

Las convenciones, los sistemas de creencias, las concepciones estéticas y las ideas que iluminan una sociedad, se desenvuelven en el marco de una matriz cultural. Esta matriz prescribe y determina los sistemas de valores y necesidades a partir de los cuales, por ejemplo, surgen modelos distributivos, modos de intercambio, costumbres y estilos de vida que son ampliamente refrendados por la élite dominante y, por derrame educativo-publicitario-cultural, aceptados por la mayoría de los miembros de la comunidad. Detrás de todo este andamiaje psico-social, subyacen representaciones mentales afines. Algunos autores como Erwin Lazlo denominan a estos modelos o esquemas mentales como mapas cognitivos, también suele llamarse visiones de mundo o modelos mentales o, cómo lo hace Jean Gebser: estructuras de conciencia o Memes de Valores tal como los describen Chris Cowan y Don Beck.

Un mapa cognitivo es una representación abstracta que individuos, grupos, organizaciones y sociedades enteras erigen y organizan para observar, interpretar, entender y representar el mundo fenoménico circundante. Las representaciones implícitas de los mapas cognitivos, se pueden inferir del comportamiento explícito de los individuos y de la sociedad en su conjunto. Por ejemplo, la ley constitucional de una nación hace las veces de mapa cognitivo explícito, ya que resume, en su contenido, creencias, valores y percepciones, y, a su vez, guía y coordina el comportamiento de un país y sus habitantes como colectivo.

De acuerdo a muchos filósofos, antropólogos culturales y psicólogos, estos mapas cognitivos o estructuras de conciencia han seguido un proceso evolutivo a lo largo de la historia de la humanidad.. En este post me he tomado el trabajo de hacer un más que brevísimo resumen de lo que algunos de ellos han intuido. Quedará para otros post desarrollar más en detalle la versión de Jean Gebser que ha sido la que más he estudiado y considerado.


Publio Ovidio Nasón

Ciertamente, la idea de que la conciencia, como constructo interpretativo de la realidad, cambia y evoluciona no es nueva. Como antecedentes al trabajo de Gebser, se puede citar al poeta Ovidio que en su Metamorfosis, describe cuatro eras en la historia de la humanidad:

  • La Edad de Oro: la instancia en la que el hombre estaba completamente imbuido en la gracia de la naturaleza,
  • La Edad de Plata: cuando comienza la separación,
  • La Edad de Bronce: caracterizada por la agresión y la desconfianza
  • La Edad de Hierro: identificada por la codicia, la estafa y la maldad


Giambattista Vico

Durante el siglo XVIII el filósofo Giambattista Vico en su Ciencia Nueva propone también, una teoría de la evolución humana basada en tres etapas.

  • La Era de los Dioses
  • La Era de los Héroes
  • La Era de los Hombres


Georg Wilhelm Friedrich Hegel

Georg Wilhelm Friedrich Hegel, el famoso filósofo alemán, en su texto de 1807, “La Fenomenología del Espíritu” fue el primero en suponer que la conciencia humana se desarrolló a través de una progresión histórica, evolucionando hacia formas de expresión cada vez más elevadas. Según Hegel, “el ser humano es el vehículo a través del cual Dios, el Espíritu infinito, logra auto-reconocerse“. Afirma que el mundo es primeramente experimentado a través de los sentidos. Luego, en una segunda instancia emerge la sociedad determinando nuevos objetivos, intenciones y valores. Posteriormente se transita de una mente que procura el control a una que busca la libertad a través del abandono de sí.

De acuerdo a Hegel, se culmina en una etapa de evolución en que emerge el “conocimiento absoluto” que le permite al espíritu realizar su propia naturaleza. Hegel muestra cómo, a través de un proceso dialéctico, se construye el camino por el cual la conciencia se eleva gradualmente desde las formas más ingenuas o primitivas a las más altas y complejas de la autoconciencia. Cada una de ellas, se transforma en su negación, a la que sigue una síntesis, una conciliación entre opuestos, que a su vez constituye el punto de partida para una nueva etapa de un saber más completo y complejo.

El proceso concluye cuando se llega al estadio en que la conciencia como saber absoluto, reconcilia y supera la oposición entre la razón y la realidad. En el pensamiento de Hegel queda muy poco espacio para la creación espontánea, ya que todo el proceso evolutivo estaría, según sus ideas, predeterminado casi en un sentido lamarckiano, es decir que se trataría de una evolución hacia algo determinado y no de una evolución desde algo hacia lo desconocido, tal como lo suponen las teorías de corte darwiniano.


Henri Bergson

Otro autor que especuló acerca de la evolución de la conciencia fue el filósofo francés Henri Bergson. En su libro “Evolución Creativa” (1907), Bergson supone que la evolución de todas las cosas se monta sobre una fuerza inmaterial que denomina como “élan vital” y que opera con la finalidad de maximizar la creatividad, dando lugar a la producción inusitada de más y más diversidad, y formas cada vez más complejas. Según Bergson, ese ímpetu vital es la propia conciencia. Bergson asocia a la conciencia: el poder que posee un organismo de elegir, sugiriendo que esta, influencia a los procesos de evolución material de toda forma viviente. Tal vez podríamos considerar que las ideas de Kevin Kelly acerca de la tecnología, expresadas en What Technology wants, sean la extensión natural de las ideas bersonianas. Véase este post.


Pére Teilhard de Chardin

Se puede citar además, al antropólogo jesuita Pére Teilhard de Chardin también de origen francés, quién considera, en su libro “El Fenómeno Humano“, que la conciencia no es una propiedad pasiva del universo y que la evolución de la complejidad en el mundo, manifiesta en los fenómenos físicos, va acompañada de la evolución de la cualidad en el mundo de las experiencias concientes.

El texto de Teilhard de Chardin es altamente especulativo, esta connotado de claras influencias religiosas cristianas y ha sido muy debatido por filósofos y teólogos contemporáneos. Teilhard de Chardin ofrece una visión esperanzadora, positiva y pacificadora de la evolución humana, viendo en ella sucesivas etapas de destrucción (muerte, sin el sentido negativo que habitualmente se le atribuye al término) y construcción de algo mejor sobre lo destruido (vida), que produce incrementos de complejidad y conciencia. Supone que el ser humano está compuesto inicialmente por un componente corporal o somático (animal) al que la evolución ha agregado lo cerebral, intelectual y psicológico (racional), y que evoluciona, según él, hacia un tercer componente teónico o noosférico (de carácter espiritual).


Erich Neumann

Erich Neumann en The Origins and History of Consciousness, basándose en los estudios e indagaciones realizadas por Carl Gustav Jung acerca de los arquetipos y la gestación del inconsciente colectivo configura una organización estructural de la conciencia a partir de estadíos mitológicos:

  • La creación del mito (los uroboros, la presencia de la Gran Madre, la separación del mundo de los ancestros)
  • La configuración del mito del héroe
  • La transformación del mito y su conversión a la centrificación del ego


Merlin Donald

Siguiendo con esta reseña se puede citar a Merlin Donald quien traza la evolución de la cultura humana a través de 3 estadíos:

  • El mimético
  • El mítico
  • El teórico

Él imagina a la cultura de los primeros homínidos como pre-lingüística y pre-reflexiva, caracterizada por la “mimesis” o imitación como forma de asimilación de saberes que conectan a los semejantes entre sí. Este comportamiento pareciera sobrevivir aún en la actualidad cuando observamos los hábitos colectivos como las modas, los fanatismos temáticos, las ideologías y los movimientos culturales en general. Luego estarían el estadío mítico caracterizado por las creencias o verdades reveladas a las élites y los líderes de los grupos y la etapa teórica de carácter racional y abstracto, descubierto a través de procedimientos de tipo hipotético-deductivos.


Clare Graves (y sus discipulos: Chris Cowan y Don Beck)

Finalmente, y casi a modo de síntesis se encuentra el modelo de la dínamica espiral, desarrollado por Clare Graves y sintetizado luego por Chris Cowan y Don Beck, acerca del cuál, hace poco me referí in extenso. Otro que se refiere profusamente a la evolución de los sistemas de valores o estructuras de conciencias ha sido Ken Wilber, un filósofo/psicólogo que en razón de verdad no realiza un estudio específico sino que se ocupa de aglutinar en clave de mutación teorías desarrolladas por otros, como la de la dinámica espiral.


Jean Gebser

Finalmente y dado que, en un pasado reciente, destiné algo de tiempo estudiando la obra y las ideas de Jean Gebser me gustaría profundizar un poco más sobre sus ideas acerca de la evolución de las estructuras de conciencia. En The Ever-Present Origin, Gebser identifica cuatro estructuras de conciencia a lo largo de la historia de la humanidad:

  • La estructura arcaica de conciencia
  • La estructura mágica
  • La estructura mítica
  • La estructura mental-racional

Lo interesante del trabajo de Gebser es que al interactuar con artistas surrealistas y pensadores de la contracultura de la primera mitad del siglo pasado intuyó una mutación que, según él, comenzó a surgir desde principios del siglo pasado: la mutación hacia la estructura que denominó como:

  • La estructura integral de conciencia

Las estructuras de conciencia han emergido durante la historia como sucesivos patrones colectivos de experiencia subjetiva o cosmovisiones, algo similar a lo planteado por Thomas Samuel Kuhn en La estructura de las revoluciones científicas. Estas cosmovisiones emergen para solucionar problemas y para que se gesten cabalmente, desde la elite dominante por entender profundamente, más allá de la abstracción del intelecto, que la forma de pensar que se venía teniendo es ya inadecuada para solucionar los problemas a los que se estaba expuesto.

Según Gebser, los actores sociales que inspiran la transformación de una a otra estructura de conciencia son los profetas, filósofos, artistas, los grandes pensadores y científicos, a los que yo agregaría hoy: emprendedores, geeks, diseñadores, nerds y programadores informáticos…

Todas las estructuras de conciencia están animadas por lo que denominó como origen: se trata del del impulso espiritual y original de la vida, una naturaleza interna privativa de cada individuo y en parte común a toda la especie, una suerte de gnosis de la totalidad (“awareness of oneness“), una sensación de pertenencia a algo más grande que el uno mismo.

Siguiendo a Gebser, cada estructura de conciencia envuelve o incluye a la previa, de manera casi jerárquica, como ocurre con los gajos de la cebolla. Una vez que una estructura de conciencia se torna deficiente como prisma a través del cual se percibe la realidad, otros modos de percibirla reflejan y apoyan la irrupción del cambio. La aparición de una organización holoárquica es aparentemente común en todos los procesos evolutivos. A lo largo de la evolución, cada nivel de esta jerarquía posee características propias, sin embargo, vistas en conjunto es la forma en que la conciencia se “autoorganiza” para sustentar la tendencia natural de la sociedad en dirección al incremento de su propia complejidad.

Cuando una nueva estructura de conciencia emerge, ella no destruye a las anteriores. Por eso Gebser introduce el concepto de “plus-mutación“, para describir el proceso de enriquecimiento que tiene lugar. Todos nacemos con la conciencia arcaica de los prehomínidos y atravesamos los períodos mágicos y míticos durante nuestra infancia. Esto se pone de manifiesto cuando, por ejemplo, los niños le hablan a sus juguetes, o creen fehacientemente en Papá Noel o los Reyes Magos. Los pre-adolescentes tienen una marcada propensión a tener ídolos de naturaleza casi mitológica, ya sea en el ámbito de los deportes, el rock o el espectáculo. De igual forma, realizan sus actividades en grupos de amigos (tribus) de alta cohesión. Esto se debe a que, durante esa etapa de la vida, se han embarcado en la solitaria tarea de encontrar la propia identidad y para ello buscan aferrarse a modelos identitarios, sean estos delineados por pares (amigos que influencian) o modelos oníricos. Además, este tipo de manifestaciones mágicas o míticas pueden también aparecer en cualquier momento de la vida, particularmente en circunstancias críticas. ¿Quién no se sintió alguna vez, viviendo una encrucijada vital que lo motivó a implorar e invocar en busca de alguna fuerza extraordinaria?

Las mutaciones de las estructuras de conciencia no suceden de manera gradual. La idea de que los procesos evolutivos pueden no ser graduales no es nueva. Niles Eldredge y el fallecido Stephen Jay Gould, propusieron en 1972 la “teoría del equilibrio puntuado”. Según ella, la microevolución o modificaciones graduales debidas a la selección natural biológica, no pueden explicar la macroevolución o transición entre grupos taxonómicos superiores. Así, el modelo gradualista, no permite interpretar el patrón obtenido en el registro fósil que consiste en grandes periodos de estabilidad o “equilibrio” morfológico de las especies que son interrumpidos o “puntuados” por bruscas transiciones, las cuales acontecen en cortos periodos de tiempo. Según cuenta Gould, las especies cambian poco durante la mayor parte de su historia, pero ocasionalmente esta tranquilidad, se ve “puntuada” por rápidos procesos de especiación. Algo similar podría pensarse de la evolución de las estructuras de conciencia.

Cada estructura de conciencia define patrones experienciales asociados con una forma de percibir tanto el tiempo como la espacialidad y el tiempo. Gebser observó esto estudiando la evolución histórica del arte y le dio mucha importancia. Por otro lado, en cada transición se avanza más allá que las estructuras precedentes, pero integrando al estadío anterior. Así como las primeras formas vivas: las plantas, superan a la materia inerte, pero la contienen en su conformación material y los animales superan a las plantas, pero incluyen la vida en su constitución; sucede igual con las estructuras de conciencia. Cada nueva transición da lugar tanto a ganancias como a pérdidas. Se gana pues, en un aspecto informativo, cada mutación de la conciencia, transporta al ser humano hacia un nuevo nivel de comprensión y conocimiento. Se pierde, ya que el cambio comporta un aspecto deformativo: la conciencia tiende a alejarse de la fuente o raíz original, que Gebser llamaba como el origen, bíblicamente representado como el paraíso perdido.

Gebser definió además los conceptos de latencia y transparencia. La latencia se refiere a la presencia intuida del futuro y se relaciona con lo que permanece oculto en el estadio vigente que emergerá en el siguiente. La manifestación de presentimientos y presagios nos indica una conexión entre las influencias del pasado en íntima relación a la internalización del futuro en el presente. La latencia se refiere a las semillas de las fases de evolución subsecuentes, que están contenidas, pero no manifiestas, en la fase vigente. La transparencia o diafaneidad, se refiere a lo que es revelado a través del conocimiento intuitivo como manifestación de carácter espiritual.

Uno de los objetivos de Gebser fue comprender (conceptualmente) cómo se manifiesta la espiritualidad en las personas, es decir, entender cómo se hace ostensible la relación de los seres humanos con la realidad a través de la construcción básica de la experiencia personal mediada por la conciencia clara y sutil. De acuerdo con el pensamiento de Gebser, el origen, o sea la fuente primordial de donde toda la actividad mental conciente emana, tiene naturaleza espiritual, y todas las fases de la evolución de la conciencia, son testimonio de los aspectos latentes y transparentes de esa espiritualidad original inherentes en todo ser humano.

Queda para una próxima entrada describir los rasgos característicos de cada una de las estructuras de conciencia, de acuerdo a la interpretación desarrollada por Gebser y que, para terminar, listo a continuación::

  • La estructura arcaica de conciencia
  • La estructura mágica de conciencia
  • La estructura mítica de conciencia
  • La estructura mental-racional de conciencia
  • La estructura integral de conciencia

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Sobre el desarrollo sostenible desde una “perspectiva” integral

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En este post me gustaría enfocar la atención en el concepto de sostenibilidad, o de desarrollo sostenible, o como a algunos otros les gusta: en la sostenibilidad del desarrollo. Sin entrar en mayores detalles considero que cualquiera de estos concepto son superadores del de medio ambiente, tal como se suele considerar cuando se habla de estos temas, ya que internalizan dentro de sí, no sólo el medio con el que se interactúa sino también al sistema que nos incluye y nos pone una perspectiva dinámica vinculada al “sostenimiento de algo” en su curso temporal.

En razón de verdad, cuando se habla de sostenibilidad, se está implicando que el “valor” de un sistema (o de algunas de sus “salidas” o subproductos) sea no-decreciente en el tiempo (al menos en el largo plazo): V(O_{t+1}) \ge V(O_{t}). Un primer problema que se nos presenta radica en la explicitación concreta de la función de valoración. ¿Qué valor? ¿Cómo valorar? Consideramos el ¿valor monetario de los stocks? ¿el valor social, valor ético, valor ancestral, medidos de alguna manera? ¿Desde dónde estaremos valorando? Peor aún, ¿cómo descontar el futuro para actualizar un valor al hoy? Tal vez, un criterio de valoración posible podría ser la calidad de vida y la calidad del medio ambiente del cual esta depende. Pero el tema no deja de ser complejo…

Cabe además establecer una concreta discriminación entre el concepto de crecimiento que supone el aumento en tamaño y que se asienta en una visión economicista ya que involucra sólo aspectos cuantitativos, del concepto de desarrollo, propiamente dicho que implica un aumento en capacidad (y por lo tanto, se complementa con los necesarios aspectos cualitativos). Claro está, la calidad es más difícil de tratar que la cantidad, de la misma manera que el ejercicio de juzgar y valorar es una función más alta que la habilidad de contar y calcular, es por ello que evaluar las condiciones de sostenibilidad de un sistema no es tarea fácil.

Otra cuestión importante en relación al concepto de sostenibilidad es que debemos explicitar un “sujeto de la sostenibilidad“. ¿De qué o quienes hablamos cuando nos referimos a la sostenibilidad? ¿De la sostenibilidad de los seres humanos solamente? ¿De la sostenibilidad de la vida? ¿De la sostenibilidad del sistema como un todo? o tan sólo de la sostenibilidad del flujo de productos del sistema medio ambiente-sociedad?

Creo que se va comprendiendo la complejidad que hay detrás de toda consideración vinculada al tema de la sostenibilidad. La semana pasada escribí 2 post con sendas presentaciones sobre el modelo de la dinámica espiral sistematizado por Chris Cowan y Don Beck y su relación con el modelo AQAL o modelo de los 4 cuadrantes de Ken Wilber. A continuación quiero mostrar una presentación que hace un tiempo realicé vinculando los conceptos de desarrollo sostenible o sostenibilidad con el modelo integral de Ken Wilber, AQAL de los 4 cuadrantes. En dicha presentación intento circunscribir una definición de sostenibilidad y presentar los modos o áreas de abordaje del tema, las herramientas que contribuirían al cambio en dirección a la sosteniblidad y las formas de trabajo con ellas. Me parece que la presentación nos induce a indagar en la cosmovisión que he tratado de expresar en esta introducción. Espero les agrade:

Imagen: de Angélica Molina

El modelo integral AQAL y su vínculo con la dinámica espiral

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Hace unos días escribí en este blog sobre el Modelo de la Dinámica Espiral y mostré exhibiendo una detallada presentación cómo este modelo nos permitía ordenar los distintos sistemas de valores o visiones de mundo que conforman la complejidad cultural en la que estamos inmersos. Hoy pretendo ir un poquito más allá. Intentaré vincular a este modelo con el modelo desarrollado por el filósofo norteamericano Ken Wilber: el modelo Integral Omni-cuadrante/Omni-Nivel (OCON) o AQAL (All cuadrants-All levels) siglas que vienen a significar “todos lo niveles, todas las lineas, todos los cuadrantes, todos los tipos y todos los estados“. Este modelo intenta ser un mapa lo más exahustivo posible sobre como percibimos y experimentamos el mundo.

La finalidad del mapa es que esa percepción sea lo más amplia posible, y para ello Wilber ha intentado integrar todos los sistemas y modelos del crecimiento humano destilándolos en 6 factores (cuadrantes, niveles, líneas, estados, tipos y zonas) que para el son los elementos clave para entender nuestra realidad. Estos elementos no son conceptos abstractos, sino aspectos diferentes de la experiencia humana.

Wilber habla del modelo AQAL como si se tratase de un verdadero “sistema operativo integral” que nos permite orientarnos en nuestra experiencia y que permite ademas englobar en una estructura común disciplinas y conocimientos hasta ahora vistos como contradictorios o sin relación.

El modelo queda definido a partir del mapa AQAL, una matriz multi-dimensional evolutiva que incorpora los numerosos campos de la búsqueda humana: lo biológico, físico, psicológico, cultural y espiritual. Los cuadrantes delinean las cuatro dimensiones de la realidad, las cuatro dimensiones del emerger del Ser, material/consciente-individual/colectivo. Los cuadrantes no son reducibles entre sí, pero están relacionados entre sí. Así mismo, ningún cuadrante es dominante o prioritario en relación a los otros. Según lo afirma Wilber, los cuadrantes conforman “el mapa de los mapas”: cada cuadrante contiene ciertas prácticas o paradigmas, que contribuyen al desarrollo del Ser.

En la siguiente presentación de slides realizo una introducción al modelo de los 4 cuadrantes AQAL de Ken Wilber y posteriormente lo relaciono con el modelo de la dinámica espiral sistematizado por Chris Cowan y Don Beck y que ya fuera explicado por mi en otra presentación. Dicho material es parte de los talleres que suelo realizar en el marco de la TransConsultora Muscui y en otros ámbitos académicos. Espero les interese, los motive a profundizar y enriquezca vuestro aservo de conocimiento:

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La filosofía de Matrix por los que saben

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Excelente documental inspirado en la película Matrix y que nos habla del universo matrix tomado desde la óptica de una profunda visión y análisis de conceptos filosóficos que definen quiénes somos y qué es nuestra realidad. El documental (que hace un resumen de la misma trilogía Matrix, acompañadas de las ideas de filósofos, cosmólogos, científicos, religiosos, personajes de la tv…) nos da a conocer puntos de vistas de filósofos y científicos y tratan cuestions vinculadas con lo moral, filosófico, cosmogónico y religioso.

Destaco que uno de los entrevistados es el filósofo Ken Wilber uno de los más altos exponentes de la visión integral y del que ya he hablado en alguna otro ocasión.

Sepan disfrutarlo:

Fuente: Através de Isabel Palanco Barón

La percepción integral

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El acto de percepción o visión integral, introduce una dimensión ulterior a nuestra habilidad de comprender y de involucrarnos en la realidad. Es la intensificación de la propia conciencia, irreducible de cualquier juicio cualitativo o valuación cuantitativa. Es una aproximación eminentemente práctica, pero no pragmática en el sentido que no fragmenta las partes en relativos. Demanda que el observador se dé cuenta de su propio rol en el proceso de darse cuenta, del mismo proceso que resulta observar lo que es observado.

El poeta W. B. Yeats se refería a esto cuando afirmaba que “no se puede distinguir al bailarín de la danza”, Wallace Stevens en su poema teoría se dice para sí, “soy lo que me rodea”, en el Taoísmo se habla del “más allá que está en nuestro interior”, en los Upanishads se lo describe como “Tat tvam asi” (tu eres eso), el Bhagavat Gita afirma que: “todo lo que nace, animado o inanimado, proviene de la unión del campo y el conocedor de ese campo” (13:26). El mistico de la Orden de los Dominicos, Meister Eckhart, habló del proceso de identificación con Dios, en el momento de la experiencia mística, al decir que “el ojo por el que yo veo a Dios es el mismo ojo por el que Dios me ve a mí”. Los cabbalistas realizan elucidaciones similares. El antiguo y nuevo testamento, están colmados de parábolas de idéntica naturaleza.

En el acto de percepción integral, el “integrador” se hace transparente y, a su vez, es conciente de sí, se libera de su ego o sujeto tanto como del objeto externo. Los medios para conocer y el acto de conocer, se fusionan. El universo todo y en particular cada instante, dejan de ser acertijos a ser resueltos, sino que se tornan en cualidades que pueden ser profundamente experimentadas en la vastedad del aquí y ahora. El universo se torna conciente, pero es conciente a través de nosotros y su fin es la creatividad.

La percepción integral se manifiesta en estados sutiles y no duales de conciencia y es alcanzable a través de ejercicios como el yoga, la meditación, la oración u otras prácticas religiosas, por medio del ayuno, la danza, el ejercicio físico intenso, la terapia Gestalt, las técnicas de regresión hipnótica, la respiración holotrópica, el psicodrama y las experiencias con sustancias psicodélicas. Existe una vasta variedad de técnicas de entrenamiento de la mente, como Ken Wilber las llama: “psico-tecnologías de la atención”, y cada una de ellas cuenta con sus propias prácticas y efectos; cada una de las cuales pone en marcha determinados resultados atencionales, cognitivos y afectivos. La concentración, una técnica meditativa que consiste en centrar la atención en una sola cosa, tal vez sea la más básica y universal de éstas prácticas y aparece descripta, de una u otra forma, en todas las tradiciones espirituales.

Más allá de las diferencias que pueda haber, todas estas prácticas generan las condiciones para que las personas logren un estado de percepción integral. Como asombrosamente lo describiera mi maestro y amigo, José Azulay: “Luego de meditar un tiempo, se observará que la mente se sintoniza a sí misma, y se da cuenta de sí misma, con un darse cuenta que no discrimina, desenmascarando su propia lucidez intrínseca y su vacuidad. La mente es como el espacio que admite que todo entre, sin por ello contaminarse por las cosas. Cuando este estado aparece en la meditación, significa que tanto las emociones como las apariencias externas provenientes de los 5 sentidos se han pacificado. Cuando los pensamientos dualistas se aclaran, la mente se torna estable e inmóvil. Asi como la sal se disuelve en el agua, la mente dualista se disuelve en su propia naturaleza. Cuando surge un pensamiento o una emoción, no vienen de ningún lado; cuando se disuelve un pensamiento o una emoción, no van a ningún lado; son como las nubes o la neblina, que no vienen de ningún lado y cuando se disuelven no van a ningún lado”.

Así cómo en la compenetración en los estados de meditación profunda, los vislumbres creativos que tienen los artistas al penetrar en la profundidad de sus propias creaciones, son manifestaciones de esta cualidad de percepción sutil e integradora, así, el artista fluye y se conecta con su propio “genio” en la situación presente del aquí y ahora del acto creativo. Lo interesante de muchas de estas experiencias, es que a poco que aprendemos a entrenar nuestra atención, algo comienza a suceder más allá de ese ínfimo instante.

Las voces que abogan con creciente empeño por una nueva espiritualidad, para cambiar el curso de la civilización, apenas logran tener resonancia en la institucionalidad de las grandes religiones del mundo, gobernadas hoy por la racionalidad del poder. Nuevos movimientos se abalanzan para llenar ese vacío de espiritualidad y develar el origen de una globalización desbocada de brutal racionalidad. De igual manera, la psicología occidental, ha descuidado el estudio y comprensión de estos estados de percepción, al punto de llamarlos estados no ordinarios de conciencia y hasta los ha tratado como patologías anómalas. La psicología tradicional se ha centrado exclusivamente en los aspectos problemáticos de la mente. La investigación psicológica suele centrarse sólo en los trastornos y llega a definir la salud mental, como la ausencia de enfermedad. Freud, el creador del psicoanálisis, afirmaba que el objetivo del psiconálisis era el logro de la “neurosis normal”.

Sólo muy recientemente, la psicología ha emprendido de manera explícita, programas de investigación sobre los aspectos positivos y del bienestar de la naturaleza humana. Evidentemente ha enfatizado la importancia de la racionalidad y la lógica, por sobre el conocimiento intuitivo y emocional, y ha asignado gran valor a los estados egoicos de la mente, como la neurosis, olvidando que existen otros estados de conciencia que ayudan a liberar a las personas y conducirlas a niveles trascendentes de realización.

Los mapas delineados por Jean Gebser o Ken Wilber, entre tantos otros pensadores, no se agotan en el nivel racional, que abarca los logros de la cultura occidental, sino que apuntan también al desarrollo posterior de la psiquis, a través de varios estados que se pueden definir como trans-racionales y trans-personales, y que se describen en muchos textos de yoga y meditación. Lejos de la compleja mezcla de creencias mágicas y míticas, en que se basan las religiones populares y que dan forma a los sistemas pre-racionales de creencias y maneras de pensar y concebir el mundo, los trabajos de pensadores como Jean Gebser y Ken Wilber desenredan, el núcleo trans-racional de las “psico-tecnologías de la atención” y los estados de conciencia que éstas provocan por medio del ejercicio de prácticas contemplativas y meditativas. Según estos autores, la “socio-génesis”, es decir la generación de patrones de comportamiento social, sigue las directrices básicas de la “psico-génesis”, así, la cultura humana parece emular los estados de crecimiento individual. Es por eso que resulta necesario elevar el proyecto humano hacia un plano superior, que trascienda pero no descarte el pensamiento racionalista, mediante la promoción de la evolución conciente en cada uno de nosotros.

Existe una amplia equivalencia entre los estados actitudinales de la sociedad, con los del crecimiento psicológico del individuo. Un nuevo desafío se presenta frente a los viejos esquemas y paradigmas, las vetustas estrategias y suposiciones y las antiguas recetas de la racionalidad como único método de percepción e interpretación de la realidad.

Fuente: Basado en fragmentos de mi libro: La Red y el futuro de las Organizaciones. Más conectados…¿Más integrados?


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